-Vamos, chaval, que ya soy mayorcita —repuso ella con más jovialidad de la que sentía, conmovida por la preocupación de Pedro—. Gracias, pero no hace falta que te preocupes. Hace tiempo que sé cuidar de mí sólita.
—Lo sé, pero... el problema es que sí me preocupo. Tú me importas, Chaves. No quiero que te pase nada... que nos pase nada.
— ¿Nos pase?
—No quiero perderte ni que te enfades conmigo por... por mi estúpido comportamiento de la otra noche.
— ¿Lo dices por ese beso de nada?
—Sí, reconozco que me propasé. No sé que me ocurrió...
— ¡Por favor!, ¿qué importancia puede tener un beso inofensivo entre dos viejos amigos? No puedo creerme que estés tan agobiado por eso. Bebimos demasiado vino, nada más —respondió Pau.
—No bebimos tanto —replicó Pedro.
—Puede que no, pero eso unido a la luz de la luna, a un poco de química y a que tendrías el ego un poco resentido, por lo mucho que Valeria se ha hecho de rogar... de alguna manera, tenía que suceder. Vale, nos dimos un beso. Nada más. Y tampoco es que fuera el primer beso de nuestras vidas —dijo ella, tratando de restarle una importancia que en verdad sí le concedía.
—Te recuerdo que cuando teníamos trece años, en uno de esos juegos tontos adolescentes, me pediste que te enseñara lo que era un beso francés.
—No me lo recuerdes —murmuró Pau—. Estaba en la edad del pavo y quería convertirme en una mujer a toda costa. Pero sólo te elegí a ti porque Maryjo Pemberton decía que eras el que mejor besaba de los chicos de la panda.
— ¡Maryjo! —exclamó Pedro—. Me pregunto que habrá sido de ella. Era una estudiante excelente —añadió con una sonrisa picara.
— ¿Estudiante?
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Sigueee..
Hermoso cap!!! Quiero caps + veces x semana please.
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