Paula reprimió el impulso de borrarle de una bofetada aquella sonrisa de la cara. Pero tampoco tenía tiempo para ver cómo coqueteaba Tiffany con Pedro. Las hojas de contabilidad no aparecían y desaparecían de la pantalla de un ordenador por su cuenta. Un escalofrío recorrió su espalda. Alguien había estado en el despacho de Gonzalo la noche anterior, alguien que la había empujado contra el escritorio. ¿Quién sería?
—¿Estuviste ayer en el despacho? —preguntó a Tiffany en tono despreocupado.
—No —la secretaria frunció el ceño—. ¿Se supone que tenía que haber venido? Casi nunca trabajo los domingos, y ayer tenía una cita —miró con rapidez a Pedro—. Nada serio en realidad. Solo somos amigos.
Paula apenas pudo reprimir una exclamación de exasperación.
—¿Tienes un número en el que pueda localizar a Gonzalo y a Delfi?
—¿Quieres que haga yo la llamada?
Paula quería hablar con ellos, pero sin audiencia.
—No quiero molestarlos ahora. Dame el número y me pondré en contacto con ellos más tarde.
Tiffany lo anotó en una hoja.
—Que tengas suerte. Es complicado conseguir ponerse en contacto. Las líneas han estado fuera de servicio toda la mañana —se inclinó hacia Pedromientras alcanzaba la hoja a Paula.
Él interceptó el papel.
—Te acompaño de vuelta a casa —dijo.
Paula tomó el papel de sus manos.
—No hace falta que te molestes —sonó exactamente como se sentía: irritable, molesta y descentrada.
—Tengo que ir de todas formas a ver cómo están las niñas —Pedro la acompañó a la puerta. Paula se esforzó por recuperar el equilibrio que parecía esfumarse cada vez que estaba cerca de Pedro Alfonso.
En la puerta, se volvió hacia Tiffany.
—Si Gonzalo o Delfi llaman antes de que me haya puesto en contacto con ellos, ¿puedes pasármelos al teléfono de casa? Gladys y yo vamos a quedarnos unos días.
De no haber estado observando con tanta atención, Paula podría haber pasado por alto el ligero ceño fruncido que provocaron sus palabras.
Tiffany asintió.
—Se lo diré.
Tres de tres. Pedro, la señora Price y ahora Tiffany. Ninguno de ellos quería que Gladys y ella se quedaran en la casa. ¿Era un simple caso de ratones queriendo jugar mientras el gato estaba fuera? ¿O había algo más enjuego?
—¿Cómo que todavía no has entrado en el despacho de Cheltham? ¿Y qué diablos estuviste haciendo anoche? ¿O es que los niños volvieron a atarte?
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Bueno hasta aqui 3/3, espero que les guste, comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥
Si hay muchos comentarios mañana hago maraton, sino quisas ni suba, depende de ustedes ah.
Una semana y PyP se casaaaan♥♥♥
Buenas noches♥
