sábado, 27 de septiembre de 2014

Capitulo 38♥ - Un Caos En Familia♥



Paula reprimió el impulso de borrarle de una bofetada aquella sonrisa de la cara. Pero tampoco tenía tiempo para ver cómo coqueteaba Tiffany con Pedro. Las hojas de contabilidad no aparecían y desaparecían de la pantalla de un ordenador por su cuenta. Un escalofrío recorrió su espalda. Alguien había estado en el despacho de Gonzalo la noche anterior, alguien que la había empujado contra el escritorio. ¿Quién sería?

—¿Estuviste ayer en el despacho? —preguntó a Tiffany en tono despreocupado.

—No —la secretaria frunció el ceño—. ¿Se supone que tenía que haber venido? Casi nunca trabajo los domingos, y ayer tenía una cita —miró con rapidez a Pedro—. Nada serio en realidad. Solo somos amigos.

Paula apenas pudo reprimir una exclamación de exasperación.

—¿Tienes un número en el que pueda localizar a Gonzalo y a Delfi?

—¿Quieres que haga yo la llamada?

Paula quería hablar con ellos, pero sin audiencia.

—No quiero molestarlos ahora. Dame el número y me pondré en contacto con ellos más tarde.

Tiffany lo anotó en una hoja.

—Que tengas suerte. Es complicado conseguir ponerse en contacto. Las líneas han estado fuera de servicio toda la mañana —se inclinó hacia Pedromientras alcanzaba la hoja a Paula.

Él interceptó el papel.

—Te acompaño de vuelta a casa —dijo.

Paula tomó el papel de sus manos.

—No hace falta que te molestes —sonó exactamente como se sentía: irritable, molesta y descentrada.

—Tengo que ir de todas formas a ver cómo están las niñas —Pedro la acompañó a la puerta. Paula se esforzó por recuperar el equilibrio que parecía esfumarse cada vez que estaba cerca de Pedro Alfonso.

En la puerta, se volvió hacia Tiffany.

—Si Gonzalo o Delfi llaman antes de que me haya puesto en contacto con ellos, ¿puedes pasármelos al teléfono de casa? Gladys y yo vamos a quedarnos unos días.

De no haber estado observando con tanta atención, Paula podría haber pasado por alto el ligero ceño fruncido que provocaron sus palabras.

Tiffany asintió.

—Se lo diré.

Tres de tres. Pedro, la señora Price y ahora Tiffany. Ninguno de ellos quería que Gladys y ella se quedaran en la casa. ¿Era un simple caso de ratones queriendo jugar mientras el gato estaba fuera? ¿O había algo más enjuego?

—¿Cómo que todavía no has entrado en el despacho de Cheltham? ¿Y qué diablos estuviste haciendo anoche? ¿O es que los niños volvieron a atarte?




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Bueno hasta aqui 3/3, espero que les guste, comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥

Si hay muchos comentarios mañana hago maraton, sino quisas ni suba, depende de ustedes ah. 

Una semana y PyP se casaaaan♥♥♥

Buenas noches♥

Capitulo 37♥ - Un Caos En Familia♥



—¿Qué retrasos?

—De los vuelos, y cuando han llegado... —Tiffany se interrumpió para añadir un efecto dramático a sus palabras—... han robado al señor Cheltham en el aeropuerto.

Paula se dejó caer en una silla.

—¿Se encuentra bien? ¿Y cómo está Delfi?

—Los dos están bien. Un joven robó su ordenador portátil y salió corriendo. El señor y la señora Cheltham han pasado horas en la comisaría, pero no tienen esperanzas de recuperarlo.

—¿Estás segura de que se encuentran bien? ¿Solo se llevaron el ordenador del señor Cheltham? —preguntó Pedro con el ceño fruncido.

Tiffany movió su mano y sus uñas rosas enfatizaron sus palabras.

—Solo el ordenador. Pero podría haber sido mucho peor. ¿Y si se hubieran llevado el bolso Gucci de la señora Cheltham? Vale una pequeña fortuna y guarda su maquillaje en él —Tiffany miró a Paula de mujer a mujer con expresión horrorizada—. ¿Imaginas estar en un país extranjero sin tu maquillaje? Tendrías que ir a comprarlo, y probablemente no tendrían tu marca.

Paula se preguntó si hablaría en serio o si estaría bromeando. Pero su expresión horrorizada la delataba. El ordenador de Gonzalo, que valía al menos dos mil dólares y era la única conexión con su trabajo, había desaparecido... ¿y Tiffany se preocupaba por las pinturas de guerra de Del? Pau se pintaba los ojos y se maquillaba un poco cada mañana simplemente para evitar asustar a los niños pequeños.

—Sí, el maquillaje se ha salvado por los pelos.

Pedro, fuera del alcance de la visión de Tiffany, movió un dedo admonitorio en dirección a Paula. Sus ojos verdes brillaron, divertidos. La había interpretado con toda claridad. Compartir con él una silenciosa risa fue casi tan íntimo como compartir un beso. E igualmente inquietante.

A continuación se puso serio y se volvió hacia Tiffany.

—¿Y qué va a hacer el señor Cheltham sin ordenador?

—O, eso ha sido fácil. He localizado una tienda de ordenadores en Bogotá. Se lo entregarán esta tarde y podremos descargar todos los archivos que necesita a través del módem.

Tiffany tenía una visión del mundo bastante distorsionada, pero no había duda de que era eficiente.

Gonzalo no podía haberse conectado con su ordenador central la noche anterior porque no tenía su portátil. Tal vez Tiffany había trabajado desde su casa.

—¿Sueles conectarte alguna vez con este ordenador desde tu casa?

Tiffany arrugó la nariz.

—El señor Cheltham es el único que puede hacerlo. Pero no me importaría. Así podría trabajar en pijama desde la cama —batió las pestañas sugerentemente en dirección a Pedro.

Él sonrió.

—Es una pena que no puedas hacerlo.

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Capitulo 36♥ - Un Caos En Familia♥



Paula solía disfrutar del jardín trasero de la casa de Delfi, espectacular con sus lechos de coloridas flores y sus árboles. Pero en aquellos momentos pasó por él a toda prisa en dirección a la puerta de entrada de las oficinas de Cheltham.

Cuando abrió la puerta y pasó al interior, la sorpresa le hizo detenerse.

Pedro Alfonso apoyaba una cadera contra el escritorio de la pechugona secretaria de Gonzalo, Tiffany Burns. Estaba tan inclinado hacia ella que su pelo negro casi tocaba el rubio de la secretaria.

Esta tenía el mismo aire de confianza sexual en sí misma que la mujer de la portada de la revista de Gladys, aunque, por fortuna, iba vestida y había conseguido encerrar sus pechos en un sujetador. Por supuesto, Paula habría necesitado varias tallas menos si alguna vez hubiera tenido el valor de adoptar aquella actitud.

En lugar de ello, se disculpó por la interrupción y reprimió al monstruo de los celos que empezaba a asomar su fea cabeza. Solo porque Pedro la hubiera besado esa noche no significaba que no pudiera ligar con Tiffany.

Pedro se irguió, pero no se apartó del lado de la secretaria, sin duda, para seguir disfrutando de la visión de sus obvios atributos. ¿Pero qué estaba haciendo allí?

—Las niñas están dormidas y tengo un monitor —palmeó un artilugio sujeto a su cinturón—. Solo quería presentarme a todo el mundo. La señorita Burns tiene un trabajo fascinante. Tanta responsabilidad para alguien tan joven... —Pedro explicó su presencia en la oficina como si ella le hubiera cuestionado al respecto.

—Oh, señorita Chaves. ¿Qué puedo hacer por usted esta mañana? —Tiffany jamás había llamado a Paula «señorita Chaves». Esta pensó que tal vez debería haber dejado su bastón en la entrada—. Guau, que chichón más feo tiene en la cabeza.

La blusa de lino azul de la secretaria enfatizaba sus enormes ojos azules de largas pestañas. Paula bajó la mirada hacia su arrugada camiseta y los pantalones cortos que también se había puesto el día anterior. La falta de una ducha, de sueño y de ropa limpia no hicieron nada por mejorar su estado de ánimo. Ya no solo se sentía vieja, sino también anticuada.

Abrió los ojos de par en par y simuló estar sorprendida.

—¿Realmente hay un chichón en mi cabeza? —ya podía añadir «bruja» a sus demás atributos. Vieja. Anticuada. Arrugada. Relativamente plana. Bruja. Y con un feo chichón en la frente.

Tiffany la miró como si temiera que el golpe hubiera hecho que perdiera la cabeza.

—Sí. Es grande y morado.

Paula fue directa al grano. Cuanto antes pudiera salir de allí, mejor.

—¿Ha llamado ya Gonzalo?

—Hace más o menos una hora. Estaban agotados. Han sufrido toda clase de retrasos y acababan de llegar.

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jueves, 25 de septiembre de 2014

Capitulo 35♥ - Un Caos En Familia♥



A lo largo de toda su vida, Gladys jamás había sermoneado a su nieta. El incómodo matiz de verdad que había tras sus palabras hizo que Pau se pusiera un poco a la defensiva.

De manera que se estaba anquilosando...

¿pero no demostraba su intento de viaje a Jamaica que podía no ser tan cuadriculada? Una molesta voz interior le recordó la rapidez con que había vuelto a su zona de seguridad en cuanto Del la había llamado pidiéndole ayuda.

—Tienes razón. Creo que esta noche me acercaré a él y le diré... —su pie tropezó con algo suave y blando—... «Hola, Pedro, ¿qué te parece si practicamos un poco el baile de colchón?» —se agachó para recoger el osito de peluche que Mili había dejado en el dormitorio.

Una lucecita roja brillaba en la parte trasera de su peluda cabeza.

Distraídamente, desconectó el interruptor para ahorrar pilas.

—Eso es, querida. Sabía que tenías algo de garra oculta en algún sitio—de pronto, bajó de la cama y salió de la habitación—. Enseguida vuelvo.

Regresó un momento después y arrojó una revista en la cama de Pau.

Una sensual morena aparecía en la portada sin sujetador y con unas diminutas braguitas.
Cómo lograr que se vuelva loco por ti podía leerse en la parte inferior. Sin duda, aquella revista no era El empresario del software.

—Y asegúrate de tomar notas antes de devolverla—añadió Gladys al salir del dormitorio.
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Bueno 3/3 Espero que les gusten, comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥
Voten --------> <--------♥ Asi gana pauuu♥

Capitulo 34♥ - Un Caos En Familia♥



—¿Qué razones?

—Para empezar, Pedro es el niñero.

—No sabía que fueras tan clasista, Paula.

Pau poseía una habilidad excelente para comunicarse. Rara vez tenía problemas comunicándose con sus empleados o sus clientes. Sin embargo, Gladys tenía un don especial para retorcer sus palabras.

—No soy clasista, y lo sabes muy bien. ¿Qué te parece el término «acoso sexual»?

—Pedro no trabaja para ti, luego no estarías aprovechándote de tu posición.

—Pero después todo resultaría muy incómodo.

Gladys sacó del neceser que tenía en la mesilla de noche un frasquito de esmalte de uñas.

—Annabelle Tinsley está saliendo con Nathan Biedelmyer —abrió el frasco y empezó a pintarse las uñas como si sus palabras lo hubieran dejado todo aclarado.

—Me alegro, ¿pero qué tiene que ver eso conmigo?

—Pertenecemos al mismo club de bingo. Si las cosas no salen bien entre Nathan y Annabelle, seguiremos perteneciendo al mismo club. Todos nos enfrentaremos a la situación. Entretanto, Annabelle dice que Nathan es una auténtica máquina.

—¿Una máquina? ¿Se puede saber de dónde sacas esos términos?

—Leo mucho —miró la revista que había en la mesilla de noche—. Y no precisamente El Empresario del Software. Hazme caso; Pedro es una máquina. Me pregunto si tendrá un padre o un abuelo disponible. Tal vez podríamos salir juntos.

Pau preferiría subir a un puente y tirarse.

—Déjalo, abuela.

Gladys simuló hacer un puchero.

—Aguafiestas. Y ahora, volvamos a Pedro. Los niños no tardarán mucho en conseguir que se vaya, así que será mejor que te espabiles mientras aún sigue aquí.

—Hay algo en él que no encaja —esa mañana, en el coche, había averiguado con cierto alivio que Pedro se había quedado dormido la noche anterior en la mecedora con Cami en brazos. Hasta ese momento se había preguntado si habría entrado en el despacho de Gonzalo. Sin darse cuenta, Cami le había ofrecido una coartada.

Gladys se encogió de hombros.

—Ayer llamaste a la agencia que lo ha enviado y te aseguraron que es un niñero magnífico. ¿Qué más quieres? Ese es parte de tu problema.

Aquello era nuevo para Pau. No sabía que tuviera un problema.

—Cuando llegas a una conclusión ya no hay manera de hacerte cambiar de idea —continuó su abuela—. El pobre Pedro no tiene el aspecto qué cabría esperar en un niñero ni se comporta como tal. Por tanto, no puede serlo. Tienes que hacer algo para dejar de ser tan rutinaria y tan cuadriculada, o acabarás por anquilosarte.

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Capitulo 33♥ - Un Caos En Familia♥



Pau detuvo a las niñas cuando se preparaban para lanzar otro ataque.

—Ya basta, niñas. Dadme esos donuts. El sargento Blakely solo ha puesto una multa al señor Pedro por conducir demasiado deprisa. No va a arrestar a nadie —tras desarmar a las niñas volvió su atención hacia Blakely—. Siento este desastre. Solo estaban tratando de defender a su niñero.

Blakely retiró un trozo de gelatina de su ceja.

—No hay problema, señorita. Esas niñas tienen muy buena puntería.

—¡Vamos a llegar tarde! —gritó Thiago.

—Si eso es todo, oficial, será mejor que nos vayamos... —Pedro metió la primera y no pudo evitar añadir—... antes de que la situación se vuelva más pegajosa —no trató de reprimir su sonrisa. ¿Quién era ahora el payaso?

Pau pegó un bocado a una de las armas confiscadas. Un trozo rojo de frambuesa decoró su labio.

—Hmm. Malgastar un donut de gelatina es algo que no se debe hacer —miro hacia atrás y vio que Blakely seguía donde estaba, tratando de retirar la gelatina de su uniforme—. No hay duda de que ese tipo tiene un gran sentido del humor.

Su comentario borró de un plumazo la sonrisa del rostro de Pedro.

—¿Ya estás de vuelta? —preguntó Gladys desde la cama.

Pau estaba trabajando con su ordenador portátil en el escritorio del dormitorio de los invitados.

—Hemos vuelto hace media hora. Habríamos llegado antes si no hubieran hecho parar a Pedro para ponerle una multa por ir demasiado deprisa —conectó la impresora al ordenador y sonrió—. No puede decirse que le haya hecho mucha gracia. Era el mismo policía que acudió a nuestra llamada de ayer. Creo que se llama Blakely —a continuación le contó a su abuela lo sucedido.

Gladys rió.

—He de reconocer que esas niñas son unos diablillos muy creativos. ¿Cómo está tu cabeza?

—Me duele un poco, pero bien. Solo estoy un poco cansada. Algunos de nosotros no hemos podido dormir esta mañana después de pasarnos la noche jugando al rummy —dijo Pau a la vez que dedicaba a Gladys una significativa mirada.

—Si hubieras jugado bien tus cartas, querida, podrías haber estado toda la noche despierta y bailando.

Por la expresión de su abuela, Pau supo que se traía algo entre manos. La conocía bien. De todos modos mordió el anzuelo, ya que Gladys parecía disfrutar escandalizando a su conservadora nieta.

—¿Bailando?

—Bailando en el colchón de tu cama.

—Has perdido por completo la cabeza —Pau interpretó su papel de nieta escandalizada, aunque lo cierto era que la sugerencia de Gladys resultaba realmente atractiva. Su abu
ela nunca la había presionado tanto y tan rápido respecto a ningún hombre—. Además, hay un montón de razones por las que esa no habría sido una buena idea.

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sábado, 20 de septiembre de 2014

Capitulo 32♥ - Un Caos En Familia♥



Ella no rió abiertamente, pero sus ojos brillaron de un modo muy elocuente.

—Me temo que no vas a poder pasar el semáforo.

Al menos tenía sentido del humor.

Pedro gruñó al ver el número del coche de policía que lo seguía. Blakely. Habría preferido a cualquiera menos a él. ¿Qué había hecho para merecer aquella racha de mala suerte? Bajó su ventanilla y esperó.

—No quiero que los policías lleven al señor Pedro a la cárcel —lloriqueó Mili.

—No van a llevarme a la cárcel, querida.

—Te llevarán a ti en su lugar —amenazó Thiago, y sus amigos y él rompieron a reír histéricamente.

—Thiago...

—¿Sabe la velocidad a la que...? —se interrumpió al reconocer a Pedro. Si hubiera sonreído más ampliamente, se habría hecho daño en la boca—. Ah, señor Alfonso, así que volvemos a vernos. Me alegra ver que hoy no está envuelto en cinta de embalar.

Pedro le entregó el carnet de conducir y los papeles del coche sin hacer ningún comentario.

Hacerse el listillo con Blakely no le serviría de nada.

—Iba veinte kilómetros por hora más rápido de la velocidad permitida. Parece que esta mañana se ha puesto sus zapatos de plomo.

Pau dejó escapar una risita ahogada. Blakely la miró y le dedicó una aduladora sonrisa. Pedro odiaba a los tipos que creían que debían enseñar todos los dientes cuando sonreían.

—Buenos días, señorita. Tendríamos que dejar de vernos de este modo...

Y ella le devolvió la sonrisa. Pedro había tenido que hacer verdaderos esfuerzos para superar su actitud distante y ahora ella sonreía al escuchar el trillado comentario de Blakely. Y justo cuando había empezado a sonar tan conyugal... Recordaba una conversación en el vestuario de la comisaría sobre el reciente divorcio de Blakely.

—Si pudiéramos ponernos en marcha... —interrumpió.

Tenía que llevar a los niños al colegio. Que Blakely se dedicara a ligar en su tiempo libre.

Siguiendo con su comedia, Blakely le devolvió los papeles junto con una multa. Pedro miró el reloj del sapicadero. El retraso no había ayudado, pero aún podían llegar a tiempo.

Mili y Cami se inclinaron hacia el respaldo de su asiento.

—Una, tres, cuatro... ¡Ya!

De pronto, dos trozos de gelatina de frambuesa chocaron contra el uniforme de Blakely.

—¡Corra, señor Pepe! ¡Escape antes de que el señor malo lo arreste! —gritó Mili junto al oído de Pedro mientras ella y Cami lanzaban otra andanada.


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3/3 Listoo..3 caps, espero les guste, comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters

Pd: Se acerca el cumpleaños de Pedro y cn una amiga estamos haciendo un video, asi lo ve y todo eso, les dejo aca la foto donde dice q es lo q tienen q hacer.. espero que se copen♥

Buenas noches♥    

Capitulo 31♥ - Un Caos En Familia♥



Pau tuvo que apoyar a las niñas. Prefería saltarse la avena.

Pedro intervino de inmediato al ver que la señora Price fruncía el ceño.

—Hablaremos sobre eso más tarde, niñas. Trataré de mejorar los horarios a partir de mañana, señora Price. Tal vez, si me echa una mano... —otra de sus letales sonrisas y el ceño de la cocinera desapareció como por ensalmo.

Thiago eligió aquel momento para aparecer a toda prisa, metiéndose la camisa en los pantalones mientras corría.

—Vamos, tía Pau.

Pedro empujó con suavidad a las niñas hacia la puerta y la señora Price se fijó de pronto en Pau.

—Dios santo, ¿qué le ha pasado? ¿Quiere que le prepare una bolsa de hielo?

Paula no tenía tiempo ni ganas de explicar de nuevo lo sucedido, y hasta que averiguara con exactitud lo que había sucedido en el despacho de Gonzalo lo mejor sería mantenerse en silencio.

—He resbalado y me he dado un golpe en la cabeza. Gladys está arriba, dormida. Vamos a quedarnos unos días.

La señora Price pareció desconcertada por un momento, pero enseguida se recuperó.

—Muy bien.

Pau ya había detectado la falta de entusiasmo de Pedro cuando le había dicho que Gladys y ella iban a quedarse, y la señora Price tampoco se había mostrado muy entusiasmada con la idea. Aquello empezaba a resultar cada vez más misterioso; primero se pega un buen golpe en la cabeza y luego el coche no le arranca.

¿Le había empujado realmente la puerta la noche pasada o había sorprendido a alguien en el despacho de Gonzalo?

Un estremecimiento recorrió su espalda.

Las cosas se estaban poniendo más y más interesantes. Y no pensaba ir a ningún lado hasta averiguar qué estaba pasando.

Pedro se alejó del semáforo en rojo y aceleró.

Aquel viejo modelo Suv se manejaba fácilmente.

—Convendría que fueras más despacio por aquí —dijo Pau, que estaba sentada junto a él en el asiento del copiloto. Cami y Mili discutían por unos donuts de gelatina en los asientos del centro y Thiago y sus compañeros de viaje ocupaban los traseros. Tener a Pau sentada a su lado hacía que toda la situación adquiriera un sentido sur real de familia... de una gran familia. Incluso parecía una auténtica esposa diciéndole cómo tenía que conducir.

—No te preocupes. Los chicos no pueden llegar tarde a su examen. Si logramos pasar ese semáforo antes de que se ponga en rojo, lo conseguiremos —Pedro aceleró. Había pillado todos los semáforos en rojo desde que habían salido.

Al oír el repentino sonido de una sirena miró el espejo retrovisor y vio el destello de unas luces azules reflejadas en él. Reprimió una maldición y miró a Pau mientras detenía el coche en el lado derecho de la carretera.

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Capitulo 30♥ - Un Caos En Familia♥



—Esta mañana no podemos llegar tarde. A primera hora hay un examen —informó Thiago, como si dudara de la eficiencia de Pedro. Miró a sus hermanas—. Ninguno de nosotros está vestido, y tampoco hemos desayunado.

Mili rompió a llorar de improviso.

—He tenido un... accidente —balbuceó, desconsolada.

Un pequeño charco adornaba la alfombra entre sus pies.

—¡Me pondrán un cero si llego tarde! —gritó Thiago por encima del barullo general—. No podemos llegar tarde. Tengo que mantener una media de sobresaliente para seguir perteneciendo al club financiero.

Pedro miró a Pau por encima del caos general y vio la expresión desafiante de su mirada. Cuadró los hombros y tomó a cada niña bajo un brazo. La sorpresa hizo que ambas se callaran al unísono.

—Reunios conmigo en el garaje a las siete y media —dijo a Pau y a Thiago. Miró a este y añadió—: Desayunaremos en el camino. No llegarás tarde.

Deseó sentir tanta confianza en su promesa como la que parecieron manifestar ellos... y eso que su expresión había sido de puro escepticismo.

—¿Usted es el nuevo niñero? ¿Y los niños van a saltarse el desayuno? —la señora Price, cocinera y asistenta de la familia, miró de Pedro a las niñas y luego a los cuencos de avena con leche caliente que había sobre la mesa.

Pau permaneció en el pasillo sin sentir la más mínima culpabilidad por estar escuchando a escondidas.

Pedro no daba precisamente la imagen del niñero perfecto. Se había puesto unos pantalones caqui y un polo, pero no se había afeitado y un mechón oscuro sobresalía entre su pelo. Pero para desgracia del estado hormonal de Pau, tenía un aspecto muy sexy. Sin embargo, no tenía el aspecto más adecuado para cuidar de tres niños.

Mili y Cami tampoco hicieron mucho para mejorar la primera impresión de la señora Price respecto a Pedro. Ninguna estaba peinada, Cami llevaba una camiseta rosa del revés con unos pantalones cortos rojos y Mili una camisa turquesa con ranas naranjas sobre unos pantalones desteñidos en tonos pastel. Su madre habría sufrido un ataque al corazón si las hubiera visto.

Pedro dedicó a la señora Price una sonrisa que hizo aflorar un atractivo hoyuelo en el centro de su mejilla izquierda. No había duda de que aquel hombre tenía mucho encanto cuando quería.

—Sí, señora. Me han enviado de Nurturing Nannies Network. El desayuno tiene un aspecto estupendo. Tal vez las niñas podrían tomarlo hoy como refrigerio.

La señora Price se mostró encantada.

Cami sacó la lengua a los cuencos que se hallaban sobre la mesa y expresó su opinión sobre el contenido con una sonora pedorreta.

Mili apoyó a su hermana.

—Odio la avena.

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martes, 16 de septiembre de 2014

Capitulo 29♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro sufrió un varapalo en su ego al percibir su tono desesperado. La noche anterior no había puesto ninguna objeción a que la besara.

—De acuerdo —Mili besó a su tía en la frente y Cami hizo lo mismo.

—Gracias, corazones. Eso era justo lo que necesitaba —Pau se levantó y acarició con afecto las cabezas de sus sobrinas—. ¿Qué ha pasado con el pañal de Cami?

Si no se había fijado en el muslo empapado de Pedro, él no tenía intención de señalárselo. Los niños Cheltham y la dignidad adulta no iban precisamente de la mano.

—No preguntes.

La criatura número tres abrió en ese momento la puerta de su dormitorio y salió al pasillo con los ojos cargados de sueño.

—He dormido más de la cuenta. Tengo que salir para el colegio en media hora y es nuestro turno de compartir el coche.

¿Media hora? No había problema. Pedro podía afeitarse y ducharse en la mitad de tiempo.

Mili tiró de la pierna seca de sus pantalones.

—Tengo hambre, señor Pedro.

Cami la apoyó.

—Comida, comida, comida —balbuceó, o al menos eso le pareció a él.

Mili siguió tirando.

—¿Podemos tomar tarta de chocolate para desayunar? Por favor, por favor...

—Tarta, tarta, tarta —Cami apoyó la moción poniéndose a corretear alrededor de Pedro.

—Necesito un favor —gritó Paula por encima del grupo de presión «pro tarta»—. ¿Podrías acercarme un momento a casa? Mi coche no quiere arrancar esta mañana. El colegio de Thiago está a medio camino de mi casa y necesito recoger mi ordenador portátil y algo de ropa.

—¿Algo de ropa y tu portátil? —repitió Pedro.

—Sí —Pau le dedicó una sonrisa retadora—. Gladys y yo hemos decidido quedarnos de visita. Tal vez una semana o más.

Olvidada la tarta de chocolate por un instante, Mili se puso a brincar.

—¡Sí, sí! Tía Pau y Gladys van a quedarse una semana. ¡Viva!

Cami se unió a ella.

Pedro logró esbozar una sonrisa.

—No hay problema.

Toda una semana con Pau pisándole los talones, entrometiéndose en su investigación y en su mente.
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Lo prometido es deuda 3/3♥ Espero que les gusten los caps, comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥

Capitulo 28♥ - Un Caos En Familia♥



—¿Qué te ha pasado? —preguntó, sorprendido—. Tienes un aspecto horroroso.

—Tampoco puede decirse que tú tengas un aspecto maravilloso esta mañana —Pau frunció el ceño, lo que provocó una mueca de dolor—. Tropecé y me golpeé en la cabeza. Luego, Gladys se sintió impulsada a mantenerme despierta toda la noche jugando al rummy. Según ella, quería asegurarse de que no sufriera una conmoción cerebral. Yo creo que lo que quería era jugar al rummy. Así que me he dado un buen coscorrón en la cabeza y no he dormido.

Y estaba de mal humor.

Pedro estuvo a punto de preguntarle si estaba segura de que no se trataba del síndrome premenstrual, pero se contuvo.

—¿Y contra qué te golpeaste para hacerte un chichón como ese? —utilizó la mezcla justa de compasión y preocupación para obtener la respuesta a una pregunta que no tenía derecho a hacer.

—Contra el escritorio de Gonzalo. La puerta del despacho se cierra automáticamente y no me retiré a tiempo de su trayectoria —Pau se tocó el chichón.

Pedro pensó que él debería haber estado husmeando en el despacho de Cheltham en lugar de haber echado una cabezada en el cuarto de Cami.

¿Pero qué hacía Pau en el despacho de Cheltham después de media noche? Preguntar aquello ya habría sido demasiado.

Se había fijado en el teclado numérico que había en una puerta junto a la cocina. ¿Las puertas se cerraban automáticamente? Sin embargo, Pau tenía acceso. Era posible que la esposa de Cheltham estuviera metida en aquello. Y, quizá, también Pau. ¿No le había dicho la noche anterior que la familia estaba muy unida para lo bueno y para lo malo? ¿Se extendería aquella unidad a la actividad criminal?

—Tienes un chichón muy grande, tía Pau. ¿Has llorado? ¿Duele mucho? —preguntó Mili con labios temblorosos. Adoraba a su tía.

Pau se agachó junto a las niñas y las rodeó con sus brazos.

—No lloréis, corazones. Tía Pau está bien. Solo duele un poco, y ya está mucho mejor que antes.

Aún preocupada, Mili metió un dedo en su nariz en busca de inspiración. Cuando la encontró se volvió hacia su niñero.

—El señor Pedro puede besar el chichón para que mejore.

Pau miró a la niña como si hubiera sugerido una tortura china. Pedro se dijo que no volvería a cometer aquel error, ni siquiera bajo la dirección de una dictadora en miniatura.

—No, no hace falta —dijo Pau ruborizada. El rojo combinado con el morado del chichón le dio aspecto de arco iris.

Mili hizo un puchero.

—El chichón necesita un beso. Los besos siempre hacen que los chichones mejoren.

—¿Por qué no le das un beso tú? Seguro que eso hará que me sienta mejor —sugirió Pau.

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Capitulo 27♥ - Un Caos En Familia♥



Una húmeda calidez penetró el sueño de Pedro que, reacion, abrió los ojos. Se sintió un tanto desorientado al comprobar que se encontraba sentado en una mecedora en la habitación de Cami. Tenía tortícolis, cosa lógica después de haber dormido en una silla, y estaba tan lejos de atrapar a Cheltman como el día anterior.

Cami se movió en su regazo y le sonrió.

—Buenos días, señorita —era extraño, pero Pedro nunca había convivido con niños. Sus padres los consideraban un «accidente» del que nunca habían llegado a recuperarse del todo. Absortos el uno en el otro, no habían hecho sitio en sus vidas para nadie más. Nunca lo animaron a llevar a otros niños a casa. Hasta que había ingresado en la policía no había tenido la sensación de pertenecer a una familia.

Para él, los niños eran un territorio desconocido que nunca había tenido intención de explorar. Solo que aquella criatura casi le hacía olvidar el dolor de cuello.

Sonrió.

Cami lo recompensó lanzándole su pañal, que pasó rozándole la cabeza.

—Se supone que eso debes llevarlo puesto... —Pedro se interrumpió a mitad de la frase. Aquel pañal seco fuera del beep de Cami explicaba la humedad que sentía en la pierna. Miró sus vaqueros y vio en ellos una mancha oscura que confirmó sus sospechas. De momento le había vomitado y le había meado encima; por tanto, solo le quedaba...

Depósito con rapidez a Cami en el suelo y se levantó de la mecedora. Algunos músculos en los que no había pensado en años protestaron vehementemente. Toda una proeza, teniendo en cuenta que iba al gimnasio con regularidad.

Mili entró en el cuarto de Cami arrastrando una gastada manta.

—Oh, oh, has tenido un accidente.

—Buenos días, Mili. El accidente lo ha tenido tu hermana.

—No importa. Yo también tengo accidentes —la niña bajó la voz—. Pero no debes culpar a Cami. Mamá dice que cuando uno se mete en problemas tiene que asumir la responsabilidad de lo que ha hecho.

—Cami se ha quitado el pañal —una vez más, Pedro se vio reducido a discutir con una niña de tres años.

—Eso es por que le pica. Yo solía usarlos y también me picaban cuando estaban mojados—Mili habló con la suprema autoridad de alguien que llevara al menos un año sin usar pañales.

Pedro podía dar fe de lo del picor. Necesitaba cambiarse de vaqueros. Se pasó una mano por la barbilla. De hecho, necesitaba una ducha y un afeitado.

Cuando salió al pasillo con Cami y Mili, se topó literalmente con Pau. La sujetó por el brazo para que recuperara el equilibrio y una oleada de atracción lo recorrió al sentir su cálida carne bajo la palma de la mano. Un chichón del tamaño de una pelota de ping pong en el centro de su frente y unas grandes ojeras lo miraron.


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domingo, 14 de septiembre de 2014

Capitulo 26♥ - Un Caos En Familia♥



Se dio cuenta de que no había escuchado la respuesta de Pau.

—Lo siento, querida. ¿Qué has dicho?

—Que no me he apartado a tiempo y la puerta me ha empujado al cerrarse. No he podido evitar golpearme contra el borde de la mesa.

—Y si sabías que la puerta se cerraba automáticamente, ¿por qué te has parado en el umbral?

Pau dudó un momento antes de contestar.

—Porque esperaba que el cuarto estuviera a oscuras, pero no era así. ¿Se habría ido Gonzalo de la ciudad sin apagar su ordenador? Y en lugar de un salvapantallas lo que había en el monitor era una página de contabilidad.

Gladys movió una mano, molesta.

—No entiendo nada de ordenadores. Explícamelo en inglés normal.

—Todo el asunto del ordenador resulta muy extraño, sobre todo teniendo en cuenta que la página de contabilidad había desaparecido cuando he despertado —Pau movió a un lado la bolsa de hielo—.Puede que Gonzalo se conectara desde Bogotá. Es lo único que explicaría que la pantalla cambiara.

Gladys seguía sin entender nada de ordenadores, pero su nieta parecía considerar que era un asunto importante. En su opinión, lo que Pau había encontrado era un buen partido en Pedro Alfonso. Lo presentía. Pero sabía que Pau pondría pies en polvorosa en cuanto pudiera y las cosas se enfriarían entre ellos antes de haber llegado a calentarse en realidad. Paula tenía planeada una semana de vacaciones en Jamaica. Lo supiera o no, lo que estaba buscando se encontraba allí mismo, ante sus narices. Ella solo tenía que retenerla allí el tiempo suficiente para que se diera cuenta.

—Probablemente eso es lo que pasó, querida. Pero tal vez deberíamos quedarnos unos días más, hasta que las cosas se asienten. A fin de cuentas, ya tenías todo organizado para no trabajar.

—Puedo hacerlo aquí desde mi portátil. Lo recogeré mañana. Si Gonzalo planea conectarse con su ordenador desde allí, no puedo ocuparle la línea —Pau reprimió un bostezo.

Gladys sacó un mazo de cartas.

—Olvídate de dormir. Con un golpe así en la cabeza tienes que mantenerte despierta —barajó las cartas con la habilidad de un jugador profesional de Las Vegas—. ¿A qué quieres jugar?

—Estupendo. Antes no podía dormir y ahora tú no me dejas —Pau se irguió en la cama—. Al rummy. Adelante, reparte.

Gladys miró a su nieta con expresión resplandeciente.

Sabía con exactitud lo que había mantenido despierta a Paula esa noche. Y le encantaba jugar al rummy.


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3/3
Buuuuuuueno holaaaaaa! volviii, al fiin, el cole me tenia re atareada y me sigue teniendo, dps me quede sin internet (sufri mucho) por dias, fue horrendo! :'c. PERDON POR NO SUBIR!

3 Caps♥ espero que les sea de su agrado, Comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters, si hay MUCHOS comentarios, mañana subo 3 masss c:


PD: PyP se casaronnnnnnnn♥ aaaw c': llorooo♥

Buenas noches♥

Capitulo 25♥ - Un Caos En Familia♥



Pau había vuelto a su cama. Sin embargo, en lugar de quedarse dormida, no lograba apartar de su mente la imagen de Pedro alargando la mano hacia ella en su dormitorio como si fuera una amante. Pau, dueña y señora de sus pensamientos, no lograba alejar de su mente aquella escena ni la desconocida palpitación sexual que había despertado en ella.

Tras intentar todos los trucos conocidos para conciliar el sueño, incluyendo el de contar ovejas, decidió levantarse a trabajar en un programa de software bastante complicado que tenía entre manos. Utilizaría el ordenador de Gonzalo para conectarse con el suyo. Una sesión difícil de programación volvería a poner las cosas en su sitio. O, al menos, conseguiría algo más que dedicarse a dar vueltas en la cama.

Descalza, cruzó el descansillo y bajó las escaleras. El despacho de Gonzalo estaba en la parte trasera de la casa, unido por un pasillo adyacente a la cocina. Trató de recordar el código de las puertas que había en los extremos del pasillo. A veces tenía la impresión de que su cuñado dirigía Fort Nox en lugar de un negocio de transportes.

Moviéndose con cautela avanzó sin ningún contratiempo. Cuando llegó a la puerta introdujo una serie de números en el teclado iluminado y esta se abrió. Al entrar al pasillo las luces que había en el techo se encendieron de forma automática y la puerta se cerró a sus espaldas con un golpe seco. Las puertas estaban diseñadas para cerrarse solas, de manera que el despacho de Gonzalo nunca quedara abierto.

Fue hasta el otro extremo del pasillo, introdujo el código en el siguiente teclado y la puerta se abrió. Pasó al interior del despacho y se detuvo en seco. ¡Qué extraño! El brillo de la pantalla del monitor iluminaba de modo inquietante la habitación. Gonzalo y Delfi se habían ido esa mañana. ¿Por qué estaba encendido el ordenador? ¿Y por qué aparecía en este una página de contabilidad en lugar de un salvapantallas?

La puerta se cerró tras ella y la empujó por el hombro.

Paula salió lanzada hacia delante y alargó los brazos en un vano intento por mantener el equilibrio.

La esquina del escritorio de Gonzalo avanzó inexorablemente hacia su cabeza. Solo tuvo tiempo para pensar una cosa: aquello iba a doler. Y así fue. Hasta que se hundió en el oscuro olvido.

—Y ahora, cuéntame cómo te has dado ese golpe en la cabeza en plena noche —Gladys apoyó una bolsa de hielo sobre el chichón que se había hecho Pau en la frente y luego se dejó caer en el otro extremo de la cama.

—No estoy segura de lo que ha pasado. No podía dormir, de manera que he decidido ir a conectarme a mi ordenador a través del de Gonzalo. Las puertas que dan al despacho tienen un temporizador para cerrarse automáticamente.

—¿En serio? —Gladys olvidó muy rápido lo de las puertas, pero tomó nota de que Pau no había podido dormir. Nada solía interponerse entre su nieta y el sueño, pero también era cierto que aquella nieta en particular nunca se había visto atrapada en las redes de una auténtica y tradicional tensión sexual. Gladys había rezado tres ave marías y un aleluya para celebrar que Pau hubiera encontrado por fin un hombre que pudiera afectarla un poco. Mientras echaba un cigarrito en el porche, había visto a Pau y al niñero besándose en la biblioteca como si no fuera a haber un mañana. Había esperado todo lo que había podido, pero al final había llamado a la puerta. En general, envejecer era una desgracia, pero lo peor era aquel problema de la incontinencia.

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Capitulo 24♥ - Un Caos En Familia♥



Él abrió los ojos. En aquel instante, antes de que la comprensión desplazara al sueño, sonrió sensualmente y alargó una mano hacia ella.

—Hola, nena.

Momento equivocado. Lugar equivocado. ¿Mujer equivocada? ¿La habría confundido con alguna otra? Pau se apartó de su lado.

La realidad se impuso antes de que Pedro llegara a tocarla.

—¿Qué sucede? —preguntó a la vez que se sentaba.

—Cami está llorando.

—Ya lo oigo —Pedro volvió a tumbarse—. Haz que pare.

—Ya lo he intentado, pero no sé cómo hacerlo. Además, ese es tu trabajo —le recordó Pau mientras lo tomaba de las manos y tiraba de él—. Levántate.

Pedro volvió a sentarse. En esa ocasión agitó la cabeza como para despejarse.

—¿Qué le sucede?

—Si lo supiera, no estaría aquí, ¿no te parece?

Pedro miró a Pau con rapidez de arriba a abajo, haciéndola consciente del corto camisón que había tomado prestado del armario de su hermana.

—No, por desgracia.

Pau se apartó a un lado.

Pedro se levantó y tomó unos vaqueros que había en el suelo, a los pies de la cama. Pau debería haber apartado la mirada. Hacerlo habría sido lo decente, lo típico en ella, pero decidió mirar, o, más bien, comerse con los ojos aquel magnífico ejemplar de hombre mientras se ponía los vaqueros y la camiseta.

Cuando Pedro se encaminó hacia la puerta, ella lo siguió.

—¿No te informó la niñera anterior sobre los niños?

—Se limitó a desearme suerte y a salir corriendo —contestó Pedro por encima del hombro.

Thiago se reunió con ellos en el pasillo. Entregó la criatura a Pedro con evidente alivio.

—Debo irme a dormir. Mañana tengo que estar despejado para ir al colegio.

Pedro apoyó a Cami contra su hombro y le palmeó la espalda. Un poderoso eructo resonó por toda la casa.

—Diez —dijeron Thiago y Pedro al unísono. El niño sonrió adormecido mientras volvía a su dormitorio.

¿Gases? ¿Todo aquel jaleo por unos gases? No había duda de que Pedro tenía mano para los niños.

Pau renunció a intentar dormir. La casa había recuperado la tranquilidad. Al parecer, Pedro había vuelto a meter a Cami en su cuna sin mayores problemas.

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