sábado, 27 de septiembre de 2014
Capitulo 36♥ - Un Caos En Familia♥
Paula solía disfrutar del jardín trasero de la casa de Delfi, espectacular con sus lechos de coloridas flores y sus árboles. Pero en aquellos momentos pasó por él a toda prisa en dirección a la puerta de entrada de las oficinas de Cheltham.
Cuando abrió la puerta y pasó al interior, la sorpresa le hizo detenerse.
Pedro Alfonso apoyaba una cadera contra el escritorio de la pechugona secretaria de Gonzalo, Tiffany Burns. Estaba tan inclinado hacia ella que su pelo negro casi tocaba el rubio de la secretaria.
Esta tenía el mismo aire de confianza sexual en sí misma que la mujer de la portada de la revista de Gladys, aunque, por fortuna, iba vestida y había conseguido encerrar sus pechos en un sujetador. Por supuesto, Paula habría necesitado varias tallas menos si alguna vez hubiera tenido el valor de adoptar aquella actitud.
En lugar de ello, se disculpó por la interrupción y reprimió al monstruo de los celos que empezaba a asomar su fea cabeza. Solo porque Pedro la hubiera besado esa noche no significaba que no pudiera ligar con Tiffany.
Pedro se irguió, pero no se apartó del lado de la secretaria, sin duda, para seguir disfrutando de la visión de sus obvios atributos. ¿Pero qué estaba haciendo allí?
—Las niñas están dormidas y tengo un monitor —palmeó un artilugio sujeto a su cinturón—. Solo quería presentarme a todo el mundo. La señorita Burns tiene un trabajo fascinante. Tanta responsabilidad para alguien tan joven... —Pedro explicó su presencia en la oficina como si ella le hubiera cuestionado al respecto.
—Oh, señorita Chaves. ¿Qué puedo hacer por usted esta mañana? —Tiffany jamás había llamado a Paula «señorita Chaves». Esta pensó que tal vez debería haber dejado su bastón en la entrada—. Guau, que chichón más feo tiene en la cabeza.
La blusa de lino azul de la secretaria enfatizaba sus enormes ojos azules de largas pestañas. Paula bajó la mirada hacia su arrugada camiseta y los pantalones cortos que también se había puesto el día anterior. La falta de una ducha, de sueño y de ropa limpia no hicieron nada por mejorar su estado de ánimo. Ya no solo se sentía vieja, sino también anticuada.
Abrió los ojos de par en par y simuló estar sorprendida.
—¿Realmente hay un chichón en mi cabeza? —ya podía añadir «bruja» a sus demás atributos. Vieja. Anticuada. Arrugada. Relativamente plana. Bruja. Y con un feo chichón en la frente.
Tiffany la miró como si temiera que el golpe hubiera hecho que perdiera la cabeza.
—Sí. Es grande y morado.
Paula fue directa al grano. Cuanto antes pudiera salir de allí, mejor.
—¿Ha llamado ya Gonzalo?
—Hace más o menos una hora. Estaban agotados. Han sufrido toda clase de retrasos y acababan de llegar.
-----------------------------------------------------------------------------------
Sigue -------> 1/3
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario