sábado, 23 de agosto de 2014

Capitulo 23♥ - Un Caos En Familia♥



Pero no podía dormir.

Miró el reloj de la mesilla de noche. Las doce menos cinco. Apenas habían pasado cinco minutos desde la última vez que lo había mirado.

No lograba ponerse cómoda. No podía relajarse. Maldijo a Pedro Alfonso. Estaba demasiado inquieta, casi febril. Y la culpa la tenía un solo beso de aquel hombre. Nada de aquello tenía sentido.

No se fiaba de él. Había visto la delicadeza con que trataba a los niños, pero también había comprobado su ineptitud. No le gustaba estar allí. Pedro Alfonso ocultaba algo. Había algo en él que no sonaba cierto.

Sin embargo, el hambriento modo en que había devorado su boca no había sido una mentira. Y tampoco había simulado su prominente y dura reacción. Horas después, ella seguía sintiéndose fuera de control.

Un tenue grito resonó en el silencio reinante. ¿Lo había imaginado? No, allí estaba de nuevo, solo que más fuerte y más prolongado. En unos momentos fue ganando intensidad. Cami.

Pau esperó. La niña se callaría en cuanto Pedro fuera a verla. Los segundos fueron pasando y los gritos seguían. Preocupada por si Cami pudiera llegar a sentirse abandonada, salió de la cama.

Cruzó el descansillo que unía su cuarto y el de Gladys con los dormitorios de los niños. Estaba a punto de llegar al de Cami cuando Thiago salió de esta con la niña en brazos. Se la entregó y Pau trató de calmarla, pero todo fue inútil. No sabía cómo calmar a su sobrina.

Sabía jugar con los niños y mimarlos como solían hacerlo las tías, pero no sabía cómo cuidarlos. Sin embargo, conocía a alguien que, al menos se suponía que sabía hacerlo.

Entregó la niña de nuevo a Thiago.

—Quédate con ella un momento mientras voy a por ayuda.

Entró en la habitación de Pedro directamente, sin llamar. Se detuvo un momento mientras sus ojos se adaptaban a la penumbra reinante. Pedro estaba tumbado sobre la cama, casi desnudo excepto por unos calzoncillos, y dormido como un bebé.

Se acercó a la cama y lo llamó.

—Pedro. Pedro, despierta.

Él murmuró algo en su sueño y giró la cabeza en la otra dirección. Pau pensó que, ya que ella se había pasado la noche dando vueltas, él al menos podía haber tenido la decencia de perder un poco de sueño.

Se acercó más, incómoda por ser tan consciente de la gran superficie de musculoso pecho y de las poderosas piernas expuestas a su mirada. A pesar de que apreciaba la vista, apreciaría aún más que su sobrina se tranquilizara. Apoyó una mano sobre le pecho de Pedro y empujó con fuerza.

—Despierta, Pedro.

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 Continuaraaaaaa..

Bueno espero que les guste, comenten aca o en mi tw @meli_pauliters, no doy mas de sueño
Ayer Oli cumpli su primer añito :'') y pyp 38 meses♥ aww :')

Buenas Noches♥

Capitulo 22♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro arrojó al suelo del baño la toalla mojada y se puso unos calzoncillos. Nada como una ducha de agua fría para volver a tener la cabeza sobre los hombros.

Había quedado como un completo imbécil con Pau Chaves. No tenía por qué haberla abordado en al biblioteca. Sabía que ella no creía que fuera gay. Eso había quedado claro por su forma de mirarlo cuando había ido a su dormitorio para decirle que quería hablar con él. No debería haber permitido que lo besara. Y había cometido un grave error devolviéndole el beso.

¿Qué diablos le pasaba?

Si Gladys no hubiera llamado a la puerta cuando lo había hecho, habrían acabado rodando por el suelo para terminar lo que habían empezado.

¿Qué tenía aquella mujer para excitarlo de aquella manera? No era una belleza ni tenía un gran cuerpo. Era insolente, distante y sarcástica. No le gustaba en especial. E intuía que ella pensaba lo mismo de él. Pero había algo en ella que lo atraía con la misma fuerza de la resaca que acompañaba a las mareas... y que resultaba igualmente peligrosa.

Recordó lo que le ocurrió a Charlie Gallagher, un magnífico policía hasta que se vio emocionalmente implicado con una sospechosa. Desveló su tapadera, murió un policía y él perdió su placa.

La hermana de Pau podía estar implicada en aquel caso. Su trabajo exigía que descubriera la verdad y llevara a los culpables ante la justicia. «Trabajarse» a la hermana de la sospechosa en la biblioteca no formaba parte del trato. No volvería a repetir el error de esa noche.

Pero, contra toda lógica, quería hacerlo. Y la tensión de su entrepierna lo demostraba.

Se sentó en el borde de la cama sin molestarse en apartar las mantas. Agotado, se dejó caer de espaldas sobre el colchón. Mantener el ritmo de aquellos niños casi lo mata. Lo habían atado, le habían pintado la cara, le habían roto la camisa, habían destrozado su reputación profesional, su sexualidad había sido cuestionada, había cambiado numerosos pañales, había hecho de padre confesor y consejero de un jovencito, había preparado comidas, le habían vomitado encima, había bañado a las tres criaturas... y el día aún no había acabado. En un par de horas, cuando Pau y Gladys estuvieran dormidas, iría a inspeccionar el despacho de Cheltham.

¿Cuánto ganarían las niñeras? No tenía ni idea, pero seguro que no era suficiente.

Cuando recuperó la energía suficiente, se irguió en la cama y tomó nota mental de que tenía que decirle a Nan que debería canonizar a Flor. La pobre mujer tenía siete hijos. O era una santa, o estaba loca. Tal vez un poco de ambas cosas.

Pau giró en la cama por enésima vez. Frustrada, golpeó la almohada en un intento de ponerse más cómoda. El sueño jugaba un importante papel en su vida. Le encantaba dormir. Necesitaba al menos siete horas para mantener cierta apariencia civilizada. El sueño nunca la eludía.

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Capitulo 21♥ - Un Caos En Familia♥


Pau alzó ligeramente la barbilla, indicándole que estaba dispuesta a jugar. La boca de Pedro descendió y dejó una serie de insinuantes besos en sus labios. Cada uno de ellos hizo que la temperatura interior de Pau aumentara hasta que dejó escapar un gemido de impaciencia. Él tomó todo lo que le ofrecía y luego exigió más.

La lógica abandonó por completo la mente de Pau, que se abrió a un contacto más íntimo. Pedro gimió contra su boca y sus lenguas se encontraron en un juego de persecuciones y rendición. Ella tiró de su camiseta hasta sacársela de los pantalones, desesperada por sentir su piel contra la de ella.

Pedro tomó sus nalgas en las palmas de las manos y la atrajo con fuerza hacia sí. Pau dio la bienvenida a la dura protuberancia que presionó contra su bajo vientre.

Al no encontrar alivio a su devorador deseo, manifestado en el húmedo calor que palpitaba entre sus piernas, ciñó las caderas de Pedro en una ferviente búsqueda.

El sonido del timbre de la puerta restauró la razón. Se apartó de él, reacia, jadeante. La agitada respiración de Pedro contaba su propia historia.

—Será mejor que vaya a ver quién es antes de que el timbre despierte a los niños —la voz de Pau sonó tan temblorosa como sentía sus piernas.

Pedro movió la cabeza como para despejarse.

—No. Será mejor que vaya yo. Es demasiado tarde como para que se trate de una simple visita.

Pau miró el impresionante abultamiento de la tela vaquera que cubría su entrepierna.

—No creo que estés en el estado más adecuado para ir a abrir.

—No me importa en qué estado esté —replicó él con firmeza. Es tarde y, según puede saber cualquiera, el señor y la señora Cheltham no están encasa. Espera aquí.

Antes de que Pau pudiera responder, Pedro salió de la biblioteca.

Pau debería haber protestado por su actitud machista, pero ni siquiera sabía si habría podido llegar hasta la puerta. Logró cruzar la habitación y dejarse caer en una de las sillas. Era extraño tener a alguien que se ocupara de ella.

La voz de Gladys resonó en el vestíbulo.

—Espero que no estuviera dormido. He salido al porche y la puerta se ha cerrado. Gracias por abrirme —después de veinte años sin fumar, Gladys aún se escapaba de vez en cuando para echar un cigarrillo—. ¡Vaya! Debía estar teniendo un sueño increíble. Siento haberlo despertado. Buenas noches.

Por supuesto, Gladys se había fijado en la entrepierna de Pedro. Y, por supuesto, había hecho un comentario al respecto.

Pau soltó el aliento que había contenido cuando oyó que los pasos de Gladys seguían hacia la escalera sin detenerse en la puerta de la biblioteca. Se centró en sus ejercicios respiratorios de yoga para recuperar la compostura. Era una lástima que no hubiera teorizado la impotencia.

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Capitulo 20♥ - Un Caos En Familia♥



Su mirada miel le llegaba a lo más hondo, haciéndola sentirse expuesta y más que un poco vulnerable. Movió la espalda contra la librería contra la que estaba apoyaba, pero no apartó la mirada. El destello de deseo que leyó en sus ojos hizo que se le acelerara el pulso.

Jamaica podría ser aquello. La gruesa alfombra que había a sus pies se convirtió en arena, el lento girar del ventilador del techo en una cálida brisa del Caribe, la tenue luz reinante en los rayos del sol a través de la sombrilla... ¿Estaban en Jamaica o en Georgia? ¿Pero importaba algo al margen de la atracción primordial que se arremolinaba entre ellos?

Sin una palabra, Pedro se levantó de la silla, se acercó a ella y apoyó una mano en la estantería que había a sus espaldas. Los sentidos de Pau se exacerbaron. La lenta y acompasada respiración de Pedro susurraba una seductora promesa. Incluso sin necesidad de tocarla, su calor la rodeó. Ninguna colonia ni loción para el afeitado enmascaraba su fragancia masculina.

Pau podría haberse apartado fácilmente de él, pero no lo hizo. Quería sentir la suavidad del pelo de aquel hombre contra sus dedos, saborear el placer de su boca, absorber el calor de su cuerpo... Ella, que nunca había escandalizado a nadie, se escandalizó a sí misma con su lascivo deseo.

Pedro apoyó la otra mano en el otro lado de la estantería.

—Y para tu información... —se inclinó hasta que Pau pudo verse reflejada en sus suaves ojos mieles—... soy estrictamente heterosexual.

Incluso con los sentidos excitados y la tensión que palpitaba entre ellos, Pau racionalizó sus opciones. Aquel hombre la atraía, probablemente como algo desconocido. Un beso. Una concesión a Jamaica. Se concedería ese lujo como cura. Apoyó una mano sobre su camiseta y sintió que su calor la penetraba hasta lo más hondo. Tiró de él hasta que sus alientos se fundieron.

—Lo sé.

La última palabra se perdió en la dura línea de la boca de Pedro. Disfrutó del contacto de sus labios, del ligero roce de su barba, pero una notable falta de fuegos artificiales sofocó su ardor. Misión cumplida. Hora de retirarse. Soltó la camiseta y dio por concluido el beso. Había sido agradable, aunque, teniendo en cuenta el nivel de sensualidad alcanzado, también había resultado un tanto decepcionante.

—Ahora es mi turno.

—Me parece justo —dijo Pau. Ella lo había besado, luego debía permitir que él hiciera lo mismo.

Pedro apoyó las manos en sus hombros y la atrajo hacia sí, haciendo que sus muslos y sus pechos se tocaran.


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sábado, 16 de agosto de 2014

Capitulo 19♥ - Un Caos En Familia♥



La perspicacia de Pedro tomó a Pau por sorpresa.

Hacía más o menos un mes que Delfi no dejaba de quejarse de que Thiago era cada vez más travieso.

—Sí, así es.

—Yo no le he preguntado por qué lo ha hecho; eso es evidente. Le he preguntado por qué estaba tan enfadado. ¿Tiene alguna idea de lo que me ha contado?

—No —Pau ni siquiera había reconocido el enfado del niño.

—Un grupo de niños del colegio lo llaman beep.

—¿Qué? ¿Y por qué no le ha hablado a nadie de ello? Nuestra familia está muy unida. Si uno de nosotros tiene un problema, todos lo tenemos. Disculpe mi franqueza, pero, ¿por qué iba a confiar Thiago en usted?

Pedro se encogió de hombros y un impresionante número de músculos se movieron bajo su camiseta.

—Me ha dicho que había tratado de hablar con su padre, pero que este nunca tiene tiempo para hacerlo —el tono de Pedro no reveló ninguna crítica. Su expresión permaneció impasible—. En cuanto a su mamá y a usted, no lo sé. Tal vez quería hablar con un hombre.

—Supongo que eso tiene sentido. Gonzalo es un buen tipo, pero pasa casi todo su tiempo trabajando. Pero lo cierto es que me habría gustado que Thiago hubiera confiado en Delfi o en mí.

Pedro volvió a encogerse de hombros.

—Él y yo hemos hablado. Es un niño muy listo. Me ha dicho que en realidad no le importa lo que piensen los demás, pero que está harto de oírlos. Quiere hacer algo para acallarlos y cree que con unos cuantos buenos eructos lo conseguirá. Supongo que merece la pena que lo intente.

Pau supuso que aquello debía ser el típico asunto de «tíos», porque no entendía nada.

—Solo a Thiago se le habría podido ocurrir un plan así. ¿Piensa someterlos basándose en eructos? Es todo un clásico.

Pedro se apoyó contra el respaldo del asiento y sonrió.

—Es brillante. Pocas cosas impresionan más a los niños que una sonora expulsión de gases.

No había duda de que era un método innovador. Pau estaba dispuesta a reconocerlo, pero no pudo evitar bromear al respecto.

—Menos mal que ha decidido eructar en lugar de...

Pedro sonrió y los bordes de sus ojos se arrugaron atractivamente.

—En realidad, señorita Chaves, estoy escandalizado —bromeó.

—Pues no se escandalice, señor Alfonso. He sido vecina de Gladys durante más de diez años. Soy bastante conservadora, pero no soy una mojigata. Y nunca he escandalizado a nadie, a menos que contemos la ocasión en que me negué a diseccionar una rana en clase de biología —normalmente tampoco balbuceaba, pero la sonrisa de aquel hombre la reducía a una especie de papilla sin cerebro.

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Continuara..

Bueno hasta aqui 5/5. Perdon por hacerlos esperar, pero estuve con parciales todos los dias y ni tiempo tenia..asiq...Espero que les guste, Pueden comentar aca o en mi tw @Meli_pauliters, Asi, sierto...ayer iba a subir, subi un cap y dps se me corto la luz, asiq no pego una ah jajaa.

Bueno, les queria decir que con una amiga estamos haciendo un video Para el Primer Añito de Olivia, la idea es: que nos manden x tw una foto de ustedes con un cartel, o una foto de Oli o un collage diciendo "Feliz cumple Oli" al lado un lindo mensaje para ella y abajo el hashtag #PrimerAñitoDeOliAlfonso con sus twitters, tienen tiempo de mandarlo hasta el martes 19! Ojala se copen :) 

Buenas noches♥

Capitulo 18♥ - Un Caos En Familia♥



Pero lo cierto era que se había mostrado sorprendentemente tranquilo cuando Cami le había tirado la comida encima, y también durante el baño de las niñas. Pero que fuera un tipo agradable no significaba que también fuera competente.

—No. Todos están bien. Pero tenemos que hablar.

Pedro se apartó a un lado para dejar pasar a Pau.

Ella era muy consciente de la anchura de sus hombros bajo la ceñida camiseta, de su incipiente barba, de la fuerza que denotaba el contorno de su mandíbula, de sus pies descalzos... Encerrarse en un dormitorio con él no parecía lo más inteligente que podía hacer.

—¿Por qué no hablamos en la biblioteca?

Pedro sonrió.

—Mientras prometa no atarme con cinta de embalar y no cortarme la camisa...

—Creo que podré contenerme —Pau sonó mucho más segura de sí misma de lo que se sentía.

—¿Cuándo quiere que hablemos?

—¿Qué tal ahora mismo? —Pau quería terminar con aquello cuanto antes y retirarse a la habitación de invitados. Un poco de yoga y una ducha le harían recuperar la calma.

—Enseguida bajo.

Pau no lo esperó. Bajó a la biblioteca, encendió la luz y se puso a mirar los lomos de los libros para tratar de distraerse. Alguna clase de alarma interior le hizo volverse en el momento en que Pedro entró en la habitación a pesar de que apenas hizo ruido. Se fijo en que se había calzado. Eso era lo que lo había retenido.

Respiró hondo e inhaló sin querer su aroma masculino.

Soltó el aire a toda velocidad, como si haciéndolo pudiera librase de la atracción que sentía.

—¿Le importa si me siento? —preguntó él retóricamente mientras ocupaba una de las sillas.

—Adelante —Pau pensó que cuanto antes dijera lo que tenía que decir, antes podría seguir cada uno su camino—. Creo que puedo hablar con tranquilidad en nombre de Delfi y Gonza si le digo que animar a los niños a eructar y puntuar sus eructos resulta bastante inapropiado, señor Alfonso.

Pedro se inclinó un poco hacia delante y apoyó sus poderosos antebrazos en sus rodillas. Una sensual calidez recorrió a Pau, que tuvo que hacer un esfuerzo para concentrarse en el asunto en cuestión.

—¿Se ha preguntado en algún momento por qué su sobrino ha ideado hoy un juego tan agresivo? Atarme con cinta de embalar no es el típico juego de un niño, pero supongo que es algo bastante habitual para Thiago, y sospecho que la cosa ha empeorado últimamente, ¿no?

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4/5

Capitulo 17♥ - Un Caos En Familia♥



Pau ocultó su sorpresa. Thiago no solía expresar sus sentimientos de forma tan abierta.

—¿Sí?

—Sí. Me cae bien. No me importaría que se quedara, en lugar de irse como todas las demás niñeras.

Pau acarició la cabeza rubia de su sobrino.

—Supongo que eso depende en gran parte de ti. No convendría que se repitiera el episodio de esta mañana.

—Sí, el señor Pedro ha dicho que no es recomendable utilizar la cinta de embalar. También nos ha dicho que hemos hecho un buen trabajo decorando su rostro, pero que le habría gustado que eligiéramos un rotulador que se pudiera borrar.

—Hmm. ¿Y ese es el motivo por el que te gustaría que se quedara? ¿Porque no te ha reñido?

Thiago dibujo con su dedo el contorno de un cohete en la sábana.

—Supongo que sí. Creo que le gusto.

A Pau le habría gustado decirle que les había gustado a todas sus niñeras, pero nunca había mentido a su sobrino y no quería empezar a hacerlo. Lo cierto era que Thiago y sus hermanas se habían comportado como pequeños monstruos y habían conseguido echar a todas sus niñeras. La disciplina parecía ser lo único que Delfi negaba a sus hijos.

—Si tú lo crees, probablemente será cierto —Pau salió de la cama y arropó al niño, que sonrió, adormecido—. Y ahora, buenas noches, cariño.

—Buenas noches, tía.

Pau fue hasta la puerta.

—Que duermas bien. No dejes que te muerdan los chinches —se despidió, sintiendo un gran alivio al ver que Thiago ya no tenía aquella expresión desolada.

Salió de la habitación con la intención de ir a echar un vistazo a las niñas antes de reunirse con Pedro Alfonso para aclarar las cosas.

Sus pasos flaquearon según se acercaba a la habitación de la niñera.

No le gustaban los enfrentamientos. A Delfi le encantaba el drama, pero a ella no. Sin embargo, su hermana le había pedido que se asegurara de que los niños estaban bien, y eso pensaba hacer. Respiró hondo y llamó a la puerta de Pedro. Este abrió y terminó de ponerse una camiseta seca, ofreciéndole un destello del dragón oculto tras una mata de pelo oscuro en su liso estómago. Pau sintió que el suyo se llenaba de mariposas. Lo normal era que los nombres no la afectaban de aquella manera. ¿Por qué aquel sí, y por qué en aquellas circunstancias?

—¿Qué sucede? ¿Me necesita alguno de los niños?

Los ojos verdes de Pedro reflejaron ansiedad, no enfado, como Pau había anticipado.

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3/5

Capitulo 16♥ - Un Caos En Familia♥



Era difícil mostrarse digna estando semi envuelta en una sábana y con el pelo totalmente revuelto. Por desgracia, no podía esconder la cabeza bajo la almohada y hacerse la dormida, de manera que se limitó a apartar el pelo de su rostro y a mirarlo.

—¿Sí?

Pedro miró de Pau a Thiago y de vuelta a Pau.

—Hay que apagar la luz en cinco minutos, ¿de acuerdo? Es importante ceñirse a un horario. Los niños necesitan rutinas en su vida —sonaba como si acabara de leer un libro al respecto y hubiera memorizado algunos trozos.

—Estudios recientes han demostrado que…—Pau golpeó con suavidad a Thiago en las costillas con el codo para hacerlo callar.

—No hay problema. Tendremos las luces apagadas en menos de cinco minutos —miró el pelo y la ropa mojada de Pedro—. ¿Están acostadas las niñas?

—Cami ya está fuera de combate y Mili no va a tardar en caer —Pedro pasó a la habitación y miró a Thiago—. ¿Necesitas algo?

—No, señor. Estoy bien.

—En ese caso, buenas noches.

La puerta se cerró tras él.

Pau se dejó caer de espaldas sobre el colchón.

—¿Por qué me has dado con el codo, tía Pau?

—Porque a pesar de esos estudios recientes, tu luz debe estar apagada en cinco minutos, super héroe.

Thiago hizo una mueca de protesta, pero se deslizó por el colchón hacia la lámpara que se hallaba en la mesilla de noche.

—Quédate un poco, tía. He añadido dos constelaciones.

Pau había regalado a Thiago un juego de astronomía para su cumpleaños. El niño apagó la luz y el cuarto quedó sumergido en la oscuridad excepto por el grupo de estrellas fluorescentes en el techo.

Pau miró las constelaciones que brillaban en lo alto y sintió que Thiago se acurrucaba contra ella y apoyaba la cabeza en su hombro.

—¿Puedes decirme cuáles son las nuevas?

—Veamos. Casiopea y... Orion.

—Sí —Pau sintió que el niño sonreía contra su hombro y disfrutó de un agradable momento de satisfacción mirando las estrellas con él. Aquello era lo más que se había acercado a tener hijos. Delfi había elegido la maternidad. Ella había optado por una profesión. Por primera vez en su vida se cuestionó si había tomado la mejor decisión.

—¿Tía Pau?

—¿Hmm?

—Me gusta el señor Pedro.

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2/5

viernes, 15 de agosto de 2014

Capitulo 15♥ - Un Caos En Familia♥



Fue por el pasillo hasta el dormitorio de Thiago y llamó mecánicamente a la puerta antes de entrar. El niño, que ya estaba en la cama, dejó su libro y sus gafas en la mesilla al verla.

—Hola, tía Pau. ¿Qué haces aún por aquí?

—Gladys y yo hemos pensado pasar la noche aquí. ¿Te parece bien?

Gladys y ella habían decidido quedarse para averiguar si el nuevo niñero sabía en realidad lo que estaba haciendo con los niños.

—Sí, claro.

Pau permaneció a los pies de la cama de Thigo.

Parecía tan joven y vulnerable en su gran cama, con su pijama de super héroe... Y su expresión no denotaba precisamente alegría.

—¿Qué te sucede, jovencito?

Thiago miró el sistema solar móvil que pendía del techo sobre la cama.

—Nada.

—¿Nada como en nada, o nada como... ? —Pau dejó la frase sin concluir con la esperanza de que el niño lo hiciera.

—Nada como en nada —Thiago miró el reloj de la pared—. ¿Sabías que aunque en Bogotá son las ocho y media de la noche, como aquí, allí están en primavera mientras aquí estamos en otoño?

—Ah, ¿sí? —dijo Pau. De manera que ese era el motivo de la cara larga de su sobrino. Seguro que echaba más de menos a Delfi y Gonza que sus extrovertidas hermanas, pero no era capaz de expresar sus sentimientos. Su corazón se encogió al ver la desolada expresión de sus ojos azules.

—Sí.

—Pues yo solo conozco un modo de resolver un caso de «nadas» —Pau rodeó despacio la cama.

Los ojos de Thiago brillaron en respuesta al tono juguetón de la voz de su tía. Sujetó la manta con firmeza bajo su barbilla y se encogió en la cama.

—No, tía Pau —protestó débilmente.

—Sí, jovencito. Más vale que te prepares —Pau alzó las manos y puso en movimiento sus dedos—. Lo mejor para un caso de «nadas» es un buen ataque de cosquillas.

Un instante después se lanzaban el uno sobre el otro con gritos de risa anticipada.

Pau fue de inmediato a por el punto débil de Thiago, que se hallaba justo debajo de sus costillas. Estaban en pleno ataque de risas, dando vueltas sobre la cama, cuando el niño se detuvo en seco. Su tía se preguntó que clase de táctica pretendería utilizar para distraerla.

Sin aliento, asomó la cabeza por debajo de las sábanas.

Pedro estaba en el umbral de la puerta, observándola con un destello de diversión, además de algo más intenso, en la mirada.


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