viernes, 27 de febrero de 2015

Capitulo 97♥ - Un Caos En Familia♥



—¿Pau?

—¿Hmm?

—¿Crees que podrías...? No, no importa. No debería pedírtelo.

—¿Qué?

—¿Considerarías...? No, olvídalo.

—Pregunta de una vez lo que quieres, Pedro —dijo Pau, exasperada.

—Bueno... Puedes negarte, por supuesto, pero, ¿te importaría quitarte las braguitas?


Gladys dejó a los niños aparcados en el sofá, frente al televisor. El único sonido mientras caminaba por el pasillo hacia la cocina fue el eco de sus pasos sobre el suelo de madera.

Un ruido sordo seguido de una risita llegó desde el otro lado de la puerta de la despensa.

—¿Habéis llegado por fin a un acuerdo, o no? —preguntó Gladys a través de la puerta cerrada.

—Pau está siendo bastante testaruda. Casi la he convencido para que cambie de postura. Estamos avanzando, pero aún no hemos llegado —la apagada respuesta de Pedro hizo que Gladys sonriera.

—En ese caso, no me queda más remedio que dejaros ahí encerrados una hora más.

—Cuento con ello —replicó Pedro.

Gladys se alejó de nuevo hacia el cuarto de estar, pero se detuvo un momento antes de salir de la cocina para decir:

—No hagas nada que yo no haría, Pau.

Y eso sí que fue dejar el campo abierto a todo tipo de opciones.

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4/4 Caps♥ Aqui esta el Finaal de la nove! Mañana o pasado el epilogo!♥ Comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥

Buenas Tardes♥

Capitulo 96♥ - Un Caos En Familia♥



Ella sorbió por la nariz. Pedro habría pasado el ruido por alto si el silencio reinante en la despensa no hubiera sido tan intenso. Volvió a oírlo de nuevo.

—¿Pau?

—¿Sí? —dijo ella con voz temblorosa.

—¿Estás llorando?

—Sí —un gran sollozo siguió a su afirmación.
Instintivamente, Pedro alargó una mano hacia ella y la atrajo hacia sí.

—Por favor, querida, no llores. Shh.

Pau apoyó la cabeza contra el pecho de Pedro. Sus sollozos fueron remitiendo gradualmente.

—¿Quieres contarme por qué estás tan disgustada?

—Porque amas a alguien que no existe. Esa mujer que se quitó las braguitas para ti no era yo. En realidad no. Y lo de las esposas... yo no hago cosas como esas...

Pedro apoyó un dedo en sus labios para acallarla.

—¿Es ese todo el problema, querida? ¿Piensas que no te conozco? En realidad creo conocerte mejor que tú misma. Todo lo que te pido es que me des una oportunidad. Que nos des una oportunidad.

Pau mordió la punta del dedo de Pedro y el sonrió en la oscuridad.

—Creo que no estás acostumbrada a hacer cosas como desnudarte porque te lo pidan, pero quiero que sepas que yo nunca le había pedido a una mujer que hiciera algo así por mí. Sin embargo, creo que te gustó. Sé que a mí me gustó —Pau frotó la cabeza contra su barbilla—. Aunque nunca volvieras a quitarte las braguitas para mí, una decisión que dificultaría en gran medida que pudiéramos volver a hacer el amor, seguiría queriéndote. Con braguitas o sin ellas, colmas un vacío en mi interior que ni siquiera sabía que existía.

Pau sorbió por la nariz.

—¿Pau?

—¿Sí?

—¿Me quieres?

—Sí.

A pesar de que aquel «sí» fue acompañado de un lastimero sollozo, Pedro nunca se había sentido más aliviado en su vida.

—¿Crees que podrías decírmelo? Si dejaras de llorar, tal vez podrías hacerlo.

Pau rió mientras lo rodeaba con los brazos por el cuello.

Luego cubrió el rostro de Pedro con una mezcla dulce y salada de besos y lágrimas. Él se los devolvió hasta que las lágrimas dejaron de manar.

—Te quiero, Pedro Alfonso, seas un policía o un niñero.




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Capitulo 95♥ - Un Caos En Familia♥



Aquellos pequeños diablillos los habían atrapado en la despensa.

—¿Thiago? ¿Mili? Abrid esta puerta ahora mismo —ordenó.

—Niños, soy tía Pau. Si abrís la puerta podemos ir al Chuck E Cheese —dijo, y a continuación añadió en un murmullo—: Después de que hayáis sido castigados de por vida.

La llave rozó un momento la cerradura, pero fue inmediatamente retirada. La voz de Thiago llegó claramente del otro lado.

—No, Mili. Es una trampa. ¿Verdad, Gladys?

Claro que era una trampa, pensó Pedro. Y Pau y él eran los atrapados.

—Pau, Pedro —Gladys captó de inmediato la atención de ambos—. Poneos cómodos. Dado el ridículo estado al que han llegado las cosas entre vosotros, no nos habéis dejado más opción que intervenir. Ahora nos vamos al cuarto de estar. Veremos un episodio doble de Rugrats y luego volveremos. Eso os da una hora. Si cuando volvamos aún seguís enfadados, os daremos otra hora, y seguiremos así hasta que arregléis las cosas.

—No puedes hacernos esto, Gladys —dijo Pau.

—Ya lo he hecho, querida.

—¿Están Hermes y Mephisto aquí? —Pedro sintió la ansiedad de Pau en la oscuridad.

—No. Están arriba. Y ahora ya podéis empezar a aclarar las cosas entre vosotros. Tenéis comida de sobra. Vendremos a ver qué tal os va dentro de una hora. Ciao.

Un rumor de pasos se fue alejando de la puerta hasta dejar la cocina en completo silencio.

—Más vale que nos sentemos —Pedro puso en práctica su consejo y se sentó en el suelo, con la espalda apoyada contra la puerta.

Pau se sentó frente a él.

El silencio que se estableció entre ellos poseía una cualidad casi cordial.

—Te he echado mucho de menos esta semana —Pedro habló espontáneamente, sin pararse a sopesar sus palabras ni la reacción de Pau.

Él único indicio de que ella lo había oído fue un rápido suspiro. La intimidad que les daba la oscuridad animó a Pedro a seguir hablando.

—Lo siento, Pau. No siento haber hecho mi trabajo, pero siento haber tenido que mentirte respecto a mi profesión. Y siento aún más haberme ido el último día que estuve aquí sin haber aclarado las cosas contigo. Temía tanto que no me amaras que simplemente me fui. No pretendía hacerte daño, nena. Pero te juro que ahí acababa todo el fingimiento. Soy el mismo hombre ahora que hace una semana —respiró profundamente y siguió adelante, amparado en la oscuridad—. Por si sirve de algo, quiero que sepas que te amo. Te amo como te amaba la semana pasada, como te amaré el año que viene y el otro...

Ya había dicho su parte. Había llegado el turno de Pau.




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Capitulo 94♥ - Un Caos En Familia♥



Cuando entró en la cocina se quedó petrificado. Pau estaba sentada a la mesa con los niños. Ella también pareció sorprendida... y no especialmente contenta de verlo.

—¿Qué haces tú aquí? —preguntó él con el ceño fruncido.

—Esta es la casa de mi hermana. He venido a cuidar a los niños.

—Yo he venido a cuidar a los niños, así que ya puedes marcharte.

—No pienso marcharme. Son mis sobrinos. Eres tú el que tiene que irse.

Mili dio un grito tan agudo que Pedro se extrañó de que los cristales de las ventanas no hubieran estallado hechos añicos. La niña se puso a saltar arriba y abajo a la vez que señalaba la despensa.

—Mephisto ha atrapado a Hermes ahí dentro. Va a comérselo. Tenéis que detenerlo. Tía Pau, señor Pedro, tenéis que detenerlo antes de que le arranque la cabeza.

Pau corrió a la despensa. Pedro la siguió y dio al interruptor para encender la luz, pero está no se encendió.

—La bombilla debe estar fundida.

Pau se volvió y estuvo a punto de darse de bruces con él. Lo ignoró y gritó por encima de su hombro:

—Mili, estás segura de que...

La puerta de la despensa se cerró repentinamente, sumergiendo esta en una completa oscuridad. Una llave giró en la cerradura. Pedro trató de girar el pomo para asegurarse, pero la puerta no se abrió.







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martes, 24 de febrero de 2015

Capitulo 93♥ - Un Caos En Familia♥



Gladys reunió a Delfi y a los niños en la cocina en cuanto Pau se fue.

—De acuerdo, tropa. Las situaciones desesperadas exigen medidas desesperadas. Pau ha conseguido hacer un caos total de su relación con Pedro —Gladys movió la cabeza, exasperada. A veces, su nieta podía ser realmente obtusa—. Al parecer vamos a tener que ser nosotros los que solucionemos el asunto, pues para eso está la familia. Tenemos que darles un empujoncito para que comprendan que han nacido el uno para el otro.

—¿Pedro va a ser nuestro tío? —preguntó Thiago .

—Vamos a intentar por todos los medios que lo sea —contestó Gladys.

—¡Yujuuu!

—¿Van a casarse y a tener bebés? —preguntó Mili a su madre.

—Eso espero —contestó Delfi mientras contemplaba a sus retoños con auténtica adoración.

Mily dejó escapar una risita.

—Entonces van a darse un beso.

—Beso, beso, beso —Cami golpeó su taza al ritmo de su canto.

—¡Puaj! —murmuró Thiago, asqueado.

—Tenemos que hacer que sus corazones despierten y se encuentren —continuó Gladys—. Están pensando demasiado y sintiendo demasiado poco. Y ahora, escuchad mi plan...

Pedro miró su reloj. Llegaba cinco minutos tarde. Habría llegado a tiempo si Blakely no le hubiera hecho detenerse para ponerle otra multa. Por supuesto, Blakely se habría partido de risa si hubiera sabido que estaba a punto de pasar el viernes por la noche haciendo de canguro para los Cheltham.

Delfi lo había llamado, frenética. A su marido y a ella les había surgido un compromiso de última hora y no había logrado localizar una canguro.

Gladys tenía un compromiso inaplazable esa noche y Pau tenía otros planes. Su estómago se contrajo al pensar en aquellos planes.

Delfi le había dicho que a los niños les encantaría verlo y le había preguntado si podía ir a cuidarlos un rato. De manera que, ¿por qué no? A fin de cuentas, estaba totalmente deprimido. Su visita a casa de Pau había sido un fracaso. Había esperado toda la semana a que lo llamara, pero no lo había hecho. Thiago, Mili y Cami eran divertidos.

Seguro que lo animarían.

Aparcó frente a la casa. Gonzalo lo saludó con la mano desde el asiento de su coche mientras Delfi bajaba corriendo las escaleras.

—Tenemos mucha prisa. Los niños están en la cocina. Muchas gracias por haber venido.

Pedro cerró la puerta de la casa y siguió las voces de los niños por el pasillo.

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Buenou aca 5/5 caps! espero que les gusten! Comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters, 4 Caps y el epilogo quedan NADA! Llegando al final...

Buenas noches♥

Capitulo 92♥ - Un Caos En Familia♥



Pau tuvo que apoyarse contra la puerta mientras veía como se marchaba. Una vez más. Y a pesar de que en esa ocasión había sido ella la que lo había echado, no le dolió menos.

Delfi miró a su hermana mientras las niñas correteaban por el jardín y Thiago jugaba con un amigo.

—Tienes un aspecto terrible. Por tus ojeras, no debes estar durmiendo demasiado, ¿no?

Pau negó con la cabeza.

—La verdad es que no. Pero gracias de todos modos por el piropo.

Delfi alzó ambas manos en el aire.

—No lo entiendo. Tú estás triste. Él está triste. ¿Es que no sabes que Pedro está loco por ti? Al menos podías hablar con él.

—Ya hemos hablado, y no tenemos nada más que decirnos —¿cómo se atrevía Delfi a adoptar aquel tono exasperado con ella?—. No lo captas, ¿verdad? No es de mí de quien está enamorado. Está enamorado de alguien que no soy yo, de alguien que no puedo ser. Traté de comportarme de un modo menos cuadriculado y convencional y el resultado fue la chica capaz de perder sus braguitas. Y esa es la chica a la que quiere Pedro, no a mí. Yo soy una mujer convencional, práctica y aburrida, y no puedo cambiar —Pau acabó la frase en un susurró, pues las lágrimas le atenazaban la garganta.

—Pobre hermanita mía —dijo Delfi, compasiva—. Ojalá pudieras darte cuenta de que esas dos personalidades no tienen por qué ser excluyentes.

Pau renunció a tratar de contener las lágrimas.

Delfi puso un pañuelo de papel en su mano.

—Simular es dar la falsa impresión de ser alguien que no eres. Pero no ser cuadriculado no significa simular, sino conectar con otra parte de ti misma que existe realmente. El mundo no es blanco o negro, Pau. Hay una gran variedad de maravillosos tonos grises entre medias, y uno puede perderse muchas cosas en la vida por no saber verlos. Espero que no tengas que esperar demasiado tiempo para conseguirlo.

Pau sorbió por la nariz y contempló a su hermana con una expresión cercana al asombro.

Tal vez, solo tal vez, había cierta verdad en sus palabras.

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Capitulo 91♥ - Un Caos En Familia♥



Un segundo después se abría la puerta y Pau lo arrastraba al interior.

Furiosa, alargó una mano hacia las braguitas.

Pedro las puso fuera de su alcance.

—¡Dame lo que me pertenece y lárgate de una vez! —exclamó ella.

—Estás haciendo que resulte realmente difícil hablar contigo.

Ella bajó la voz.

—Me alegra que lo haya captado, detective, porque no quiero hablar con usted.

—Te estás comportando como una chiquilla, Pau.

Lo peor de todo era que Pedro tenía razón.

—¿Y qué? ¿Acaso te estás comportando tú como un hombre maduro aireando por ahí mi ropa interior?

Pedro pareció avergonzado. Arrojó las braguitas sobre el escritorio.

—Tienes razón. Lo siento. ¿Podemos sentarnos a hablar un momento?

El enfado de Pau se esfumó con tanta velocidad como había llegado.

Condujo en silencio a Pedro hasta el cuarto de estar y esperó a que estuviera sentado en el sofá para ocupar el sillón que había enfrente. Fue ella la primera en romper el silencio.

—Siento haber sido tan grosera. No es una excusa, pero me ha sorprendido verte.

—¿Por qué? ¿Acaso creías que iba a dejar lo nuestro así como así?

—No existe «lo nuestro», Pedro.

—¿Cómo que no? Que yo sepa hemos pasado casi toda esta semana juntos, y no precisamente haciendo calceta.

—Todo era una mera simulación. Tú mentiste sobre quién eras y no puede decirse que yo fuera «yo» misma. Nada era real.

—Estaba haciendo mi trabajo, Pau. Para ello tuve que asumir otra identidad, pero eso no hace que todo lo sucedido sea falso.

Para el modo de pensar de Pau, sí lo era.

—Al menos sé sincero respecto a esto.

—Tal vez estaría bien que saliéramos a tomar un café para charlar.

Pau negó con la cabeza, resuelta.

Pedro se puso en pie.

—En ese caso, será mejor que me vaya. Veo que no hay modo de razonar contigo.

Pau lo siguió a la puerta. La abrió y se apartó a un lado para dejarlo pasar. Tragó saliva al ver el gesto implacable de Pedro y el enfado que reflejaban sus ojos.

—¿Es ahora cuando se supone que debo decirte que pases una buena vida sin mí? De acuerdo. Que así sea. Y ya que nada de lo sucedido entre nosotros ha sido, real, supongo que no te importará esto —Pedro pasó una mano tras la cintura de Pau y la atrajo hacia sí.

Su boca capturó la de ella en un rápido movimiento. Fue un beso duro, impulsado por su enfado y alimentado por su frustración, pero que también transmitió a Pau una ternura subyacente. Se apartó de ella tan bruscamente como la había atraído hacia sí—. Y ahora intenta decirte que esto tampoco ha pasado... si puedes.

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Capitulo 90♥ - Un Caos En Familia♥



Pau trató de ignorar la sensación de vacío que le producía su casa.

Pero sabía que en cuanto recibiera el paquete que esperaba de su cliente tendría trabajo de sobra para mantenerse ocupada... y dejaría de pensar en Pedro.

Molesta consigo misma, se apartó del teclado del ordenador. Había sido un interludio agradable y fugaz en su vida, pero ya había acabado.

Un repentino golpe de viento entró por la ventana abierta e hizo caer algunos de los papeles que tenía sobre la mesa. Colocó un pisapapeles sobre los restantes y se agachó bajo el escritorio para recoger los que habían caído.

Unos pasos resonaron en las escaleras y un momento después sonó el timbre. No era el momento más oportuno, pero se alegró de que por fin hubiera llegado la documentación que esperaba.

—¡Déjelo en la entrada! —gritó desde debajo de la mesa.

—Puede que esa no sea la mejor idea —la voz de Pedro llegó desde la ventana abierta.

Sorprendida al oírlo, Pau irguió la cabeza y se golpeó en la coronilla contra el borde de la mesa.

—Oh.

Salió de debajo del escritorio. Pedro estaba al otro lado de la ventana, contemplando su imitación de un cangrejo. Había planeado mostrarse fría y distante cuando lo viera, no estar a cuatro patas.

—¿Qué haces aquí? —preguntó con dureza mientras se ponía en pie. ¿Y por qué no iba a mostrarse dura? A fin de cuentas, Pedro ni siquiera la había mirado el día anterior cuando se había ido.

—Yo también me alegro de verte. ¿No vas a invitarme a pasar?

Pau irguió los hombros.

—¿Vienes por algún asunto oficial?

—No. Vengo por un asunto personal.

—En ese caso, no. No voy a invitarte a pasar. Entre nosotros no hay ningún asunto personal —volvió a sentarse a su escritorio y se puso a organizar los papeles.

En lugar de irse, Pedro es encogió de hombros y se sentó en la barandilla del porche.

—De acuerdo. Como quieras. No me dejes pasar. Pero estás muy equivocada, Paula Chaves Schultz. Claro que hay asuntos personales entre nosotros. Asuntos intensamente personales que están sin resolver —alzó deliberadamente la voz hasta prácticamente gritar. Una rápida mirada le confirmó que había captado la atención de al menos un par de vecinos.

—Vete, Pedro.

Él alzó una mano. Un par de braguitas blancas colgaban de la punta de uno de sus dedos.

—No hasta que te haya devuelto tus braguitas.

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Capitulo 89♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro rió.

—Ya sabéis cómo se enfadaría si supiera que estamos aquí sentados hablando de ella —casi pudo ver sus ojos echando chispas y su sexy labio superior haciendo un mohín—. Es tan mona...

Delfi sonrió, satisfecha.

—Nadie ha llamado «mona» a Pau desde que teníamos cinco años.

Pedro frunció el ceño.

—¿Cómo es posible? Con esas pecas en la nariz, esa sonrisa—Nora movió un dedo ante él.

—De acuerdo, de acuerdo, es muy mona, pero, ¿qué plan tienes para conquistarla?

Pedro no era el tipo más original del mundo, y no tenía nada en contra de utilizar una idea que ya había funcionado.

—Voy a invitarla a tomar un café y a preguntarle qué es lo que más desearía en el mundo —dijo, orgulloso.
Gladys negó con la cabeza.

—No funcionará. Tienes que idear algo mejor.

Pedro no tenía una idea mejor, y no le apetecía renunciar a ella.

—¿Qué tiene de malo? ¿Por qué no iba a funcionar?

—Pau tiene un corazón de oro, pero es un poco... dura de mollera, diríamos —trató de explicar Delfi—. Si le preguntas lo que quiere, lo más probable es que te de alguna respuesta absurda, porque no estoy segura de que en realidad sepa lo que quiere.

Pedro asintió, pensativo.

—¿Tenéis alguna sugerencia? —preguntó. A fin de cuentas, Gladys y Delfi eran familia de Pau y debían saber más que él sobre ella.

—No será fácil —advirtió Delfi.

—Estoy preparado.

Gladys palmeó la espalda de Pedro.

—Así me gusta. Tengo fe en ti. A fin de cuentas, lograste que Pau perdiera las braguitas, y eso ya tiene su mérito. Pau se opondrá con todas sus fuerzas, pero creo que la chica ya es historia.

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domingo, 22 de febrero de 2015

Capitulo 88♥ - Un Caos En Familia♥



Delfi lo condujo hasta la cocina, en la que reinaba un caos generalizado.

—No soy tan ordenada como la señora Price. Supongo que la meterán en la cocina de la cárcel. ¿Tendrá que ir a prisión? —preguntó con el ceño fruncido.

—Lo más probable es que pase una temporada en ella. A fin de cuentas, eso es lo que ella quería que le ocurriera a su marido.

—Lo sé. Pero no lo logró, y puedo entender por qué lo hizo. Alguien amenazó a su familia —Delfi acercó un plato de galletas ennegrecidas a Pedro—. Toma una de las galletas de Gladys. Pero será mejor que antes te sirva un vaso de leche para que puedas ablandarlas —sirvió un vaso y se lo alcanzó.

Pedro tomó una de las supuestas galletas y la sumergió en la leche. Luego le dio un bocado. Estuvo a punto de atragantarse. Se recuperó y la masticó con valentía. Parecían de goma.

Delfi lo miró con gesto compasivo.

—Gladys nos enseñó a Pau y a mí todo lo que sabemos de cocina. He pensado que debía advertírtelo.

—A mí no se me da demasiado mal —Pedro pensó en los manjares que había preparado en aquella misma cocina para los niños. Se imaginó a sí mismo y a Pau preparando juntos un festín para la familia. Le enseñaría todo lo que sabía.

Gladys entró en ese momento en la cocina y le dedicó una sonrisa radiante al verle comiendo una de sus galletas.

—No están mal, ¿verdad?

—Tienen una textura única —contestó Pedro con diplomacia.

—No encontrarás nada parecido en las pastelerías.

—De eso estoy seguro.

Delfi y Gladys intercambiaron una mirada misteriosa.

—Como monarca de nuestra... —empezó Delfi.

—Matriaca, querida —interrumpió Gladys—. Matriarca.

—Ah, sí. Como matriarca de nuestra familia, mi abuela tiene una pregunta que hacerte.

Gladys se irguió señorialmente antes de preguntar:

—¿Cuáles son tus intenciones respecto a Pau?

Pedro pensó en lo que le había contado Nan. Sabía a qué se refería cuando le había dicho que no había sido el mismo desde la primera vez que vio a Nora.

—Cuando miras por primera vez sus ojos parecen marrones —dijo—. Pero si miras con más detenimiento, ves que su color es más parecido al del chocolate con leche rodeado de caramelo.

Dos pares de expectantes ojos azules lo miraron con atención.

El mensaje de Nan tenía dos partes. Primero uno debía comprender que tenía un premio ante los ojos. Después había que conquistarlo. Él ya se había dado cuenta de lo primero.

—Pau es un premio.

Gladys asintió.

—Eso ya lo sabemos, y está muy bien que te hayas dado cuenta. Pero, ¿qué piensas hacer al respecto? Necesitas un plan.

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8/8 Caps♥ Espero que les gusten los caps de la maraton! Estamos llegando al final ;). Comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥ 

Buenas Tardes/Noches♥

Capitulo 87♥ - Un Caos En Familia♥



—No hace falta que te vayas a casa de inmediato porque hayamos venido —dijo Delfi—. Ya sabes que puedes quedarte unos días.

—Tengo que presentar un proyecto la semana que viene, y necesito concentrarme seriamente en él. Mi semana de vacaciones ha terminado. Tengo que volver a casa para ponerme en marcha de nuevo —era hora de que la verdadera Paula Chaves volviera de sus vacaciones.

—Ya que no tenemos niñera ni cocinera, Gladys va a quedarse unos días a echarme una mano. He estado pensando y creo que voy a relajar un poco las cosas. Puede que no contrate otra niñera, al menos, no de inmediato. Gonzalo y yo vamos a tener que reducir nuestros compromisos sociales. Creo que nuestros hijos nos necesitan más de lo que pensábamos.

—Y yo creo que es una idea maravillosa —Pau comentó con su hermana los problemas que Thiafo tenía en el colegio y la solución de los eructos a la que había llegado con Pedro.

—Eso me reafirma aún más en mi idea. No quiero que Gonzalo sea un extraño para sus propios hijos.

—Son unos niños estupendos. Tú y Gonzalo sois muy afortunados.

Delfi miró a Pau pensativamente.

—Tú podrías tener lo mismo. Pero siempre había creído que no lo deseabas.

Pau se encogió de hombros.

—Elegí un camino distinto al tuyo, Delfi.

—Pues establece una nueva dirección.

Pau movió la cabeza.

—Somos lo que somos. No es tan fácil.

—Normalmente, las cosas que merecen la pena no lo son.

Pedro detuvo el coche frente a la casa. El coche rojo de Pau no estaba. Aún estaba bajando del coche cuando la puerta se abrió y los niños salieron corriendo de la casa. Delfi Cheltham los siguió más pausadamente.

—Señor Pedro, señor Pedro, te hemos echado de menos —Mili se abrazó a una de sus piernas como si hubieran pasado semanas en lugar de horas desde la última vez que lo había visto. Cami la siguió.

Thiago sonrió.

—Mamá dice que eres policía. Dice que todos formábamos parte de una operación secreta. Es estupendo. Realmente estupendo. Espera a que se lo cuente a mis compañeros.

Pedro rió ante el entusiasmo del niño. Las niñas casi lo matan esa mañana con sus sollozos y sus ruegos, y estaba preocupado por la reacción de Thiago.

—Ahora que ya lo habéis asediado, ¿por qué no dejáis que el señor Pedro entre en casa? —preguntó Delfi, sonriente.

Tras ver a su ex niñero y comprobar que iba a quedarse un rato, los niños aceptaron dispersarse y ponerse a jugar un rato. Pedro siguió a Delfi Cheltham al interior de la casa, mirando con disimulo a su alrededor en busca de Pau.

—Paula no está aquí —dijo Delfi sin volverse—. Se ha ido esta mañana.

—Oh —¿por qué habría hecho eso?—. Necesito devolverle algo que le pertenece —Pedro pensó en las braguitas de la primera noche en la glorieta, que estaban guardadas en el cajón superior de la cómoda de su dormitorio. Tal vez las conservaría.

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Capitulo 86♥ - Un Caos En Familia♥



—¿Así que te casaste con ella?

—Sí, pero antes tuve que conseguir que saliera conmigo. Le pedí que saliera a cenar conmigo todos los días durante un mes. Rechazó todas mis invitaciones. Decía que a mí no podía beneficiarme en mi carrera salir con una prostituta, y que a ella tampoco le convenía ser vista con un poli.

—¿Y cómo conseguiste que saliera contigo?

—Compré su tiempo. Tomé todos mis ahorros y se los di. Le dije que con eso esperaba comprar al menos dos meses de su tiempo.

—¿Y lo aceptó?

—Nora es una mujer encantadora, pero no es tonta. Por supuesto que lo aceptó. Y por fin pudo sentarse conmigo a tomar una taza de café. Le pregunté que si pudiera conseguir cualquier cosa que quisiera en el mundo, qué elegiría. Con ojos brillantes por las lágrimas, contestó que le gustaría tener hijos, un marido, y un hogar acogedor en el que todo el mundo se sintiera a salvo.

—Vaya —los ojos de Pedro también brillaron.

—Sí. Lo sé. Algunas mujeres habrían dicho que diamantes, o unas vacaciones maravillosas en las Bermudas, o convertirse en una estrella de Hollywood, pero mi Norrie quería una casa llena de bebés y un marido que llegara sobrio a casa todas las noches.

—Y se casó contigo.

—Me llevó un tiempo conseguirlo. Tenía la absurda idea de que no podía ser querida. Suponía que si sus propios padres no la habían querido, nadie podría hacerlo.

Pedro sintió una punzada de reconocimiento en su interior. ¿Cuántas veces se había preguntado él aquello mismo? Sus padres nunca lo habían querido, y por ello mantenía siempre cierto distanciamiento en sus relaciones, para no volver a fallar una vez más en la prueba de su propia capacidad para ser amado. Por eso había dado la espalda a Pau.

Ajeno a la introspección de Pedro, Nan continuó hablando.

—Por fin conseguí convencerla y nos trasladamos aquí para empezar de nuevo. El próximo mes hará veinte años que estamos casados. Supongo que puedo decir que soy el hombre más afortunado del mundo.

—Puede que Nora tampoco saliera perdiendo en el trato.

—No hace falta que me hagas la pelota, Alfonso. Fui yo el que se llevó el premio, y todos lo sabemos.

—¿Por qué me estás contando todo esto, Nan?

—Porque cuando encuentras el premio, lo mejor que puedes hacer es atraparlo y retenerlo.


Pau guardó el último par de pantalones cortos en la bolsa de viaje y cerró la cremallera.

Delfi entró en la habitación y se arrojó en la cama.

—Uf. Por fin he conseguido que se acuesten a dormir un rato.

—¿Se encuentran bien? —Mili y Cami habían llorado largo rato tras la marcha de Pedro.

—Están agotadas, pero les he dicho que el señor Pedro vendría esta tarde. Han accedido a descansar para poder verlo. Es evidente que lo adoran —Anny contempló las puntas de sus uñas—. No hay duda de que es un hombre adorable, ¿no te parece?

—Mmmm —Pau se negaba a entrar en aquella conversación. Empezó a guardar su ordenador portátil.

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Capitulo 85♥ - Un Caos En Familia♥



—Son niños y lo superarán. Tú lo superarás. Y también la chica del magnífico trasero. O puede que no.

Pedro miró por la ventanilla del coche. No quería habla de las niñas ni de Pau con Nan. Y tampoco quería oírle comentarios sobre el trasero de Pau.

No había manejado la situación con Pau y las niñas como debería haberlo hecho; en especial con Paula. Había vuelto a su costumbre de alejarse de una mujer antes de que lo hiciera ella. Quería reunirse con su viejo amigo José Cuervo y correrse una buena juerga para olvidar cuanto antes todo lo sucedido. Pero, como ya sabía por experiencia, salir una noche son José significaba enfrentarse a los mismos asuntos al día siguiente... solo que con resaca.

No. Necesitaba sumergirse en el trabajo.

—¿Cuál es mi siguiente caso?

—Voy a darte una semana de descanso, Alfonso.

—Preferiría trabajar. ¿Qué se supone que voy a hacer con toda una semana libre?

Nan se encogió de hombros.

—Vete al monte, pasea por la playa, ponte en contacto con tu niño interior... No sé. ¿Acaso te parezco una asistente social?

—No. Más bien pareces un policía bajito, gordo, calvo y con mucho mal genio.

Nan movió un dedo admonitorio en dirección a Pedro.

—Por esta vez, y dado tu lamentable estado de enamoramiento, voy a pasar por alto ese comentario, Alfonso.

Pedro estuvo a punto de negar aquella acusación, pero mantuvo la boca cerrada. No quería dar pie a Nan para que hiciera más comentarios.

—Deja que te cuente una historia —continuó su jefe—. Es la historia de cómo nos conocimos Nora y yo.

—Siempre me he preguntado cómo pudo acabar una mujer tan encantadora como Nora con un tipo como tú.

—Hoy es tu día de suerte, muchacho. Voy a acabar con tu tristeza. Muy poca gente conoce esta historia. Por aquel entonces yo era un policía novato que patrullaba por el Bronx. Nora era una chica de la calle a la que detuve un día.

Pedro se quedó boquiabierto. Habría jurado que Nan había dicho «chica de la calle» en relación a Nora, una auténtica candidata a ser canonizada.

—Será mejor que cierres la boca antes de que empiecen a entrarte moscas, Alfonso. Sí, Nora, era una fulana. Una prostituta joven y asustada. Su padre solía golpearla a diario, y también a su madre. De manera que un día decidió escapar, suponiendo que no sería peor hacer la calle que soportar la vida que llevaba en su casa —Nan hizo una pausa para morder la punta de un puro—. Mi vida cambió desde el momento en que la miré a los ojos por primera vez.

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Capitulo 84♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro se irguió como si no pudiera soportar más ruegos. Se aclaró la garganta.

—Puede venir a veros algún día, y vuestra mamá podría llevaros algún día a la comisaría. ¿Os gustaría ver una comisaría de policía?

Las niñas lo miraron con los ojos llenos de lágrimas.

—Por favor, por favor, no te vayas, señor Pedro. Te queremos mucho mucho —el penoso ruego de Mili resonó en la sala de estar.

Pedro miró a Nan con expresión pétrea.

—¿Estás listo? —preguntó, y luego se volvió hacia Gonzalo—. Pasaré esta tarde a recoger mis cosas y a explicárselo todo a Thiago —apenas miró a las niñas—. Adiós, chicas.

Cami y Mili se aferraron a sus piernas y empezaron a llorar desconsoladamente. Pau quiso hacer lo mismo.

Delfi, conmovida por la aflicción de sus hijas, tomó a Mili en brazos. Gladys se ocupó de Cami.

Pedro salió de la habitación sin mirar a Pau

Delfi trató de consolar a Mili habiéndole con suavidad y acariciándole la espalda. Cami hipó contra el hombro de Gladys.

Pau trató de arreglar las cosas. Por ellas. Por sí misma.

—Solo ha estado aquí una semana. Eso no es mucho tiempo. Dales unos días y lo superarán.

Gladys la miró con tristeza. Sus ojos azules habían perdido su habitulal brillo.

—Una semana. Un día. Un año. El tiempo no importa. Lo quieren, y el amor no se supera, Paula Chaves.

Pau leyó algo en los ojos de su abuela, algo que nunca había visto dirigido hacia ella y que casi no reconoció.

Decepción.

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Capitulo 83♥ - Un Caos En Familia♥



Gladys tosió.

—Puede que yo tuviera algo que ver con lo de tu coche. Pensé que tal vez sería buena idea que pasaras algún tiempo aquí —volvió su mirada hacia Pedro en un mensaje no demasiado sutil.

Nan Paz miró su reloj y se volvió hacia Cheltham.

—Le mantendremos al tanto de lo que vayamos averiguando. Por favor, acepte nuestras disculpas por cualquier inconveniente que hayamos podido causarle a usted y a su familia.

Gonzalo estrechó la mano del sargento.

—Solo estaban cumpliendo con su deber.

Mili saltó del regazo de su madre y fue a tirar del pantalón de Pedro.

—¿Podemos ir a ver nubes, señor Pedro?

Cami corrió tras su hermana y se puso a dar saltos en torno a Pedro como si fuera un tótem.

Pedro parecía conmocionado, parecía que en lugar de invitarlo a jugar lo hubieran abofeteado. Se arrodilló a la altura de las niñas y pasó un brazo por sus hombros.

—Me encantaría pasar un rato mirando las nubes con vosotras, pero tengo que irme.

El dolor que reflejaba su rostro hizo que el corazón de Pau se encogiera.

Mili no estaba dispuesta a conformarse.

—¿Podemos ir a ver las nubes cuando vuelvas?

Pau captó un destello de humedad en los ojos de Pedro.

—¿Recuerdas que te gusta jugar a disfrazarte?

La niña asintió.

—Sí. ¿Quieres que juguemos a eso? Tú puedes ser el príncipe.

—Ese es el problema, corazón. No soy un príncipe ni un niñero. Estaba disfrazado, pero en realidad soy un policía. Solo estaba simulando. Ahora tengo que volver a ser policía.

«Solo estaba simulando». Las palabras de Pedro destrozaron cualquier resto de ilusión que pudiera quedarle a Pau. Todos habían pasado aquella semana simulando ser cosas que no eran. Pedro tenía razón. Ella había tenido su aventura y había llegado el momento de volver al mundo real.

—Pero yo te quiero mucho —objetó Mili con la simplicidad de un niño—. No quiero que te vayas.

Cami dejó un sonoro y húmedo beso en la mejilla de Pedro.

—Seguro que muy pronto encontraréis una niñera que también os gustará mucho —ni siquiera él sonó convencido.

Mili perdió la paciencia y dio una patada con el pie contra el suelo.

—No. Te queremos a ti —volvió sus ojitos azules hacia Pau—. La tía no tendrá nadie con quien bailar si te vas.

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Capitulo 82♥ - Un Caos En Familia♥



Todo el mundo se había reunido en el cuarto de estar para recibir algunas respuestas. Delfina y Gonzalo habían llegado mientras un coche patrulla se llevaba a la señora Price. Nan Paz, el superior de Pedro, había hablado un momento con Gonzalo para suavizar las cosas. Mili y Cami estaban en el sofá, sentadas encima de su madre. Gonzalo caminaba de un lado a otro de la habitación. Gladys, aún conmocionada por su experiencia como rehén, permanecía callada por una vez.

En el cuarto de estar solo faltaban Hecules Poirot y Sherlock Holmes.

—Hace cuatro años. Hace cuatro años, la empresa de transportes Cheltham despidió y denunció a un estibador por robo. Rocky Dorfman fue sentenciado a cinco años de prisión —Pedro miró a Gonzalo para ver si sabía de qué estaba hablando.

Gonzalo negó con la cabeza y se encogió de hombros.

—Es una empresa grande. La verdad es que no lo recuerdo.

Pedro continuó.

—Gwendolyn Price es la madre de Rocky Dorfman. A pesar de las evidencias que lo incriminaban, Dorfman juró que él no había sido. Gwendolyn juró vengarse. Preparó un plan para implicar al señor Cheltham en una operación de contrabando de objetos de arte precolombino y esperó hasta que se presentó la oportunidad para llevarlo a cabo. Quería que el señor Cheltham y su familia sufrieran como había sufrido ella. Estuvo a punto de conseguir lo que se proponía, pero lo estropeó todo al caer en la tentación de guardar alguno de los objetos para venderlo. Su juego ha acabado cuando Gladys ha encontrado el recipiente.

Delfi se abanicó con la mano.

—Creo que voy a hiperventilar. Aún no puedo creer que la señora Price haya hecho algo así. Preparaba un pollo con manzana exquisito.

Gonzalo palmeó la mano de su esposa y se volvió hacia Pedro.

—Decidí ir a Sudamérica porque empecé a sospechar que había algún problema en las sucursales que tenemos allí, pero ha resultado que el problema lo tenía en casa. ¿Y el robo del aeropuerto? ¿Tuvo algo que ver con eso la señora Price?

—No que nosotros sepamos. No lo ha mencionado, y ha empezado a cantar en cuanto la hemos detenido —Pedro sonrió—. No creo en las coincidencias, pero creo que en este caso solo se trata de eso.

—¿Fue ella quien empujó a Pau cuando...entró en el despacho de Gonzalo? —preguntó Gladys.

—La oyó entrar y se ocultó tras la puerta. No hay duda de que Pau la sorprendió. Solía esperar a que el señor Cheltham saliera unos días de viaje para entrar en su despacho a altas horas de la noche y modificar sutilmente sus páginas de contabilidad. Es sorprendente la astucia del plan que pergeñó para vengarse. Y no hay duda de que la señorita Chaves la sorprendió esa noche.

«¿La señorita Chaves?» Pau intentó no mostrar su sorpresa al oír que Pedro se refería así a ella. ¿El hombre que le había arrancado las braguitas con los dientes estando esposado a la cama ni siquiera podía llamarla Pau? «Bienvenida al mundo real».

—¿Y crees que lo de que mi coche no arrancara la primera vez también fue una coincidencia?

Pedro la miró por primera vez desde que había leído sus derechos a la señora Price. Fue la mirada impersonal de un desconocido, y con ella le rompió el corazón.

—La señora Price no parecía saber nada al respecto.

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Capitulo 81♥ - Un Caos En Familia♥



Pau sintió una descarga de adrenalina recorriendo su cuerpo. La preocupación por su abuela le hizo permanecer quieta. Rogó mentalmente para que Pedro se lo tomara con calma. Sabía que podía reducir fácilmente a la señora Price, pero no quería que Gladys sufriera ningún mal.

—Tranquilícese —dijo Pedro con mucha calma—. Por ese camino no va a conseguir nada, señora Price.

La cocinera acercó las aspas de la batidora al cuello de Gladys.

—Sabía que no era un niñero —dijo, rabiosa—. Ni siquiera sabe conjuntar la ropa de los niños.

Pedro no apartó la vista de ella.

—Hagamos un trato —sugirió.

—No. Lo que van a hacer usted y Pau es sujetar a las niñas.

Pau miró a su alrededor, frenética. ¿Dónde estaban las niñas? Hasta hacía un momento se encontraban coloreando en la mesa. Las divisó arrastrándose junto a la pared con la jaula de Hermes en ristre. Mephisto acechaba muy cerca.

—Después, los cuatro van a meterse en la despensa —continuó la señora Price—. Si se portan bien, la abuela se reunirá con ustedes, ¿de acuerdo?

Mili abrió la puerta de la jaula. El ratón corrió directamente hacia los pies de la cocinera con Mephisto pisándole los talones. La señora Price dio un grito aterrorizado a la vez que soltaba la batidora y corría hacia la silla más cercana.

—¡Aléjate de mí, rata asquerosa!

Gladys se ahuecó el pelo.

—Es un ratón, cretina.

Pedro sujetó a la señora Price por la muñeca.

Gladys miró de Pedro a Pau.

—¿Va a contarme alguien qué está pasando aquí?

Cami y Mili sonrieron triunfantes mientras volvían a guardar a Hermes en su jaula. Luego, Mili se volvió hacia su bisabuela.

—¿Puedes preparar ahora las galletas, Gladys? Los rescates me dan hambre.

—Supongo que todos querréis saber lo que ha hecho la señora Price y por qué —dijo Pedro.

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Siguee ---->>> 1/8 Maraton! :)

sábado, 21 de febrero de 2015

Capitulo 80♥ - Un Caos En Familia♥

Gladys conectó a la corriente una batidora eléctrica y miró todos los ingredientes que había dejado sobre la encimera con expresión desconcertada.

—Un recipiente —sugirió Pau. Las cosas iban realmente mal si ella tenía que ofrecer consejos en la cocina—. Un recipiente para preparar la mezcla.

Gladys entró en la despensa resoplando.

Pau casi se tragó los dientes cuando vio entrar a la señora Price por la puerta trasera. Trató de comportarse con normalidad mientras se preguntaba si estaría frente a la persona que trataba de destrozar a su familia.

—¿Qué hace aquí en domingo, señora Price? —preguntó.

—Quería asegurarme de que todo estuviera en condiciones para la llegada de los señores —la cocinera lanzó una severa mirada a los ingredientes culinarios dispersos por la encimera—. Pero veo que ya hay alguien estropeando las cosas. ¿Qué está pasando aquí? Ya sabe que no permito que nadie ande husmeando en mi cocina —su expresión, habitualmente amable, ya no se lo pareció tanto a Pau.

—¡Voy a preparar unas galletas estupendas! —exclamó Gladys desde la despensa.

La señora Price se plantó ante la encimera.

—No en mi cocina.

Pau se situó delante de los niños mientras Pedro se acercaba a la puerta trasera.

Gladys salió en ese momento de la despensa con un recipiente de barro deforme en las manos.

—Déjese de tonterías con lo de «mi cocina», señora Price. Ni siquiera tiene un cuenco decente para preparar la mezcla.

La cocinera se puso lívida al verla.

—¡Déme eso de inmediato! ¡Es mío!

Gladys retiró de su alcance el recipiente.

—¿Cómo puede ser suyo si está aquí?

—Solo lo guardo aquí.

—En ese caso, voy a retenerlo para enseñarle a Delfi la clase de trastos que guarda en su despensa.

—Así que es suyo, ¿no? —dijo Pedro en tono despreocupado.

—Sí, es mío —replicó la señora Price, e intentó quitárselo a Gladys, que lo retiró de inmediato—. ¡Démelo!

Pedro se acercó a ella.

—Ya que nos ha dicho que el recipiente es suyo, y teniendo en cuenta que se trata de un objeto de arte precolombino que fue robado hace dos semanas, no me queda más remedio que arrestarla por comerciar con mercancías robadas. Tiene derecho a permanecer en silencio...

Para ser una mujer mayor y bastante gruesa, la señora Price se movió con sorprendente velocidad. Agarró a Gladys por el pelo, la situó ante sí a modo de escudo y tomó la batidora.

—¡Apártese! —exclamó a la vez que ponía en marcha la batidora a toda velocidad—. ¡Deje que me marche o le clavo esto en el cuello a la vieja bruja!

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Capitulos finaalees♥

Buenas Nochees♥

Capitulo 79♥ - Un Caos En Familia♥



Gladys y los niños llegaron cuando Pau y Pedro acababan de salir del despacho.

Mili y Cami abrazaron a su tía y luego a Pedro.

Gladys guiñó un ojo a su nieta por encima de la cabeza de las niñas.

—¿Has tenido una noche ajetreada?

—Podría decirse algo así —contestó Pau.

Pedro miró hacia la puerta.

—¿Dónde está Thiago?

—Mis vecinos, los Marcums, tenían a su nieta Melanie en casa. Thiago se ha quedado a jugar con ella —contestó Gladys—. Lo traerán más tarde.

Pau miró a Pedro con gesto extrañado al ver que una amplia sonrisa distendía su rostro.

—Supongo que ha decidido despejar la pelota.

—¿Cómo?

—Nada. Es solo una broma de hombres.

Pau se encogió de hombros. Después del asunto de los eructos, prefería no saber de qué estaba hablando.

Las niñas se sentaron a la mesa y Mili dejó sobre esta la jaula de Hermes. Mephisto apareció y se relamió mirando al ratón. Mili sacó lápices de colores y papel de su bolsa.

—Vamos a dibujar unas postales para regalárselas a papá y a mamá cuando vengan, ¿verdad, Cami?

Cami asintió y empezó a garabatear de inmediato.

—Yo voy a preparar unas galletas, —anunció Gladys.

Pau se estremeció al pensar en las habilidades culinarias de su abuela... o, más bien, en la falta de ellas.

—¿Seguro que te sientes bien? No estarás mareada o algo parecido, ¿no? —preguntó mientras Gladys reunía los ingredientes para preparar las galletas.

—¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso no está permitido preparar galletas en esta casa?

—Oh, claro que sí. El problema es quién pretende prepararlas. Que yo sepa, lo más cerca que has estado tú de preparar galletas en tu vida fue un día que guardaste una receta que viste en una revista.

—Tienes la boca muy grande, Paula Chaves, y aún eres lo suficientemente joven como para que tu abuela te la lave con jabón si es necesario.

Mili dejó de colorear.

—Mamá dice que lo que prepara Gladys en la cocina es «pantoso».

—Espantoso —corrigió Pau—. La palabras es «espantoso»... aunque no llega a describir la realidad.

—Adelante, niñas. Divertios un poco a costa de Gladys. Ya veremos quién ríe más cuando Pedro y Cami estén comiendo mis galletas.

Pau miró a los mencionados con gesto compasivo.

—Mis condolencias.

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Capitulo 78♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro pensó en el policía que había fastidiado una operación por implicarse en una relación con una mujer.

¿Se estaba implicando él en una relación con Pau?

Desde luego. ¿Pero podía confiar en ella? ¿Era seguro hacerlo? Estaba dispuesto a apostar su vida a que sí.

—No, no me va a suceder lo mismo que a Gallagher.

—Bien. Y ahora, cierra el caso.

Una idea que no había dejado de rondar la cabeza de Pau mientras dormía hizo que de repente se irguiera.

Saltó de la cama, se vistió con rapidez y bajó a la cocina, donde Pedro se estaba sirviendo un café.

—Sírveme otro a mí y ven al despacho de Delfina —ordenó al pasar junto a él.

Pedro la miró, desconcertado por un momento mientras ella marcaba el código para abrir la puerta del pasillo. Enseguida se levantó.

—Mantenla abierta. Estaba a punto de subirte una taza al dormitorio.

Pau se volvió y tomó una de las tazas que Pedro sostenía en la mano.

Sonrió y le dio las gracias. Luego caminaron juntos por el pasillo.

—Ayer dijiste que el dinero y la venganza eran las motivaciones principales de los criminales, ¿no?

—Sí.

—En ese caso, ¿quién podría tener mejor motivo para vengarse que un empleado descontento?

Pedro miró a Pau con auténtica admiración mientras pasaban al despacho.

—Puede que tengas razón.

Poco después estaban sentados ante el ordenador, revisando los archivos de los empleados de la empresa de Cheltham. Empezaron por las cancelaciones de contratos más recientes.

Una hora más tarde, cuando Pau prácticamente había perdido la esperanza de estar siguiendo una pista correcta, no reconoció el nombre de Rocky Dorfman, un estibador que había sido despedido y al que habían enviado cinco años a la cárcel por contrabando, pero sí reconoció el nombre de la persona que aparecía en el archivo como su pariente más cercano. Gwendolyn Price.

—¿La señora Price? —murmuró, incrédula.

Pedro asintió mientras tomaba unas notas.

—Eso parece. Sin duda alguna, es un móvil posible.

—Entonces, ¿Gonzalo queda exculpado? —preguntó Pau, esperanzada.

—Todavía no. De momento todo son meras suposiciones. Tenemos que conseguir pruebas.

Convencida de que lo único que hacía falta para conseguirlas era tiempo, Pau se encaminó hacia la puerta.

—En ese caso, vamos a buscarlas.

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Capitulo 77♥ - Un Caos En Familia♥



—Has estado magnífica, Pau. Y has demostrado una contención admirable. He temido que la tumbaras de un golpe cuando te ha llamado «bruja pervertida» —Pedro se apoyó contra la barandilla del descansillo superior.

—Gracias por abandonarme. Creía que me estabas apoyando.

—El único peligro que has corrido ha sido que Delfina y Brad te hubieran pisoteado cuando han puesto pies en polvorosa —bromeó Pedro.

Pau se apoyó contra la pared. Estaba agotada después de tanta tensión, pero antes de reunir la energía necesaria para ir a su dormitorio quería hacerle una pregunta a Pedro.

—¿Has mirado mientras Delfina y su semental... ?

Pedro soltó una carcajada.

—No. No había nada que ver que me interesara —sus ojos mieles recorrieron a Pau de arriba a abajo con la intimidad de un amante—. ¿Y tú?

Ella le devolvió la mirada. Había conocido la perfección masculina. Brad el Semental no era más que un joven inexperto en comparación.

—Lo mismo digo.

—Buena respuesta.

Pau se esforzó por mantenerse despierta contra la pared. Pedro la tomó del brazo y la condujo a su dormitorio.

—Métete en la cama, Pau.

Qué gran idea. Pau se sentó en la cama, pero permaneció con los pies en el suelo, pues se sentía incapaz de moverse.

Pedro se arrodilló frente a ella y le quitó los zapatos y los pantalones cortos. Luego le hizo tumbarse. Pau apenas notó cómo la arropaba, pero seguro que el leve beso que sintió en los labios solo lo imaginó.

—Más vale que me hayas llamado a casa a estas horas por algún buen motivo —gruñó Nan—. Sufro de insomnio.

Pedro le contó todo lo sucedido, aunque omitió que Pau había descubierto su identidad y que lo había esposado a la cama.

—Entonces, ¿la secretaria y su novio no te han visto?

—No.

—Bien. Sabemos que la secretaria y su novio han pasado por el despacho de su jefe para darse un revolcón sobre el escritorio. ¿Pero qué hacía allí la cuñada de Cheltham?

—Supongo que vigilar. El único momento de verdadero peligro ha surgido cuando la secretaria la ha llamado «bruja pervertida». Deberías haber visto la cara que ha puesto Pau.

—¿Pau?

—La cuñada de Cheltham. El caso es que luego he revisado algunos archivos más. Existe la posibilidad de que alguien esté intentando jugársela a Cheltham —Pedro procedió a darle todos los detalles a su jefe.

—Necesito un móvil y un sospechoso, no teorías, Alfonso.

—Lo sé. Estoy cerca. Puedo sentirlo.

—Bien. Me alegra saberlo, porque estamos en la cuerda floja —Nan hizo una pausa—. Espero que no te vaya a pasar lo que a Gallagher con el asunto de la cuñada.

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domingo, 15 de febrero de 2015

Capitulo 76♥ - Un Caos En Familia♥



Pau estuvo a punto de gruñir en alto. Rogó para que alguien le dijera que lo que temía que estaba a punto de pasar no iba a pasar.

—¿Por qué no se pone cómoda primero, señorita Burns? —Brad decidió entrar en el juego.

Delfina echó las manos atrás para soltarse la camiseta.

Sus pechos se liberaron. ¡Dios santo! ¡Menudo tamaño!

Tal vez había trancado con objetos para pagarse una operación. Pau desconectó la cámara de vídeo y cerró los ojos. Se negaba a mirar. Lanzó un mensaje telepático y hostil a Pedro; más valía que él tampoco estuviera mirando.

—Oh, qué dictáfono tan grande tiene, jefe.

Pau apenas logró reprimir una risa. No quería oír aquello.

Miró su reloj antes de taparse los oídos con los dedos.

Delfina parecía demasiado estúpida como para organizar un plan que implicara a Gonzalo en una actividad criminal. Por otro lado, existía la posibilidad de que trabajara con alguien. Era posible que Brad y ella solo quisieran pasar un buen rato antes de ir al grano.

Resignada a permanecer en la bañera, apartó su mente de los apagados sonidos que llegaban del despacho.

Últimamente, su vida había adquirido una cualidad carnavalesca. En aquellos momentos debería estar trabajando en un importante proyecto de software para la empresa Newsome y Long en lugar de estar metida en una bañera tratando de no escuchar a Delfina Burns y a su novio Brad dándose un revolcón en el escritorio de su cuñado. Debería estar perdiendo peso... pero lo único que estaba perdiendo constantemente eran las braguitas por culpa de un atractivo policía de ojos verdes que se estaba haciendo pasar por niñero. Había querido pasar una semana de excitación, de ser una mujer distinta a la que era... pero no le había hecho falta irse a Jamaica para conseguirlo. Lo había logrado a raudales allí mismo.

Delfina gritó en la habitación contigua. Iba a tener que buscarse otro trabajo después de aquella noche.

Debería intentarlo en el terreno de la ópera; tenía los pulmones y el volumen necesarios.

Pau apartó los dedos de sus oídos para mirar la hora.

Habían pasado treinta minutos. ¿Acaso no pensaban terminar nunca? Ya tenía el trasero dormido.

Un prolongado grito final dio por concluido el espectáculo en el despacho. Gracias a Dios. Si Delfina y su novio se marchaban directamente, ella podría escapar de su prisión de porcelana.

—¿Tomamos una ducha antes de irnos, semental mío?

«Di que no, semental. Di que no», rogó Pau mentalmente al resistente Brad.

—¿Podrías hacer eso que hiciste la semana pasada en tu casa con el jabón? —preguntó Brad, anhelante.

Pau no quería saber de qué se trataba. Apretó las rodillas contra su pecho, pero no perdió la esperanza.

Aún existía la posibilidad de que Delfina sufriera un calambre.

Pero no fue así. La pareja entró en el baño. Delfina introdujo la mano tras la cortina y abrió el grifo. Un chorro de agua fría cayó sobre los pantalones cortos de Pau. La secretaria ajustó la temperatura.

—Me gusta caliente y vaporosa.

No había duda de ello. Pau estuvo a punto de escaldarse. Delfina giró la muñeca y el agua cayó de lleno sobre su cabeza. Pero siguió sin revelar su situación. No perdería la esperanza hasta que la cortina se abriera.

Delfina abrió la cortina.

Pau se levantó. Prefería enfrentarse a la mirada de

Delfina que a sus generosos pechos y al enorme dictáfono de Brad. Ambos se quedaron como si acabaran de ver un fantasma.

Delfina fue la primera en reaccionar.

—¡Bruja pervertida! —exclamó, rabiosa—. ¿Has estado ahí todo el tiempo?

—No, acabo de llegar volando en mi escoba. ¿Me he perdido algo? —Pau podría haber pasado por alto el comentario sobre las «carrozas», pero no lo de «bruja pervertida». Delfina acababa de colmar el vaso de su paciencia. Puso en marcha la cámara de vídeo—. ¿Has dicho «bruja pervertida»? No soy yo la que acababa de tener relaciones sexuales sobre el escritorio de mi jefe. Por cierto, sonríe —Pau agitó la cámara ante el rostro de la horrorizada secretaria—. ¿Quieres mandar un saludo a Gonza y a Delfi?

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Se acerca el final..

Buenas Tardes/Noches♥

Capitulo 75♥ - Un Caos En Familia♥



Pau reprimió un chillido al reconocer la voz de Pedro.

Las cortinas que cubrían la ventana se movieron y Pedro se asomó tras ellas.

—Me has dado un susto de muerte —susurró Pau, irritada—. Un poco más y te rocío la cara con el pulverizador.

—Y tú tienes suerte de que no te haya disparado. Vuelve arriba antes de fastidiar mi operación de vigilancia.

—Ni hablar. Esta es «mi» operación de vigilancia. Si alguien va a irse eres tú.

—Te estás entrometiendo en un asunto policial.

—Es un asunto que atañe directamente a mi familia.

El sonido de una puerta al abrirse seguida de unas voces interrumpió en seco la discusión Pedro trató de arrastrar a Pau tras las cortinas, pero ella se apartó.

—No. Voy a esconderme en la bañera.

Pau había decidido hacía horas que la bañera era el mejor lugar. Si ajustaba las cortinas adecuadamente tendría una visión muy clara del despacho de Gonzalo en el espejo del baño. Además, no creía que unos criminales concentrados en sus nefandas actividades fueran a tomar una ducha.

—De acuerdo, pero no hagas ruido y ten cuidado —advirtió Pedro mientras corrían en direcciones opuestas.

Pau acababa de instalarse en la bañera cuando la puerta se abrió. Comenzó a filmar a través del espejo.

Delfina Burns dejó escapar una risita mientras entraba en el despacho.

—Entra, Brad. Bienvenido al santuario —Brad, un joven alto y rubio la siguió.

Delfina encendió una lámpara. Había cambiado su formal traje de trabajo por una mini falda y una camiseta corta de tirantes que dejaba ver su ombligo. El corazón de Pau latió aceleradamente. En cualquier momento, Delfina y su acompañante iban a incriminarse en el caso.

—¿No deberíamos apagar la luz? ¿Y si alguien la ve? No quiero que nos atrapen —Brad parecía nervioso, como era lógico.

Delfian lo empujó hacia el sillón de cuero de Gonzalo.

—No te preocupes, semental mío. En la casa solo hay carrozas y bebés. Lo más probable es que ya estén todos dormidos.

¿Carroza? ¿Acababa de llamarla carroza aquella mema? Pau estuvo a punto de fastidiarlo todo por darse el gusto de demostrarle a Delfina lo despierta que estaba a pesar de su avanzada edad.

—No se me habría ocurrido venir aquí si la cuñada del señor Cheltham no me hubiera interrogado al respecto. Entonces me dije, ¿por qué no? —Delfina se sentó en el escritorio de Gonzalo.

Pau apretó los dientes. De manera que había sido ella la que había puesto aquella idea en la cabeza hueca de Delfina...

—Es un escritorio muy grande —Delfina se apoyó sobre los codos y deslizó los pies por el pecho de Brad. Este ya no parecía tan nervioso como antes—. ¿Quiere dictarme algo, señor?


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Capitulo 74♥ - Un Caos En Familia♥



Pau tiró de la falda de su vestido hasta dejar completamente descubiertos sus muslos. Metió los pulgares bajo el elástico de sus braguitas, alzó las caderas, dobló las piernas y se las quitó.

Con un áspero gemido, Pedro capturó su boca y le hizo moverse hasta tenerla tumbada sobre su regazo.

Luego deslizó la mano bajo su vestido y comenzó a juguetear y atormentarla con ella. Sus hábiles dedos prometieron el paraíso mientras su dura erección empujaba eróticamente contra la parte trasera de los muslos de Pau. Ella dejó caer la cabeza sobre el sofá y disfrutó de aquella colección de eróticas sensaciones.

El placer se acumuló en su centro y fue creciendo en intensidad. Cerró los ojos mientras una intensa satisfacción le hacía estremecerse. Después, una placentera calma siguió a la tormenta.

Pedro contempló el dormido rostro de Pau mientras subía las escaleras con ella en brazos. Era una mujer increíble. Lista, atrevida, fuerte, sexy... y muy dormilona.

La dejó con cuidado en la cama y la cubrió con las sábanas mientras admiraba el contorno de sus esbeltas piernas y las deliciosas curvas de su trasero desnudo.

Besó delicadamente el moretón que aún adornaba su frente. Una oleada de ternura lo recorrió.

Desconcertado, se irguió y apartó a un lado aquella emoción.

Salió de la habitación y cerró la puerta a sus espaldas.

Una vez en su habitación, guardó su pistola en la funda, tomó sus esposas y bajó al despacho de Cheltham.

Era un poco pronto, pero no quería más sorpresas esa noche.

Pau parpadeó adormecida mientras miraba el reloj de la mesilla de noche. Eran las doce menos cuarto. Ah, aún le quedaban varias horas de sueño. Suspiró, satisfecha.
Delfina. Media noche. El despacho de Gonzalo. Se irguió repentinamente en la cama. ¿Cómo había llegado hasta allí...? No importaba. Lo sabía.

Salió de la cama y agitó la cabeza para despejarse.

Tenía que darse prisa. Debía estar en el despacho de Gonzalo antes de que Delfina llegara.

Aquella operación requería una camiseta y unos pantalones cortos, no un vestido. Se quitó el vestido. ¡Caray! Se había dejado las braguitas atrás una vez más. No había tiempo para volver a recuperarlas. Sus braguitas tendrían que esperar hasta más tarde.

Se puso otras. No podía seguir haciendo aquello. O las mantenía puestas estando cerca de Pedro o, como él había sugerido, dejaba de usarlas por completo.

Sabía cuál de las dos ideas era la más sensata. Pero también sabía cuál era la más divertida.

Una vez vestida, tomó su cámara de vídeo, su rociador de pimienta y su teléfono móvil, que conectó en el modo vibración para que no hiciera ruido. Apartó a un lado sus temores mientras avanzaba por el pasillo que daba al despacho de Gonzalo. Debía concentrarse. Su familia la necesitaba. Podía hacer aquello.

Marcó el código de la puerta y respiró hondo. Por fortuna, Delfina no había llegado antes de la hora esperada. El despacho estaba a oscuras.

—¿Que diablos haces aquí?

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Capitulo 73♥ - Un Caos En Familia♥



Él señaló un recipiente que había entre ellos.

—He preparado unas palomitas y te he traído una cerveza.

Pau tomó la botella que le alcanzaba.

—Gracias —dijo, y prestó atención a la pantalla—. Debería ser un buen partido.

—Sí —Pedro se acercó a ella en el sofá y le acarició el pelo con cautela—. Me gusta tu pelo. Está un poco revuelto y muy sexy. Le has hecho algo distinto hoy, ¿no?

Pau endureció su corazón y pensó con la cabeza.

—Sí. No me lo he cepillado.

—Oh. De todos modos me gusta —Pedro se acercó un poco más—. Respecto a lo de anoche...

—¿Qué pasa con lo de anoche? —Pau pensó que si Pedro se atrevía a calificar de error lo de la noche pasada o lo de esa tarde, no sería responsable de sus actos.

—Quiero que sepas que nunca se me habría ocurrido dejar tus braguitas en la glorieta a propósito. Estaban con el resto de tu ropa cuanto te tomé en brazos. Supongo que las perdí al bajar los escalones, porque eres un poco pesada... —Pedro se interrumpió al ver la expresión de Pau.

Norlmalmente tranquila, Pau se sentía como si la cabeza fuera a estallarle en cualquier momento.

—Solo un poco. En serio.

—Cállate.

—No pretendía...

—Haz el favor de callarte, Pedro —Pau miró fijamente la pantalla.

Los segundos fueron pasando con lentitud.

—Pero tengo una solución —dijo Pedro—. Una solución que creo que te gustará —su voz adquirió el tono un poco grave y ronco que Pau encontraba tan difícil de resistir. Se movió, tratando de ignorar el cosquilleo que sintió entre las piernas.

—Una solución presupone un problema. ¿Cuál es el problema que has resuelto?

—El problema está en las braguitas perdidas. La solución, es que no las uses.

El tono de Pedro era claramente provocativo. Su sugerencia, muy pícara. Y excitante. Muy excitante. Pau tragó saliva. Debería terminar con aquello de inmediato.

Debería levantarse e irse. Debería hacerlo.

Pero no lo hizo. Permaneció pegada al sofá mientras la prenda en cuestión se humedecía cálidamente entre sus piernas. A pesar de quién era y por qué estaba allí, deseaba a Pedro. Lo deseaba con intensidad.

Lo miró. Un febril deseo brilló en sus ojos verdes a la vez que le acariciaba con los dedos la sensible piel del cuello. Pau se arqueó contra su mano como una gatita.

—¿Llevas braguitas ahora? —la ronca voz de Pedro resonó por todo el cuerpo de Pau, dejándola temblorosa.

Deslizó la punta de la lengua por sus labios. Los sintió inflamados, excitados...

—Sí —fue incapaz de decir más.

—¿Te las quitarías para mí?—Pedro tiró con delicadeza del pelo de Pau hasta hacerle apoyar la cabeza en el sofá. Ella lo miró, jadeante. Sentía que se estaba quemando, y solo él sabía cómo apagar el fuego—. Ahora. ¿Quieres quitártelas ahora, nena?

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viernes, 13 de febrero de 2015

Capitulo 72♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro hizo una mueca y se frotó la parte trasera del cuello.

—Uno o dos objetos de arte precolombino no estarían mal, pero Gonzalo... —Pau le dio un codazo—. De acuerdo, de acuerdo. Sea quien sea el culpable, no haría algo tan tonto. Ya que estás convencida de que alguien trata de jugársela a tu cuñado, ¿de quién crees que se trata?

Pau se apoyó contra el escritorio.

—Los movimientos de dinero en el libro de contabilidad siempre suceden cuando Gonzalo está fuera de la ciudad, ¿no? No hay indicios de que la entrada a su despacho haya sido forzada. Los archivos manipulados necesitan una contraseña para poder ser abiertos. Yo diría que todo apunta hacia la señorita Burns.

—Eso está muy bien, pero en tu razonamiento falta algo.

Pau no quería sacar a relucir el as que se guardaba en la manga: la cita de Delfina en el despacho esa medianoche.

—¿Qué falta?

—El móvil. ¿Por qué iba a querer jugársela a su jefe? Si Gonzalo va a la cárcel, ella se queda sin trabajo.

—¿Y cuál es el móvil de Gonzalo?

—El dinero. Es uno de los móviles principales de muchos criminales.

Pau no creía que eso fuera cierto en el caso de su cuñado. No había duda de que el dinero motivaba a Gonzalo, pero parecía más atraído por el aroma del éxito.

—Has dicho «uno de los móviles». ¿Cuáles son los otros?

—La venganza suele ser otro de ellos. Los hombres en la posición de Cheltham pisan a muchos en su camino a la cima. ¿Se te ocurre alguien?

Pau trató de acordarse de algún empleado insatisfecho, o de algún proveedor irritado, pero no logró pensar en nadie.

—Falta una pieza del rompecabezas —Pedro miró a su alrededor con gesto frustrado—. Desafortunadamente, temo que no vamos a encontrarla aquí.

Pau sospechaba que tenía razón. Pero, con un poco de suerte, ella encontraría esa pieza cuando Delfina se presentara allí a media noche.


Pau vaciló hasta el punto de enfadarse consigo misma.

Quería ver el partido, pero no quería ver a Pedro.

Aquel hombre desbarataba por completo su autocontrol.

Quería ver el partido y quería ver a Pedro. El autocontrol estaba demasiado sobre valorado. Se cubrió la cabeza con la almohada. Un poco de falta de oxígeno no podía empeorar aún más las cosas.

¿Dónde estaba la lúcida mujer de negocios que dirigía su propia empresa? Necesitaba recuperarla.

Apartó la almohada y se levantó. Bajaría a ver el partido. Proyectaría una imagen fría, cordial, controlada. Sería ella misma. Deslizó las manos por su vestido de tirantes y decidió no cepillarse el pelo para no dar la impresión de que se había acicalado para ver el partido.

Resuelta, bajó las escaleras y entró en el cuarto de estar. Pedro le dedicó una sonrisa de bienvenida.

Ella reprimió el impulso de devolvérsela. Era una suerte que estuviera al tanto de la situación real; de lo contrario, podría haber creído que la sonrisa de Pedro había sido genuina. Se sentó en el extremo del sofá.
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2/2 Espero que les gusten los caps! Comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters, Gracias x el aguante♥

Se acerca el finaal! :)

Capitulo 71♥ - Un Caos En Familia♥



—Podría tener un socio.

—También podría tratarse de un enemigo. Creo que alguien trata de jugársela.

—Me gustaría creer eso, pero, ¿de quién se trata? ¿Y por qué? —Pedro se había encariñado de la familia de Cheltham más de lo que debería, y no quería destrozarla. Pero era muy incómodo hablar de ello estando esposado.

—¿Por qué no me quitas las esposas?

—¿Por qué iba a fiarme de ti? —preguntó Pau, suspicaz—. ¿Cómo puedo saber que no vas arrestar a Gonzalo mañana en cuanto vuelva?

—¿Y por qué iba a fiarme yo de ti? ¿Cómo puedo saber que no vas a poner sobre aviso a Gonzalo y a Delfi?

Pau se mordió el labio inferior, indecisa.

—Podemos trabajar juntos, Pau. Solo quiero averiguar la verdad. Si estás tan segura de que alguien le está tendiendo una trampa a Gonzalo, ayúdame a probarlo.

Pau suspiró.

—De acuerdo. Supongo que tendremos que confiar el uno en el otro.

Se volvió hacia la mesilla de noche y abrió el cajón para sacar la llave. Luego se puso de nuevo de rodillas ante Pedro y se inclinó hacia para encajar la llave en la cerradura. Él contempló fascinado cómo se aceleraba el pulso en la base de su cuello. Cerró los ojos ante la tentadora visión de sus pechos cubiertos de encaje púrpura.

—Maldición —murmuró ella mientras su estómago presionaba contra la mejilla de Pedro.

Él no sabía cuánto más podría soportar aquello.

—¿Qué haces, Paula?

Ella se irguió aún más en la cama.

—He dejado caer la maldita llave —se estiró y su muslo se acercó tentadoramente a la boca de Pedro.

Pedro cedió a la tentación. Presionó los labios contra la delicada carne que tenía ante sí. Pau se quedó paralizada y gimió.

—Olvida la llave, Pau —murmuró él mientras frotaba su rostro contra ella y aspiraba su fragancia. Tomó entre los dientes el borde de sus braguitas y tiró de ellas.

—Pero, ¿y la llave? —pregunto ella con voz ronca.

Otro tirón y el delicado encaje que mantenía unidas las braguitas se desgarró.

—Encontraremos la llave más tarde.

Pau se sujetó a la cabecera de la cama y se frotó contra el muslo de Pedro.

—¿Qué llave?

Pau siguió a Pedro al interior del despacho de Gonzalo. Habían acordado trabajar juntos, pero no sabía si él quería descubrir la verdad o simplemente acumular suficientes evidencias para acusar a Gonzalo. Pero no tenían más remedio que fiarse el uno del otro.

—¿Qué buscas exactamente?

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lunes, 9 de febrero de 2015

Capitulo 70♥ - Un Caos En Familia♥



Pau se irguió y se apartó de él.

—¿Tenías algo que decirme, cariño? —preguntó en tono irónico.

¿Cómo lo había averiguado? ¿Cuándo? ¿Y hasta qué punto estaba enfadada?

Una mirada bastó para responder a su última pregunta.

Estaba furiosa.

—De acuerdo, soy policía. Suéltame, Pau.

—No hasta qué me digas qué haces aquí simulando ser un niñero.

A pesar de la situación, Pedro no pudo evitar pensar en lo preciosa que estaba enfadada y con aquella ropa interior color púrpura.

—Sabes que podría acusarte formalmente por obstruir la labor de investigación de un policía.

—Y tú sabes que podría llamar al 911 y dejar que tus colegas te encontraran desnudo y atado a la cama.

—No serías capaz de hacerlo.

Pau descolgó el teléfono.

—¿Quieres apostar algo?

No. Pedro no quería apostar por eso. La mera posibilidad de perder la apuesta hacía que se le pusiera la carne de gallina.

—Te contaré por qué estoy aquí en cuanto me quites las esposas.

Pau negó con la cabeza.

—Lo siento, pero no puedo hacer eso. Te quitaré las esposas cuando me lo hayas contado.

Pedro consideró su situación y sus opciones. Su situación no dejaba lugar a dudas: estaba desnudo y esposado a la cama. Sus opciones eran bastante elementales: contarle a Pau lo mínimo para salir de aquella, o dejar que llamara a Blakely.

—Alguien está haciendo contrabando con objetos de arte precolombino y vendiéndolos en el mercado negro —observó a Pau con atención para ver cómo reaccionaba.

Pau se puso pálida, y su expresión hizo comprender a Pedro que no sabía nada del asunto.

—¿Y tú crees que ese alguien es Gonzalo?

—Lo siento, pero todas las evidencias apuntan hacia él.

Pau alzó la barbilla.

—Estás equivocado. Gonzalo no es ningún contrabandista.

—Sé que forma parte de tu familia y que no quieres creerlo, pero todo lo que hemos encontrado indica que lo es.

—En ese caso, puede que no lo hayáis encontrado todo —Pau sabía algo. Pedro lo leyó en su rostro—. Había alguien en el despacho de Gonzalo el domingo por la noche. En la pantalla de su ordenador había una página de contabilidad abierta cuando entré.

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He vueltooo! :))) ♥♥ 

4 Capss! Espero que les gusten, comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters, se acerca el finaaal! :)

Buenas noches♥

Capitulo 69♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro lo sentía en sus huesos. Aquel iba a ser su día de suerte. Se despidió de los niños con la mano mientras entraban en el coche con Nora. No volverían hasta el día siguiente.

Cerró la puerta principal y al volverse vio a Pau a los pies de la escalera. Casi olvidó respirar cuando vio la invitación que brillaba en sus ojos. Se acercó y ella apoyó una mano contra su pecho. Pedro la rodeó con los brazos por la cintura y la besó en el cuello. Pau sintió un cosquilleo por todo el cuerpo, pero logró apartarse.

—Vamos arriba —dijo, y lo tomó de la mano.

—Si eso es lo que quieres, eso es lo que haremos —arriba, abajo, en las escaleras... A Pedro le daba lo mismo mientras estuviera con ella.

Subieron en silencio. Una vez arriba, Pau lo condujo hasta su dormitorio.

Las cortinas estaban echadas y reinaba una agradable penumbra. La sábanas de la cama estaban delicadamente apartadas a un lado y Pau habían amontonado varias almohadas contra la cabecera. Era evidente que se había molestado en preparar el escenario.

Pedro pensó que no había duda de que aquel era su día de suerte.

Pau lo dejó a un lado de la cama y rodeó esta para situarse en el opuesto. Empezó a desabrocharse la blusa.

—¿Por qué no te desvistes y nos reunimos en medio? —sugirió con voz ronca.

Pedro la miró mientras se quitaba la camiseta. La boca se le secó al ver la protuberancia de sus pezones contra el encaje del sujetador. Se quitó la ropa sin apenas darse cuenta de que lo estaba haciendo. Luego se tumbó de costado en la cama, ya totalmente excitado.

Pau subió al colchón y quedó apoyada en él sobre rodillas y manos.

—¿No vas a quitarte el sujetador y las braguitas? —preguntó Pedro, cuya voz sonó tensa incluso a sus propios oídos.

—Todo en su momento —Pau agachó la cabeza, lo besó en la rodilla y fue ascendiendo por su muslo sin apartar los labios de su piel. Pedro quiso tocarla, pero ella se liberó de su mano con un juguetón movimiento de las caderas—. Tú relájate y disfruta.

Él obedeció, gustoso. Cuando la lengua de Pau alcanzó su cadera y su hombro rozó su erección, creyó que iba a explotar.

Cerró los ojos y absorbió la sensación de la boca de Pau moviéndose sobre su estómago, sobre su pecho, el roce de sus húmedas braguitas de satén contra su muslo. Cuando lo tomó de las manos y le hizo colocarlas por detrás de la cabeza, uno de los pechos de Pau quedó prácticamente al alcance de sus labios.

De pronto oyó un clic muy familiar, pero tardó un momento en comprender de qué se trataba. Para entonces, el frío acero tenía firmemente sujetas sus manos a la cabecera de la cama.

Incrédulo, trató de liberarse, pero fue inútil.

Estaba esposado a la cama con sus propias esposas.

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Capitulo 68♥ - Un Caos En Familia♥



Cami bajó las escaleras y se puso a bailar por el sendero con unas braguitas de encaje en la cabeza.

Mili la vio al mismo tiempo que él.

—Mira. Cami es una nube. Cami es una nube.

Pedro reprimió una maldición. ¿Cómo podía haber pasado por alto las braguitas de Pau cuando recogió sus ropas?

Thiago dejó caer sus pinzas.

—Eso es asqueroso. Llevas unas bragas en la cabeza.

Mili rompió a reír y su hermanita se unió a ella.

Pedro sabía que lo último que debía hacer era mirar hacia Pau y Gladys. Lo intentó. Lo intentó con todas sus fuerzas. Pero no sirvió de nada.

Miró a Pau.

Gladys miró a Pau.

Pau se fue.

Pero no antes de que Pedro captara un destello de su expresión. Iba a matarlo por aquello.

—Al parecer, ayer perdiste algo, cariño —Gladys siguió a Pau a su dormitorio y cerró la puerta a sus espaldas.

Más de lo que Gladys llegaría a saber nunca: sueños, fantasías, confianza, autoestima... Teniendo en cuenta todo eso, ¿qué más daban un par de braguitas?

—Eso parece.

Pau se acercó a la ventana del dormitorio que daba al jardín trasero. Pedro y los niños seguían allí. Las braguitas ya no adornaban la cabeza de Cami

—¿Vas a decirme lo que pasó o voy a tener que sacártelo con sacacorchos? —Gladys rió, pero Pau no se tomó sus palabras como una fanfarronada. Su abuela era capaz de presionarla hasta conseguir que contarle lo sucedido resultara un auténtico alivio.

No había dejado de pensar ni un momento en todo aquel lío desde que había descubierto la verdadera identidad de Pedro. ¿Qué hacía allí un policía de incógnito? ¿Por qué estaba Gonzalo tan tenso? ¿Quién había estado en el despacho de Gonzalo el domingo por la noche? ¿Por qué iba a verse Delfina con alguien en el despacho esa noche?

Aún no tenía ninguna respuesta, pero sí un plan. Parte de ese plan incluía conseguir que Gladys y los niños se fueran de la casa. No pensaba mentirle a su abuela, pero tampoco iba a contarle toda la verdad.

Volvió a sentarse en la cama y se apoyó contra la cabecera. Gladys se sentó a los pies y miró a su nieta con ojos brillantes.

—Así que intentas bailar la rumba horizontalmente, ¿no?

Pau sintió que se ruborizaba. Una cosa era participar en la rumba horizontal y otra hablar de ello con su abuela... por muy liberal que fuera esta.

—Eh... sí.

Gladys palmeó la colcha con regocijo.

—Capté desde el principio la química que hay entre vosotros. Es muy poderosa.

Pau sabía que aquel adjetivo no bastaba para describir lo que había sucedido entre ellos la noche anterior. Pero Gladys tenía razón; había habido química entre Pedro y ella desde el principio.

—Gonza y Delfi vuelven mañana. ¿Crees que podrías llevarte a los niños a tu casa esta noche? —Pau mantuvo los dedos cruzados para que su abuela no sugiriera que fueran Pedro y ella los que se marcharan.

—Por supuesto, cariño. Llevo mucho tiempo esperando a que conocieras al hombre adecuado —Gladys guiñó un ojo, dispuesta a ayudar y a secundar a su nieta—. ¿Cuándo quieres que nos vayamos?

—Cuantos antes, mejor —su abuela parecía tan excitada que Pau odió tener que engañarla.

—Dame media hora para preparar el equipaje de los niños y enseguida despejamos la costa —Gladys se levantó y fue hacia la puerta, pero volvió enseguida para abrazar a su nieta—. Me alegro tanto, Paula
. He estado muy preocupada por ti estos dos últimos años. Temía que nunca llegaras a encontrar la felicidad, pero Pedro es un buen hombre.

Sí, claro. Pedro era una rata mentirosa de dos caras. Pero aquel no era el momento adecuado para contárselo a Gladys.
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Capitulo 67♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro se puso en pie. Sabía que el problema no eran las niñas, si no que Thiago quería que le prestara toda su atención.

—¿Qué te parece si salimos todos a cazar insectos y tú eres el jefe de la expedición?

—Yo soy el jefe.

—Tú eres el jefe.

La expresión de Mili reveló con claridad que estaba a punto de amotinarse.

Pedro decidió negociar.

—Es su proyecto, Mili. Pero tú podrías llevar el bloc de notas.

La niña sonrió y se puso a bailar con su hermana pequeña por la cocina.

—¡Vamos, vamos!

Gladys tomó a su nieta por el brazo.

—Vamos. Podemos tomar nuestro café en el patio mientras los niños cazan —al ver que Pau se mostraba reacia, tiró de ella hacia la puerta—. Fuera hace una temperatura muy agradable. Además, quiero que me cuentes todo lo que hiciste anoche.

Pau emitió un sonido ahogado e indescifrable. Gladys le palmeó la espalda.

—¿Qué te sucede, chica? ¿Acaso perdió tu equipo el partido?

Pedro no se quedó para escuchar el resto. Prefería salir a cazar insectos que aguantar el interrogatorio de Glaadys.

Un rato después, con varios insectos atrapados en el cubo, él y las niñas se tumbaron en la hierba a mirar las formas de las nubes. Thiago, el jefe de la cacería, siguió buscando.

—Esa parece un perro con un hueso —Mili señaló una formación de nubes.

—Es cierto —Pedrp no tuvo que simular entusiasmo. Aquello era divertido. Nunca había pasado mucho rato con niños, y debía reconocer que eran divertidos—. Mira allí. Hay dos bolas de helado en un cono.

—Mmm. Nam ñam...

Pedro sintió una profunda satisfacción mientras la niña lo tomaba de la mano. El perezoso zumbido de los insectos, las risas de los niños, el murmullo de las voces de Pau y Gladys en el patio... cualquier hombre que pudiera llamar suyo todo aquello podría considerarse afortunado. Pero él no era ese hombre. Una insidiosa voz en su interior le susurró que algún día podría serlo. Con la mujer adecuada.

¿Pero cómo cambiarían las vidas de aquellos encantadores niños si su padre iba a prisión? Odiaba pensar en ello, pero no podía hacer nada al respecto.

No era él el criminal. Su trabajo consistía en atrapar a estos y llevarlos ante la justicia. Si Cheltham era culpable, así lo haría.

Cami se aburrió rápidamente del juego con las nubes y caminó hacia la glorieta en la que Pau y Pedro habían hecho el amor la noche anterior. Pedro le dejó hacerlo, seguro de que no podría encontrar nada allí.

Unos momentos después comprendió lo equivocado que estaba.

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