sábado, 24 de enero de 2015

Capitulo 66♥ - Un Caos En Familia♥



Mientras la niña hacía lo que le había dicho, Paula entró en el dormitorio de Pedro. Mephisto estaba sentado en lo alto del tocador, mirando atentamente el cajón superior. Este no estaba totalmente cerrado. Pau localizó en su interior los ojitos redondos de Hermes, que se había ocultado bajo unos calcetines.

Tomó al gato en brazos, salió de la habitación y se lo entregó a Mili a cambio de la jaula del ratón. Mientras la niña reprendía con severidad al gato, ella volvió a entrar y cerró la puerta a sus espaldas. No quería que aquella maldita rata fuera a refugiarse en algún otro dormitorio. Abrió la jaula y la colocó donde antes había estado el gato. Luego abrió el cajón para atrapar a Hermes. Este se escurrió bajo un montón de calcetines.

Pau los apartó a un lado y al hacerlo sus dedos se cerraron en torno a algo metálico. Unas esposas. Al lado de estas había una brillante chapa con las iniciales S.P.D. grabadas junto al nombre Detective Pedro Alfonso. En el otro extremo del cajón había una pistola.

Sintió unas repentinas náuseas al comprender.

—¿Lo has atrapado, tía? —preguntó Mili desde el otro lado de la puerta.

Lo que acababa de descubrir hizo que Pau perdiera su aprensión. Sin pensárselo dos veces atrapó a Hermes y lo metió en su jaula.

—Oh, sí. Claro que lo he atrapado —ordenó velozmente el cajón. Echó un rápido vistazo a su alrededor y vio que la puerta del armario estaba entreabierta. Diría que había encontrado a Hermes allí.

Salió del dormitorio jaula en mano. Mili la rodeó con los brazos por la cintura, emocionada.

—Gracias, tía. Eres la mejor.

Pedro apareció en ese momento con Cami sujeta contra su cadera.

—¿Qué sucede?

—Tía Pau es la mejor del mundo —proclamó Mili.

—En eso estoy de acuerdo. No hay duda de que lo es —el calor de la mirada de Pedro recorrió a Pau de arriba a abajo, dando a sus palabras un significado distinto por completo—. Pero, ¿qué está haciendo?

Unos minutos antes Pau habría disfrutado con aquella pequeña broma privada, pero en aquellos momentos le habría gustado abofetear su atractivo y engañoso rostro.

Sonrió con tanta dulzura como pudo.

—Acabo de atrapar una rata.

Pedro observó a Pau mientras se servía una segunda taza de café y la primera de Gladys. Notaba que había algo extraño entre ellos, pero lo cierto era que nunca había experimentado una «mañana después» que incluyera niños, una abuela y mascotas.

Thiago entró en la cocina con un cubo cubierto por una tapa ventilada y un par de largas pinzas.

—Tengo que cazar unos insectos para un proyecto científico. ¿Quieres ayudarme, señor Pedro?

Cami se puso a dar saltos.

—Yo también quiero cazar insectos —dijo Mili.

Thiago apeló a Pedro.

—No quiero que vengan las niñas.

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Bueno hasta aqui, espero que les gusten los caps, no puedo hacer maraton xq me estoy llendo de viaje, asique dentro de 1 semana, semana y media vuelvo. Cuando vuelva subo los caps finales!!

Gracias por el aguante!

Comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters :)) ♥

Buenas tardes♥

Capitulo 65♥ - Un Caos En Familia♥



Pau permaneció muy quieta en la cama, con los ojos cerrados. Había tenido un sueño increíblemente erótico. En él, Pedro había sido el amante perfecto. Trató de volver a dormirse para recuperar aquella maravillosa fantasía.

El penetrante pitido del despertador destrozó cualquier esperanza de volver a sumergirse en el sueño. Casi lloró de decepción. Normalmente soñaba con problemas de hardware y en conexiones de software. Soñar en conexiones de otro tipo le había producido una intensa satisfacción.

Alargó una mano para apagar el molesto despertador.

Al hacerlo notó que los músculos le dolían en sitios en los que hacía mucho tiempo que no lo hacían. Parpadeó y bajó la mirada hacia esos músculos. Vio con asombro que estaba desnuda. Se encontraba sobre el edredón de su cama en lugar de debajo.

Lo sucedido no había sido un sueño. Había sido real. Pau solía pensar que el sexo estaba sobre valorado, pero después de su experiencia no iba a quedarle más remedio que revisar su opinión. O tal vez había descubierto la diferencia entre tener relaciones sexuales y hacer el amor con alguien con quien conectaba en profundidad...

Un sollozo seguido de varios golpecitos en la puerta la sacaron de su ensimismamiento. Salió de la cama, se cubrió con el edredón y fue a abrir. Mili estaba fuera y señalaba con frenesí el descansillo.

—Sálvalo, tía Pau. Tienes que salvarlo...
Pau logró calmar lo suficiente a su sobrina como para deducir que Hermes había escapado de su jaula.

—Ha escapado y Phisto lo está persiguiendo. No dejes que se lo coma, tía Pau.

Paula movió la cabeza, resignada a representar su papel aunque ello supusiera salvar a un roedor que le producía repugnancia. Se vistió en tiempo record y corrió por el pasillo para salvar a Hermes.

—¿Tienes idea de dónde ha ido?

Mili señaló el dormitorio de Pedro.

Pau llamó a la puerta, que estaba entreabierta. No hubo respuesta. Se volvió hacia la niña.

—¿Dónde está el señor Pedro?

—Cami no ha terminado de desayunar y se ha quedado en la cocina con ella —Mily puntuó sus palabras sorbiendo sonoramente por la nariz.

A Pau no le pareció bien entrar en el dormitorio de Pedro sin su permiso.

—Será mejor que esperemos un poco. Estoy segura de que el señor Pedro encontrará a Hermes cuando suba con Cami.

Los ojos de Mili se llenaron de lágrimas.

—Phisto lo ha seguido. Phisto se va a comer a Hermes.

Como si el gato estuviera orgulloso de su papel en aquella debacle, maulló desde el interior de la habitación.

Mili esperó. Pau flaqueó. Odiaba a aquella maldita rata, ratón, técnicamente era un ratón, pero adoraba a su sobrina. No podía quedarse allí parada sin hacer nada.

Mili podría acabar teniendo que enfrentarse a años se psicoterapia si el gato se comía a la rata sin que su tía hiciera nada por evitarlo.

Cuadró los hombros. Iba a entrar.

—Ve a por la jaula de Hermes y tráela aquí, Mili.

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Capitulo 64♥ - Un Caos En Familia♥



—¿Qué me estás diciendo exactamente, Alfonso? —preguntó Nan.

—Que a las doce y cinco de la madrugada había alguien en el despacho de Cheltham, utilizando el ordenador. Vi su silueta a través de la ventana.

—¿Hombre o mujer?

—Creo que era una mujer.

—¿Qué me dices de la joven entrometida y de la vieja?

Pedro pensó que Pau y Gladys se comerían crudo a Nan si le oían referirse a ellas en esos términos.

—La cuñada de Cheltham estaba dormida, y la abuela había salido a jugar al bingo.

—¿Estás seguro?

—Totalmente.

—Tal vez no fueran ellas, pero podrían estar trabajando con alguna otra persona. ¿Dónde creerían que estabas?

—Quien fuera, probablemente sabría que había salido. ¿Recuerdas que te dije que la cuñada de Cheltham se pegó un golpe en la cabeza estando en el despacho? La puerta le dio un empujón al cerrarse y se golpeó contra el borde del escritorio. Después de lo sucedido anoche pienso que alguien la empujó porque estaba a punto de ver algo que se suponía que no debía ver. Creo que hay alguien más trabajando con Cheltham —una oleada de rabia recorrió a Pedro. Si su teoría resultaba cierta y lograba echarle el guante a quien había hecho daño a Pau..

—¿Quién crees que estaba en el despacho? ¿Y por qué? ¿Y cómo lograron entrar sin que te enteraras, Ace Ventura?

—Hay dos formas de entrar en el despacho de Cheltham; por la casa y por el despacho de su secretaria.

—¿Y la ventana por la que viste a esa persona?

—Tiene rejas de hierro. Después de asegurarme de que todo estaba bien en la casa volví al despacho por el interior. Quien fuera se había esfumado.

—¿Y tienes alguna idea de por qué hay alguien husmeando en el despacho de Cheltham mientras él está fuera de la ciudad?

—Supongo que será un socio.

—Entonces, ¿por qué el secretismo y las visitas a altas horas de la noche?

—Puede que su socio quiera mantener sus actividades en secreto... o puede que se trate de una traición.

—¿Y qué plan tienes, Alfonso?

—Parece que el socio de Cheltham prefiere llegar hacia medianoche, de manera que voy a mantener vigilado el despacho antes de esa hora.

—¿Qué te hace pensar que se presentará?

—Tengo un presentimiento. Cheltham solo va a estar fuera otros dos días.

—Espero que tengas razón. Nos estamos quedando sin tiempo, Alfonso. ¿Necesitas refuerzos para esta noche?

—Puedo arreglármelas solo.

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jueves, 22 de enero de 2015

Capitulo 63♥ - Un Caos En Familia♥



Saciada, satisfecha, Pau se tumbó sobre él. Pedro giró hasta ponerse de costado y la arrastró consigo. La cadencia de los latidos de su corazón bajo el oído de Pau hizo que esta entrara en un profundo estado de relajación. Mientras se quedaba dormida entres sus brazos, tuvo la extraña sensación de haber regresado por fin a su verdadero hogar.

Pedro apartó un mechón de pelo húmedo de la frente de Pau y la miró dormir. ¿No se suponía que era el hombre el que se quedaba dormido después de hacer el amor? Sonrió en la oscuridad. Pero no; su Pauli también tenía que ganarle en eso.

¿Su Pauli? ¿Lo era? En el más absoluto sentido de la palabra, lo había sido. Pedro nunca se había sentido más unido a otro ser humano. Nunca había experimentado la conexión emocional que sentía con aquella mujer.

Reprimió el impulso de acariciar sus pechos y sus oscuras cimas. El mero pensamiento hizo que volviera a endurecerse, pero temía que su ego no pudiera superar que Pau permaneciera dormida mientras la acariciaba. Y, cómo sabía por experiencia, cuando Pau se dormía no había forma de despertarla.

Se levantó, se vistió y sujetó el monitor a su cinturón.

Luego recogió las ropas de Pau y las colocó sobre ella antes de alzarla en el edredón. Se tambaleó un poco mientras bajaba las escaleras de la glorieta.

—Nena, vas a tener que empezar a quedarte dormida donde vayas a dormir, porque no puedo seguir llevándote de un lado a otro.

En respuesta, Pau se acurrucó contra su pecho.

Pedro sonrió a la vez que inspeccionaba automáticamente la parte trasera de la casa. Centró su atención en el despacho de Cheltham. La luz verde del monitor del ordenador brillaba tras la cortina corrida.

Una silueta se movió ante esta.

Había alguien en el despacho. En cuanto se dejara a Pau, iría a ocuparse de su caso.


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Buenoo hasta aqui, espero que les gusten los caps♥ medios fuertes eeh! se acerca el final! Comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥

Si dejan mas de 3 comentarios mañana hago maraton!♥

Sorry x no subir ni antesdeayer ni ayer! #TardeDeAmigasyPile no me dio tiempo! :)

Buenas noches♥♥

Capitulo 62♥ - Un Caos En Familia♥

No me hago cargo de lo que estan x leer, si leen es xq es su decision, sigan -->>

Pau rió con suavidad.

—Creo que tengo una idea bastante clara.

Él sonrió.

—Quiero verte desnuda. Quiero ver cómo te quitas cada prenda de ropa hasta que solo quedes tú. ¿Vas a desvestirte para mí?

Su voz acarició a Pau como una ola, y sus palabras la excitaron y alentaron más de lo que habría podido imaginar.

Se quitó las sandalias. Luego tomó el borde de su camiseta, se la quitó y la dejó caer al suelo. Moviéndose con lenta languidez, desabrochó sus pantalones cortos y dejó que se deslizaran hasta sus pies. Permaneció sobre el montón de ropa, vestida tan solo con un sujetador de encaje y las braguitas.

—Adelante, Pau. Quítate el resto —dijo él, tenso.

—¿Sabes lo que quiero yo, Pedro? —preguntó ella mientras alzaba las manos hacia el cierre delantero del sujetador.

—Dímelo. Dime lo que quieres.

Pau soltó el cierre y retiró el sujetador de sus pechos.

—Quiero llegar a conocer íntimamente ese dragón que tienes en el estómago —introdujo los pulgares en la cintura de sus braguitas y se las quitó. Luego permaneció desnuda ante Pedro.

Necesidades no saciadas y un deseo casi salvaje palpitó entre ellos. Pedro se apartó del árbol y caminó hacia ella.

—Eres perfecta, nena.

Un intenso deseo se agitó en el vientre de Pau ante la veneración con que la estaba mirando.

—Ahora te toca a ti. Desnúdate para mí.

Pedro se quitó los zapatos, la camisa, los pantalones y los calzoncillos con sensual deliberación, haciendo una pausa para sacar un paquetito de su cartera que arrojó sobre el edredón. Era magnífico; hombros anchos, pecho peludo pero sin exceso, el dragón oculto en su vientre, caderas esbeltas, muslos poderosos... y un asombroso despliegue de virilidad.

Los muslos de Paula tensaron y sus pezones se endurecieron de anticipación.

Una necesidad apremiante sustituyó a la languidez cuando se reunieron. Sus lenguas se unieron en una anhelante danza mientras sus cuerpos sudorosos se fundían en un abrazo. Pedro tomó a Pau por las nalgas y la alzó contra su erección. Ella se aferró a la amplia extensión de sus hombros y disfrutó de los poderosos músculos que se movían bajo sus manos.

Sin decir nada, se tumbaron sobre el edredón. Con manos temblorosas, Pedro abrió el paquetito y se puso el preservativo. Luego se tumbó de espaldas. Pau se colocó sobre él y, con las manos de Pedro apoyadas sobre sus caderas, dejó que la guiara hasta envolverlo en los tensos pliegues de su cuerpo.

Casi logró que se volviera loca de deseo mientras le hacía subir y bajar sobre él, alentándola a alcanzar la culminación. Sintió que su cuerpo cabalgaba sobre oleadas más y más intensas de placer y, cuando creía que no iba a poder soportar más aquella dulce tortura, alcanzó la cima en una explosión de placer que abrasó su alma.

Pedro respondió al grito que escapó de la garganta de Pau con el suyo, como sí hubiera esperado a que ella encontrara su satisfacción antes de buscar la suya.

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Capitulo 61♥ - Un Caos En Familia♥



—En ningún momento he deseado tocarla como te estoy tocando a ti —el calor de la piel de Pau vibró bajo sus dedos. Empezó a trazar círculos con los pulgares sobre la parte inferior de su sujetador—. No quería descubrir cómo sabía, ni memorizar su aroma—No buscaba un rápido revolcón, ni una simple liberación de la necesidad sexual que lo atenazaba. Eso podría haberlo obtenido con Jazmin Gonzales. Había recibido con toda claridad el mensaje que ella le había transmitido bajo la mesa, apoyando la mano sobre su muslo. Jazmin habría supuesto menos complicaciones y, sin duda, habría pasado un buen rato con ella. Pero él deseaba a Pau.

Aquello podría resultar complicado, e incluso poco ético.

Había reconocido la caja de Pandora, pero estaba deseando abrirla.

Retiró las manos de la cintura de Pau y las cruzó sobre su estómago.

—He vuelto porque es a ti a quien deseo.

Una seductora sonrisa curvó los labios de Pau.

—Gladys va a estar fuera toda la noche... o, al menos, gran parte de ella —Pau se levantó del regazo de Pedro y se puso en pie frente a él. Tomó el monitor de la mesa—. Los niños están dormidos.

—¿Tu cuarto o el mío?

—Ninguno.

—¿Entonces?

—Ya verás —Pau avanzó hacia la puerta.

Pedro se puso en pie con intención de seguirla, pero se quedó petrificado en el sitio contemplando el balanceo de sus caderas. Pau se volvió en el umbral y alargó la mano hacia él.

—¿Vienes o no?

¡Desde luego que iba! Pedro trató de avanzar con naturalidad, pero caminar en su estado suponía todo un reto. Ella rió, dando a entender que sabía el aprieto en que se encontraba. Él sonrió y bajó la mirada hacia sus tensos pantalones. Si Pau era el premio, estaba dispuesto a arrastrarse para conseguirlo.

Pau condujo a Pedro por el sendero del jardín.

Llevaba un edredón bajo un brazo y en una mano el monitor. Con la otra sostenía la de Pedro.

Reservar unas vacaciones en Jamaica era lo más que se había acercado nunca Dul a un acto impulsivo. La palabra «audacia» no estaba en su vocabulario. De manera que si iba a descubrirla en aquellos momentos, lo haría a lo grande. Aquella no era la verdadera Pau Chaves sino la fantasía que había buscado.

Ninguno de los dos habló. La calidez de la noche sureña los envolvía. Un coro de grillos y el ocasional croar de una rana de San Antonio les ofrecían una serenata. El cielo estaba cuajado de estrellas y una luna creciente asomaba por un costado.

El sendero acababa en una glorieta rodeada de robles.

Subieron los dos peldaños que llevaban a la aislada glorieta y entraron en su mundo de fantasía.

Pedro tomó el monitor de la mano de Dul y lo dejó junto a la entrada. Ella extendió el edredón sobre el suelo de tablones. Luego se irguió y se volvió hacia él, más sensualmente consciente de sí misma de lo que nunca lo había estado.

—¿Sabes lo que quiero? —Pedro se apoyó contra uno de los árboles con las manos metidas en los bolsillos.


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lunes, 19 de enero de 2015

Capitulo 60♥ - Un Caos En Familia♥



Un instante después su pie tropezó con la pata de la mesa y cayó de espaldas sobre Pedro. El recipiente que sostenía en la mano volcó y una lluvia de palomitas se derramó sobre ellos. Una de sus piernas quedó encajada entre las de Pedro, y el trasero firmemente apoyado en su entrepierna.

—¿Estás bien? —preguntó él.

Ella asintió.

—Solo un poco retorcida —se movió sobre él—. Y tu botella de cerveza se me está clavando en... —deslizó la mano bajo su trasero con intención de apartarla.

Pedro detuvo rápidamente su mano.

—Eso no es una botella, querida. Y me alegro mucho de que no se haya roto.

—Oh —aquella simple palabra fue muy reveladora. Sin hacer ningún esfuerzo por levantarse, Pau se movió sobre él. Algunas palomitas habían caído entre la piel de su cuello y de su hombro.

En el fondo de su mente, Pedro sabía que había varios motivos por los que no debía hacer lo que estaba a punto de hacer. Pero no lograba recordarlas. Inclinó la cabeza hacia delante y tomó con la boca una palomita del cuello de Pau. Luego pasó la lengua por la mancha de mantequilla que había quedado en su piel. Sabía a sal y a mujer.

—Esa ha sido la mejor palomita que he comido en mi vida.

Pau se deslizó de su regazo y se puso de rodillas frente a él para mirarlo. Su pelo caía revuelto sobre sus hombros. En sus ojos destellaba un fuego que Pedro había despertado.

—Sé que hay un motivo por el que no debería hacer esto... —dijo, en un tono ronco y más grave de lo habitual—... pero ahora mismo no logro recordarlo.

Al parecer, la química que había entre ellos también había acabado con su memoria.

—Yo tampoco.

Pau se inclinó hacia él con los labios entreabiertos. Su pelo acarició la mandíbula de Pedro mientras acercaba el rostro hacia el cuello de su camisa, lleno de palomitas. Él aguardó expectante a que se produjera el contacto.

Increíble. La cálida boca de Pau acarició su pecho mientras comía las palomitas. Luego alzó la cabeza para mirarlo a los ojos. Jadeaba ligeramente.

—Lo que más me gusta es la mantequilla y la sal —susurró.

Volvió a inclinar la cabeza y deslizó la lengua por la sensibilizada piel del pecho de Pedro. Lo lamió como si fuera un garito dándose un festín de crema.

Con cada lametón, Pedro se ponía más y más duro.

Alzó una mano, la deslizó por el muslo de Pau y luego la introdujo bajo sus pantalones cortos para acariciar la redondez de su magnífico trasero.

La intensidad de su deseo lo conmocionó. Quería penetrarla, invadir su cuerpo hasta colmarlo. No podía decirle quién era ni por qué estaba allí, pero podía ser sincero respecto a otra cosa. Tiró de ella para que se sentara a horcajadas en su regazo. Se movió de forma insinuante y ella dejó escapar un gritito ahogado al sentir su erección.

—No me he saltado el postre con Jaz a causa del partido —dijo, a la vez que deslizaba una mano bajo la camiseta de Pau y exploraba su satinada espalda. Cerró los ojos y apoyó la cabeza entre sus pechos—. He vuelto porque ella no eras tú.

Pau acarició su pelo.

—Yo podría haberte aclarado eso antes de que te marcharas. Normalmente hay muy pocas posibilidades de confundirme con una modelo.

Pedro apoyó la espalda contra el respaldo del sofá.


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Holaa! 4 Caps espero que les gusten! Sorry no pude subir el finde! 60 Caps wooow! Se acerca el final, comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters :)

Mañana no creo que suba asique..

Ah cierto, cometi un error la sobrina de Hernan se llama Jazmin, yo me equivoque, sorry.

Buenas noches!♥

Capitulo 59♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro dejó la revista que sostenía en la mesa y señaló la portada con un dedo. Una preciosa morena aparecía en portada.

—Jazmin Gonzales. Mi cita de esta noche.

Pau miró de la foto de Jazmin a él y de vuelta a la revista.

Era una suerte que ya hubieran dejado claro que Pedro no era gay. De lo contrario, ella hubiera vuelto a sacar el tema.

—¿No te has quedado a tomar el postre con «esa» mujer? ¿Y puede saberse qué tiene de malo?

Pedro se encogió de hombros.

—Es estupenda. Entretenida. Muy atractiva. Lista —con cada calificativo la boca de Pau se fue tensando—. Pero... yo quería volver a ver el partido. Ella no es aficionada al béisbol.

Pau desfrunció el ceño al instante. La tensión de sus hombros desapareció como por ensalmo.

—¿Voy a por más palomitas y un par de botellas de cerveza? —sugirió él.

—De acuerdo.

Pedro no necesitó que lo alentaran más. Fue a la cocina y volvió en tiempo record.

Entregó a Pau una botella abierta. Ella no bebió de inmediato, sino que prestó atención al partido. Mientras lo hacía, deslizó los dedos con lentitud hacia arriba y hacia abajo por el largo cuello de la botella. Pedro se endureció como si lo estuviera tocando a él.

Pau se cubrió la boca con la mano para bostezar.

—Discúlpame. Si no sucede algo pronto, puede que no sea capaz de permanecer despierta durante todo el juego.

Ella podía quedarse dormida, pero si no dejaba de acariciar la maldita botella, él permanecería despierto toda la noche. El partido. Debía concentrarse en el partido. A fin de cuentas, para eso había vuelto, ¿no?

—¿Ha marcado alguien ya?

—No. Parece que no consiguen sujetar bien las pelotas —Pau dejó de juguetear con la botella para llevársela a los labios. Echó atrás la cabeza y dio un largo trago. Luego suspiró, satisfecha—. Hmm. Qué buena...

Pedro apenas podía respirar. Y no podía pensar en absoluto. Toda la sangre de su cuerpo había gravitado hacia determinado punto.

Mientras el comentarista anunciaba un inminente lanzamiento que también acabó en fracaso, Pau terminó su cerveza y se levantó.

—Voy a por un vaso de agua. ¿Te apetece algo?

Aquella sí que era una pregunta cargada. Pedro se preguntó cómo podía estar ante él con aquella expresión tan seria en sus ojos marrón chocolate y no saber el efecto que le producía.

Pau debió captar en su mirada lo que realmente le apetecía.

—De la cocina. ¿Quieres que te traiga algo de la cocina? —preguntó, y se volvió hacia la puerta.

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Capitulo 58♥ - Un Caos En Familia♥



—Es sencillo. Si Pedro no hubiera mencionado su cita habría significado que le daba lo mismo que lo supieras o no. Pero el hecho de que te lo haya dicho significa que está preocupado. Y ha salido corriendo asustado porque está preocupado.

Pau se masajeó las sienes.

—De acuerdo —dijo, pero seguía sin entender.

—Esta noche hay un torneo especial de bingo. Llegaré tarde. ¿Necesitas algo antes de que me marche?

—No, gracias. Tengo el monitor para los niños, agua, palomitas y béisbol —y su propia compañía, que siempre había resultado suficiente en el pasado. Pau se obligó a sonreír—. Que lo pases bien.

—Espero que tú también —Gladys le guiñó un ojo y salió del cuarto de estar.

Pau decidió apartar a Pedro de su cabeza durante el resto del partido. Sin embargo, le dedicó un último pensamiento.

Esperaba que lo pasara realmente mal esa noche.

Pedro cerró la puerta a sus espaldas. Se golpeó la pierna con la revista que llevaba doblada en la mano derecha. Que noche tan lamentable. Oyó la televisión.

Con un poco de suerte, el partido aún no habría acabado y Pau estaría viéndolo.

Entró en el cuarto de estar. Pau se había tumbado en el sofá.

Pau no lo saludó.

—Un partido largo, ¿no? —Pedro trasladó su peso de un pie a otro, pero ella no se movió para dejarle sitio.

—Sí. Una cita corta, ¿no?

El tono de Paula hizo pensar a Pedro en un congelador.

—Un desastre. ¿Te importa si me siento?

—Adelante —Pau permaneció donde estaba y miró significativamente uno de los sillones.

Pedro ocupó un brazo del sofá y decidió pasar por alto el hecho de que lo estaba ignorando. Vio que tenía ojeras.

—¿Te sientes bien? ¿Han dado la lata los crios esta noche? Estás un poco pálida.

—¿Has venido a casa corriendo para decirme que tengo mal aspecto?

Pedro sintió una punzada de culpabilidad. Ni siquiera estaba encadenado a una bola de hierro y ya se sentía como un marido que hubiera estado de correría.

—Solo hemos ido a cenar. Luego la he llevado a casa. Ni siquiera hemos tomado postre.

—¿Por qué? ¿Acaso era una chica demasiado fea? ¿O aburrida? ¿Te daba vergüenza que te vieran con ella? —Pau se irguió e hizo una pausa en su diatriba para respirar.

Pedro aprovechó la circunstancia para trasladar el instrumento de tortura a la mesa de café y ocupar su asiento habitual.

—¿Qué tenía tan terrible la chica? —preguntó Pau

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Capitulo 57♥ - Un Caos En Familia♥

  
La sobrina de Hernan se llama Jazmin Gonzales, yo me confundi antes :) sigan leyendo :)

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—¿Cómo te sientes? —Gladys se dejó caer en el otro extremo del sofá.

Pau se apoyó contra el respaldo.

—Bien. Mucho mejor. Es increíble cómo se siente uno enfermo un día y al siguiente está en plena forma.

—¿Los niños están en la cama?

La alineación inicial del equipo apareció en pantalla.

—Sí. Estaban agotados. Después de dos días en la cama, hoy han jugado mucho.

—Pedro tiene suerte de no haber caído con la gripe.

—Sí —Paula miró la pantalla, reacia a hablar sobre Pedro. Se negaba a admitir que le irritaba que no estuviera allí, viendo el partido con ella. Incluso Gladys podía captar el mensaje.

Pero no lo captó.

—Desde luego, os ha cuidado muy bien a tí y a los niños mientras habéis estado enfermos.

—Sí —había cuidado muy bien a los niños. También había sido maravilloso con ella. Solícito. Cariñoso. Tierno. Y había decidido saltarse el partido. Bien. No lo echaba de menos. No. Eso habría sido casi ridículo. Y Paula Chaves nunca hacía el ridículo.

—¿Dónde está? —Gladys miró a su alrededor, como si acabara de notar su ausencia. No engañó a Pau ni un segundo.

—Se ha tomado la noche libre.

—¿Qué?

—Tiempo libre. Tiene derecho a su tiempo libre, Gladys.

—¿Y qué está haciendo? —Gladys sacó una lima de su bolso y empezó a limarse una uña.

—Creo que esta noche tenía una cita.

Gladys entrecerró los ojos.

—¿Te ha dicho él que tenía una cita?

—Sí. Una cita a ciegas. Quería que supiera que esta noche no iba a quedarse a ver el partido. ¿No te parece considerado por su parte? —Pau se sorprendió al comprobar que la voz le temblaba un poco. Debía tratarse de un efecto residual de la gripe.

Gladys guardó la lima y se levantó.

—Alégrate, Paula. Son buenas noticias. Has conseguido que el chico huya asustado.

—No lo capto —¿de qué habrían servido las evasivas?

Ella sabía muy poco sobre lo que hacía reaccionar a los hombres, pero Gladys podría haber escrito un libro al respecto.


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jueves, 15 de enero de 2015

Capitulo 56♥ - Un Caos En Familia♥



Pau colgó el teléfono, disgustada. Llevaba toda la mañana tratando de ponerse en contacto con Gonzalo y Delfi sin ningún éxito, de manera que decidió acercarse al despacho de Gonza. Tal vez Delfina había tenido noticias de ellos. Y aunque no fuera así, el aire fresco y el ejercicio le sentarían bien.

En la cocina se encontró con la señora Price. Pau se alegró de ver su agradable rostro después de haber pasado dos días encerrada en su dormitorio a causa de la gripe.

—¿Se siente mejor, querida? —preguntó la señora Price mientras removía con diligencia una sopa en el fuego.

—Mucho mejor, gracias —aunque Pedro se había ocupado de toda la vajilla sucia en un intento por minimizar la propagación de los gérmenes, la señora Price había mantenido un surtido constante de caldo y galletas saladas para los enfermos. Pau esperaba que no se le hubiera contagiado la gripe—. Y usted no se siente mal, ¿verdad?

—No, gracias a Dios. Estoy sana como un caballo. Y ahora que se siente mejor, ¿piensa volver a su casa? —preguntó la cocinera sin apartar la mirada de la sopa.

—Oh, no. Creo que nos quedaremos hasta que vuelvan Delfi y Gonza —o hasta que Pau averiguara quién estaba husmeando en el despacho de su cuñado.

—Solo lo preguntaba por saber cuánta comida iba a tener que preparar. Estoy segura de que a los niños les encantará que se quede.

Pau asintió mientras abría la puerta trasera.

—Es muy agradable pasar unos días con ellos.

—Uno no sabe cuánto significa la familia hasta que se queda sin ella —la señora Price puntuó sus palabras con un pesado suspiro.

Pau salió de la cocina sin querer meterse en los suntos de la cocinera. Pensó que en realidad apenas sabía nada sobre ella. Al parecer, no debía quedarle mucha familia y la echaba de menos. Sintió lástima por ella.

Pero era difícil sentir melancolía bajo los rayos del sol en el patio trasero. Pau cerró los ojos y se detuvo un momento con el rostro alzado hacia lo alto para absorber su calidez.

En la quietud del momento, la voz de Delfi llegó hasta ella a través de la ventana abierta del despacho.

—Asegúrate de aparcar en la calle y reunirte aquí conmigo mañana a medianoche —la secretaria hizo una pausa—. Sí, tengo una llave y es segura. Nos servirá para entrar en el despacho. Tú asegúrate de utilizar la entrada de la calle. Adiós.

Pau desanduvo con sigilo el camino andado. Ya no importaba si Delfi había tenido noticias de Gonza y Delfi o no. Era mucho más importante averiguar con quién se iba a reunir al día siguiente en el despacho de Gonza... y por qué.

—¿Jazmin? Hola. Soy Pedro Alfonso —Pedro suspiró de alivio al comprobar que estaba en casa—. Tu tío Nan me ha dado tu número. He pensado que tal vez te gustaría comer algo e ir al cine.

—Hola. Tío Nan mencionó que tal vez llamarías. No soy muy aficionada al cine, pero me encantaría ir a comer —la voz al otro lado de la línea sonaba como una versión femenina de Nan. Dadas las circunstancias, a Pedro ni siquiera le importaba que se pareciera a él.

—¿Qué tal esta noche?

—Sé que se supone que una chica no debería aceptar una primera cita el mismo día que se la proponen... —aquello era nuevo para Pedro—... pero estoy disponible.

—Estupendo. ¿Qué te parece si paso a recogerte a las siete? —Pedro anotó las señas—. Nos vemos entonces.

Colgó y se secó el sudor de la frente con el antebrazo.

El infierno no se había helado. Oh, no. Era mucho peor que eso. Había tenido unos sueños espantosos toda la noche. Paula Chaves vestida con un traje de novia y haciéndole avanzar por el pasillo de una gran iglesia. Pau sosteniendo un bebé y mirándolo con ojos brillantes. Pau, él y tres niños en un monovolumen dirigiéndose hacia Disney World cantando una canción infantil.

Algo le estaba pasando y no le gustaba.

No le gustaba nada, pero no podía controlarlo.


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Capitulo 55♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro se dejó caer en el sillón de su cuarto. Estaba muy cansado.

Cuidar de los niños y de Pau a la vez que seguía con la investigación había resultado agotador. Por fortuna, no había caído con la gripe.

Marcó el número de teléfono de la casa de Nan en su móvil. Quería que su jefe supiera que había logrado algunos avances en el caso.

—¿Sí? —ladró Nan al otro lado de la linea.

—Eres agradable incluso estando en casa, Nan. Me alegra comprobar que eres tan coherente.

—Espero que tengas alguna noticia que darme y que no hayas llamado solo para charlar, Alfsonso.

—Hoy he echado un vistazo a los registros financieros de Cheltham mientras la secretaria salía a comer.

También he visto su agenda y la de los portes de su empresa. Es indudable que hay una relación entre las tres.

—Eso sería una prueba meramente circunstancial. No podemos basarnos en eso para arrestarlo.

—Si hay algo más, lo encontraré.

—¿Qué tal están los niños? ¿Han vuelto a atarte últimamente los pequeños diablillos?

—La verdad es que los niños son estupendos. No entiendo qué pasó con las demás niñeras. Son solo traviesos, como todos los niños.

—¡Vaya! No me digas que tenemos un nuevo recluta para la Brigada de los Papas, Alfonso —Pedro nunca había escuchado a Nan en un tono tan cordial. El mero hecho de que le gustaran los hijos de Cheltham no significaba que estuviera pensando en unirse a la Brigada de los Papas—. Pero supongo que antes tendremos que encontrar una voluntaria para la Brigada de las Esposas —continuó Nan
—. Si vas a hacerlo, Alfonso, hazlo bien —niños, matrimonio... Ambas proposiciones daban miedo.

Y aún más miedo le daba a Pedro la rapidez con que surgía en su mente el rostro de Pau. Desesperado, trató de borrarla con la de Delfina. La secretaria tenía aquellos grandes... ojos. Pero a pesar de lo testaruda, enervante, entretenida y cautivadora que era, Pau se negaba a abandonar su mente.

Si ya estaba tan liado a causa de Pau y su familia, no quería ni pensar en lo que sucedería si estuviera casado y tuviera hijos.

—Eso no va a suceder, Nan.

—Deberías ir pensando en buscarte una chica agradable y en sentar la cabeza. Podría presentarte a mi sobrina Jazmin.

Nan ofreciendo consejos paternales era una cosa. Pero Nan ofreciendo a su sobrina para una cita a ciegas conjuraba imágenes terribles. Pedro tenía que dar por concluida aquella conversación como fuera.

—Creo que oigo llorar a uno de los niños.

—Los míos están todos en la cama y dormidos, así que Nora y yo vamos a pasar un rato juntos. El más pequeño acaba de empezar a ir al jardín de infancia y mi mujer lo echa de menos. Un hombre debe hacer lo que debe hacer para mantener a su esposa contenta, ¿verdad, Alfonso?

—Eh... sí, claro. Hablamos luego, Nan.

—Haré que Nora averigüe el teléfono de Jazmin para que puedas llamarla.

—Muy bien.

Tal vez la llamaría cuando el infierno se congelara.

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miércoles, 14 de enero de 2015

Capitulo 54♥ - Un Caos En Familia♥



Un suave llanto seguido de la voz de Mili a través del monitor que Pedro tenía en la mesa los interrumpió.

—¿Señor Pedro? Señor Pedro, no me encuentro bien…

Pedro saltó del sofá, salió corriendo del cuarto de estar y subió las escaleras de dos en dos; Pau lo siguió pisándole los talones.

Cuando entraron en el cuarto de Mili, la niña alargó los brazos hacia ella. Pau se sentó en la cama y la tomó en su regazo.

Pedro se sentó junto a ellas y pasó una mano por el pelo de Mili.

—¿Qué te pasa, pequeña?

—Mi estómago no se siente bien.

—¿Necesitas ir al baño? —preguntó Pau, que nunca había tenido que tratar con los niños cuando se sentían mal.

—No sé.

Ante la duda, al baño. Pau se levantó con Mili en brazos.

—Yo la llevo si pesa demasiado —ofreció Pedro.

Antes de que Pau pudiera responder, Thiago apareció en el umbral con las manos apoyadas en el estómago.

—No me siento muy bien.

Pau y Pedro se miraron por encima de la cabeza de Mili. El reconocimiento del desastre que se avecinaba concluyó abruptamente cuando Mili derramó el contenido de su estómago sobre la parte delantera de la camisa de Pau.


—Gripe estomacal. Hay una pequeña epidemia. La buena noticia es que después de un par de días malos estarán como nuevos —el doctor les dedicó una mirada de ánimo.

Pau estrechó a Cami entre su brazos y miró a Pedro.

—¿Esas son las buenas noticias? —preguntó—. Adelante, denos las malas.

El doctor Thomason hizo una mueca.

—Desafortunadamente, es muy contagiosa. Lo más probable es que Thiago se haya contagiado en el colegio. Yo sugeriría una mini cuarentena. Es probable que usted y el señor Alfonso también caigan con la gripe, porque ya han estado en contacto con los niños, pero podrían prevenir que les sucediera lo mismo a otros miembros de la familia. Es una gripe especialmente dura para los mayores y los pequeños.

Cami gimió contra el pecho de Pau mientras Mili permanecía lánguidamente tumbada sobre el regazo de Pedro. Thiago estaba apoyado contra el costado de este. La preocupación por Gladys oscureció la mirada de Pau.

—No te preocupes —dijo Pedro—. Enviaremos a Gladys a casa. Yo me ocuparé de todo.

Pau se irguió un poco, como si se hubiera liberado de un gran peso.

—¿Qué tenemos que hacer con los niños? —preguntó al doctor Thomason.

—Denles agua con limón y un poco de sal y que estén cómodos. Serán dos días largos, pero pasarán pronto.

—Incluso yo puedo enfrentarme a eso —dijo Pau, y sonrió.--
Era una buena compañera. Una buena jugadora con la que contar en el equipo de uno.

Por desgracia, Pedro no sabía con certeza en qué equipo estaba.

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Buenas noches♥

Capitulo 53♥ - Un Caos En Familia♥



Un escalofrío de excitación recorrió a Pau. Se sintió como alguien con vértigo mirando por el borde de un precipicio. Solo que estaba mucho más excitada que asustada, y bastante maravillada de su propio atrevimiento. Y anhelando seguir adelante.

—Pon tu precio.

El bateador salió a la cancha.

—Déjame pensar en ello —contestó Pedro.

¿Que le dejara pensar en ello? ¿Qué tenía que pensar?

Sabía el pago que le iba a exigir. Utilizaba la deducción y el razonamiento a diario. Le iba a pedir un beso.

El lanzador echó atrás el brazo y soltó la pelota. El juego empezó.

La intensidad de lo que estaba sucediendo en la pantalla no podía compararse con la que había entre ellos. Con cada manga, la tensión de Pau subía y subía. Cada vez que se movía en el asiento, que cruzaba las piernas, que daba un trago a su bebida, sentía el calor de la mirada de Pedro en ella. Y sentía la respuesta de su propio cuerpo.

Ninguno de los dos dijo nada.

En su mente, Pau ya había besado a Pedro.

Muchas veces. De muchas formas. Había deslizado los labios por la cuadrada línea de su mandíbula, había mordisqueado su firme labio inferior, incluso había deslizado la lengua por el dragón que residía en la fuerte superficie de su estómago.

El sentimiento de anticipación hizo que una cálida humedad rezumara entre sus muslos y que sus pezones se endurecieran.

El juego había terminado. El deseo había salido hacía un rato por la puerta. Jo «necesitaba» rascarse aquel picor. Se volvió hacia él.

Pedro deslizó un brazo por el respaldo del sofá hasta que sus dedos rozaron el de ella. El leve contacto sobresaltó los ya alertados sentidos de Pau.

—Ya sé lo que quiero —susurró él con voz grave.

Bien. Ella también.

—Pon tu precio.

La distancia entre ellos se redujo mientras se acercaban el uno al otro, movidos por una atracción que Pau no deseaba en especial, pero que no parecía poder controlar.

Pedro le acarició con delicadeza el cuello. Ella se estremeció.

—Quiero que me digas lo que he oído durante la cena.

Pau creía estar tan segura de lo que le iba a pedir que no creyó haber escuchado bien.

—¿Qué?

—Quiero que vuelvas a hacerme esa invitación para bailar —Pedro deslizó un dedo por los labios de Pau—. Quiero ver tu rostro y sentir mi nombre contra tus labios cuando lo digas.

Ella lamió instintivamente el dedo de Pedro con la punta de su lengua. Él se estremeció en respuesta.

—Dilo. Ahora —la animó con voz ronca.

—Pedro, ¿qué te parece si practicamos un poco el baile de colchón? —Pau no se sintió ridicula tras pronunciar la invitación. Se sintió femenina y sexualmente deseable, sobre todo al ver cómo se oscurecía la mirada de Pedro.

Capturó su dedo y lo tomó en su boca para saborearlo y sentir su textura. El cerró los ojos y gimió.

—Cariño, me estás matando.

Aún no había visto nada. Pau liberó su dedo con una traviesa sonrisa.

—Y yo que quería hacerlo bien...


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Capitulo 52♥ - Un Caos En Familia♥






Pedro sintió la vacilación de Wiggins al otro lado de la línea.

—Hay una cosa. Probablemente no sea nada, pero me ha llamado la atención. Hace pocos días reservó y pagó unas vacaciones que no se ha tomado. Uno de esos paquetes con todo incluido en un centro turístico de Jamaica.

Pedro sintió una incontrolable punzada de celos.

—¿Iba a viajar con alguien? ¿Se iba a reunir con alguien?

—No que yo sepa.

Pedro relajó la mandíbula a la vez que la luz del baño se apagaba.

—¿Alguna idea de por qué no fue?

—No. El vuelo estaba reservado para el domingo pasado, pero no se presentó.

El domingo pasado. El mismo día que se había presentado en la casa de Cheltham y había decidido quedarse. El mismo día que había empezado a desquiciarlo.

Pau caminó con cuidado por el suelo de madera. Había evitado a Pedro como a la peste desde la comida, pero no podía retrasar más la hora de la verdad.

Mantenerse alejada le habría resultado tan difícil como dejar de respirar. Una mujer no debería sentir aquella obsesión...

Aunque ello significara enfrentarse a Pedro, no podía perderse el segundo partido de las eliminatorias.

Estaba sentado en el sofá, con el recipiente de palomitas de rigor en el almohadón del medio. Incluso con vaqueros y una camiseta tenía buen aspecto. Pero lo cierto era que tenía buen aspecto con cualquier cosa... «o con nada», susurró una traviesa voce—cita en la cabeza de Pau.

—¿Te importa si vemos juntos el partido?

—Oh, contaba con ello —Pedro sonrió como si fuera un gato dispuesto a jugar con el ratón que acababa de atrapar—. Suponía que no te perderías el juego.

¿El que había entre ellos, o el de la pantalla? Pau irguió la espalda. Ella no era un ratón. Había tomado notas cuando había leído la revista de Gladys. Si él era un gato, ella también lo era.

—No me perdería este juego por nada —casi ronroneó.

—Me halaga que prácticamente se me considere parte de la familia, pero ese asunto de la impotencia... —Pedro le dedicó una mirada dolida, pero el tono burlón de su voz reveló que no se sentía dolido en lo más mínimo.

—Es solo un problema de semántica. No tiene mayor importancia.

—Te aseguro que sí la tiene.

—Supongo que todo es cuestión del punto de vista.

—Me debes una.

—Tienes razón. Te pido disculpas.

Pedro movió la cabeza.

—Me temo que una disculpa verbal está fuera de lugar después de haber cuestionado mi virilidad. Creo que tengo derecho a recibir una recompensa.

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Capitulo 51♥ - Un Caos En Familia♥






Por desgracia no había sido así. Era una lástima que no lo hubiera aplastado cuando tropezó con él.

—Yo lo arreglare, cariño —un buen par de golpes se ocuparían de ello.

—¿Te gusta el baile de colchón, señor Pedro? —preguntó Mili con inocencia.

—¿Qué es el baile de colchón? —preguntó Thiago.

—Yo no lo he practicado demasiado —dijo Pedro—, pero espero que vuestra tía Pau me enseñe todos los pasos que sabe. Y vosotros, niños, debéis llamarlo como todo el mundo: cha cha cha. De otro modo, vuestros amigos pensarían que sois...

—¿Estúpidos? —concluyó Thiago, horrorizado ante la posibilidad de ganarse aquel apelativo.

—Bueno, sí, podrían pensar que sois estúpidos si lo llamáis baile de colchón. No debéis volver a decir eso nunca.

Gladys apenas podía contenerse. Tenía los ojos llenos de lágrimas y reprimía la risa contra su servilleta.

Thiago miró con curiosidad a su bisabuela.

—¿Qué le pasa a Gladys?

—¿Se encuentra bien? —Mili parecía preocupada.

Las sugerencias de Gladys habían desembocado en la experiencia más humillante de la vida de Pau. Había sido incluso peor que cuando Darlene Nielsen difundió por todo el colegio que rellenaba su sujetador.

—No os preocupéis por Gladys —contestó—. Solo está disfrutando de uno de sus momentos de senilidad.

Pedro cruzó la puerta de la habitación de Gonzalo y Delfina Cheltham y salió al patio. Con los niños dormidos, Gladys fuera de casa y Pau en la ducha, había aprovechado para revisar rápida, pero a conciencia el dormitorio. Había descubierto que a Cheltham le gustaban los mocasines negros y que Cici tenía toneladas de maquillaje, pero no había descubierto ningún rastro de los 
objetos robados. Nada.

Caminó por uno de los senderos de ladrillo que se adentraban en el jardín y se detuvo bajo un roble. Desde allí podía mirar la casa sin ser visto. Una luz brillaba en la cocina. En el otro extremo brillaba otra en lo que debía ser el baño.

Marcó un número en su teléfono móvil, ansioso por obtener la información que esperaba sobre Pau. Wiggins respondió a la segunda llamada.

—Soy Alfonso. ¿Has averiguado algo sobre Paula Chaves?

—Nada especial. Gana bastante dinero y lo gasta casi todo. Es una mujer muy predecible.

La silueta de la mujer en cuestión apareció recortada contra la ventana del baño. Pedro observó fascinado cómo se inclinaba para envolver su pelo en una toalla. Pero enseguida apartó deliberadamente la vista, y no por un confundido sentido de la decencia. No. Lo hizo porque la deseaba con tanta desesperación que casi podía saborearla.

—¿Alfonso? —dijo Wiggins, extrañado ante el silencio que se había producido.

—Sí, sí. No me sorprende. Gracias por la información.


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martes, 13 de enero de 2015

Capitulo 50♥ - Un Caos En Familia♥



Los sonrientes ojos de Pedro prometieron una represalia. Un cosquilleo de anticipación recorrió la espalda de Pau.

—Y ahora, a ver si podemos conseguir que los adultos se comporten —murmuró Gladys a un adulto en particular.

—Empezando por el mayor —replicó Pau, mirando su fílete. Era posible que el golpe en la cabeza la hubiera afectado más de lo que creía. Hasta entonces nunca le había hablado a su comida, ni había hecho comentarios con intención de picar a nadie. Ni siquiera sabía que poseía aquella vena burlona y coqueta. Siempre había dejado aquellas cosas para Gladys y Delfi.

—Tía Pau, tu cabeza parece un experimento científico que hemos hecho en el colegio —dijo Thiago, mirando el amarillento chichón de su tía.

—Gracias, Thiago—replicó Pau en tono irónico—. Siempre he querido parecerme a un experimento científico.

—Solo necesita que el señor Pedro lo bese —dijo Mili, y palmeó la mano de su tía—. Podría besarte el chichón cuando hagáis vuestro baile.

Pau sintió que se le cerraba la boca del estómago mientras un intenso temor a lo desconocido se apoderaba de ella. Prácticamente saltó de la mesa, desesperada por cambiar de conversación.

—¿Quién está listo para el postre? Yo sí. Es nuestro favorito, Mili: donuts de gelatina.

—¡Hurra! —gritaron los niños al unísono.

Cuando Pau volvió a la mesa, vio que Pedro la miraba especulativamente. El brillo de sus ojos delató sus intenciones.

No sería capaz de hacerlo.

Lo hizo.

—Me encanta bailar. Soy un auténtico Fred Astaire. ¿Qué clase de baile le gusta a tía Pau, Mili?

—El baile de colchón. Oímos cómo te lo preguntaba.

Juzgando por la anonadada expresión del rostro de Pedro, esperaba que la niña dijera el tango. Pau se preguntó cómo era posible que las niñas hubieran escuchado su conversación con Gladys. Debía hacer algo, cualquier cosa, por salvar la situación. En lugar de ello permaneció paralizada, sin saber qué hacer o decir.

Las cosas no podían empeorar.

Pero empeoraron.

Mili sacó un osito de peluche que compartía el asiento con Cami.

—Tía Pau lo rompió.

Pau reconoció el osito con el que había tropezado el día anterior.

Cami presionó un botón que tenía en la cabeza.

—«Hola, Pedro, ¿qué te parece si practicamos un poco el baile de colchón?» —la voz de Pau salió del osito, alta y clara, y resonó en la habitación. No una vez, sino varias. El repugnante muñequito llevaba dentro uno de aquellos malditos artilugios para grabar.

Mili repitió su acusación.

—Lo rompiste.

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Capitulo 49♥ - Un Caos En Familia♥



Thiago tiró de su mano.

—¿Y cuál es el plan de respaldo si el primero falla?

Pedro no tenía ni idea. Entre Pau y los niños no lograba recuperar su equilibrio.

—Si el primero falla, despejamos la pelota.

—El señor Pedro es impotente.

Pau estuvo a punto de atragantarse con la col de bruselas que se estaba comiendo.

Pedro también.

Gladys parecía la única adulta de la mesa que no se había alterado al oír a Mili.

—¿Y dónde has oído eso, querida?

—Mamá lo ha dicho hoy por teléfono. Ha dicho «ahora, el señor Pedro es una parte impotente de la familia, así que tenéis que portaros bien con él».

Thiago miró a Mili con todo el desdén que un niño de seis años podía mostrar por una hermana pequeña.

—No seas tonta. Mamá ha dicho «importante».

Mili le sacó la lengua, con puré de patatas incluido.

—Eso es lo que he dicho. Impotente.

—Señor Pedro, Mili me ha sacado la lengua.

—Señor Pedro, Thiago me ha llamado tonta.

Pau observó cómo se desarrollaba el espectáculo.

Por una vez, Cami no se unió a la refriega, probablemente porque estaba ocupada metiendo coles de bruselas en la parte delantera de su pañal. Pau se había comido las suyas en un insensato intento de dar ejemplo a los niños. Además, había oído que había donuts de gelatina de postre.

—Ya vale. Dejad de sacaros la lengua y de insultaros, ¿de acuerdo? —dijo Pedro con firmeza—, Mmm, no hay duda de que la señora Price sabe hacer el puré de patatas —añadió, en un intento no demasiado sutil de cambiar de tema.

—Gladys, ¿tú crees que el señor Pedro es impotente? —preguntó Mili.

—Pregúntale a tu tía Pau—dijo Gladys—. Ella sabe mucho más que yo sobre esas cosas.

Mili se volvió con rapidez hacia su tía.

—¿Lo es, tía Pau?

Cinco pares de ojos se volvieron hacia ella, expectantes. Incluso Tara dejó de meter coles en su pañal. Pedro le lanzó una mirada mezcla de advertencia y de reto.

Pau siempre se comportaba. Pau siempre era circunspecta. Lo normal en ella habría sido cortar la discusión en aquel punto. Sin embargo, un picaro impulso la empujó a provocarlo.

—Oh, creo que el señor Pedro es muy, muy impotente —sonrió con dulzura en su dirección—. Así que debéis portaros bien con él.

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Capitulo 48♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro vio que Mili estaba a punto de echar un cubo de arena sobre la cabeza de Cami.

—No hagas eso, Mili. Podrías llenar de arena los ojos de tu hermana —la niña refunfuñó, pero obedeció'.

Pedro volvió a prestar su atención a Thiago.

—De manera que tú le gustas, pero a ti ella no te gusta.

Thiago dejó el barco para juguetear con la punta del pie en la arena,

—No está mal para ser chica —empujó las gafas sobre el puente de su nariz—. Cuando estoy cerca de ella me siento como mareado.

—Eso es duro —Pedro se pasó una mano por la barbilla—. Sé cómo te sientes.

Thiago se animó al oírle decir eso.

—¿En serio? ¿Tú también tienes problemas con alguna mujer? ¿Sientes que vas a vomitar cuando está cerca?

—Algo así —aquello era algo difícil de admitir para un hombre que se enorgullecía de controlar siempre la situación.

—¿Y qué vamos a hacer?

Pedro miró su reloj al ver que el sol se estaba poniendo. Era hora de volver a casa con los niños.

—Mili, Cami, recoged vuestros juguetes —dijo, y a continuación previno un posible amotinamiento con un soborno—. En el camino de vuelta compraremos unos donuts de gelatina. Podéis tomarlos de postre si coméis bien —ayudó a Thiago a guardar el barco—. Haremos lo que siempre han hecho los hombres en estos casos: aguantarnos y esperar a que pase.

Thiago lo miró con recelo.

—No me parece un gran plan. ¿Y si falla?

Thiago, que siempre tenía un plan de respaldo por si el primero fallaba, no supo qué decir. Colocó a Cami sobre sus hombros. La niña se aferró a su pelo y chilló encantada mientras él sentía que un montón de arena se deslizaba por el cuello de su camisa.

Mili llevaba su pala en una mano y tomó en la otra la de Pedro. Thiago recogió su barco y se puso a caminar junto a él. Instintivamente, Pedro le ofreció su mano. No supo quién se sorprendió más con el gesto, si él mismo o Thiago, pero el niño tomó su mano.

Camino del aparcamiento se cruzaron con una mujer joven que empujaba un cochecito con un bebé.

—No hay duda de que os parecéis a vuestro padre —dijo a los niños cuando pasaron junto a ella.

Mili se puso a reír. Cami golpeó los pies contra el pecho de Pedro y le tiró de las orejas. Thiago también sonrió. Pedro experimentó una emoción y un destello de orgullo que lo sorprendieron.

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lunes, 12 de enero de 2015

Capitulo 47♥ - Un Caos En Familia♥



Cami gritaba y agitaba las piernas para que Pedro la empujara con más fuerza en el columpio. Junto a ella, Mili se balanceaba en otro normal. Pedro las empujaba alternativamente. Había llevado a los niños al parque tras recoger a Thiago en el colegio. Este estaba sentado a una de las mesas del parque, concentrado en montar un barco de juguete.

Aunque ya se avecinaba el otoño, hacía un típico día de verano. Pedro no iba a poder hacer nada respecto a la investigación hasta esa noche, cuando todos se hubieran acostado, de manera que había decidido ir allí para que los niños se agotaran... y de paso, para poner un poco de distancia entre Pau y él.

Introducirse en el despacho de Cheltham estaba resultando mucho más difícil con Gladys y Pau en casa.

¿Sería eso precisamente lo que pretendía Pau?

—Queremos jugar en la arena —dijo Mili a la vez que empezaba a frenar su columpio con los pies.

Cami secundó a su hermana con una de sus frases favoritas.

—Fuera, fuera...

Pedro las dejó jugando en la arena y fue a ver a Thiago. Cuanto más estaba con el niño, más se identificaba con él. Él también había sido un solitario; de hecho, aún lo era, y también había echado en falta la atención de su padre. Cuando era niño solía portarse mal a menudo y se metía en problemas porque recibir cualquier clase de atención era mejor que no recibir ninguna.

Se sentó en el banco frente a Thiago.

—¿Qué tal van las cosas?

Thiago simuló una despreocupación que sus hombros encorvados desdijeron.

—Bien.

—¿Y los eructos?

Una sonrisa alivió por un instante la melancólica expresión del niño.

—Bien —jugueteó con la vela del barco mientras la sonrisa desaparecía con tanta rapidez como había llegado—. Pero ahora tengo problemas aún peores.

Pedro apoyó la espalda contra el respaldo del banco.

—Tal vez pueda ayudarte.

—Lo dudo.

—Pruébame —¿qué podía ser tan malo en la vida de un niño de seis años?

—Tengo problemas con una chica.
Pedro hizo una mueca. Aquello le sonaba.

—¿Qué sucede?

—Le gusto a Melanie Marcum —dijo Thiago y hasta las orejas se le pusieron coloradas.

—¿Y a ti te gusta?

—¡No! Es una chica.

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Buenas noches♥

Capitulo 46♥ - Un Caos En Familia♥



—Buenos días, corazones. ¿Queréis meteros en la cama conmigo?

Las niñas gritaron alborozadas y treparon de inmediato a la cama.

Pau nunca había pensado lo afortunada que era su hermana por despertar cada mañana viendo aquellas deliciosas caritas.

Cada niña se acurrucó contra uno de sus costados.

—Gladys ha dicho que estabas extinguida.

Pau rió y besó la oscura cabecita de Mili.

—Creo que has heredado el instinto para el vocabulario de tu madre.

—Exahusta, granujilla. He dicho que tu tía Pau estaba exhausta —Gladys estaba de pie en el umbral del dormitorio—. Si estáis listas, el señor Pedro os espera en el cuarto de juegos.

Mili y Cami salieron de la cama a toda velocidad y corrieron en busca de su niñero.

—¿Te sientes mejor después de una buena noche de sueño?

El cerebro de Pau comenzó a funcionar cuando se irguió en la cama.

—¿Cómo he llegado aquí? Lo último que recuerdo es que estaba viendo el partido.

—Te trajo a la cama el príncipe azul.

Pau volvió a dejarse caer sobre el colchón, mortificada.

—Dime que estás bromeando, por favor.

Gladys alzó una mano con el dedo índice y el medio unidos.

—Palabra de boy scout.

Pau apretó los ojos y pellizcó el puente de su nariz.

—Probablemente se habrá dañado la espalda para siempre. Peso una tonelada.

—No seas tonta. Solo pesas media tonelada. Y solo le oí gruñir un par de veces.

Paula suspiró.

—Podría haber sido peor. Pedro podría haber sufrido un caso severo de rozaduras si no me hubiera depilado las piernas ayer. Pero debería haberme dejado en el sofá.

—Se negó a hacerlo.

En lo referente a hombres, sexo y comida, Pau no se fiaba de su abuela en lo más mínimo.

—¿Qué hacías tú en el cuarto de estar?

—Oí que la televisión estaba encendida y pasé a darte las buenas noches, cosa por la que deberías estarme muy agradecida —Gladys hizo una pausa para realzar el efecto dramático—. Los dos estabais dormidos como troncos.

—Dime la verdad, abuela; ¿tenía la boca abierta? ¿Estaba babeando?

Gladys rió.

—Deberías haber estado babeando. Tenías el rostro enterrado en medio de la entrepierna de Pedro.

«No seas tan cuadriculada», había dicho su abuela.

Pau decidió darle un poco de su propia medicina.

—De manera que me quedé dormida durante lo mejor de la noche; la entrepierna de Pedro y el final del partido —al parecer, había logrado escandalizar a su escandalosa abuela—. Cierra la boca, Gladys. Pareces una trucha.

Gladys cerró la boca, pero la abrió al instante para decir:

—No hay duda de que esta mañana estás llena de sorpresas.

Pau miró el reloj de la mesilla de noche. Las nueve y media. Nunca solía dormir más allá de las seis.

—He dormido mucho.

—Sí. Más de lo que crees —Gladys se detuvo un momento antes de salir de la habitación—. Me alegra que empieces a espabilarte.

Pau se enorgullecía de ser una mujer bastante inteligente. Captó el mensaje de su abuela con toda claridad. ¿Llevaría dormida todos aquellos años? ¿Sería esa la causa de su insatisfacción general con la vida?

Gladys cerró la puerta a sus espaldas. Pau tomó la revista que le había dejado el día anterior. Tomaría notas.

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Capitulo 45♥ - Un Caos En Familia♥



Gladys entró en la casa y al oír la televisión se acercó al cuarto de estar. Había tratado de convencer a Pau sin demasiado entusiasmo para que la acompañara a bailar esa noche. Por fortuna, su nieta había preferido quedarse a ver el partido. A veces, estar con ella le cortaba las alas.

Se detuvo en el umbral de la puerta. Al menos era un comienzo. Pau dormía con la cabeza apoyada sobre el regazo de Pedro mientras él dormitaba con la cabeza echada atrás y la mano apoyada en su pelo.

Gladys movió la cabeza. Solo Paula Chaves era capaz de malgastar una oportunidad como aquella.

Empujó con suavidad el hombro de Pedro hasta que este parpadeó y abrió los ojos.

—Hey, Alfonso. Odio interrumpir la fiesta del sueño profundo, pero Pau se pondrá echa una furia si la señora Price la encuentra mañana por la mañana en esa postura.

—¿Eh? —Pedro parpadeó, adormecido.

Era un buen chico, y estaba como un tren, pero parecía un poco lento de entendederas.

—Uno de los dos tiene que levantarse e irse a la cama. Pau duerme como un tronco, así que tú eres el afortunado. Vamos.

Pedro miró a Pau protectoramente.

—Pero no puedo dejarla aquí así.

Gladys se encogió de hombros.

—Estará bien. Lo que puedo asegurarte es que se pondrá como loca si despierta mirando tu entrepierna en público.

—¿Puedes preparar su cama? —Pedro pasó un brazo bajo el cuello de Pau y el otro bajo sus rodillas.

Se puso en pie. No estaba gorda, pero tampoco era una pluma.

Gladys reprimió una sonrisa.

—Ahora mismo voy.

Salió del cuarto de estar mientras Pedro caminaba tambaleante a sus espaldas.

Lo supiera o no, al chico le había dado fuerte.

Pau experimentó la curiosa sensación de estar siendo observada. Abrió los ojos. Dos pares de ojos azules la observaban desde el borde del colchón. Sonrió y apartó las sábanas.

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domingo, 11 de enero de 2015

Capitulo 44♥ - Un Caos En Familia♥



—No sabía que te gustara el béisbol.

—¿Cómo ibas a saberlo? Apenas sabemos nada el uno del otro —una cansada sonrisa eliminó cualquier posible matiz hiriente de sus palabras.

Pedro se sorprendió pensando que en un día y medio había llegado a saber más sobre Pau Chaves que sobre la mayoría de las mujeres con las que había salido.

—Eso no es cierto. Sé que tus sobrinas y tu sobrino te adoran. Eres lo bastante lista y práctica como para dirigir tu propio negocio —pensó en ella enfrentándose a él armada tan solo con su valor y un pulverizador de pimienta—. Eres independiente, ingeniosa y leal —también conocía su sabor y la textura de su piel—. Consideras que es terrible malgastar un donut de gelatina y ahora sé que te gusta el béisbol.

—En eso estás equivocado. Adoro el béisbol. Gonza conoce al director comercial de los Braves. Ha prometido conseguirme unas entradas si llegan a la final.

Pedro sonrió al ver su entusiasmo.

—Acuérdate de mí si consigues una entrada de más. Siempre puedo sostener tu cerveza y tu perrito caliente.

—Trato hecho.

Un jugador alcanzó la primera base. Hablaron durante un rato de béisbol mientras terminaban las palomitas. Pau sabía más sobre aquel deporte que la mayoría de los compañeros de Pedro.

Cuando llegaron a la séptima manga, él se dio cuenta de que se había quedado muy callada. La miró y comprobó que el sueño había triunfado sobre el béisbol. Trató de concentrarse en el partido, pero Pau parecía muy incómoda medio apoyada contra el respaldo del sofá y con el cuello torcido.

Trató de racionalizar su próxima acción. Aquella mujer ya tenía bastante mal genio sin necesidad de haber dormido mal; lo había comprobado ese mismo día. Por su propio bien, y por el de los niños, debía conseguir que se sintiera lo más cómoda que fuera posible. De manera que hizo la única cosa decente que un hombre podía hacer en aquellas circunstancias: apoyarle la cabeza contra el respaldo del sofá. Tras cumplir con su obligación de boy scout, volvió a concentrarse en el partido.

Pero, unos momentos después, Pau fue dejándose caer hasta que su cabeza encontró el regazo de Pedro. Él apretó los dientes, decidido a ignorar aquella sugerente posición, pero ella se arrellanó contra su muslo y las buenas intenciones de Pedro se fueron al diablo. Solo su fuerza de voluntad y el entrenamiento militar y policial lograron que se mantuviera parcialmente centrado en la pantalla.

Contempló el rostro de Pau en reposo, su nariz recta y bonita, con algunas pecas, la delicada curva de su mejilla... Dormida parecía más delicada, casi dulce. Se movió y giró sobre sí misma de manera que su rostro quedó sobre la entrepierna de Pedro. Sonrió, dormida. La presión en la entrepierna de Pedro aumentó considerablemente.

El se concentró con todas sus fuerzas en el partido.

Apoyó la cabeza contra el respaldo del sofá y miró con atención la pantalla. Estaba deseando que al menos alguien marcara un tanto esa noche.

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4/4 Caps.

Holaas, he vuelto, hace muuucho que no subia, pero bueno festivales de danza y el cole que siempre me cuesta al final, no me dejaban tiempo :P jajaja , ahora estoy de vacas y voy a tratar de subir mas seguido, perdon por demorar taaanto.

Ah por cierto.. ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuuevo! Atrasado :) Espero que este 2015 sea mucho mejor que el 2014! Que cumplan con todos sus propositos :) y que siempre pero siempre Digan te quiero a todos♥

Pueden comentar aca o en mi tw @Meli_pauliters, espero que les guste! Hasta la proxima! 

¡¡Gracias por el Aguante!! Los quieroo mucho♥

Capitulo 43♥ - Un Caos En Familia♥



Colgó el auricular con mano temblorosa. Cualquiera con un poco de sentido común se habría asustado. Sin embargo, el sentido común parecía haberla abandonado hacia veinticuatro horas. Respiró profundamente para tratar de calmarse. En aquellos momentos se sentía tan enfadada como para escupir clavos.

Pedro silbó un tanto desafinado mientras bajaba las escaleras. Los niños estaban dormidos. Por fin. Menudo día... el viajecito al colegio con los niños y Pau, la multa, la bronca de Nan, los deberes con Thiago, el baño, acostarlos... Solo era el segundo día y ya volvía estar agotado. Pero no tanto como para no ver la liguilla final de béisbol en la gran pantalla de televisión que había en la casa. Podía ver el partido mientras esperaba a que Pau y Gladys se retiraran. No quería tener que explicar a ninguna de ellas su presencia en el despacho de Cheltham.

Abrió la nevera y sacó una cerveza. Luego sacó otra por si acaso. Una vez sentado, no quería tener que volver a levantarse.

Oyó la televisión antes de abrir la puerta del cuarto de estar, pero de todos modos le sorprendió encontrar a Pau repantingada en el sofá de cuero. Se detuvo en el umbral. Ella estaba tan concentrada en el partido que no se fijó en él. Tenía los pies apoyados en la mesa de café y estaba comiendo palomitas con la intensidad con la que un lanzador miraría al bateador.

De pronto, y sin saber por qué, se sintió incómodo.

Quizá porque no esperaba encontrarla allí. Se aclaró la garganta.

—¿Te importa si yo también veo el partido?

Los ojos verdes de Pau reflejaron sorpresa, cautela, y tal vez un destello de placer, antes de que recuperara la compostura.

—Claro que no. Toma palomitas. Siempre hago más de la cuenta.

Pedro ocupó el otro extremo del sofá y le alcanzó una de las latas que llevaba.

—¿Quieres una cerveza?

—Claro, ¿por qué no? Gracias —Pau tomó la lata—. Creía que estarías dormido.

—Creía que estarías dormida.

Hablaron al unísono. Pau rió y sus ojos brillaron.

—Suponía que los niños habrían vuelto a agotarte.

Pedro apenas se fijó en lo que había dicho. Pau parecía distinta aquella noche. Más relajada. Tenía una boquita muy sexy. Su labio superior era un poco más ancho que el inferior y le confería un ligero aire de petulancia.

—Oh, sí. Los niños. Es cierto que me han agotado —señaló la pantalla—. Pero no quería perderme el partido.

Pau asintió.

—Te comprendo. Creo que ahora mismo podría dormirme de pie si no estuvieran jugando las eliminatorias.

Había hablado como una auténtica aficionada. ¿Quién lo habría imaginado? Pau Chaves, una mujer a la que Pedro había calificado inicialmente como anodina, ya no se lo parecía en absoluto.

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Capitulo 42♥ - Un Caos En Familia♥



A lo largo de los doce años que Gonza y Delfi llevaban casados, Pau nunca había visto «alucinar» al firme y formal Gonza. Pero Delfi era otra cosa. Para ella, alucinar era lo más habitual.

—¿Seguro que no estás exagerando?

—Estuvo a punto de desmayarse. Y ya sabes que yo reconozco un desmayo cuando lo veo. Si yo puedo ocuparme de suavizar las cosas aquí durante el resto del viaje y tú te aseguras de que el niñero no se vaya, creo que todo irá bien.

—No te preocupes. Yo me ocuparé de que todo vaya bien por aquí —Pau pensó que, dadas las circunstancias, no podía confiar a Gonza sus sospechas de que alguien había estado husmeando en su despacho. A fin de cuentas, poco podía hacer desde Bogotá. Además, ella era capaz de manejar la situación.

Pero podía hacer que Gonza confirmara o negara sus sospechas sin necesidad de asustarlo.

—¿Puede ponerse Gonzalo?

—Está trabajando con un nuevo portátil. Espera un momento. Gracias por haber ido a echar un vistazo al nuevo niñero, y no dejes de dar un beso a mis angelitos de parte de su madre. Y diles que no deben jugar con las tijeras.
Pau supuso que su hermana consideraba la cinta de embalar como material de juego.

—No te preocupes, Any. Yo me ocupo de todo.

—Lo sé.

La voz de Gon llegó casi de inmediato a través de la línea.

—Pau—

Siempre había sido un hombre de pocas palabras, tal vez porque Delfi apenas le dejaba meter baza.

—Hola, Gonza. Solo quería preguntarte algo. ¿Te importa que utilice tu ordenador mientras estás fuera? Puede que Gladys y yo pasemos unos días en vuestra casa hasta que la niñera se adapte.

—Claro que no me importa. Solo asegúrate de dejarlo encendido para que yo pueda conectarme —Gonzalo sonaba distraído.

—No hay problema. ¿Qué tal va el trabajo?

—El robo del ordenador ha supuesto un contratiempo.

—Comprendo. ¿Tiene alguien más acceso a tu despacho? No querría importunar a nadie.

—Solo Delfi, pero ella puede trabajar mientras tú estás ahí. ¿Algo más?

—Anoche entré en tu despacho a última hora y vi una página de contabilidad en la pantalla de tu ordenador. Poco después había desaparecido.

—Me conecté desde el avión. Supongo que olvidé salir del sistema cuando me desconecté. Se apagaría por sí mismo. Yo no me preocuparía por eso.

Era evidente que Gonza quería dejar de hablar, y Pau tenía mucho en qué pensar. El ordenador habría tenido que desconectarse bastante antes de la hora en que ella había entrado en el despacho. Se despidieron. Pau oyó el clic cuando Gonza colgó. Ella no colgó tan rápido, y un segundo más tarde oyó otro clic. Alguien había estado escuchando la conversación. Pensó de inmediato en Delfi.

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Capitulo 41♥ - Un Caos En Familia♥



Pay miró hacia la señora Price, que estaba metiendo un montón de ropa en la secadora.

—Dile a Delfi que espere un momento. Atenderé la llamada en la biblioteca.

Colgó el teléfono y fue lo más rápido posible a la biblioteca. Llamó al despacho de Gonzalo y Delfina le puso con su hermana.

—¿Pau? ¿Cómo va todo? ¿Están bien los niños?

—Los niños están perfectamente.

—¿Qué tal la nueva niñera? No se habrá ido ya, ¿no? ¿Es ese el motivo por el que estás en casa? —por fin, Any hizo una pausa, aunque no podía saberse si era para respirar o para que su hermana respondiera.

Pau eligió sus palabras con cuidado. Necesitaba algunas respuestas, pero no quería asustar a Delfi.

—¿Nurturing Nannies Network tiene buena reputación?

—Ya conoces a Gonza; él solo elige lo mejor. Nurturing Nannies tiene las mejores niñeras del país. De momento, estamos contentos con las que nos han enviado, aunque ninguna ha sabido apreciar la alegría de vivir de los niños. No parecen ser capaces de hacer frente a su sentido de la aventura y a su alto nivel de creatividad.

La mente de Pau se llenó de visiones de Pedro desnudo de cintura para arriba, atado y amordazado. Si, los niños rebosaban de alegría de vivir. Se dejó caer en un sillón, aliviada al saber que Pedro era lo que decía ser. Una vez más, sus instintos habían fallado mientras su lógica había prevalecido.

—El nuevo niñero es... bastante poco ortodoxo, diríamos. Y no, aún no se ha despedido.

—Ser poco ortodoxo está bien. No tengo ningún problema con eso. Puede que sea justo lo que los niños... ¿Has dicho niñero? ¿Es un hombre?

—Sí.

—¡Qué interesante! ¿Y qué tal es?

—No puede decirse que sea la típica niñera. Por eso quería asegurarme de que confías en la agencia que lo ha mandado.

—¿Han sido buenos los niños? —preguntó Delfi con una nota de optimismo en la voz.

—«Buenos» es un término relativo. Dieron la bienvenida al nuevo niñero atándolo con cinta de embalar, le cortaron la camisa y le pintaron con un rotulador de tinta permanente.

—Me alegra tanto que lo estén pasando bien y que se lleven bien con él... Pero no debería dejar que los niños jugaran con tijeras.

Pau pensó que su dulce y libre de espíritu hermana no tenía ni idea. Movió la cabeza mientras Delfi seguía hablando.

—Gonza está ya tan tenso que no necesita más problemas. Estoy muy preocupada por él.

—¿Y por qué está tan tenso?

—Dice que por nada, pero cuando ese chico le robó el ordenador alucinó. Y ya sabes que Gonza no suele alucinar.


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