Mientras la niña hacía lo que le había dicho, Paula entró en el dormitorio de Pedro. Mephisto estaba sentado en lo alto del tocador, mirando atentamente el cajón superior. Este no estaba totalmente cerrado. Pau localizó en su interior los ojitos redondos de Hermes, que se había ocultado bajo unos calcetines.
Tomó al gato en brazos, salió de la habitación y se lo entregó a Mili a cambio de la jaula del ratón. Mientras la niña reprendía con severidad al gato, ella volvió a entrar y cerró la puerta a sus espaldas. No quería que aquella maldita rata fuera a refugiarse en algún otro dormitorio. Abrió la jaula y la colocó donde antes había estado el gato. Luego abrió el cajón para atrapar a Hermes. Este se escurrió bajo un montón de calcetines.
Pau los apartó a un lado y al hacerlo sus dedos se cerraron en torno a algo metálico. Unas esposas. Al lado de estas había una brillante chapa con las iniciales S.P.D. grabadas junto al nombre Detective Pedro Alfonso. En el otro extremo del cajón había una pistola.
Sintió unas repentinas náuseas al comprender.
—¿Lo has atrapado, tía? —preguntó Mili desde el otro lado de la puerta.
Lo que acababa de descubrir hizo que Pau perdiera su aprensión. Sin pensárselo dos veces atrapó a Hermes y lo metió en su jaula.
—Oh, sí. Claro que lo he atrapado —ordenó velozmente el cajón. Echó un rápido vistazo a su alrededor y vio que la puerta del armario estaba entreabierta. Diría que había encontrado a Hermes allí.
Salió del dormitorio jaula en mano. Mili la rodeó con los brazos por la cintura, emocionada.
—Gracias, tía. Eres la mejor.
Pedro apareció en ese momento con Cami sujeta contra su cadera.
—¿Qué sucede?
—Tía Pau es la mejor del mundo —proclamó Mili.
—En eso estoy de acuerdo. No hay duda de que lo es —el calor de la mirada de Pedro recorrió a Pau de arriba a abajo, dando a sus palabras un significado distinto por completo—. Pero, ¿qué está haciendo?
Unos minutos antes Pau habría disfrutado con aquella pequeña broma privada, pero en aquellos momentos le habría gustado abofetear su atractivo y engañoso rostro.
Sonrió con tanta dulzura como pudo.
—Acabo de atrapar una rata.
Pedro observó a Pau mientras se servía una segunda taza de café y la primera de Gladys. Notaba que había algo extraño entre ellos, pero lo cierto era que nunca había experimentado una «mañana después» que incluyera niños, una abuela y mascotas.
Thiago entró en la cocina con un cubo cubierto por una tapa ventilada y un par de largas pinzas.
—Tengo que cazar unos insectos para un proyecto científico. ¿Quieres ayudarme, señor Pedro?
Cami se puso a dar saltos.
—Yo también quiero cazar insectos —dijo Mili.
Thiago apeló a Pedro.
—No quiero que vengan las niñas.
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Bueno hasta aqui, espero que les gusten los caps, no puedo hacer maraton xq me estoy llendo de viaje, asique dentro de 1 semana, semana y media vuelvo. Cuando vuelva subo los caps finales!!
Gracias por el aguante!
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Buenas tardes♥