lunes, 19 de enero de 2015

Capitulo 59♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro dejó la revista que sostenía en la mesa y señaló la portada con un dedo. Una preciosa morena aparecía en portada.

—Jazmin Gonzales. Mi cita de esta noche.

Pau miró de la foto de Jazmin a él y de vuelta a la revista.

Era una suerte que ya hubieran dejado claro que Pedro no era gay. De lo contrario, ella hubiera vuelto a sacar el tema.

—¿No te has quedado a tomar el postre con «esa» mujer? ¿Y puede saberse qué tiene de malo?

Pedro se encogió de hombros.

—Es estupenda. Entretenida. Muy atractiva. Lista —con cada calificativo la boca de Pau se fue tensando—. Pero... yo quería volver a ver el partido. Ella no es aficionada al béisbol.

Pau desfrunció el ceño al instante. La tensión de sus hombros desapareció como por ensalmo.

—¿Voy a por más palomitas y un par de botellas de cerveza? —sugirió él.

—De acuerdo.

Pedro no necesitó que lo alentaran más. Fue a la cocina y volvió en tiempo record.

Entregó a Pau una botella abierta. Ella no bebió de inmediato, sino que prestó atención al partido. Mientras lo hacía, deslizó los dedos con lentitud hacia arriba y hacia abajo por el largo cuello de la botella. Pedro se endureció como si lo estuviera tocando a él.

Pau se cubrió la boca con la mano para bostezar.

—Discúlpame. Si no sucede algo pronto, puede que no sea capaz de permanecer despierta durante todo el juego.

Ella podía quedarse dormida, pero si no dejaba de acariciar la maldita botella, él permanecería despierto toda la noche. El partido. Debía concentrarse en el partido. A fin de cuentas, para eso había vuelto, ¿no?

—¿Ha marcado alguien ya?

—No. Parece que no consiguen sujetar bien las pelotas —Pau dejó de juguetear con la botella para llevársela a los labios. Echó atrás la cabeza y dio un largo trago. Luego suspiró, satisfecha—. Hmm. Qué buena...

Pedro apenas podía respirar. Y no podía pensar en absoluto. Toda la sangre de su cuerpo había gravitado hacia determinado punto.

Mientras el comentarista anunciaba un inminente lanzamiento que también acabó en fracaso, Pau terminó su cerveza y se levantó.

—Voy a por un vaso de agua. ¿Te apetece algo?

Aquella sí que era una pregunta cargada. Pedro se preguntó cómo podía estar ante él con aquella expresión tan seria en sus ojos marrón chocolate y no saber el efecto que le producía.

Pau debió captar en su mirada lo que realmente le apetecía.

—De la cocina. ¿Quieres que te traiga algo de la cocina? —preguntó, y se volvió hacia la puerta.

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Sigueee ----->>>

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