martes, 13 de enero de 2015

Capitulo 48♥ - Un Caos En Familia♥



Pedro vio que Mili estaba a punto de echar un cubo de arena sobre la cabeza de Cami.

—No hagas eso, Mili. Podrías llenar de arena los ojos de tu hermana —la niña refunfuñó, pero obedeció'.

Pedro volvió a prestar su atención a Thiago.

—De manera que tú le gustas, pero a ti ella no te gusta.

Thiago dejó el barco para juguetear con la punta del pie en la arena,

—No está mal para ser chica —empujó las gafas sobre el puente de su nariz—. Cuando estoy cerca de ella me siento como mareado.

—Eso es duro —Pedro se pasó una mano por la barbilla—. Sé cómo te sientes.

Thiago se animó al oírle decir eso.

—¿En serio? ¿Tú también tienes problemas con alguna mujer? ¿Sientes que vas a vomitar cuando está cerca?

—Algo así —aquello era algo difícil de admitir para un hombre que se enorgullecía de controlar siempre la situación.

—¿Y qué vamos a hacer?

Pedro miró su reloj al ver que el sol se estaba poniendo. Era hora de volver a casa con los niños.

—Mili, Cami, recoged vuestros juguetes —dijo, y a continuación previno un posible amotinamiento con un soborno—. En el camino de vuelta compraremos unos donuts de gelatina. Podéis tomarlos de postre si coméis bien —ayudó a Thiago a guardar el barco—. Haremos lo que siempre han hecho los hombres en estos casos: aguantarnos y esperar a que pase.

Thiago lo miró con recelo.

—No me parece un gran plan. ¿Y si falla?

Thiago, que siempre tenía un plan de respaldo por si el primero fallaba, no supo qué decir. Colocó a Cami sobre sus hombros. La niña se aferró a su pelo y chilló encantada mientras él sentía que un montón de arena se deslizaba por el cuello de su camisa.

Mili llevaba su pala en una mano y tomó en la otra la de Pedro. Thiago recogió su barco y se puso a caminar junto a él. Instintivamente, Pedro le ofreció su mano. No supo quién se sorprendió más con el gesto, si él mismo o Thiago, pero el niño tomó su mano.

Camino del aparcamiento se cruzaron con una mujer joven que empujaba un cochecito con un bebé.

—No hay duda de que os parecéis a vuestro padre —dijo a los niños cuando pasaron junto a ella.

Mili se puso a reír. Cami golpeó los pies contra el pecho de Pedro y le tiró de las orejas. Thiago también sonrió. Pedro experimentó una emoción y un destello de orgullo que lo sorprendieron.

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Sigueee ------------->> 1/3

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