Un instante después su pie tropezó con la pata de la mesa y cayó de espaldas sobre Pedro. El recipiente que sostenía en la mano volcó y una lluvia de palomitas se derramó sobre ellos. Una de sus piernas quedó encajada entre las de Pedro, y el trasero firmemente apoyado en su entrepierna.
—¿Estás bien? —preguntó él.
Ella asintió.
—Solo un poco retorcida —se movió sobre él—. Y tu botella de cerveza se me está clavando en... —deslizó la mano bajo su trasero con intención de apartarla.
Pedro detuvo rápidamente su mano.
—Eso no es una botella, querida. Y me alegro mucho de que no se haya roto.
—Oh —aquella simple palabra fue muy reveladora. Sin hacer ningún esfuerzo por levantarse, Pau se movió sobre él. Algunas palomitas habían caído entre la piel de su cuello y de su hombro.
En el fondo de su mente, Pedro sabía que había varios motivos por los que no debía hacer lo que estaba a punto de hacer. Pero no lograba recordarlas. Inclinó la cabeza hacia delante y tomó con la boca una palomita del cuello de Pau. Luego pasó la lengua por la mancha de mantequilla que había quedado en su piel. Sabía a sal y a mujer.
—Esa ha sido la mejor palomita que he comido en mi vida.
Pau se deslizó de su regazo y se puso de rodillas frente a él para mirarlo. Su pelo caía revuelto sobre sus hombros. En sus ojos destellaba un fuego que Pedro había despertado.
—Sé que hay un motivo por el que no debería hacer esto... —dijo, en un tono ronco y más grave de lo habitual—... pero ahora mismo no logro recordarlo.
Al parecer, la química que había entre ellos también había acabado con su memoria.
—Yo tampoco.
Pau se inclinó hacia él con los labios entreabiertos. Su pelo acarició la mandíbula de Pedro mientras acercaba el rostro hacia el cuello de su camisa, lleno de palomitas. Él aguardó expectante a que se produjera el contacto.
Increíble. La cálida boca de Pau acarició su pecho mientras comía las palomitas. Luego alzó la cabeza para mirarlo a los ojos. Jadeaba ligeramente.
—Lo que más me gusta es la mantequilla y la sal —susurró.
Volvió a inclinar la cabeza y deslizó la lengua por la sensibilizada piel del pecho de Pedro. Lo lamió como si fuera un garito dándose un festín de crema.
Con cada lametón, Pedro se ponía más y más duro.
Alzó una mano, la deslizó por el muslo de Pau y luego la introdujo bajo sus pantalones cortos para acariciar la redondez de su magnífico trasero.
La intensidad de su deseo lo conmocionó. Quería penetrarla, invadir su cuerpo hasta colmarlo. No podía decirle quién era ni por qué estaba allí, pero podía ser sincero respecto a otra cosa. Tiró de ella para que se sentara a horcajadas en su regazo. Se movió de forma insinuante y ella dejó escapar un gritito ahogado al sentir su erección.
—No me he saltado el postre con Jaz a causa del partido —dijo, a la vez que deslizaba una mano bajo la camiseta de Pau y exploraba su satinada espalda. Cerró los ojos y apoyó la cabeza entre sus pechos—. He vuelto porque ella no eras tú.
Pau acarició su pelo.
—Yo podría haberte aclarado eso antes de que te marcharas. Normalmente hay muy pocas posibilidades de confundirme con una modelo.
Pedro apoyó la espalda contra el respaldo del sofá.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Holaa! 4 Caps espero que les gusten! Sorry no pude subir el finde! 60 Caps wooow! Se acerca el final, comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters :)
Mañana no creo que suba asique..
Ah cierto, cometi un error la sobrina de Hernan se llama Jazmin, yo me equivoque, sorry.
Buenas noches!♥
Mucha maldad la tuya...no lo podes cortar ahi !!!! Jajaja mimiroxb
ResponderEliminarno lo podes cortar justo ahiii,geniales!!!! rociibell23
ResponderEliminarCómo me gusta este histeriqueo entre ellos. Me re divierte este novela Meli jajaja. Si falta poco subí más seguido please.
ResponderEliminarbuenísimo,me encanta!!!
ResponderEliminar