lunes, 19 de enero de 2015

Capitulo 58♥ - Un Caos En Familia♥



—Es sencillo. Si Pedro no hubiera mencionado su cita habría significado que le daba lo mismo que lo supieras o no. Pero el hecho de que te lo haya dicho significa que está preocupado. Y ha salido corriendo asustado porque está preocupado.

Pau se masajeó las sienes.

—De acuerdo —dijo, pero seguía sin entender.

—Esta noche hay un torneo especial de bingo. Llegaré tarde. ¿Necesitas algo antes de que me marche?

—No, gracias. Tengo el monitor para los niños, agua, palomitas y béisbol —y su propia compañía, que siempre había resultado suficiente en el pasado. Pau se obligó a sonreír—. Que lo pases bien.

—Espero que tú también —Gladys le guiñó un ojo y salió del cuarto de estar.

Pau decidió apartar a Pedro de su cabeza durante el resto del partido. Sin embargo, le dedicó un último pensamiento.

Esperaba que lo pasara realmente mal esa noche.

Pedro cerró la puerta a sus espaldas. Se golpeó la pierna con la revista que llevaba doblada en la mano derecha. Que noche tan lamentable. Oyó la televisión.

Con un poco de suerte, el partido aún no habría acabado y Pau estaría viéndolo.

Entró en el cuarto de estar. Pau se había tumbado en el sofá.

Pau no lo saludó.

—Un partido largo, ¿no? —Pedro trasladó su peso de un pie a otro, pero ella no se movió para dejarle sitio.

—Sí. Una cita corta, ¿no?

El tono de Paula hizo pensar a Pedro en un congelador.

—Un desastre. ¿Te importa si me siento?

—Adelante —Pau permaneció donde estaba y miró significativamente uno de los sillones.

Pedro ocupó un brazo del sofá y decidió pasar por alto el hecho de que lo estaba ignorando. Vio que tenía ojeras.

—¿Te sientes bien? ¿Han dado la lata los crios esta noche? Estás un poco pálida.

—¿Has venido a casa corriendo para decirme que tengo mal aspecto?

Pedro sintió una punzada de culpabilidad. Ni siquiera estaba encadenado a una bola de hierro y ya se sentía como un marido que hubiera estado de correría.

—Solo hemos ido a cenar. Luego la he llevado a casa. Ni siquiera hemos tomado postre.

—¿Por qué? ¿Acaso era una chica demasiado fea? ¿O aburrida? ¿Te daba vergüenza que te vieran con ella? —Pau se irguió e hizo una pausa en su diatriba para respirar.

Pedro aprovechó la circunstancia para trasladar el instrumento de tortura a la mesa de café y ocupar su asiento habitual.

—¿Qué tenía tan terrible la chica? —preguntó Pau

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Sigueee ------>>>

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