jueves, 22 de enero de 2015

Capitulo 62♥ - Un Caos En Familia♥

No me hago cargo de lo que estan x leer, si leen es xq es su decision, sigan -->>

Pau rió con suavidad.

—Creo que tengo una idea bastante clara.

Él sonrió.

—Quiero verte desnuda. Quiero ver cómo te quitas cada prenda de ropa hasta que solo quedes tú. ¿Vas a desvestirte para mí?

Su voz acarició a Pau como una ola, y sus palabras la excitaron y alentaron más de lo que habría podido imaginar.

Se quitó las sandalias. Luego tomó el borde de su camiseta, se la quitó y la dejó caer al suelo. Moviéndose con lenta languidez, desabrochó sus pantalones cortos y dejó que se deslizaran hasta sus pies. Permaneció sobre el montón de ropa, vestida tan solo con un sujetador de encaje y las braguitas.

—Adelante, Pau. Quítate el resto —dijo él, tenso.

—¿Sabes lo que quiero yo, Pedro? —preguntó ella mientras alzaba las manos hacia el cierre delantero del sujetador.

—Dímelo. Dime lo que quieres.

Pau soltó el cierre y retiró el sujetador de sus pechos.

—Quiero llegar a conocer íntimamente ese dragón que tienes en el estómago —introdujo los pulgares en la cintura de sus braguitas y se las quitó. Luego permaneció desnuda ante Pedro.

Necesidades no saciadas y un deseo casi salvaje palpitó entre ellos. Pedro se apartó del árbol y caminó hacia ella.

—Eres perfecta, nena.

Un intenso deseo se agitó en el vientre de Pau ante la veneración con que la estaba mirando.

—Ahora te toca a ti. Desnúdate para mí.

Pedro se quitó los zapatos, la camisa, los pantalones y los calzoncillos con sensual deliberación, haciendo una pausa para sacar un paquetito de su cartera que arrojó sobre el edredón. Era magnífico; hombros anchos, pecho peludo pero sin exceso, el dragón oculto en su vientre, caderas esbeltas, muslos poderosos... y un asombroso despliegue de virilidad.

Los muslos de Paula tensaron y sus pezones se endurecieron de anticipación.

Una necesidad apremiante sustituyó a la languidez cuando se reunieron. Sus lenguas se unieron en una anhelante danza mientras sus cuerpos sudorosos se fundían en un abrazo. Pedro tomó a Pau por las nalgas y la alzó contra su erección. Ella se aferró a la amplia extensión de sus hombros y disfrutó de los poderosos músculos que se movían bajo sus manos.

Sin decir nada, se tumbaron sobre el edredón. Con manos temblorosas, Pedro abrió el paquetito y se puso el preservativo. Luego se tumbó de espaldas. Pau se colocó sobre él y, con las manos de Pedro apoyadas sobre sus caderas, dejó que la guiara hasta envolverlo en los tensos pliegues de su cuerpo.

Casi logró que se volviera loca de deseo mientras le hacía subir y bajar sobre él, alentándola a alcanzar la culminación. Sintió que su cuerpo cabalgaba sobre oleadas más y más intensas de placer y, cuando creía que no iba a poder soportar más aquella dulce tortura, alcanzó la cima en una explosión de placer que abrasó su alma.

Pedro respondió al grito que escapó de la garganta de Pau con el suyo, como sí hubiera esperado a que ella encontrara su satisfacción antes de buscar la suya.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Siguee-------->>>

No hay comentarios:

Publicar un comentario