sábado, 10 de mayo de 2014

Capitulo 49♥ - Demasiado Amor♥




—Vamos, Chaves. Me refiero a que llevas diez minutos seguidos cotorreando sin parar y sólo estás así de nerviosa cuando algo te preocupa.

—Yo no cotorreo —repuso Pau, ofendida—. Y no hay nada que me preocupe.

—Entonces, ¿por qué no me miras a la cara?, ¿y por qué demonios finges que no pasó nada entre nosotros cuando sabes de sobra que sí ha pasado?

—Claro que sé que pasó algo. ¿Acaso no lo he dicho ya?

—No. Tú sólo hablas de química, de vino, de hormonas... pero no me lo creo —la informó Pedro.

—Es la verdad —insistió ella—. Si parezco nerviosa, es porque... porque somos amigos y no quiero que la fastidiemos.

—Pau, cariño —dijo Pepe, exasperado, al tiempo que le agarraba de la barbilla y la obligaba a que lo mirase—. Haznos un favor y deja de decir que somos amigos.

—Pero somos amigos.

—Pau —la advirtió él.

— ¿Qué? —preguntó ésta con suavidad.

—Que dejes de decir que somos amigos o te abrazo ahora mismo y te doy un beso delante de toda mi familia.

—Pero somos amigos...

— ¿A ti te basta con la amistad? —le preguntó Pepe.

—Me tiene que bastar —contestó tras unos segundos en silencio—. Quiero... necesito que seas mi amigo.

Su respuesta le impactó como una bofetada. Pepe pensó que quizá no se había equivocado Pau al decirle que tenía mucho ego, pues se negaba a creer que ésta sólo lo veía como a un amigo.

El problema era que, por mucho que afirmara haber renunciado a los finales felices de los cuentos de hadas, Pau quería encontrar a su príncipe encantado. Se lo merecía... y él nunca había tenido madera de príncipe, aunque, por ella, estaba dispuesta a intentarlo.

—De acuerdo, si es lo que quieres —respondió Pepe por fin.

—Entonces, ¿amigos? —repuso Pau, tratando de sonar alegre, a pesar de sentirse decepcionada por la contestación de él.




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Continuuaraa...




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Buenas noches♥

Capitulo 48♥ - Demasiado Amor♥




—Siempre no. Puede que la mayoría de las veces, pero no siempre — repuso ella, desafiante—. Además, podías haber tenido otros planes y mi presencia habría sido una molestia.

—No le he pedido a nadie que me acompañe, si es eso lo que quieres saber —contestó Pedro—. Pero aunque lo hubiera hecho, tú presencia no me habría molestado nunca. Se supone que somos amigos.

—Y los somos —reforzó ella—. Y precisamente por eso, las cosas no van a cambiar, ¿no es cierto?

—Sí.

—Quiero decir, ninguno de los dos va a dejar que un par de besos fastidien nuestra amistad, ¿verdad?

—En absoluto.

—Vamos, que no fue para tanto. De verdad, bueno, en realidad no sucedió nada —dijo Pau, acelerada—. Quiero decir, que yo no le doy importancia a lo que pasó esa noche y estoy segura de que tú tampoco.

—Está bien —contestó él, desconcertado por el nerviosismo de Pau.

—Bueno, pues ahora que eso está claro —arrancó ésta, sonriente—, cuéntame: ¿cómo te fue por Nueva Orleans?

—El viaje estuvo bien. Hacía calor y había mucha humedad. Pau...

—Algún día me gustaría ir allí —comentó ésta—. Seguro que merece la pena visitar esa ciudad. Tiene tanta historia y...

—Algún día te llevaré.

— ¿Sí? Muchas gracias, Pepe —dijo Pau, para, sin apenas darse tiempo a respirar, seguir hablando atropelladamente de todas las cosas que quería ver en Nueva Orleans—. Ahora que has vuelto, espero que tengas tiempo de terminar con mis investigaciones. Sé que lo de Eric fue un fracaso, pero tengo muy buenas vibraciones con Paul y Scott. ¿Crees que acabarás pronto? Estoy ansiosa por seguir adelante con mi plan —añadió finalmente.

La mención a su plan fue como un jarro de agua fría para Pedro, el cual dejó de jugar con la pajita de la limonada de Pau y la miró a los ojos fijamente:

— ¿Has terminado ya? —le preguntó impacientado—. ¿Por qué no me dices qué te pasa?

—No sé a qué te refieres...

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Sigue..

sábado, 3 de mayo de 2014

Capitulo 47♥ - Demasiado Amor♥

—No sé de dónde te sacas esa idea —contestó Pau después de dar un sorbo a su limonada.
—Quizá tenga que ver con que no te he visto ni cinco minutos en los últimos diez días.
—Has estado fuera de la ciudad —le recordó Pau—. Y yo... bueno, he estado ocupada.
—Sí, ya me he dado cuenta —Pedro frunció el ceño—. Has estado ocupadísima desde la noche en que te besé en el sofá. Para tu información, Chaves, es muy duro para el ego de un hombre que una mujer se derrita entre sus brazos y luego lo rehuya como la peste.
—En primer lugar —objetó ella—, haría falta una explosión nuclear para herir tu ego. Pero que quede claro que no te estoy evitando. Y aunque no te lo creas, no me estaba derritiendo entre tus brazos —añadió sin mucha convicción.
—No me dio esa impresión cuando te apretabas contra mi pecho medio desnuda —repuso Pedro, sonriente.
—Eres despreciable.
— ¿Por eso me besabas en el sofá? —replicó él, para hacerla ruborizarse—. Vamos, dime la verdad: ¿por qué me has estado evitando?
— ¡Por Dios, Alfonso!, ¡te aseguro que no te he evitado! Solamente he estado ocupada.
— ¿Día y noche?
—Sí.
—Anoche estabas en casa cuando yo llegué. Vi tu coche. Pero no contestaste cuando llamé a la puerta.
—Me habría quedado dormida. He estado yendo muy temprano a la guardería y llego rendida por las noches. Supongo que por eso no te oí.
—Entonces, ¿son imaginaciones mías?
—Totalmente.
— ¿Y cómo es que has venido aquí hoy sin mí? Normalmente venimos juntos a la barbacoa.
— ¿Cómo iba a saber que querías que fuéramos juntos?

—Siempre lo hacemos —insistió Pedro.--------------------------------

Continuaraaa..

Comenten aca o en mi tw @meli_pauliters. capitulos dedicados a silvina araceli Reus, que te los devia d la nove anterior♥ y cuando alla un cap romantico bieen romantico, tmb t lo voy a dedicar,♥

Buenas noches♥

Capitulo 46♥ - Demasiado Amor♥



— ¡Pedro! —exclamó Pau—. No hace falta que te vayas, Molly —añadió, dirigiéndose a su amiga.

—No pasa nada. De todos modos, quería hablar con Michael un momento. Pórtate bien, primito —le dijo a Pedro mientras se ponía de pie.

—Yo siempre me porto bien, ¿no?

— ¿De verdad quieres que responda? —Lo desafió Molly—. Si tienes algún problema, grita —le dijo luego a Pau, para marcharse en busca de Michael a continuación.

—Muy interesante la conversación que tenías con mi prima —la provocó Pedro.

—Es de mala educación escuchar las conversaciones de los demás — protestó Pau, sonrojada.

—Pero muy divertido —le susurró al oído—. ¿Alguna vez te he dicho lo guapa que estás cuando te ruborizas? —añadió, sabedor de que sus mejillas se encarnarían aún más. La miró a los ojos y, como tantas otras veces, deseó saber qué estaría pensando Pau.

Sabía que la había asustado al acosarla de aquel modo la noche del sofá; pero lo extrañaba que, desde ese día, Paula lo hubiera esquivado, pues ella siempre había encarado con valentía todos sus problemas.

—Has sido muy grosero diciéndole a Molly que se perdiera —lo recriminó Pau.

—Pero ha funcionado, ¿verdad que sí? —contestó él sonriente.

—Muy grosero —insistió Pau.

—Bueno, que me meta en la cárcel —bromeó Pedro.

—Cuidado, que es policía —dijo ella, esbozando una débil sonrisa—. Conociéndola, es capaz de hacerlo.

—Es posible, pero valdría la pena. Después de todo, he conseguido lo que quería: te tengo toda para mí.

— ¿Has mirado a tu alrededor, Alfonso? —preguntó Pau tras soltar una carcajada—. Estamos unas setenta y cinco personas en esta barbacoa.

— ¿Qué quieres que te diga? Estoy desesperado. Si lo más que puedo conseguir es una conversación de diez minutos en el patio de la casa de mis padres, tendré que conformarme con eso.

— ¿De qué demonios estás hablando? Somos vecinos, ¿recuerdas? Nos vemos y hablamos todo el tiempo.



—Últimamente no —repuso él—. De hecho, tengo la sensación de que estás evitándome.

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Sigue..

Capitulo 45♥ - Demasiado Amor♥



—Exacto —dijo Pau, indignada—. Pero aún me quedan Paul y Scott. Espero que alguno de los dos me sirva.

— ¿El profesor de español y el corredor de Bolsa?

—Sí. He salido con ellos una o dos veces, pero quiero esperar a que Pepe termine de investigarlos.

—Me parece prudente —afirmó Molly—. Pero sigo pensando que deberías escoger a alguien a quien ya conozcas, en quien confíes... como mi primo.

—No digas tonterías —contestó Pau.

— ¿Por qué tonterías? Os conocéis de toda la vida. Además, mi tía me ha comentado que tenéis una relación medio seria.

—No sé por qué te habrá dicho algo así la señora Alfonso — repuso Pau, ruborizada—. Todo el mundo sabe que Pedro y yo sólo somos amigos.

—En realidad me refería a Federico —dijo Molly tras permanecer unos segundos callada—. Tengo entendido que habéis estado saliendo.

Pau le dio un sorbo a su limonada para librarse del escrutinio de su amiga.

—Fede y yo salimos un par de veces, pero no llegó a ser nada serio. Decidimos que estábamos mejor como amigos. No había la química...

—Que existe entre Pedro y tú —completó Molly.

— ¿De qué hablas? Estás totalmente equivocada.

—¿Seguro?

—Sí —afirmó Pau con énfasis—. Pedro y yo sólo somos amigos.

—Lo siento, pero mientes fatal —insistió Molly—. Vamos, Pau, que estás hablando conmigo. ¿Tengo que recordarte cuando llorabas sobre mi hombro con trece años, porque habías decidido casarte con él después de que te enseñara lo que era un beso francés, y luego se pusiera a salir con Kimberley?

—Molly...

—Dime la verdad: ¿estás enamorado de él?

—No quiero hablar del tema —se resistió Pau.

—Vamos, puedes decírmelo. Siempre nos los hemos contado todo — siguió acosándola Molly—. ¿Acaso no te dejé que me hicieras el agujero para mis primeros pendientes?

—Sí, y recuerdo que las dos acabamos en el médico con la oreja llena de sangre.

—Lo que nos hizo hermanas de sangre —Molly sonrió—. Y como soy tu hermana de sangre, no hay nada que no puedas contarme.

—Lamento interrumpir esta fascinante conversación —intervino Pedro con tono divertido—. ¿Te importa dejarnos solos, prima? Tengo que hablar con Pau —añadió.

—Por mí adelante —contestó Molly encantada—. No me importa escuchar.



—Pero a mí sí —repuso Pedro—, Vamos, quiero hablar con ella a solas.

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Capitulo 44♥ - Demasiado Amor♥



Relacionarse con Pedro como si sólo fueran amigos no iba a resultar sencillo, comprendió Paula dos horas más tarde, mientras bebía una limonada y lo miraba jugar al fútbol con sus hermanos. Los tres eran hombres fuertes, morenos, de ojos azules y mirada seductora; pero, para ella, el más letal de todos era Pedro. Llevaba camiseta y pantalones de deporte, y el mero hecho de ver sus músculos contraerse y estirarse le aceleraba el ritmo cardiaco.

— ¡Pedro!, ¡Pedro!, ¡quiero caballito! —lo llamó una de sus primas pequeñas.

Un segundo después, Pedro se agachó y se colocó a la pequeñaza sobre los hombros... lo cual contribuyó a que el corazón de Paula diera otro salto mortal. Como si necesitara ayuda. Su traicionero corazón estaba intentando convencerla de que el hecho de que Pedro hubiera ido sin Valeria podía significar que quizá, sólo quizá, tuviera razón al pensar que no podía haberla besado con tanta ternura y necesidad sin sentir por ella un afecto más profundo al de la mera amistad.

—Por fin a salvo —dijo de pronto Molly. Amiga de Paula desde la infancia, se había mudado a Chicago hacía sólo un año y toda la familia se había volcado con ella para que se sintiera como en casa—. No veas la charla que me ha echado el tío Keegan por intentar ocuparme de la parrilla.

—Ya me imagino —repuso Pedro, sabedora de lo tradicionales que eran los hombres de la familia Alfonso.

—Menos mal que la tía sabe cómo ponerlos firmes —comentó Molly, en alusión a la madre de Pedro y sus tres hermanos—. Desde luego, es admirable. Muy pocas mujeres serían capaces de mantener el tipo en una familia con tantos hombres... De lo único que se queja es de que sólo esté embarazada la mujer de Ryan. Según ella, los cuatro deberían estar casados, para darle todos los nietos que se merece. No le gusta nada que Federico y Pedro hayan pasado de los treinta y sigan los dos solteros.

— ¡Qué curioso! Mi madre me ha dado la barrila con lo mismo hace un ratito. ¿Cómo haces tú para que te dejen tranquila? —preguntó Pau.

—Muy fácil: les he dicho a mis padres que estoy viéndome con un hombre.

— ¿Es verdad?

—Lo estaba —Molly se encogió de hombros—. Pero las cosas no han salido adelante. Estoy pensando en irme a trabajar a Louisiana... ¿Y qué me dices de ti?, ¿cómo va la Operación Bebé?

—Despacio —Paula frunció el ceño—. No está siendo tan sencillo como creía. ¿Te acuerdas del representante del que te hablé? Pues resulta que estaba casado y tenía dos hijos —añadió después de que Molly asintiera.



— ¡Qué asqueroso!

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Capitulo 43♥ - Demasiado Amor♥



Como no se rebanara el pescuezo, no veía ninguna excusa para librarse de la barbacoa anual que los Alfonso preparaban cada verano. Había conseguido esquivar a Pedro durante los pasados diez días, en parte gracias a un encargo que lo había hecho salir de la ciudad; pero ahora había regresado y tendría que encararlo...

Aunque quizá no fuera demasiado tarde para aceptar la invitación de Scott para salir a bailar, o para llamar a Paul y pedirle que tomaran un café. Pero no: después del patinazo que se había dado con Eric, había decidido no apresurarse con los otros dos candidatos.

Además, cada vez le resultaba más difícil pensar en proponerles que la dejaran embarazada, pues era a Pedro al que quería tener como padre de su bebé.

Finalmente, consciente de que antes o después tendría que hacerle frente, se resignó a asistir a la barbacoa a la que la habían invitado el señor y la señora Alfonso.

Por otra parte, algunos de los mejores recuerdos de su infancia estaban ligados a aquellas barbacoas veraniegas. Para una hija única que había crecido sin su padre, sin recibir el cariño de sus padrastros, aquellas reuniones eran una de las pocas ocasiones en las que se sentía parte de una gran familia. No había faltado a ni una sola barbacoa desde que conocía a los Alfonso, y si llamaba diciendo que estaba enferma, seguro que los hermanos se presentarían con cualquier jarabe extraño para sacarla de casa.

No, tenía que acudir y, de alguna manera, haría lo posible por no mostrarle a Pedro lo mucho que la habían afectado los besos y caricias de su último encuentro.

Debía reconocer que, a pesar de sus esfuerzos por evitarlo, Pedro había logrado abrirse un camino hacia su corazón. Y lo peor de todo era que cada vez que se besaban, oía campanas de boda, veía bebés que se parecían a él y soñaba con finales felices de cuentos de hadas.

En cualquier caso, apreciaba su amistad lo suficiente como para no confesarle sus sentimientos y hacerlo sentirse culpable por tener que rechazarla...



Por fin, después de vestirse y arreglarse, agarró las llaves y salió de casa, determinada a afrontar sus temores y a continuar relacionándose con Pedro como los amigos que siempre habían sido




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sIGUE..