—Siempre no. Puede que la mayoría de las veces, pero no siempre — repuso ella, desafiante—. Además, podías haber tenido otros planes y mi presencia habría sido una molestia.
—No le he pedido a nadie que me acompañe, si es eso lo que quieres saber —contestó Pedro—. Pero aunque lo hubiera hecho, tú presencia no me habría molestado nunca. Se supone que somos amigos.
—Y los somos —reforzó ella—. Y precisamente por eso, las cosas no van a cambiar, ¿no es cierto?
—Sí.
—Quiero decir, ninguno de los dos va a dejar que un par de besos fastidien nuestra amistad, ¿verdad?
—En absoluto.
—Vamos, que no fue para tanto. De verdad, bueno, en realidad no sucedió nada —dijo Pau, acelerada—. Quiero decir, que yo no le doy importancia a lo que pasó esa noche y estoy segura de que tú tampoco.
—Está bien —contestó él, desconcertado por el nerviosismo de Pau.
—Bueno, pues ahora que eso está claro —arrancó ésta, sonriente—, cuéntame: ¿cómo te fue por Nueva Orleans?
—El viaje estuvo bien. Hacía calor y había mucha humedad. Pau...
—Algún día me gustaría ir allí —comentó ésta—. Seguro que merece la pena visitar esa ciudad. Tiene tanta historia y...
—Algún día te llevaré.
— ¿Sí? Muchas gracias, Pepe —dijo Pau, para, sin apenas darse tiempo a respirar, seguir hablando atropelladamente de todas las cosas que quería ver en Nueva Orleans—. Ahora que has vuelto, espero que tengas tiempo de terminar con mis investigaciones. Sé que lo de Eric fue un fracaso, pero tengo muy buenas vibraciones con Paul y Scott. ¿Crees que acabarás pronto? Estoy ansiosa por seguir adelante con mi plan —añadió finalmente.
La mención a su plan fue como un jarro de agua fría para Pedro, el cual dejó de jugar con la pajita de la limonada de Pau y la miró a los ojos fijamente:
— ¿Has terminado ya? —le preguntó impacientado—. ¿Por qué no me dices qué te pasa?
—No sé a qué te refieres...
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Sigue..
No hay comentarios:
Publicar un comentario