sábado, 11 de octubre de 2014
Capitulo 40♥ - Un Caos En Familia♥
No creo, pero haz que Wiggins la investigue. Podría estar encubriendo a su hermana. Son una familia muy unida y cuidan unos de otros. Según la secretaria de Gonza, a este le han robado el portátil en el aeropuerto de Bogotá —Pedro explicó los detalles a su jefe.
—¿Crees que el robo tiene algo que ver, o que ha sido una mera coincidencia?
Pedro llevaba demasiados años en la policía como para creer en las coincidencias.
—No creo que haya sido una coincidencia. Podría tratarse de una táctica para desviar la atención. O puede que se haya cruzado con la gente equivocada. O puede que hubiera algo en el portátil...
—Fuera, fuera, fuera... —la voz de Cami llegó fuerte y clara a través del monitor que colgaba del cinturón de Pedro. El deber lo llamaba.
—Tengo que dejarte, Nan. Una de las niñas se ha despertado de la siesta.
—Entra en ese despacho, Alfonso.
—Lo intentaré mañana.
—Sí, hazlo. Y Alfonso...
—¿Sí?
—Puede que Nora y yo te pidamos que vengas a hacer de canguro algún día cuando termines la misión.
—Muy gracioso, Nan —Pedro colgó con la risa dé su jefe resonándole en el oído.
Pau sacó un refresco de la nevera y lo abrió para celebrar que su coche volvía a funcionar. Eddie había tocado unos cables y le había dicho que necesitaba un nuevo motor de arranque.
La señora Price asomó la cabeza por la puerta del cuarto de la lavadora.
—¿Qué tal está su cabeza, querida?
—Bien.
—Ese chichón no tiene muy buen aspecto.
Pau suspiró. Era muy agradable saber que tenía cara de arco iris.
—Lo sé, pero no es tan malo como parece. En realidad, apenas me duele.
—Tal vez le vendría bien un poco de maquillaje para ocultarlo.
El timbre del teléfono evitó que Pau tuviera que hacer algún comentario al respecto. Pero no fue ella a contestar. La señora Price se tomaba muy en serio sus obligaciones, y no le habría gustado que lo hiciera.
—Casa Cheltham —dijo la cocinera tras descolgar—. Está aquí mismo —se volvió hacia Pau y le alcanzó el auricular—. Es para usted.
—Tengo a la señora Cheltham al teléfono —dijo Tiffany desde el otro lado de la línea—. ¿Puedes tomar la llamada?
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2/2. Espero les gusten los caps, comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥
Capitulo 39♥ - Un Caos En Familia♥
A pesar de que Pedro mantenía el teléfono móvil apartado de su oído, las voces de Nan casi lo dejaron sordo. Estaba claro que Blakely no había tardado ni veinticuatro horas en difundir lo ocurrido. Le habría gustado ver a Nan o Blakely desempeñando su papel de niñero.
—Había alguien más en el despacho de Cheltham. No me pareció conveniente organizar una fiesta.
—De acuerdo, Alfonso, tienes mi atención. ¿Qué ha pasado?
—La hermana y la abuela de Del Cheltham vinieron ayer por la tarde y se quedaron a pasar la noche. La hermana entró en el despacho de Cheltham después de medianoche. Ahora han decidido quedarse toda una semana —¿estaría Paula implicada en aquello? ¿Acaso trataba de desbaratar deliberadamente su plan?
Nan gruñó al otro lado de la línea.
—No puede decirse que hayan sido muy oportunas.
—No. Además, el despacho de Cheltham tiene un código de entrada secreto y dos pesadas puertas que se cierran automáticamente unos segundos después de abrirlas —Pedro se acercó a la ventana y apartó la cortina. Había un pequeño coche deportivo aparcado en el sendero de entrada. Era sorprendente que la señorita Chaves hubiera elegido un coche así. Dada su personalidad, habría sido más lógico que eligiera un Sedán. Pero sospechaba que Pau no era como aparentaba. Parecía fría, tranquila y serena, pero no era así como besaba.
—¿Y qué hacía dentro la cuñada de Cheltham?
Una furgoneta aparcó en ese momento tras el deportivo. En un lateral se leía Taller Mecánico Eddie. Paula salió de la casa para recibir al mecánico. El hipnótico balanceo de sus caderas rompió la concentración de Pedro.
—¿Qué has dicho?
—No estarás incubando alguna enfermedad, ¿no? —preguntó su jefe, preocupado—. Te necesitamos en plena forma para esta misión.
Tal vez sí estaba incubando algo. Eso explicaría muchas cosas. Pedro dejó caer la cortina y se apartó de la ventana.
—Siempre estoy en plena forma.
—Me alegra oírlo, porque tanto tú como yo nos estamos jugando el pescuezo con esta misión. Y ahora, ¿qué hacía la cuñada de Cheltham en el despacho?
—No lo sé —¿por qué no había arrancado su coche esa mañana? ¿Por qué se había detenido ante la puerta del despacho sabiendo que esta se cerraba automáticamente? Pedro tampoco tenía respuesta para aquellas preguntas.
—¿Qué quieres decir con que no lo sabes? ¿Por qué no lo has averiguado?
—Soy el niñero, Nan. Ella ya sospecha algo. Si le hago demasiadas preguntas podría fastidiar mi tapadera.
—¿Crees que puede estar implicada? ¿Trata de proteger a su hermana?
Pedro ya se había hecho aquellas preguntas. La presencia de Paula Chaves en la casa resultaba bastante sospechosa. Había ido de visita y había decidido quedarse. Luego se había dado aquel golpe en el despacho de Cheltham. ¿Y el modo en que había interrogado a Tiffany Burns?
¿Estaría implicada? Debería darle lo mismo pero, su instinto le decía que no. Lógicamente, su profesionalidad exigía que lo averiguara.
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sábado, 27 de septiembre de 2014
Capitulo 38♥ - Un Caos En Familia♥
Paula reprimió el impulso de borrarle de una bofetada aquella sonrisa de la cara. Pero tampoco tenía tiempo para ver cómo coqueteaba Tiffany con Pedro. Las hojas de contabilidad no aparecían y desaparecían de la pantalla de un ordenador por su cuenta. Un escalofrío recorrió su espalda. Alguien había estado en el despacho de Gonzalo la noche anterior, alguien que la había empujado contra el escritorio. ¿Quién sería?
—¿Estuviste ayer en el despacho? —preguntó a Tiffany en tono despreocupado.
—No —la secretaria frunció el ceño—. ¿Se supone que tenía que haber venido? Casi nunca trabajo los domingos, y ayer tenía una cita —miró con rapidez a Pedro—. Nada serio en realidad. Solo somos amigos.
Paula apenas pudo reprimir una exclamación de exasperación.
—¿Tienes un número en el que pueda localizar a Gonzalo y a Delfi?
—¿Quieres que haga yo la llamada?
Paula quería hablar con ellos, pero sin audiencia.
—No quiero molestarlos ahora. Dame el número y me pondré en contacto con ellos más tarde.
Tiffany lo anotó en una hoja.
—Que tengas suerte. Es complicado conseguir ponerse en contacto. Las líneas han estado fuera de servicio toda la mañana —se inclinó hacia Pedromientras alcanzaba la hoja a Paula.
Él interceptó el papel.
—Te acompaño de vuelta a casa —dijo.
Paula tomó el papel de sus manos.
—No hace falta que te molestes —sonó exactamente como se sentía: irritable, molesta y descentrada.
—Tengo que ir de todas formas a ver cómo están las niñas —Pedro la acompañó a la puerta. Paula se esforzó por recuperar el equilibrio que parecía esfumarse cada vez que estaba cerca de Pedro Alfonso.
En la puerta, se volvió hacia Tiffany.
—Si Gonzalo o Delfi llaman antes de que me haya puesto en contacto con ellos, ¿puedes pasármelos al teléfono de casa? Gladys y yo vamos a quedarnos unos días.
De no haber estado observando con tanta atención, Paula podría haber pasado por alto el ligero ceño fruncido que provocaron sus palabras.
Tiffany asintió.
—Se lo diré.
Tres de tres. Pedro, la señora Price y ahora Tiffany. Ninguno de ellos quería que Gladys y ella se quedaran en la casa. ¿Era un simple caso de ratones queriendo jugar mientras el gato estaba fuera? ¿O había algo más enjuego?
—¿Cómo que todavía no has entrado en el despacho de Cheltham? ¿Y qué diablos estuviste haciendo anoche? ¿O es que los niños volvieron a atarte?
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Bueno hasta aqui 3/3, espero que les guste, comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥
Si hay muchos comentarios mañana hago maraton, sino quisas ni suba, depende de ustedes ah.
Una semana y PyP se casaaaan♥♥♥
Buenas noches♥
Capitulo 37♥ - Un Caos En Familia♥
—¿Qué retrasos?
—De los vuelos, y cuando han llegado... —Tiffany se interrumpió para añadir un efecto dramático a sus palabras—... han robado al señor Cheltham en el aeropuerto.
Paula se dejó caer en una silla.
—¿Se encuentra bien? ¿Y cómo está Delfi?
—Los dos están bien. Un joven robó su ordenador portátil y salió corriendo. El señor y la señora Cheltham han pasado horas en la comisaría, pero no tienen esperanzas de recuperarlo.
—¿Estás segura de que se encuentran bien? ¿Solo se llevaron el ordenador del señor Cheltham? —preguntó Pedro con el ceño fruncido.
Tiffany movió su mano y sus uñas rosas enfatizaron sus palabras.
—Solo el ordenador. Pero podría haber sido mucho peor. ¿Y si se hubieran llevado el bolso Gucci de la señora Cheltham? Vale una pequeña fortuna y guarda su maquillaje en él —Tiffany miró a Paula de mujer a mujer con expresión horrorizada—. ¿Imaginas estar en un país extranjero sin tu maquillaje? Tendrías que ir a comprarlo, y probablemente no tendrían tu marca.
Paula se preguntó si hablaría en serio o si estaría bromeando. Pero su expresión horrorizada la delataba. El ordenador de Gonzalo, que valía al menos dos mil dólares y era la única conexión con su trabajo, había desaparecido... ¿y Tiffany se preocupaba por las pinturas de guerra de Del? Pau se pintaba los ojos y se maquillaba un poco cada mañana simplemente para evitar asustar a los niños pequeños.
—Sí, el maquillaje se ha salvado por los pelos.
Pedro, fuera del alcance de la visión de Tiffany, movió un dedo admonitorio en dirección a Paula. Sus ojos verdes brillaron, divertidos. La había interpretado con toda claridad. Compartir con él una silenciosa risa fue casi tan íntimo como compartir un beso. E igualmente inquietante.
A continuación se puso serio y se volvió hacia Tiffany.
—¿Y qué va a hacer el señor Cheltham sin ordenador?
—O, eso ha sido fácil. He localizado una tienda de ordenadores en Bogotá. Se lo entregarán esta tarde y podremos descargar todos los archivos que necesita a través del módem.
Tiffany tenía una visión del mundo bastante distorsionada, pero no había duda de que era eficiente.
Gonzalo no podía haberse conectado con su ordenador central la noche anterior porque no tenía su portátil. Tal vez Tiffany había trabajado desde su casa.
—¿Sueles conectarte alguna vez con este ordenador desde tu casa?
Tiffany arrugó la nariz.
—El señor Cheltham es el único que puede hacerlo. Pero no me importaría. Así podría trabajar en pijama desde la cama —batió las pestañas sugerentemente en dirección a Pedro.
Él sonrió.
—Es una pena que no puedas hacerlo.
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Capitulo 36♥ - Un Caos En Familia♥
Paula solía disfrutar del jardín trasero de la casa de Delfi, espectacular con sus lechos de coloridas flores y sus árboles. Pero en aquellos momentos pasó por él a toda prisa en dirección a la puerta de entrada de las oficinas de Cheltham.
Cuando abrió la puerta y pasó al interior, la sorpresa le hizo detenerse.
Pedro Alfonso apoyaba una cadera contra el escritorio de la pechugona secretaria de Gonzalo, Tiffany Burns. Estaba tan inclinado hacia ella que su pelo negro casi tocaba el rubio de la secretaria.
Esta tenía el mismo aire de confianza sexual en sí misma que la mujer de la portada de la revista de Gladys, aunque, por fortuna, iba vestida y había conseguido encerrar sus pechos en un sujetador. Por supuesto, Paula habría necesitado varias tallas menos si alguna vez hubiera tenido el valor de adoptar aquella actitud.
En lugar de ello, se disculpó por la interrupción y reprimió al monstruo de los celos que empezaba a asomar su fea cabeza. Solo porque Pedro la hubiera besado esa noche no significaba que no pudiera ligar con Tiffany.
Pedro se irguió, pero no se apartó del lado de la secretaria, sin duda, para seguir disfrutando de la visión de sus obvios atributos. ¿Pero qué estaba haciendo allí?
—Las niñas están dormidas y tengo un monitor —palmeó un artilugio sujeto a su cinturón—. Solo quería presentarme a todo el mundo. La señorita Burns tiene un trabajo fascinante. Tanta responsabilidad para alguien tan joven... —Pedro explicó su presencia en la oficina como si ella le hubiera cuestionado al respecto.
—Oh, señorita Chaves. ¿Qué puedo hacer por usted esta mañana? —Tiffany jamás había llamado a Paula «señorita Chaves». Esta pensó que tal vez debería haber dejado su bastón en la entrada—. Guau, que chichón más feo tiene en la cabeza.
La blusa de lino azul de la secretaria enfatizaba sus enormes ojos azules de largas pestañas. Paula bajó la mirada hacia su arrugada camiseta y los pantalones cortos que también se había puesto el día anterior. La falta de una ducha, de sueño y de ropa limpia no hicieron nada por mejorar su estado de ánimo. Ya no solo se sentía vieja, sino también anticuada.
Abrió los ojos de par en par y simuló estar sorprendida.
—¿Realmente hay un chichón en mi cabeza? —ya podía añadir «bruja» a sus demás atributos. Vieja. Anticuada. Arrugada. Relativamente plana. Bruja. Y con un feo chichón en la frente.
Tiffany la miró como si temiera que el golpe hubiera hecho que perdiera la cabeza.
—Sí. Es grande y morado.
Paula fue directa al grano. Cuanto antes pudiera salir de allí, mejor.
—¿Ha llamado ya Gonzalo?
—Hace más o menos una hora. Estaban agotados. Han sufrido toda clase de retrasos y acababan de llegar.
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jueves, 25 de septiembre de 2014
Capitulo 35♥ - Un Caos En Familia♥
A lo largo de toda su vida, Gladys jamás había sermoneado a su nieta. El incómodo matiz de verdad que había tras sus palabras hizo que Pau se pusiera un poco a la defensiva.
De manera que se estaba anquilosando...
¿pero no demostraba su intento de viaje a Jamaica que podía no ser tan cuadriculada? Una molesta voz interior le recordó la rapidez con que había vuelto a su zona de seguridad en cuanto Del la había llamado pidiéndole ayuda.
—Tienes razón. Creo que esta noche me acercaré a él y le diré... —su pie tropezó con algo suave y blando—... «Hola, Pedro, ¿qué te parece si practicamos un poco el baile de colchón?» —se agachó para recoger el osito de peluche que Mili había dejado en el dormitorio.
Una lucecita roja brillaba en la parte trasera de su peluda cabeza.
Distraídamente, desconectó el interruptor para ahorrar pilas.
—Eso es, querida. Sabía que tenías algo de garra oculta en algún sitio—de pronto, bajó de la cama y salió de la habitación—. Enseguida vuelvo.
Regresó un momento después y arrojó una revista en la cama de Pau.
Una sensual morena aparecía en la portada sin sujetador y con unas diminutas braguitas. Cómo lograr que se vuelva loco por ti , podía leerse en la parte inferior. Sin duda, aquella revista no era El empresario del software.
—Y asegúrate de tomar notas antes de devolverla—añadió Gladys al salir del dormitorio.
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Capitulo 34♥ - Un Caos En Familia♥
—¿Qué razones?
—Para empezar, Pedro es el niñero.
—No sabía que fueras tan clasista, Paula.
Pau poseía una habilidad excelente para comunicarse. Rara vez tenía problemas comunicándose con sus empleados o sus clientes. Sin embargo, Gladys tenía un don especial para retorcer sus palabras.
—No soy clasista, y lo sabes muy bien. ¿Qué te parece el término «acoso sexual»?
—Pedro no trabaja para ti, luego no estarías aprovechándote de tu posición.
—Pero después todo resultaría muy incómodo.
Gladys sacó del neceser que tenía en la mesilla de noche un frasquito de esmalte de uñas.
—Annabelle Tinsley está saliendo con Nathan Biedelmyer —abrió el frasco y empezó a pintarse las uñas como si sus palabras lo hubieran dejado todo aclarado.
—Me alegro, ¿pero qué tiene que ver eso conmigo?
—Pertenecemos al mismo club de bingo. Si las cosas no salen bien entre Nathan y Annabelle, seguiremos perteneciendo al mismo club. Todos nos enfrentaremos a la situación. Entretanto, Annabelle dice que Nathan es una auténtica máquina.
—¿Una máquina? ¿Se puede saber de dónde sacas esos términos?
—Leo mucho —miró la revista que había en la mesilla de noche—. Y no precisamente El Empresario del Software. Hazme caso; Pedro es una máquina. Me pregunto si tendrá un padre o un abuelo disponible. Tal vez podríamos salir juntos.
Pau preferiría subir a un puente y tirarse.
—Déjalo, abuela.
Gladys simuló hacer un puchero.
—Aguafiestas. Y ahora, volvamos a Pedro. Los niños no tardarán mucho en conseguir que se vaya, así que será mejor que te espabiles mientras aún sigue aquí.
—Hay algo en él que no encaja —esa mañana, en el coche, había averiguado con cierto alivio que Pedro se había quedado dormido la noche anterior en la mecedora con Cami en brazos. Hasta ese momento se había preguntado si habría entrado en el despacho de Gonzalo. Sin darse cuenta, Cami le había ofrecido una coartada.
Gladys se encogió de hombros.
—Ayer llamaste a la agencia que lo ha enviado y te aseguraron que es un niñero magnífico. ¿Qué más quieres? Ese es parte de tu problema.
Aquello era nuevo para Pau. No sabía que tuviera un problema.
—Cuando llegas a una conclusión ya no hay manera de hacerte cambiar de idea —continuó su abuela—. El pobre Pedro no tiene el aspecto qué cabría esperar en un niñero ni se comporta como tal. Por tanto, no puede serlo. Tienes que hacer algo para dejar de ser tan rutinaria y tan cuadriculada, o acabarás por anquilosarte.
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Capitulo 33♥ - Un Caos En Familia♥
Pau detuvo a las niñas cuando se preparaban para lanzar otro ataque.
—Ya basta, niñas. Dadme esos donuts. El sargento Blakely solo ha puesto una multa al señor Pedro por conducir demasiado deprisa. No va a arrestar a nadie —tras desarmar a las niñas volvió su atención hacia Blakely—. Siento este desastre. Solo estaban tratando de defender a su niñero.
Blakely retiró un trozo de gelatina de su ceja.
—No hay problema, señorita. Esas niñas tienen muy buena puntería.
—¡Vamos a llegar tarde! —gritó Thiago.
—Si eso es todo, oficial, será mejor que nos vayamos... —Pedro metió la primera y no pudo evitar añadir—... antes de que la situación se vuelva más pegajosa —no trató de reprimir su sonrisa. ¿Quién era ahora el payaso?
Pau pegó un bocado a una de las armas confiscadas. Un trozo rojo de frambuesa decoró su labio.
—Hmm. Malgastar un donut de gelatina es algo que no se debe hacer —miro hacia atrás y vio que Blakely seguía donde estaba, tratando de retirar la gelatina de su uniforme—. No hay duda de que ese tipo tiene un gran sentido del humor.
Su comentario borró de un plumazo la sonrisa del rostro de Pedro.
—¿Ya estás de vuelta? —preguntó Gladys desde la cama.
Pau estaba trabajando con su ordenador portátil en el escritorio del dormitorio de los invitados.
—Hemos vuelto hace media hora. Habríamos llegado antes si no hubieran hecho parar a Pedro para ponerle una multa por ir demasiado deprisa —conectó la impresora al ordenador y sonrió—. No puede decirse que le haya hecho mucha gracia. Era el mismo policía que acudió a nuestra llamada de ayer. Creo que se llama Blakely —a continuación le contó a su abuela lo sucedido.
Gladys rió.
—He de reconocer que esas niñas son unos diablillos muy creativos. ¿Cómo está tu cabeza?
—Me duele un poco, pero bien. Solo estoy un poco cansada. Algunos de nosotros no hemos podido dormir esta mañana después de pasarnos la noche jugando al rummy —dijo Pau a la vez que dedicaba a Gladys una significativa mirada.
—Si hubieras jugado bien tus cartas, querida, podrías haber estado toda la noche despierta y bailando.
Por la expresión de su abuela, Pau supo que se traía algo entre manos. La conocía bien. De todos modos mordió el anzuelo, ya que Gladys parecía disfrutar escandalizando a su conservadora nieta.
—¿Bailando?
—Bailando en el colchón de tu cama.
—Has perdido por completo la cabeza —Pau interpretó su papel de nieta escandalizada, aunque lo cierto era que la sugerencia de Gladys resultaba realmente atractiva. Su abuela nunca la había presionado tanto y tan rápido respecto a ningún hombre—. Además, hay un montón de razones por las que esa no habría sido una buena idea.
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sábado, 20 de septiembre de 2014
Capitulo 32♥ - Un Caos En Familia♥
Ella no rió abiertamente, pero sus ojos brillaron de un modo muy elocuente.
—Me temo que no vas a poder pasar el semáforo.
Al menos tenía sentido del humor.
Pedro gruñó al ver el número del coche de policía que lo seguía. Blakely. Habría preferido a cualquiera menos a él. ¿Qué había hecho para merecer aquella racha de mala suerte? Bajó su ventanilla y esperó.
—No quiero que los policías lleven al señor Pedro a la cárcel —lloriqueó Mili.
—No van a llevarme a la cárcel, querida.
—Te llevarán a ti en su lugar —amenazó Thiago, y sus amigos y él rompieron a reír histéricamente.
—Thiago...
—¿Sabe la velocidad a la que...? —se interrumpió al reconocer a Pedro. Si hubiera sonreído más ampliamente, se habría hecho daño en la boca—. Ah, señor Alfonso, así que volvemos a vernos. Me alegra ver que hoy no está envuelto en cinta de embalar.
Pedro le entregó el carnet de conducir y los papeles del coche sin hacer ningún comentario.
Hacerse el listillo con Blakely no le serviría de nada.
—Iba veinte kilómetros por hora más rápido de la velocidad permitida. Parece que esta mañana se ha puesto sus zapatos de plomo.
Pau dejó escapar una risita ahogada. Blakely la miró y le dedicó una aduladora sonrisa. Pedro odiaba a los tipos que creían que debían enseñar todos los dientes cuando sonreían.
—Buenos días, señorita. Tendríamos que dejar de vernos de este modo...
Y ella le devolvió la sonrisa. Pedro había tenido que hacer verdaderos esfuerzos para superar su actitud distante y ahora ella sonreía al escuchar el trillado comentario de Blakely. Y justo cuando había empezado a sonar tan conyugal... Recordaba una conversación en el vestuario de la comisaría sobre el reciente divorcio de Blakely.
—Si pudiéramos ponernos en marcha... —interrumpió.
Tenía que llevar a los niños al colegio. Que Blakely se dedicara a ligar en su tiempo libre.
Siguiendo con su comedia, Blakely le devolvió los papeles junto con una multa. Pedro miró el reloj del sapicadero. El retraso no había ayudado, pero aún podían llegar a tiempo.
Mili y Cami se inclinaron hacia el respaldo de su asiento.
—Una, tres, cuatro... ¡Ya!
De pronto, dos trozos de gelatina de frambuesa chocaron contra el uniforme de Blakely.
—¡Corra, señor Pepe! ¡Escape antes de que el señor malo lo arreste! —gritó Mili junto al oído de Pedro mientras ella y Cami lanzaban otra andanada.
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3/3 Listoo..3 caps, espero les guste, comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters
Pd: Se acerca el cumpleaños de Pedro y cn una amiga estamos haciendo un video, asi lo ve y todo eso, les dejo aca la foto donde dice q es lo q tienen q hacer.. espero que se copen♥
Buenas noches♥
Capitulo 31♥ - Un Caos En Familia♥
Pau tuvo que apoyar a las niñas. Prefería saltarse la avena.
Pedro intervino de inmediato al ver que la señora Price fruncía el ceño.
—Hablaremos sobre eso más tarde, niñas. Trataré de mejorar los horarios a partir de mañana, señora Price. Tal vez, si me echa una mano... —otra de sus letales sonrisas y el ceño de la cocinera desapareció como por ensalmo.
Thiago eligió aquel momento para aparecer a toda prisa, metiéndose la camisa en los pantalones mientras corría.
—Vamos, tía Pau.
Pedro empujó con suavidad a las niñas hacia la puerta y la señora Price se fijó de pronto en Pau.
—Dios santo, ¿qué le ha pasado? ¿Quiere que le prepare una bolsa de hielo?
Paula no tenía tiempo ni ganas de explicar de nuevo lo sucedido, y hasta que averiguara con exactitud lo que había sucedido en el despacho de Gonzalo lo mejor sería mantenerse en silencio.
—He resbalado y me he dado un golpe en la cabeza. Gladys está arriba, dormida. Vamos a quedarnos unos días.
La señora Price pareció desconcertada por un momento, pero enseguida se recuperó.
—Muy bien.
Pau ya había detectado la falta de entusiasmo de Pedro cuando le había dicho que Gladys y ella iban a quedarse, y la señora Price tampoco se había mostrado muy entusiasmada con la idea. Aquello empezaba a resultar cada vez más misterioso; primero se pega un buen golpe en la cabeza y luego el coche no le arranca.
¿Le había empujado realmente la puerta la noche pasada o había sorprendido a alguien en el despacho de Gonzalo?
Un estremecimiento recorrió su espalda.
Las cosas se estaban poniendo más y más interesantes. Y no pensaba ir a ningún lado hasta averiguar qué estaba pasando.
Pedro se alejó del semáforo en rojo y aceleró.
Aquel viejo modelo Suv se manejaba fácilmente.
—Convendría que fueras más despacio por aquí —dijo Pau, que estaba sentada junto a él en el asiento del copiloto. Cami y Mili discutían por unos donuts de gelatina en los asientos del centro y Thiago y sus compañeros de viaje ocupaban los traseros. Tener a Pau sentada a su lado hacía que toda la situación adquiriera un sentido sur real de familia... de una gran familia. Incluso parecía una auténtica esposa diciéndole cómo tenía que conducir.
—No te preocupes. Los chicos no pueden llegar tarde a su examen. Si logramos pasar ese semáforo antes de que se ponga en rojo, lo conseguiremos —Pedro aceleró. Había pillado todos los semáforos en rojo desde que habían salido.
Al oír el repentino sonido de una sirena miró el espejo retrovisor y vio el destello de unas luces azules reflejadas en él. Reprimió una maldición y miró a Pau mientras detenía el coche en el lado derecho de la carretera.
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Capitulo 30♥ - Un Caos En Familia♥
—Esta mañana no podemos llegar tarde. A primera hora hay un examen —informó Thiago, como si dudara de la eficiencia de Pedro. Miró a sus hermanas—. Ninguno de nosotros está vestido, y tampoco hemos desayunado.
Mili rompió a llorar de improviso.
—He tenido un... accidente —balbuceó, desconsolada.
Un pequeño charco adornaba la alfombra entre sus pies.
—¡Me pondrán un cero si llego tarde! —gritó Thiago por encima del barullo general—. No podemos llegar tarde. Tengo que mantener una media de sobresaliente para seguir perteneciendo al club financiero.
Pedro miró a Pau por encima del caos general y vio la expresión desafiante de su mirada. Cuadró los hombros y tomó a cada niña bajo un brazo. La sorpresa hizo que ambas se callaran al unísono.
—Reunios conmigo en el garaje a las siete y media —dijo a Pau y a Thiago. Miró a este y añadió—: Desayunaremos en el camino. No llegarás tarde.
Deseó sentir tanta confianza en su promesa como la que parecieron manifestar ellos... y eso que su expresión había sido de puro escepticismo.
—¿Usted es el nuevo niñero? ¿Y los niños van a saltarse el desayuno? —la señora Price, cocinera y asistenta de la familia, miró de Pedro a las niñas y luego a los cuencos de avena con leche caliente que había sobre la mesa.
Pau permaneció en el pasillo sin sentir la más mínima culpabilidad por estar escuchando a escondidas.
Pedro no daba precisamente la imagen del niñero perfecto. Se había puesto unos pantalones caqui y un polo, pero no se había afeitado y un mechón oscuro sobresalía entre su pelo. Pero para desgracia del estado hormonal de Pau, tenía un aspecto muy sexy. Sin embargo, no tenía el aspecto más adecuado para cuidar de tres niños.
Mili y Cami tampoco hicieron mucho para mejorar la primera impresión de la señora Price respecto a Pedro. Ninguna estaba peinada, Cami llevaba una camiseta rosa del revés con unos pantalones cortos rojos y Mili una camisa turquesa con ranas naranjas sobre unos pantalones desteñidos en tonos pastel. Su madre habría sufrido un ataque al corazón si las hubiera visto.
Pedro dedicó a la señora Price una sonrisa que hizo aflorar un atractivo hoyuelo en el centro de su mejilla izquierda. No había duda de que aquel hombre tenía mucho encanto cuando quería.
—Sí, señora. Me han enviado de Nurturing Nannies Network. El desayuno tiene un aspecto estupendo. Tal vez las niñas podrían tomarlo hoy como refrigerio.
La señora Price se mostró encantada.
Cami sacó la lengua a los cuencos que se hallaban sobre la mesa y expresó su opinión sobre el contenido con una sonora pedorreta.
Mili apoyó a su hermana.
—Odio la avena.
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martes, 16 de septiembre de 2014
Capitulo 29♥ - Un Caos En Familia♥
Pedro sufrió un varapalo en su ego al percibir su tono desesperado. La noche anterior no había puesto ninguna objeción a que la besara.
—De acuerdo —Mili besó a su tía en la frente y Cami hizo lo mismo.
—Gracias, corazones. Eso era justo lo que necesitaba —Pau se levantó y acarició con afecto las cabezas de sus sobrinas—. ¿Qué ha pasado con el pañal de Cami?
Si no se había fijado en el muslo empapado de Pedro, él no tenía intención de señalárselo. Los niños Cheltham y la dignidad adulta no iban precisamente de la mano.
—No preguntes.
La criatura número tres abrió en ese momento la puerta de su dormitorio y salió al pasillo con los ojos cargados de sueño.
—He dormido más de la cuenta. Tengo que salir para el colegio en media hora y es nuestro turno de compartir el coche.
¿Media hora? No había problema. Pedro podía afeitarse y ducharse en la mitad de tiempo.
Mili tiró de la pierna seca de sus pantalones.
—Tengo hambre, señor Pedro.
Cami la apoyó.
—Comida, comida, comida —balbuceó, o al menos eso le pareció a él.
Mili siguió tirando.
—¿Podemos tomar tarta de chocolate para desayunar? Por favor, por favor...
—Tarta, tarta, tarta —Cami apoyó la moción poniéndose a corretear alrededor de Pedro.
—Necesito un favor —gritó Paula por encima del grupo de presión «pro tarta»—. ¿Podrías acercarme un momento a casa? Mi coche no quiere arrancar esta mañana. El colegio de Thiago está a medio camino de mi casa y necesito recoger mi ordenador portátil y algo de ropa.
—¿Algo de ropa y tu portátil? —repitió Pedro.
—Sí —Pau le dedicó una sonrisa retadora—. Gladys y yo hemos decidido quedarnos de visita. Tal vez una semana o más.
Olvidada la tarta de chocolate por un instante, Mili se puso a brincar.
—¡Sí, sí! Tía Pau y Gladys van a quedarse una semana. ¡Viva!
Cami se unió a ella.
Pedro logró esbozar una sonrisa.
—No hay problema.
Toda una semana con Pau pisándole los talones, entrometiéndose en su investigación y en su mente.
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Lo prometido es deuda 3/3♥ Espero que les gusten los caps, comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥
Capitulo 28♥ - Un Caos En Familia♥
—¿Qué te ha pasado? —preguntó, sorprendido—. Tienes un aspecto horroroso.
—Tampoco puede decirse que tú tengas un aspecto maravilloso esta mañana —Pau frunció el ceño, lo que provocó una mueca de dolor—. Tropecé y me golpeé en la cabeza. Luego, Gladys se sintió impulsada a mantenerme despierta toda la noche jugando al rummy. Según ella, quería asegurarse de que no sufriera una conmoción cerebral. Yo creo que lo que quería era jugar al rummy. Así que me he dado un buen coscorrón en la cabeza y no he dormido.
Y estaba de mal humor.
Pedro estuvo a punto de preguntarle si estaba segura de que no se trataba del síndrome premenstrual, pero se contuvo.
—¿Y contra qué te golpeaste para hacerte un chichón como ese? —utilizó la mezcla justa de compasión y preocupación para obtener la respuesta a una pregunta que no tenía derecho a hacer.
—Contra el escritorio de Gonzalo. La puerta del despacho se cierra automáticamente y no me retiré a tiempo de su trayectoria —Pau se tocó el chichón.
Pedro pensó que él debería haber estado husmeando en el despacho de Cheltham en lugar de haber echado una cabezada en el cuarto de Cami.
¿Pero qué hacía Pau en el despacho de Cheltham después de media noche? Preguntar aquello ya habría sido demasiado.
Se había fijado en el teclado numérico que había en una puerta junto a la cocina. ¿Las puertas se cerraban automáticamente? Sin embargo, Pau tenía acceso. Era posible que la esposa de Cheltham estuviera metida en aquello. Y, quizá, también Pau. ¿No le había dicho la noche anterior que la familia estaba muy unida para lo bueno y para lo malo? ¿Se extendería aquella unidad a la actividad criminal?
—Tienes un chichón muy grande, tía Pau. ¿Has llorado? ¿Duele mucho? —preguntó Mili con labios temblorosos. Adoraba a su tía.
Pau se agachó junto a las niñas y las rodeó con sus brazos.
—No lloréis, corazones. Tía Pau está bien. Solo duele un poco, y ya está mucho mejor que antes.
Aún preocupada, Mili metió un dedo en su nariz en busca de inspiración. Cuando la encontró se volvió hacia su niñero.
—El señor Pedro puede besar el chichón para que mejore.
Pau miró a la niña como si hubiera sugerido una tortura china. Pedro se dijo que no volvería a cometer aquel error, ni siquiera bajo la dirección de una dictadora en miniatura.
—No, no hace falta —dijo Pau ruborizada. El rojo combinado con el morado del chichón le dio aspecto de arco iris.
Mili hizo un puchero.
—El chichón necesita un beso. Los besos siempre hacen que los chichones mejoren.
—¿Por qué no le das un beso tú? Seguro que eso hará que me sienta mejor —sugirió Pau.
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Capitulo 27♥ - Un Caos En Familia♥
Una húmeda calidez penetró el sueño de Pedro que, reacion, abrió los ojos. Se sintió un tanto desorientado al comprobar que se encontraba sentado en una mecedora en la habitación de Cami. Tenía tortícolis, cosa lógica después de haber dormido en una silla, y estaba tan lejos de atrapar a Cheltman como el día anterior.
Cami se movió en su regazo y le sonrió.
—Buenos días, señorita —era extraño, pero Pedro nunca había convivido con niños. Sus padres los consideraban un «accidente» del que nunca habían llegado a recuperarse del todo. Absortos el uno en el otro, no habían hecho sitio en sus vidas para nadie más. Nunca lo animaron a llevar a otros niños a casa. Hasta que había ingresado en la policía no había tenido la sensación de pertenecer a una familia.
Para él, los niños eran un territorio desconocido que nunca había tenido intención de explorar. Solo que aquella criatura casi le hacía olvidar el dolor de cuello.
Sonrió.
Cami lo recompensó lanzándole su pañal, que pasó rozándole la cabeza.
—Se supone que eso debes llevarlo puesto... —Pedro se interrumpió a mitad de la frase. Aquel pañal seco fuera del beep de Cami explicaba la humedad que sentía en la pierna. Miró sus vaqueros y vio en ellos una mancha oscura que confirmó sus sospechas. De momento le había vomitado y le había meado encima; por tanto, solo le quedaba...
Depósito con rapidez a Cami en el suelo y se levantó de la mecedora. Algunos músculos en los que no había pensado en años protestaron vehementemente. Toda una proeza, teniendo en cuenta que iba al gimnasio con regularidad.
Mili entró en el cuarto de Cami arrastrando una gastada manta.
—Oh, oh, has tenido un accidente.
—Buenos días, Mili. El accidente lo ha tenido tu hermana.
—No importa. Yo también tengo accidentes —la niña bajó la voz—. Pero no debes culpar a Cami. Mamá dice que cuando uno se mete en problemas tiene que asumir la responsabilidad de lo que ha hecho.
—Cami se ha quitado el pañal —una vez más, Pedro se vio reducido a discutir con una niña de tres años.
—Eso es por que le pica. Yo solía usarlos y también me picaban cuando estaban mojados—Mili habló con la suprema autoridad de alguien que llevara al menos un año sin usar pañales.
Pedro podía dar fe de lo del picor. Necesitaba cambiarse de vaqueros. Se pasó una mano por la barbilla. De hecho, necesitaba una ducha y un afeitado.
Cuando salió al pasillo con Cami y Mili, se topó literalmente con Pau. La sujetó por el brazo para que recuperara el equilibrio y una oleada de atracción lo recorrió al sentir su cálida carne bajo la palma de la mano. Un chichón del tamaño de una pelota de ping pong en el centro de su frente y unas grandes ojeras lo miraron.
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domingo, 14 de septiembre de 2014
Capitulo 26♥ - Un Caos En Familia♥
Se dio cuenta de que no había escuchado la respuesta de Pau.
—Lo siento, querida. ¿Qué has dicho?
—Que no me he apartado a tiempo y la puerta me ha empujado al cerrarse. No he podido evitar golpearme contra el borde de la mesa.
—Y si sabías que la puerta se cerraba automáticamente, ¿por qué te has parado en el umbral?
Pau dudó un momento antes de contestar.
—Porque esperaba que el cuarto estuviera a oscuras, pero no era así. ¿Se habría ido Gonzalo de la ciudad sin apagar su ordenador? Y en lugar de un salvapantallas lo que había en el monitor era una página de contabilidad.
Gladys movió una mano, molesta.
—No entiendo nada de ordenadores. Explícamelo en inglés normal.
—Todo el asunto del ordenador resulta muy extraño, sobre todo teniendo en cuenta que la página de contabilidad había desaparecido cuando he despertado —Pau movió a un lado la bolsa de hielo—.Puede que Gonzalo se conectara desde Bogotá. Es lo único que explicaría que la pantalla cambiara.
Gladys seguía sin entender nada de ordenadores, pero su nieta parecía considerar que era un asunto importante. En su opinión, lo que Pau había encontrado era un buen partido en Pedro Alfonso. Lo presentía. Pero sabía que Pau pondría pies en polvorosa en cuanto pudiera y las cosas se enfriarían entre ellos antes de haber llegado a calentarse en realidad. Paula tenía planeada una semana de vacaciones en Jamaica. Lo supiera o no, lo que estaba buscando se encontraba allí mismo, ante sus narices. Ella solo tenía que retenerla allí el tiempo suficiente para que se diera cuenta.
—Probablemente eso es lo que pasó, querida. Pero tal vez deberíamos quedarnos unos días más, hasta que las cosas se asienten. A fin de cuentas, ya tenías todo organizado para no trabajar.
—Puedo hacerlo aquí desde mi portátil. Lo recogeré mañana. Si Gonzalo planea conectarse con su ordenador desde allí, no puedo ocuparle la línea —Pau reprimió un bostezo.
Gladys sacó un mazo de cartas.
—Olvídate de dormir. Con un golpe así en la cabeza tienes que mantenerte despierta —barajó las cartas con la habilidad de un jugador profesional de Las Vegas—. ¿A qué quieres jugar?
—Estupendo. Antes no podía dormir y ahora tú no me dejas —Pau se irguió en la cama—. Al rummy. Adelante, reparte.
Gladys miró a su nieta con expresión resplandeciente.
Sabía con exactitud lo que había mantenido despierta a Paula esa noche. Y le encantaba jugar al rummy.
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Buuuuuuueno holaaaaaa! volviii, al fiin, el cole me tenia re atareada y me sigue teniendo, dps me quede sin internet (sufri mucho) por dias, fue horrendo! :'c. PERDON POR NO SUBIR!
3 Caps♥ espero que les sea de su agrado, Comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters, si hay MUCHOS comentarios, mañana subo 3 masss c:
PD: PyP se casaronnnnnnnn♥ aaaw c': llorooo♥
Buenas noches♥
Capitulo 25♥ - Un Caos En Familia♥
Pau había vuelto a su cama. Sin embargo, en lugar de quedarse dormida, no lograba apartar de su mente la imagen de Pedro alargando la mano hacia ella en su dormitorio como si fuera una amante. Pau, dueña y señora de sus pensamientos, no lograba alejar de su mente aquella escena ni la desconocida palpitación sexual que había despertado en ella.
Tras intentar todos los trucos conocidos para conciliar el sueño, incluyendo el de contar ovejas, decidió levantarse a trabajar en un programa de software bastante complicado que tenía entre manos. Utilizaría el ordenador de Gonzalo para conectarse con el suyo. Una sesión difícil de programación volvería a poner las cosas en su sitio. O, al menos, conseguiría algo más que dedicarse a dar vueltas en la cama.
Descalza, cruzó el descansillo y bajó las escaleras. El despacho de Gonzalo estaba en la parte trasera de la casa, unido por un pasillo adyacente a la cocina. Trató de recordar el código de las puertas que había en los extremos del pasillo. A veces tenía la impresión de que su cuñado dirigía Fort Nox en lugar de un negocio de transportes.
Moviéndose con cautela avanzó sin ningún contratiempo. Cuando llegó a la puerta introdujo una serie de números en el teclado iluminado y esta se abrió. Al entrar al pasillo las luces que había en el techo se encendieron de forma automática y la puerta se cerró a sus espaldas con un golpe seco. Las puertas estaban diseñadas para cerrarse solas, de manera que el despacho de Gonzalo nunca quedara abierto.
Fue hasta el otro extremo del pasillo, introdujo el código en el siguiente teclado y la puerta se abrió. Pasó al interior del despacho y se detuvo en seco. ¡Qué extraño! El brillo de la pantalla del monitor iluminaba de modo inquietante la habitación. Gonzalo y Delfi se habían ido esa mañana. ¿Por qué estaba encendido el ordenador? ¿Y por qué aparecía en este una página de contabilidad en lugar de un salvapantallas?
La puerta se cerró tras ella y la empujó por el hombro.
Paula salió lanzada hacia delante y alargó los brazos en un vano intento por mantener el equilibrio.
La esquina del escritorio de Gonzalo avanzó inexorablemente hacia su cabeza. Solo tuvo tiempo para pensar una cosa: aquello iba a doler. Y así fue. Hasta que se hundió en el oscuro olvido.
—Y ahora, cuéntame cómo te has dado ese golpe en la cabeza en plena noche —Gladys apoyó una bolsa de hielo sobre el chichón que se había hecho Pau en la frente y luego se dejó caer en el otro extremo de la cama.
—No estoy segura de lo que ha pasado. No podía dormir, de manera que he decidido ir a conectarme a mi ordenador a través del de Gonzalo. Las puertas que dan al despacho tienen un temporizador para cerrarse automáticamente.
—¿En serio? —Gladys olvidó muy rápido lo de las puertas, pero tomó nota de que Pau no había podido dormir. Nada solía interponerse entre su nieta y el sueño, pero también era cierto que aquella nieta en particular nunca se había visto atrapada en las redes de una auténtica y tradicional tensión sexual. Gladys había rezado tres ave marías y un aleluya para celebrar que Pau hubiera encontrado por fin un hombre que pudiera afectarla un poco. Mientras echaba un cigarrito en el porche, había visto a Pau y al niñero besándose en la biblioteca como si no fuera a haber un mañana. Había esperado todo lo que había podido, pero al final había llamado a la puerta. En general, envejecer era una desgracia, pero lo peor era aquel problema de la incontinencia.
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Capitulo 24♥ - Un Caos En Familia♥
Él abrió los ojos. En aquel instante, antes de que la comprensión desplazara al sueño, sonrió sensualmente y alargó una mano hacia ella.
—Hola, nena.
Momento equivocado. Lugar equivocado. ¿Mujer equivocada? ¿La habría confundido con alguna otra? Pau se apartó de su lado.
La realidad se impuso antes de que Pedro llegara a tocarla.
—¿Qué sucede? —preguntó a la vez que se sentaba.
—Cami está llorando.
—Ya lo oigo —Pedro volvió a tumbarse—. Haz que pare.
—Ya lo he intentado, pero no sé cómo hacerlo. Además, ese es tu trabajo —le recordó Pau mientras lo tomaba de las manos y tiraba de él—. Levántate.
Pedro volvió a sentarse. En esa ocasión agitó la cabeza como para despejarse.
—¿Qué le sucede?
—Si lo supiera, no estaría aquí, ¿no te parece?
Pedro miró a Pau con rapidez de arriba a abajo, haciéndola consciente del corto camisón que había tomado prestado del armario de su hermana.
—No, por desgracia.
Pau se apartó a un lado.
Pedro se levantó y tomó unos vaqueros que había en el suelo, a los pies de la cama. Pau debería haber apartado la mirada. Hacerlo habría sido lo decente, lo típico en ella, pero decidió mirar, o, más bien, comerse con los ojos aquel magnífico ejemplar de hombre mientras se ponía los vaqueros y la camiseta.
Cuando Pedro se encaminó hacia la puerta, ella lo siguió.
—¿No te informó la niñera anterior sobre los niños?
—Se limitó a desearme suerte y a salir corriendo —contestó Pedro por encima del hombro.
Thiago se reunió con ellos en el pasillo. Entregó la criatura a Pedro con evidente alivio.
—Debo irme a dormir. Mañana tengo que estar despejado para ir al colegio.
Pedro apoyó a Cami contra su hombro y le palmeó la espalda. Un poderoso eructo resonó por toda la casa.
—Diez —dijeron Thiago y Pedro al unísono. El niño sonrió adormecido mientras volvía a su dormitorio.
¿Gases? ¿Todo aquel jaleo por unos gases? No había duda de que Pedro tenía mano para los niños.
Pau renunció a intentar dormir. La casa había recuperado la tranquilidad. Al parecer, Pedro había vuelto a meter a Cami en su cuna sin mayores problemas.
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sábado, 23 de agosto de 2014
Capitulo 23♥ - Un Caos En Familia♥
Pero no podía dormir.
Miró el reloj de la mesilla de noche. Las doce menos cinco. Apenas habían pasado cinco minutos desde la última vez que lo había mirado.
No lograba ponerse cómoda. No podía relajarse. Maldijo a Pedro Alfonso. Estaba demasiado inquieta, casi febril. Y la culpa la tenía un solo beso de aquel hombre. Nada de aquello tenía sentido.
No se fiaba de él. Había visto la delicadeza con que trataba a los niños, pero también había comprobado su ineptitud. No le gustaba estar allí. Pedro Alfonso ocultaba algo. Había algo en él que no sonaba cierto.
Sin embargo, el hambriento modo en que había devorado su boca no había sido una mentira. Y tampoco había simulado su prominente y dura reacción. Horas después, ella seguía sintiéndose fuera de control.
Un tenue grito resonó en el silencio reinante. ¿Lo había imaginado? No, allí estaba de nuevo, solo que más fuerte y más prolongado. En unos momentos fue ganando intensidad. Cami.
Pau esperó. La niña se callaría en cuanto Pedro fuera a verla. Los segundos fueron pasando y los gritos seguían. Preocupada por si Cami pudiera llegar a sentirse abandonada, salió de la cama.
Cruzó el descansillo que unía su cuarto y el de Gladys con los dormitorios de los niños. Estaba a punto de llegar al de Cami cuando Thiago salió de esta con la niña en brazos. Se la entregó y Pau trató de calmarla, pero todo fue inútil. No sabía cómo calmar a su sobrina.
Sabía jugar con los niños y mimarlos como solían hacerlo las tías, pero no sabía cómo cuidarlos. Sin embargo, conocía a alguien que, al menos se suponía que sabía hacerlo.
Entregó la niña de nuevo a Thiago.
—Quédate con ella un momento mientras voy a por ayuda.
Entró en la habitación de Pedro directamente, sin llamar. Se detuvo un momento mientras sus ojos se adaptaban a la penumbra reinante. Pedro estaba tumbado sobre la cama, casi desnudo excepto por unos calzoncillos, y dormido como un bebé.
Se acercó a la cama y lo llamó.
—Pedro. Pedro, despierta.
Él murmuró algo en su sueño y giró la cabeza en la otra dirección. Pau pensó que, ya que ella se había pasado la noche dando vueltas, él al menos podía haber tenido la decencia de perder un poco de sueño.
Se acercó más, incómoda por ser tan consciente de la gran superficie de musculoso pecho y de las poderosas piernas expuestas a su mirada. A pesar de que apreciaba la vista, apreciaría aún más que su sobrina se tranquilizara. Apoyó una mano sobre le pecho de Pedro y empujó con fuerza.
—Despierta, Pedro.
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Continuaraaaaaa..
Bueno espero que les guste, comenten aca o en mi tw @meli_pauliters, no doy mas de sueño
Ayer Oli cumpli su primer añito :'') y pyp 38 meses♥ aww :')
Buenas Noches♥
Capitulo 22♥ - Un Caos En Familia♥
Pedro arrojó al suelo del baño la toalla mojada y se puso unos calzoncillos. Nada como una ducha de agua fría para volver a tener la cabeza sobre los hombros.
Había quedado como un completo imbécil con Pau Chaves. No tenía por qué haberla abordado en al biblioteca. Sabía que ella no creía que fuera gay. Eso había quedado claro por su forma de mirarlo cuando había ido a su dormitorio para decirle que quería hablar con él. No debería haber permitido que lo besara. Y había cometido un grave error devolviéndole el beso.
¿Qué diablos le pasaba?
Si Gladys no hubiera llamado a la puerta cuando lo había hecho, habrían acabado rodando por el suelo para terminar lo que habían empezado.
¿Qué tenía aquella mujer para excitarlo de aquella manera? No era una belleza ni tenía un gran cuerpo. Era insolente, distante y sarcástica. No le gustaba en especial. E intuía que ella pensaba lo mismo de él. Pero había algo en ella que lo atraía con la misma fuerza de la resaca que acompañaba a las mareas... y que resultaba igualmente peligrosa.
Recordó lo que le ocurrió a Charlie Gallagher, un magnífico policía hasta que se vio emocionalmente implicado con una sospechosa. Desveló su tapadera, murió un policía y él perdió su placa.
La hermana de Pau podía estar implicada en aquel caso. Su trabajo exigía que descubriera la verdad y llevara a los culpables ante la justicia. «Trabajarse» a la hermana de la sospechosa en la biblioteca no formaba parte del trato. No volvería a repetir el error de esa noche.
Pero, contra toda lógica, quería hacerlo. Y la tensión de su entrepierna lo demostraba.
Se sentó en el borde de la cama sin molestarse en apartar las mantas. Agotado, se dejó caer de espaldas sobre el colchón. Mantener el ritmo de aquellos niños casi lo mata. Lo habían atado, le habían pintado la cara, le habían roto la camisa, habían destrozado su reputación profesional, su sexualidad había sido cuestionada, había cambiado numerosos pañales, había hecho de padre confesor y consejero de un jovencito, había preparado comidas, le habían vomitado encima, había bañado a las tres criaturas... y el día aún no había acabado. En un par de horas, cuando Pau y Gladys estuvieran dormidas, iría a inspeccionar el despacho de Cheltham.
¿Cuánto ganarían las niñeras? No tenía ni idea, pero seguro que no era suficiente.
Cuando recuperó la energía suficiente, se irguió en la cama y tomó nota mental de que tenía que decirle a Nan que debería canonizar a Flor. La pobre mujer tenía siete hijos. O era una santa, o estaba loca. Tal vez un poco de ambas cosas.
Pau giró en la cama por enésima vez. Frustrada, golpeó la almohada en un intento de ponerse más cómoda. El sueño jugaba un importante papel en su vida. Le encantaba dormir. Necesitaba al menos siete horas para mantener cierta apariencia civilizada. El sueño nunca la eludía.
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Capitulo 21♥ - Un Caos En Familia♥
Pau alzó ligeramente la barbilla, indicándole que estaba dispuesta a jugar. La boca de Pedro descendió y dejó una serie de insinuantes besos en sus labios. Cada uno de ellos hizo que la temperatura interior de Pau aumentara hasta que dejó escapar un gemido de impaciencia. Él tomó todo lo que le ofrecía y luego exigió más.
La lógica abandonó por completo la mente de Pau, que se abrió a un contacto más íntimo. Pedro gimió contra su boca y sus lenguas se encontraron en un juego de persecuciones y rendición. Ella tiró de su camiseta hasta sacársela de los pantalones, desesperada por sentir su piel contra la de ella.
Pedro tomó sus nalgas en las palmas de las manos y la atrajo con fuerza hacia sí. Pau dio la bienvenida a la dura protuberancia que presionó contra su bajo vientre.
Al no encontrar alivio a su devorador deseo, manifestado en el húmedo calor que palpitaba entre sus piernas, ciñó las caderas de Pedro en una ferviente búsqueda.
El sonido del timbre de la puerta restauró la razón. Se apartó de él, reacia, jadeante. La agitada respiración de Pedro contaba su propia historia.
—Será mejor que vaya a ver quién es antes de que el timbre despierte a los niños —la voz de Pau sonó tan temblorosa como sentía sus piernas.
Pedro movió la cabeza como para despejarse.
—No. Será mejor que vaya yo. Es demasiado tarde como para que se trate de una simple visita.
Pau miró el impresionante abultamiento de la tela vaquera que cubría su entrepierna.
—No creo que estés en el estado más adecuado para ir a abrir.
—No me importa en qué estado esté —replicó él con firmeza. Es tarde y, según puede saber cualquiera, el señor y la señora Cheltham no están encasa. Espera aquí.
Antes de que Pau pudiera responder, Pedro salió de la biblioteca.
Pau debería haber protestado por su actitud machista, pero ni siquiera sabía si habría podido llegar hasta la puerta. Logró cruzar la habitación y dejarse caer en una de las sillas. Era extraño tener a alguien que se ocupara de ella.
La voz de Gladys resonó en el vestíbulo.
—Espero que no estuviera dormido. He salido al porche y la puerta se ha cerrado. Gracias por abrirme —después de veinte años sin fumar, Gladys aún se escapaba de vez en cuando para echar un cigarrillo—. ¡Vaya! Debía estar teniendo un sueño increíble. Siento haberlo despertado. Buenas noches.
Por supuesto, Gladys se había fijado en la entrepierna de Pedro. Y, por supuesto, había hecho un comentario al respecto.
Pau soltó el aliento que había contenido cuando oyó que los pasos de Gladys seguían hacia la escalera sin detenerse en la puerta de la biblioteca. Se centró en sus ejercicios respiratorios de yoga para recuperar la compostura. Era una lástima que no hubiera teorizado la impotencia.
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Capitulo 20♥ - Un Caos En Familia♥
Su mirada miel le llegaba a lo más hondo, haciéndola sentirse expuesta y más que un poco vulnerable. Movió la espalda contra la librería contra la que estaba apoyaba, pero no apartó la mirada. El destello de deseo que leyó en sus ojos hizo que se le acelerara el pulso.
Jamaica podría ser aquello. La gruesa alfombra que había a sus pies se convirtió en arena, el lento girar del ventilador del techo en una cálida brisa del Caribe, la tenue luz reinante en los rayos del sol a través de la sombrilla... ¿Estaban en Jamaica o en Georgia? ¿Pero importaba algo al margen de la atracción primordial que se arremolinaba entre ellos?
Sin una palabra, Pedro se levantó de la silla, se acercó a ella y apoyó una mano en la estantería que había a sus espaldas. Los sentidos de Pau se exacerbaron. La lenta y acompasada respiración de Pedro susurraba una seductora promesa. Incluso sin necesidad de tocarla, su calor la rodeó. Ninguna colonia ni loción para el afeitado enmascaraba su fragancia masculina.
Pau podría haberse apartado fácilmente de él, pero no lo hizo. Quería sentir la suavidad del pelo de aquel hombre contra sus dedos, saborear el placer de su boca, absorber el calor de su cuerpo... Ella, que nunca había escandalizado a nadie, se escandalizó a sí misma con su lascivo deseo.
Pedro apoyó la otra mano en el otro lado de la estantería.
—Y para tu información... —se inclinó hasta que Pau pudo verse reflejada en sus suaves ojos mieles—... soy estrictamente heterosexual.
Incluso con los sentidos excitados y la tensión que palpitaba entre ellos, Pau racionalizó sus opciones. Aquel hombre la atraía, probablemente como algo desconocido. Un beso. Una concesión a Jamaica. Se concedería ese lujo como cura. Apoyó una mano sobre su camiseta y sintió que su calor la penetraba hasta lo más hondo. Tiró de él hasta que sus alientos se fundieron.
—Lo sé.
La última palabra se perdió en la dura línea de la boca de Pedro. Disfrutó del contacto de sus labios, del ligero roce de su barba, pero una notable falta de fuegos artificiales sofocó su ardor. Misión cumplida. Hora de retirarse. Soltó la camiseta y dio por concluido el beso. Había sido agradable, aunque, teniendo en cuenta el nivel de sensualidad alcanzado, también había resultado un tanto decepcionante.
—Ahora es mi turno.
—Me parece justo —dijo Pau. Ella lo había besado, luego debía permitir que él hiciera lo mismo.
Pedro apoyó las manos en sus hombros y la atrajo hacia sí, haciendo que sus muslos y sus pechos se tocaran.
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sábado, 16 de agosto de 2014
Capitulo 19♥ - Un Caos En Familia♥
La perspicacia de Pedro tomó a Pau por sorpresa.
Hacía más o menos un mes que Delfi no dejaba de quejarse de que Thiago era cada vez más travieso.
—Sí, así es.
—Yo no le he preguntado por qué lo ha hecho; eso es evidente. Le he preguntado por qué estaba tan enfadado. ¿Tiene alguna idea de lo que me ha contado?
—No —Pau ni siquiera había reconocido el enfado del niño.
—Un grupo de niños del colegio lo llaman beep.
—¿Qué? ¿Y por qué no le ha hablado a nadie de ello? Nuestra familia está muy unida. Si uno de nosotros tiene un problema, todos lo tenemos. Disculpe mi franqueza, pero, ¿por qué iba a confiar Thiago en usted?
Pedro se encogió de hombros y un impresionante número de músculos se movieron bajo su camiseta.
—Me ha dicho que había tratado de hablar con su padre, pero que este nunca tiene tiempo para hacerlo —el tono de Pedro no reveló ninguna crítica. Su expresión permaneció impasible—. En cuanto a su mamá y a usted, no lo sé. Tal vez quería hablar con un hombre.
—Supongo que eso tiene sentido. Gonzalo es un buen tipo, pero pasa casi todo su tiempo trabajando. Pero lo cierto es que me habría gustado que Thiago hubiera confiado en Delfi o en mí.
Pedro volvió a encogerse de hombros.
—Él y yo hemos hablado. Es un niño muy listo. Me ha dicho que en realidad no le importa lo que piensen los demás, pero que está harto de oírlos. Quiere hacer algo para acallarlos y cree que con unos cuantos buenos eructos lo conseguirá. Supongo que merece la pena que lo intente.
Pau supuso que aquello debía ser el típico asunto de «tíos», porque no entendía nada.
—Solo a Thiago se le habría podido ocurrir un plan así. ¿Piensa someterlos basándose en eructos? Es todo un clásico.
Pedro se apoyó contra el respaldo del asiento y sonrió.
—Es brillante. Pocas cosas impresionan más a los niños que una sonora expulsión de gases.
No había duda de que era un método innovador. Pau estaba dispuesta a reconocerlo, pero no pudo evitar bromear al respecto.
—Menos mal que ha decidido eructar en lugar de...
Pedro sonrió y los bordes de sus ojos se arrugaron atractivamente.
—En realidad, señorita Chaves, estoy escandalizado —bromeó.
—Pues no se escandalice, señor Alfonso. He sido vecina de Gladys durante más de diez años. Soy bastante conservadora, pero no soy una mojigata. Y nunca he escandalizado a nadie, a menos que contemos la ocasión en que me negué a diseccionar una rana en clase de biología —normalmente tampoco balbuceaba, pero la sonrisa de aquel hombre la reducía a una especie de papilla sin cerebro.
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Continuara..
Bueno hasta aqui 5/5. Perdon por hacerlos esperar, pero estuve con parciales todos los dias y ni tiempo tenia..asiq...Espero que les guste, Pueden comentar aca o en mi tw @Meli_pauliters, Asi, sierto...ayer iba a subir, subi un cap y dps se me corto la luz, asiq no pego una ah jajaa.
Bueno, les queria decir que con una amiga estamos haciendo un video Para el Primer Añito de Olivia, la idea es: que nos manden x tw una foto de ustedes con un cartel, o una foto de Oli o un collage diciendo "Feliz cumple Oli" al lado un lindo mensaje para ella y abajo el hashtag #PrimerAñitoDeOliAlfonso con sus twitters, tienen tiempo de mandarlo hasta el martes 19! Ojala se copen :)
Buenas noches♥
Capitulo 18♥ - Un Caos En Familia♥
Pero lo cierto era que se había mostrado sorprendentemente tranquilo cuando Cami le había tirado la comida encima, y también durante el baño de las niñas. Pero que fuera un tipo agradable no significaba que también fuera competente.
—No. Todos están bien. Pero tenemos que hablar.
Pedro se apartó a un lado para dejar pasar a Pau.
Ella era muy consciente de la anchura de sus hombros bajo la ceñida camiseta, de su incipiente barba, de la fuerza que denotaba el contorno de su mandíbula, de sus pies descalzos... Encerrarse en un dormitorio con él no parecía lo más inteligente que podía hacer.
—¿Por qué no hablamos en la biblioteca?
Pedro sonrió.
—Mientras prometa no atarme con cinta de embalar y no cortarme la camisa...
—Creo que podré contenerme —Pau sonó mucho más segura de sí misma de lo que se sentía.
—¿Cuándo quiere que hablemos?
—¿Qué tal ahora mismo? —Pau quería terminar con aquello cuanto antes y retirarse a la habitación de invitados. Un poco de yoga y una ducha le harían recuperar la calma.
—Enseguida bajo.
Pau no lo esperó. Bajó a la biblioteca, encendió la luz y se puso a mirar los lomos de los libros para tratar de distraerse. Alguna clase de alarma interior le hizo volverse en el momento en que Pedro entró en la habitación a pesar de que apenas hizo ruido. Se fijo en que se había calzado. Eso era lo que lo había retenido.
Respiró hondo e inhaló sin querer su aroma masculino.
Soltó el aire a toda velocidad, como si haciéndolo pudiera librase de la atracción que sentía.
—¿Le importa si me siento? —preguntó él retóricamente mientras ocupaba una de las sillas.
—Adelante —Pau pensó que cuanto antes dijera lo que tenía que decir, antes podría seguir cada uno su camino—. Creo que puedo hablar con tranquilidad en nombre de Delfi y Gonza si le digo que animar a los niños a eructar y puntuar sus eructos resulta bastante inapropiado, señor Alfonso.
Pedro se inclinó un poco hacia delante y apoyó sus poderosos antebrazos en sus rodillas. Una sensual calidez recorrió a Pau, que tuvo que hacer un esfuerzo para concentrarse en el asunto en cuestión.
—¿Se ha preguntado en algún momento por qué su sobrino ha ideado hoy un juego tan agresivo? Atarme con cinta de embalar no es el típico juego de un niño, pero supongo que es algo bastante habitual para Thiago, y sospecho que la cosa ha empeorado últimamente, ¿no?
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Capitulo 17♥ - Un Caos En Familia♥
Pau ocultó su sorpresa. Thiago no solía expresar sus sentimientos de forma tan abierta.
—¿Sí?
—Sí. Me cae bien. No me importaría que se quedara, en lugar de irse como todas las demás niñeras.
Pau acarició la cabeza rubia de su sobrino.
—Supongo que eso depende en gran parte de ti. No convendría que se repitiera el episodio de esta mañana.
—Sí, el señor Pedro ha dicho que no es recomendable utilizar la cinta de embalar. También nos ha dicho que hemos hecho un buen trabajo decorando su rostro, pero que le habría gustado que eligiéramos un rotulador que se pudiera borrar.
—Hmm. ¿Y ese es el motivo por el que te gustaría que se quedara? ¿Porque no te ha reñido?
Thiago dibujo con su dedo el contorno de un cohete en la sábana.
—Supongo que sí. Creo que le gusto.
A Pau le habría gustado decirle que les había gustado a todas sus niñeras, pero nunca había mentido a su sobrino y no quería empezar a hacerlo. Lo cierto era que Thiago y sus hermanas se habían comportado como pequeños monstruos y habían conseguido echar a todas sus niñeras. La disciplina parecía ser lo único que Delfi negaba a sus hijos.
—Si tú lo crees, probablemente será cierto —Pau salió de la cama y arropó al niño, que sonrió, adormecido—. Y ahora, buenas noches, cariño.
—Buenas noches, tía.
Pau fue hasta la puerta.
—Que duermas bien. No dejes que te muerdan los chinches —se despidió, sintiendo un gran alivio al ver que Thiago ya no tenía aquella expresión desolada.
Salió de la habitación con la intención de ir a echar un vistazo a las niñas antes de reunirse con Pedro Alfonso para aclarar las cosas.
Sus pasos flaquearon según se acercaba a la habitación de la niñera.
No le gustaban los enfrentamientos. A Delfi le encantaba el drama, pero a ella no. Sin embargo, su hermana le había pedido que se asegurara de que los niños estaban bien, y eso pensaba hacer. Respiró hondo y llamó a la puerta de Pedro. Este abrió y terminó de ponerse una camiseta seca, ofreciéndole un destello del dragón oculto tras una mata de pelo oscuro en su liso estómago. Pau sintió que el suyo se llenaba de mariposas. Lo normal era que los nombres no la afectaban de aquella manera. ¿Por qué aquel sí, y por qué en aquellas circunstancias?
—¿Qué sucede? ¿Me necesita alguno de los niños?
Los ojos verdes de Pedro reflejaron ansiedad, no enfado, como Pau había anticipado.
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Capitulo 16♥ - Un Caos En Familia♥
Era difícil mostrarse digna estando semi envuelta en una sábana y con el pelo totalmente revuelto. Por desgracia, no podía esconder la cabeza bajo la almohada y hacerse la dormida, de manera que se limitó a apartar el pelo de su rostro y a mirarlo.
—¿Sí?
Pedro miró de Pau a Thiago y de vuelta a Pau.
—Hay que apagar la luz en cinco minutos, ¿de acuerdo? Es importante ceñirse a un horario. Los niños necesitan rutinas en su vida —sonaba como si acabara de leer un libro al respecto y hubiera memorizado algunos trozos.
—Estudios recientes han demostrado que…—Pau golpeó con suavidad a Thiago en las costillas con el codo para hacerlo callar.
—No hay problema. Tendremos las luces apagadas en menos de cinco minutos —miró el pelo y la ropa mojada de Pedro—. ¿Están acostadas las niñas?
—Cami ya está fuera de combate y Mili no va a tardar en caer —Pedro pasó a la habitación y miró a Thiago—. ¿Necesitas algo?
—No, señor. Estoy bien.
—En ese caso, buenas noches.
La puerta se cerró tras él.
Pau se dejó caer de espaldas sobre el colchón.
—¿Por qué me has dado con el codo, tía Pau?
—Porque a pesar de esos estudios recientes, tu luz debe estar apagada en cinco minutos, super héroe.
Thiago hizo una mueca de protesta, pero se deslizó por el colchón hacia la lámpara que se hallaba en la mesilla de noche.
—Quédate un poco, tía. He añadido dos constelaciones.
Pau había regalado a Thiago un juego de astronomía para su cumpleaños. El niño apagó la luz y el cuarto quedó sumergido en la oscuridad excepto por el grupo de estrellas fluorescentes en el techo.
Pau miró las constelaciones que brillaban en lo alto y sintió que Thiago se acurrucaba contra ella y apoyaba la cabeza en su hombro.
—¿Puedes decirme cuáles son las nuevas?
—Veamos. Casiopea y... Orion.
—Sí —Pau sintió que el niño sonreía contra su hombro y disfrutó de un agradable momento de satisfacción mirando las estrellas con él. Aquello era lo más que se había acercado a tener hijos. Delfi había elegido la maternidad. Ella había optado por una profesión. Por primera vez en su vida se cuestionó si había tomado la mejor decisión.
—¿Tía Pau?
—¿Hmm?
—Me gusta el señor Pedro.
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viernes, 15 de agosto de 2014
Capitulo 15♥ - Un Caos En Familia♥
Fue por el pasillo hasta el dormitorio de Thiago y llamó mecánicamente a la puerta antes de entrar. El niño, que ya estaba en la cama, dejó su libro y sus gafas en la mesilla al verla.
—Hola, tía Pau. ¿Qué haces aún por aquí?
—Gladys y yo hemos pensado pasar la noche aquí. ¿Te parece bien?
Gladys y ella habían decidido quedarse para averiguar si el nuevo niñero sabía en realidad lo que estaba haciendo con los niños.
—Sí, claro.
Pau permaneció a los pies de la cama de Thigo.
Parecía tan joven y vulnerable en su gran cama, con su pijama de super héroe... Y su expresión no denotaba precisamente alegría.
—¿Qué te sucede, jovencito?
Thiago miró el sistema solar móvil que pendía del techo sobre la cama.
—Nada.
—¿Nada como en nada, o nada como... ? —Pau dejó la frase sin concluir con la esperanza de que el niño lo hiciera.
—Nada como en nada —Thiago miró el reloj de la pared—. ¿Sabías que aunque en Bogotá son las ocho y media de la noche, como aquí, allí están en primavera mientras aquí estamos en otoño?
—Ah, ¿sí? —dijo Pau. De manera que ese era el motivo de la cara larga de su sobrino. Seguro que echaba más de menos a Delfi y Gonza que sus extrovertidas hermanas, pero no era capaz de expresar sus sentimientos. Su corazón se encogió al ver la desolada expresión de sus ojos azules.
—Sí.
—Pues yo solo conozco un modo de resolver un caso de «nadas» —Pau rodeó despacio la cama.
Los ojos de Thiago brillaron en respuesta al tono juguetón de la voz de su tía. Sujetó la manta con firmeza bajo su barbilla y se encogió en la cama.
—No, tía Pau —protestó débilmente.
—Sí, jovencito. Más vale que te prepares —Pau alzó las manos y puso en movimiento sus dedos—. Lo mejor para un caso de «nadas» es un buen ataque de cosquillas.
Un instante después se lanzaban el uno sobre el otro con gritos de risa anticipada.
Pau fue de inmediato a por el punto débil de Thiago, que se hallaba justo debajo de sus costillas. Estaban en pleno ataque de risas, dando vueltas sobre la cama, cuando el niño se detuvo en seco. Su tía se preguntó que clase de táctica pretendería utilizar para distraerla.
Sin aliento, asomó la cabeza por debajo de las sábanas.
Pedro estaba en el umbral de la puerta, observándola con un destello de diversión, además de algo más intenso, en la mirada.
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lunes, 28 de julio de 2014
Capitulo 14♥ - Un Caos En Familia♥
Mili aplaudió a la vez que Thiago protestaba.
—No es justo. A Mili también le has dado un cinco y el mío ha sido más fuerte.
—Pero Mili es más joven que tú. Sé que eres capaz de hacerlo mejor —Pedro y Thiago habían alcanzado una tregua tras el áspero comienzo de su relación. Pedro había reconocido todos los síntomas de un niño que necesitaba un modelo masculino que estuviera con él más a menudo que su padre. Él sabía muy bien lo que se sentía siendo un niño desesperado por obtener la atención de su padre.
El niño aceptó de mala gana su decisión.
—De acuerdo.
—¿No crees que deberías disculparte, Thiago? —preguntó Pau con una ceja alzada.
—Nos estamos entrenando —replicó Mili de inmediato—. El señor Pepe está juzgando nuestros eructos. Es nuestro mental.
—Mentor. Es nuestro mentor, Mili —corrigió Thiago, que, evidentemente, aún estaba molesto por el hecho de que su eructo no hubiera recibido mejor calificación que el de su hermana.
Pau abrió la boca, pero ningún sonido surgió de ella.
Frunció sus oscuras cejas sobre su recta nariz. No parecía especialmente feliz ante la noticia de los esfuerzos que estaba haciendo Pedro como mentor de sus sobrinos. Gladys soltó una risotada desde el otro extremo de la mesa.
—Mira. Cami está verde como el pudin —Mili señaló a su hermanita por encima del hombro de Pedro.
—Probablemente lo lleva puesto —bromeó él.
Se volvió justo a tiempo de interceptar el proyectil de la criatura. Linda Blair no lo habría hecho mejor en El Exorcista. Y Pedro no tuvo más remedio que corregirse. No era ella la que llevaba puesto el pudin, sino él.
Pau movió la cabeza al oír los gritos que llegaban del baño. Ya había afrontado una vez la hora del baño de las niñas y había resultado ser una experiencia aleccionadora además de aterrorizante. Se armó de valor, entreabrió la puerta y asomó la cabeza. Se agachó justo a tiempo de evitar una esponja empapada que acabó aterrizando en el suelo. Mili y Cami estaban juntas en la bañera, salpicando y creando un caos general.
Pedro la miró desde la banqueta que ocupaba junto a la bañera, con el pelo empapado y de punta. Por su aspecto, Pau dedujo que la mitad del agua de la bañera había caído sobre él. Parecía un cervatillo atrapado por las luces de un coche, convencido de que debía hacer algo para escapar, pero demasiado conmocionado como para entrar en acción.
A pesar del atractivo de su camiseta empapada y de la expresión de ruego de sus ojos mieles, el instinto de auto conservación hizo que Pau decidiera abandonarlo a su suerte y cerrar de nuevo la puerta.
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Buenoo, hasta aqui! espero les guste la maraton, ayer subi 2 pero no pude pasarlos asiq ahora van todos de una! Comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥
Hoy a la noche vamos cn todo al cuarteto cn Pepe #PedroTieneAguante es el TT♥
Que tengan un lindo dia♥
Capitulo 13♥ - Un Caos En Familia♥
—¡Hey, cuidado con la taza! —Pedro tomó una servilleta y se secó el rostro. Pau y Gladys intercambiaron una mirada. Se suponía que los niñeros no debían permitir que los niños los rociaran con sus bebidas.
Cami lo miró directamente a los ojos y volvió a golpear con la taza en la mesa. Todos dejaron de comer para observar la escena. Pedro sabía reconocer un reto aunque fuera lanzado con una taza de plástico en lugar de con un guante.
—Ya está bien, jovencita. Dame esa taza.
Asombrosamente, la niña se la entregó sin protestar.
Mili rió y metió el dedo en su recipiente de pudín de pistacho.
—Eres gracioso, señor Pepe.
Pau Chaves volvió sus ojos verdes hacia él. De cerca, Pedro notó que no eran verdes, como había creído, sino de color verde mezclado con caramelo... aunque lo cierto era que todavía no había encontrado nada dulce en ella. Y habría apostado cualquier cosa a que en aquellos momentos tenía algún comentario mordaz en la punta de la lengua
—Veo que también tiene dotes de cómico —dijo ella, con los ojos abiertos de par en par en un gesto de burlona admiración.
—Disculpe a mi nieta, señor Alfonso —dijo Gladys con rapidez—. Está en pleno ciclo menstrual
Pau se atragantó con una patata frita y tuvo que dar un trago al refresco de Mili.
Era posible que Pedro apenas supiera nada sobre niños, pero sabía bastante sobre mujeres con el síndrome premenstrual. Nunca salía el tiempo suficiente con ninguna como para experimentar el temido síndrome, pero tenía muchos compañeros y amigos que habían caído en la trampa del noviazgo y el matrimonio.
También le habían puesto al tanto sobre dos síntomas comunes de las mujeres con el síndrome premenstrual: una total irracionalidad y antojo por el chocolate. Miró a Pau con temor.
—He visto una lata de sirope de chocolate en la nevera. ¿Quiere que la saque?
La vengadora premenstrual miró a lo alto, exasperada.
—Ni tengo el síndrome premenstrual ni quiero chocolate, gracias —volvió la mirada hacia Gladys—. De todos modos, si vuelves a hacer un comentario parecido, te...
—Si ella no quiere el sirope de chocolate, ¿puedo tomarlo yo? —interrumpió Thiago—. El chocolate aumenta los niveles de serotonina en el cerebro y la sensación general de bienestar. Así que, ¿puedo tomarlo?
Aquel niño era una enciclopedia andante. Pedro se encogió de hombros.
—Por supuesto.
El niño se levantó, fue a por el sirope, sirvió una generosa cantidad sobre su pudin y luego eructó sonoramente.
Pedro puntuó el eructo.
—Cinco.
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Capitulo 12♥ - Un Caos En Familia♥
—Lo siento, abuela, pero el domingo es su día libre. ¿No te has fijado en que no está?
—Vaya —Gladys se encogió de hombros—. Qué le vamos a hacer. Pero podemos ir a la cocina de todos modos. Mi estómago se está quejando hace rato. Puede que haya algo decente de comer por aquí.
—¡Guau! Ojalá comiéramos así siempre —dijo Thiago.
—Esta es la mejor comida de toda mi vida —Mili no tenía el dedo metido en la nariz.
Incluso la exigente y pequeña Cami parecía satisfecha empujando la comida por la bandeja de su silla alta.
Pedro resplandecía de orgullo ante el festín que había preparado para los tres diablillos. Era una lástima que «tía Pau», con sus fríos ojos verdes y las ambiguas sugerencias que había hecho respecto a su sexualidad, no pudiera verlo en aquellos momentos.
Trató de olvidar su rencor. ¿Qué más daba que aquella mujer cuestionara su sexualidad? Eso solo significaba que había hecho un buen trabajo ocultando su verdadera identidad. El mero hecho de que el roce de su pelo y la calidez de su aliento le hubieran afectado tanto en la biblioteca mientras lo soltaba no significaba nada.
De hecho, lo único que significaba era que debía mantenerse centrado en su investigación.
Como si sus pensamientos la hubieran conjurado, Pau entró en la cocina seguida de Gladys. Al ver su festín, se detuvo bruscamente y Gladys chocó contra ella.
—¿Quieren unirse a nosotros, señoras? Hay de sobra —ofreció Pedro, convencido de haberla impresionado con sus habilidades organizativas.
—Está chupi —Mili se chupó los dedos para enfatizar su afirmación—. Tía Pau, siéntate conmigo. Glady, siéntate ahí.
Gladys se sentó donde había indicado la niña mientras Pau sentaba a esta en su regazo.
—Nunca había visto nada como esto —dijo.
Pedro sabía cómo preparar un festín.
—¿Qué quiere primero? ¿Gusanos de queso? ¿Patatas fritas? Tenemos tres clases de salsas. ¿O prefieres un refresco?
—¿Hay algo verde en la mesa?
—Por supuesto. Aquí mismo —Pedro alcanzó a Pau un recipiente de pudin de pistacho con malvavisco.
—Gracias...
Gladys se puso a comer de inmediato mientras Cami golpeaba su taza de plástico con zumo de manzana contra la bandeja de su silla y lograba que el líquido saltara hasta el rostro de su niñero.
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Capitulo 11♥ - Un Caos En Familia♥
—Trae la mantequilla. Soy una galleta —Pau colgó el auricular y se sentó, un tanto desconcertada. A pesar de que la puerta de la biblioteca estaba cerrada, se inclinó hacia Gladys y bajó la voz—. La directora de la agencia de niñeras dice que el señor Alfonso es uno de sus mejores empleados. También me ha aclarado que sus métodos suelen ser poco ortodoxos.
—Si tú te sientes satisfecha con sus explicaciones, yo también.
—El problema es que no me siento satisfecha —lo que le habían dicho a Pau no encajaba con lo que había visto.
—Me alegra que por fin lo admitas, querida —dijo Gladys en tono insinuante.
—¿Por qué tienes que reducirlo todo a sexo, abuela? —preguntó Pau, exasperada.
—¿Y por qué no? No lo menosprecies hasta que lo hayas probado.
Pau apretó los puños y decidió volver al tema que le preocupaba.
—Tengo una extraña sensación respecto a Pedro.
—Al menos es un comienzo.
—¡Por Dios santo, Gladys! Déjalo ya —Pau no quería ni imaginar lo que pasaría si su abuela averiguara alguna vez lo que había sentido mientras liberaba a Pedro de la cinta de embalar. Resultaba realmente inquietante haberse sentido cautivada por el aroma y la textura de la espalda desnuda de un desconocido hasta el punto de desear saborearla con la lengua—. Lo único que me importa en estos momentos es asegurarme de que los niños estén bien. Delfi mencionó que el ambiente había estado un tanto extraño por aquí últimamente.
—¿Extraño? ¿Por qué no me lo habías dicho antes?
—No quería asustarte. No pudo decirme nada concreto. Simplemente que había sentido unas vibraciones. Al parecer, Gonzalo había empezado a actuar de un modo extraño.
Gladys frunció el ceño.
—Hmm. Así que Delfi ha intuido algo... Y Gonzalo nunca es extraño.
Todo la familia sabía hacía tiempo que no se debían ignorar así como así las vibraciones de Delfi. Lo que le faltaba a esta de sentido común le sobraba en instinto.
—Sí, lo sé. Por eso insistió en acompañarlo a Bogotá. Creo que al menos deberíamos quedarnos hasta que los niños acaben de cenar y ver qué pasa.
—¿Qué estarán comiendo? —la comida ocupaba el segundo lugar después del sexo en la lista de intereses de Gladys. La señora Price, cocinera y asistenta de Delfi y Gonza, preparaba unos platos exquisitos. Gladys se puso en pie—. Voy a avisar a la señora Price de que nos quedamos.
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domingo, 27 de julio de 2014
Capitulo 10♥ - Un Caos En Familia♥
Mili empezó a saltar de regocijo.
—Cami se ha despertado. Eso significa que quiere que vaya a sacarla de la cuna, señor Pedro.
Pau se preparó para lo peor. Thiago y Mili eran muy traviesos y habían enseñado a Cami todo lo que sabían.
Pedro miró desde el umbral de la puerta al angelito de pelo dorado y recordó una de las reglas principales de su entrenamiento: nunca había que subestimar al enemigo. Cami parecía inofensiva, pero no podía fiarse.
Flor le había recomendado que fuera firme, pero suave.
—¿Estás lista para que el señor Pedro te saque de la cuna? —preguntó.
Un intenso y desagradable olor le hizo detenerse en seco en medio de la habitación.
La pequeña zarandeó la barandilla de la cuna.
—Fuera —ordenó, como temiendo que su niñero fuera a cambiar de opinión.
Pedro avanzó. Había servido en los marines. Se había enfrentado a peligrosos traficantes de drogas. El pañal de un bebé no podía ser algo tan malo.
Acababa de alcanzar la cuna cuando la criatura se dejó caer sobre su trasero. El olor se intensificó.
—Vamos. No puedo dejarte ahí así —¿o sí?
La niña rió mientras Pedro la tomaba en brazos para sacarla de la cuna. Enseguida la dejó sobre una especie de mesa con una cubierta de plástico y una sorprendente cantidad de productos dispersos a los lados. Flor le había contado algo realmente importante sobre el asunto del cambio de pañales, pero no lograba recordar de qué se trataba. Ya había tenido suficiente como para además ponerse a hacer esfuerzos de memoria. Tiró del pantalón del pijama de la niña y se lo quitó, liberando sus regordetas piernecitas. El fétido olor se intensificó.
Respiró hondo. «Mantente tranquilo y centrado», se dijo.
Se agachó para buscar algo con que limpiarla cuando le hubiera quitado el pañal.
—Se supone que debes atarla —dijo Mili desde el umbral, sorprendiéndolo.
Pedro alzó la mirada y vio a Cami inclinándose precariamente por el borde de la mesa. Se irguió de un salto y alejó a la niña del borde. Sí, eso era lo que le había dijo Flor.
—Gracias. Estaba a punto de hacerlo —estupendo.
Estaba dando explicaciones a una niña de tres años.
Cami protestó contra su confinamiento soltando un alarido que se transformó enseguida en un sollozo.
Mili se acercó y alcanzó a Pedro un bote de plástico.
—Aquí están sus toallitas.
—Gracias. Estaba a punto de sacarlas —gritó Pedro para hacerse oír por encima de los alaridos del angelito.
Se preparó para la acción. Soltó las lengüetas del pañal.
¡Menudo montón de...! Miró el bote de las toallitas y luego el trasero manchado de Cami. ¿Y se suponía que debía limpiárselo con aquellas ridiculas toallitas? Imposible.
Rápido como el rayo, desató a la niña y le quitó el resto de la ropa. Luego, sujetándola contra su costado, corrió al baño. Los alaridos cesaron de inmediato.
Abrió el grifo, se aseguró de que el agua no estuviera demasiado caliente y colocó el beep de la niña bajo el chorro. Cami rió, encantada.
—Te comprendo —dijo Pedro—. Yo también me sentiría mucho mejor si me hubieran quitado toda esa... sustancia de encima.
Alzó la mirada y vio a Pau y a Gladys reflejadas en el espejo. No se había dado cuenta de que tenía audiencia.
Por fortuna, no había hecho una chapuza.
Pau movió la cabeza mientras salía con Gladys de la perfumada habitación de Cami. Apenas sabía nada de niños, incluso ella podía reconocer cuando alguien carecía por completo de experiencia.
—Voy a llamar a la agencia para comprobar sus referencias. Si ese hombre tiene experiencia como niñero, te doy permiso para que me embadurnes de mantequilla y me llames galleta.
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Capitulo 9♥ - Un Caos En Familia♥
Gladys guiñó un ojo de forma sugerente.
—Si tuviera treinta años menos haría ambas cosas, querida. Pero supongo que tendré que dejar que lo hagas tú por mí. Tengo la sensación de que deberías ir a por él.
Seguramente, Gladys tenía más probabilidades con él que Pau sin necesidad de quitarse treinta años de encima. Pau no poseía una faceta romántica y seductora en su pragmático cuerpo.
Y eso le venía bien. Casi siempre. Hasta hacía poco tiempo, cuando había empezado a fantasear con la idea de convertirse en una mujer más lanzada y menos pragmática.
Se sentó en la cama y cruzó las piernas en la posición de loto.
—¿Qué edad le calculas? ¿Entre treinta y treinta y cinco? No lleva anillo de casado. ¿Crees que es gay?
—Ponte al día, chica. Puede que sea niñero, pero no es gay —Gladys agitó su corta melena pelirroja—. Confía en mí, querida. Entiendo de estas cosas, y apostaría cualquier cosa a que no es más gay que tú o que yo.
La última frase fue casi gritada. A pesar de su radar interno y de otros atributos, a los setenta y tres años el oído de Gladys no era tan fino como solía, lo que hacía que a veces hablara más alto de lo debido.
Unos pasos se detuvieron ante la puerta de Mili. Una ligera llamada precedió a la entrada del propio niñero Alfonso. No había duda de que Gladys tenía razón: aquel hombre estaba como un tren. Incluso con una camisa puesta y la obra de arte en que se había convertido su rostro. Una mirada a sus ojos color jade cercenó cualquier esperanza de Pau de que no hubiera escuchado el último comentario de Gladys. Notó que sus mejillas se acaloraban.
—Gracias por hablar sobre el primo Jeff conmigo, Gladys —dijo, en un vano intento por disimular.
—Disculpen la interrupción, señoras. Solo quería saber qué tal estaba Mili —Pedro se acercó al rincón en que la niña jugaba con sus ositos. Se agachó junto a ella.
—Tenemos que hablar sobre lo que ha pasado antes, Mili —dijo en tono paciente.
Mily sonrió y se metió un dedo en la nariz.
—No estás enfadado. Estás contento, ¿verdad? Tía Pau acaba de preguntarle a Glady si eras gay. Glady ha dicho que no. Gay significa contento, ¿verdad?
Pau deseó que se la tragara la tierra, pero su deseo no se cumplió. Siguió sentada sobre la cama con una sonrisa petrificada en los labios.
—Mily es una niña tan lista... Pau acababa de mencionar lo agradable que había sido su actitud después de lo que le habían hecho pasar los niños y eso nos ha llevado a hablar del primo Jeff —dijo Gladys.
Pedro se encogió de hombros, evidentemente cómodo con su propia sexualidad, y volvió a prestar su atención a Mili.
—Estoy tan contento como una almeja. Pero creo que vamos a establecer una nueva regla. Es mucho más divertido que todos participemos en los juegos. Así que la nueva regla consiste en que nunca vais a volver a atar a nadie más, ¿de acuerdo?
—De acuerdo.
Un ruido procedente del pasillo interrumpió la conversación. El ruido fue seguido de un apagado cántico.
—Fuera. Fuera. Fuera. Fuera.
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