lunes, 28 de julio de 2014

Capitulo 11♥ - Un Caos En Familia♥



—Trae la mantequilla. Soy una galleta —Pau colgó el auricular y se sentó, un tanto desconcertada. A pesar de que la puerta de la biblioteca estaba cerrada, se inclinó hacia Gladys y bajó la voz—. La directora de la agencia de niñeras dice que el señor Alfonso es uno de sus mejores empleados. También me ha aclarado que sus métodos suelen ser poco ortodoxos.

—Si tú te sientes satisfecha con sus explicaciones, yo también.

—El problema es que no me siento satisfecha —lo que le habían dicho a Pau no encajaba con lo que había visto.

—Me alegra que por fin lo admitas, querida —dijo Gladys en tono insinuante.

—¿Por qué tienes que reducirlo todo a sexo, abuela? —preguntó Pau, exasperada.

—¿Y por qué no? No lo menosprecies hasta que lo hayas probado.

Pau apretó los puños y decidió volver al tema que le preocupaba.

—Tengo una extraña sensación respecto a Pedro.

—Al menos es un comienzo.

—¡Por Dios santo, Gladys! Déjalo ya —Pau no quería ni imaginar lo que pasaría si su abuela averiguara alguna vez lo que había sentido mientras liberaba a Pedro de la cinta de embalar. Resultaba realmente inquietante haberse sentido cautivada por el aroma y la textura de la espalda desnuda de un desconocido hasta el punto de desear saborearla con la lengua—. Lo único que me importa en estos momentos es asegurarme de que los niños estén bien. Delfi mencionó que el ambiente había estado un tanto extraño por aquí últimamente.

—¿Extraño? ¿Por qué no me lo habías dicho antes?

—No quería asustarte. No pudo decirme nada concreto. Simplemente que había sentido unas vibraciones. Al parecer, Gonzalo había empezado a actuar de un modo extraño.

Gladys frunció el ceño.

—Hmm. Así que Delfi ha intuido algo... Y Gonzalo nunca es extraño.

Todo la familia sabía hacía tiempo que no se debían ignorar así como así las vibraciones de Delfi. Lo que le faltaba a esta de sentido común le sobraba en instinto.

—Sí, lo sé. Por eso insistió en acompañarlo a Bogotá. Creo que al menos deberíamos quedarnos hasta que los niños acaben de cenar y ver qué pasa.

—¿Qué estarán comiendo? —la comida ocupaba el segundo lugar después del sexo en la lista de intereses de Gladys. La señora Price, cocinera y asistenta de Delfi y Gonza, preparaba unos platos exquisitos. Gladys se puso en pie—. Voy a avisar a la señora Price de que nos quedamos.

---Sigan Leyendo--->

No hay comentarios:

Publicar un comentario