viernes, 4 de julio de 2014

Capitulo 65♥ - Demasiado Amor♥




Pedro tamborileó los dedos por el escritorio y pensó en dejarle otro mensaje a Pau.

— ¿Para qué? —murmuró disgustado. No había respondido a ninguno de los seis anteriores—. Me está esquivando otra vez —gruñó exasperado. Aunque no la culpaba. Después de prometerle que hablarían, se había pasado doce horas en el hospital, oyendo los gritos de dolor de Erin, y se había jurado que él y Pau adoptarían un bebé antes de hacerla sufrir tanto. El hecho de pensar en casarse y tener un bebé con ella lo había dejado paralizado. Luego, ya más tranquilo, se había imaginado el ataque de risa que le habría entrado a Pau de comentarle aquella locura...

Pero no había tenido oportunidad de hacerlo. Porque, al regresar a casa, Pau se había marchado a trabajar después de que la abuela de Tommy fuera a cuidar a su nieto; luego había dormido diez horas de tirón y, a la mañana siguiente, había tenido que salir de la ciudad durante varios días, pues había descubierto una pista sobre el paradero de su hermano Thiago.

Lo cierto era que había transcurrido más de una semana y aún no había hablado con Pau... Y no lo extrañaba que ésta lo rehuyera, después de haber estado a punto de hacerle el amor en la terraza.

Nunca había tenido intención de que las cosas llegaran tan lejos, pero, desde el día en que ella le había comunicado su decisión de tener un bebé, no había dejado de desearla.

Quería ser el hombre que devolviera la magia a su vida; pero, ¿cómo iba a lograrlo si no conseguía verla?, se preguntó frustrado, al tiempo que revolvía entre los papeles de su escritorio para encontrar algún dulce que llevarse a la boca.

— ¿Se te ha perdido algo? —le preguntó Fede tras entrar en el despacho—. Tienes que estar desesperado para comerte eso —añadió al ver que Pedro se disponía a hincarle el diente a una chocolatina.

— ¿Por qué?

—Porque, por el aspecto del envoltorio, yo diría que lleva un tiempecillo encima del escritorio.

— ¿Y qué? El chocolate no se estropea —Pedro le quitó el envoltorio y vio el color desgastado del chocolate—. ¿O sí?

—Eso parece —repuso Fede mientras le entregaba una carpeta llena de papeles.

—Un momento, ya estoy hasta arriba de trabajo —protestó Pedro—. Sea lo que sea, pásaselo a Ryan.

—Quedamos en que él no se encargaría de ningún caso que lo obligara a salir de la ciudad hasta que Clea tenga el bebé.

—Entonces ocúpate tú —Pedro miró el envoltorio de la chocolatina. Nueve meses no era tanto tiempo, se dijo mientras le daba un mordisquito.

—No. Esto te corresponde a ti. Yo también estoy muy liado.

—Pues contrata a otro detective. Yo no doy más de mí.

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