viernes, 4 de julio de 2014

Capitulo 63♥ - Demasiado Amor♥



---Este capitulo, es medio fuerte, ustedes se hacen cargo de lo que leen, Sigan---

Pau contuvo el aliento, deseosa de que la tocara y aliviase el dolor de su piel. Entonces, como si hubiera escuchado su súplica silenciosa, Pedro abarcó sus pechos, le rozó los pezones, los pellizcó...

—Deberíamos parar —susurró ella, en medio de aquella marea de sensaciones placenteras.

—Cierto —musitó Pedro sin dejar de colmar de atenciones los senos de ella, al tiempo que le besaba y lamía el cuello.

—En serio, somos amigos hace demasiado tiempo como para fastidiarla haciendo esto. Deberíamos parar.

—Tienes razón —convino él, de nuevo, mientras hacía descender una mano hasta ocultarla bajo los pantalones de Pau.

Ésta intentó recordar los motivos por los que no debían seguir adelante; pero en ese momento sólo pudo disfrutar de las diabluras de esos dedos que la estaban explorando bajo las bragas, rozándole los rizos del pubis, entre los muslos... Esperó un segundo y, cuando notó el dedo dentro de ella, gimió de placer.

—Tengo... tengo que irme a dormir.

—Por supuesto —repuso Pedro sin parar de meter y sacar el dedo, restregándolo por el centro de su feminidad hasta enloquecerla.

Un nuevo rayo iluminó el cielo. A pesar de la lluvia, Pedro continuó tocándola con intimidad, excitándola, llevándola al borde de un precipicio glorioso—. Vamos, relájate, disfruta...

—Yo... —balbuceó Pau. Entonces notó el dedo más hondo todavía y una ola de placer la recorrió, la desbordó, la consumió hasta hacerla gritar el nombre de Pedro.

Éste se situó frente a ella para mirarla a los ojos y Pau lo atrajo por el cuello para besarlo. Se mordieron los labios, cruzaron las lenguas y se devoraron insaciablemente hasta que Pedro se apartó, la presionó contra la barandilla, colocándose entre las piernas de ella, y comenzó a lametearle los pezones.

Pau le sacó la camisa, llevó las manos hacia su cinturón, lo desabrochó, alcanzó su sexo, lo rodeó y se apretó a Pedro para que volviera a besarla.

—Está lloviendo demasiado —comentó éste de pronto, sin resuello, como si hubiera corrido una maratón.

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---Sigan Leyendo--->

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