—Deberías estar tumbada en una hamaca y disfrutando del sexo en la playa.
Al oír la exasperada proclamación de su abuela, Paula Chaves pisó los frenos y estuvo a punto de llevarse por delante la fuente del sendero de entrada a casa de su hermana. Eso era precisamente lo que había planeado, ¿pero cómo lo sabía Gladys?
—¿Sexo en la playa? —repitió.
Gladys chasqueó los dedos.
—Ponte al día, chica. Es una bebida. A lo que me refiero es a que deberías tener ese trasero tuyo adicto al trabajo aparcado en alguna playa en lugar de aquí, volviendo a resolver los problemas de tu hermana. Cuando por fin decides tomarte unas vacaciones en tu negocio, resulta que Delfina tiene que irse y te estropea la fiesta.
Pau y su hermana gemela Delfi habían creado alguna clase de relación simbiótica mientras estaban en el vientre de su madre. Delfi era la belleza; Pau el cerebro. Delfi era la romántica; Pau la práctica. Delfi había respondido a la llamada del matrimonio y la procreación; Pau solo cortejaba su propio negocio. Delfi desordenaba las cosas; Pau las ordenaba. Llevaban treinta y tres años perfeccionando aquella relación.
—Delfi dijo que era una emergencia. Tenía que acompañar a Gonzalo y me ha pedido que me ocupe de echar un vistazo a la nueva niñera —Pau reprimió la punzada de resentimiento que le produjo el hecho de que su hermana no se hubiera molestado en hablar con ella antes del asunto. Pau se ocupaba de resolver los problemas. Era lo que hacía. Era lo que siempre había hecho. El mero hecho de haber empezado a cuestionarse la dirección que estaba tomando su vida no la convertía de repente en una nueva mujer.
Detuvo el descapotable rojo y salió de él con rapidez. Gladys lo hizo un poco más despacio.
—Sigo diciendo que no deberías haber cancelado tus vacaciones para ocuparte de resolver los problemas de Delfi.
Pau había reservado sus primeras vacaciones desde... desde... bueno, desde siempre. Había planeado toda una semana alejada de la empresa de software que había creado seis años atrás. Con casi total probabilidad, la tensión acumulada durante esos años era lo que le había producido la crisis en que se encontraba.
¿Y qué buscaba con aquellas vacaciones? Sol, arena y sexo... no necesariamente en ese orden. ¿La formal y relajada Paula Chaves en aquellas circunstancias? Ni siquiera ella podía imaginarlo. Pero, después de todo, en una isla tropical podía ser quien le apeteciera y hacer lo que quisiera. Unos días habrían bastado para liberarse de la sensación de insatisfacción que la embargaba para volver a ocuparse de su negocio como era debido.
De manera que había decidido tomarse unas vacaciones. Pero Delfi la había necesitado y las vacaciones se habían ido al traste.
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