—No sé qué mosca te habrá picado —contestó Pau—. Sólo intentaba ser educada. Respecto a lo de ser amigos, puede que esté equivocada, porque ningún amigo...
—No sigas —la interrumpió él, al tiempo que la apretaba contra sí—. Estoy harto de que ocultemos lo que está ocurriendo entre nosotros y te aseguro que no estoy aquí porque sea tu amigo.
—Entonces, ¿por qué has venido?
—Porque te deseo. No puedo pensar más que en ti desde hace semanas. No puedo comer. No puedo dormir. Casi no puedo ni pensar en lo mucho que te deseo.
—Pepe, yo...
—Quiero hacerte el amor —prosiguió él—. Te quiero tener desnuda y caliente debajo de mí, en mi cama, en la tuya, en tu sofá, en la terraza. Te quiero en cualquier parte y en todas partes. Quiero terminar lo que empezamos la noche de la tormenta y esta vez no pararé hasta que me haya hundido tan dentro de ti, que grites mi nombre de placer. Y quiero que sea mi nombre el que grites, Pau. El mío.
Se estremeció. Los ojos se le oscurecieron. Se quedó sin saliva...
—Y si sigues mirándome así —prosiguió Pedro—, puede que no lleguemos a mi furgoneta.
—Señorita Pauli, señorita Pauli —los interrumpió una niña.
— ¿Sí, Lisa? —preguntó Pau con la voz quebrada—. ¿Qué pasa, cariño?
Pedro tomó aliento y se fijó en los alrededores: había coches por todos lados, chicos y adultos iban de un lado a otro y, sin embargo, había estado tan absorto por la presencia de Pau que no había reparado más que en ella hasta ese momento. Para considerarse un hombre delicado con las mujeres, no había mostrado demasiado tacto que se dijera.
—Mamá me ha dicho que podía decirte adiós —la chiquilla le dio un beso a Pau en la mejilla—. Te quiero.
—Yo también te quiero, cielo —repuso, Pau, sonriente—. Nos vemos el lunes, ¿vale?
—Vale —aceptó Lisa.
----------------------------------------------------------------------------------
---Sigan Leyendo--->
Maas tiernooos♥♥
Maas tiernooos♥♥
No hay comentarios:
Publicar un comentario