sábado, 20 de septiembre de 2014

Capitulo 30♥ - Un Caos En Familia♥



—Esta mañana no podemos llegar tarde. A primera hora hay un examen —informó Thiago, como si dudara de la eficiencia de Pedro. Miró a sus hermanas—. Ninguno de nosotros está vestido, y tampoco hemos desayunado.

Mili rompió a llorar de improviso.

—He tenido un... accidente —balbuceó, desconsolada.

Un pequeño charco adornaba la alfombra entre sus pies.

—¡Me pondrán un cero si llego tarde! —gritó Thiago por encima del barullo general—. No podemos llegar tarde. Tengo que mantener una media de sobresaliente para seguir perteneciendo al club financiero.

Pedro miró a Pau por encima del caos general y vio la expresión desafiante de su mirada. Cuadró los hombros y tomó a cada niña bajo un brazo. La sorpresa hizo que ambas se callaran al unísono.

—Reunios conmigo en el garaje a las siete y media —dijo a Pau y a Thiago. Miró a este y añadió—: Desayunaremos en el camino. No llegarás tarde.

Deseó sentir tanta confianza en su promesa como la que parecieron manifestar ellos... y eso que su expresión había sido de puro escepticismo.

—¿Usted es el nuevo niñero? ¿Y los niños van a saltarse el desayuno? —la señora Price, cocinera y asistenta de la familia, miró de Pedro a las niñas y luego a los cuencos de avena con leche caliente que había sobre la mesa.

Pau permaneció en el pasillo sin sentir la más mínima culpabilidad por estar escuchando a escondidas.

Pedro no daba precisamente la imagen del niñero perfecto. Se había puesto unos pantalones caqui y un polo, pero no se había afeitado y un mechón oscuro sobresalía entre su pelo. Pero para desgracia del estado hormonal de Pau, tenía un aspecto muy sexy. Sin embargo, no tenía el aspecto más adecuado para cuidar de tres niños.

Mili y Cami tampoco hicieron mucho para mejorar la primera impresión de la señora Price respecto a Pedro. Ninguna estaba peinada, Cami llevaba una camiseta rosa del revés con unos pantalones cortos rojos y Mili una camisa turquesa con ranas naranjas sobre unos pantalones desteñidos en tonos pastel. Su madre habría sufrido un ataque al corazón si las hubiera visto.

Pedro dedicó a la señora Price una sonrisa que hizo aflorar un atractivo hoyuelo en el centro de su mejilla izquierda. No había duda de que aquel hombre tenía mucho encanto cuando quería.

—Sí, señora. Me han enviado de Nurturing Nannies Network. El desayuno tiene un aspecto estupendo. Tal vez las niñas podrían tomarlo hoy como refrigerio.

La señora Price se mostró encantada.

Cami sacó la lengua a los cuencos que se hallaban sobre la mesa y expresó su opinión sobre el contenido con una sonora pedorreta.

Mili apoyó a su hermana.

—Odio la avena.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Siguee---> 1/3

No hay comentarios:

Publicar un comentario