miércoles, 14 de enero de 2015

Capitulo 51♥ - Un Caos En Familia♥






Por desgracia no había sido así. Era una lástima que no lo hubiera aplastado cuando tropezó con él.

—Yo lo arreglare, cariño —un buen par de golpes se ocuparían de ello.

—¿Te gusta el baile de colchón, señor Pedro? —preguntó Mili con inocencia.

—¿Qué es el baile de colchón? —preguntó Thiago.

—Yo no lo he practicado demasiado —dijo Pedro—, pero espero que vuestra tía Pau me enseñe todos los pasos que sabe. Y vosotros, niños, debéis llamarlo como todo el mundo: cha cha cha. De otro modo, vuestros amigos pensarían que sois...

—¿Estúpidos? —concluyó Thiago, horrorizado ante la posibilidad de ganarse aquel apelativo.

—Bueno, sí, podrían pensar que sois estúpidos si lo llamáis baile de colchón. No debéis volver a decir eso nunca.

Gladys apenas podía contenerse. Tenía los ojos llenos de lágrimas y reprimía la risa contra su servilleta.

Thiago miró con curiosidad a su bisabuela.

—¿Qué le pasa a Gladys?

—¿Se encuentra bien? —Mili parecía preocupada.

Las sugerencias de Gladys habían desembocado en la experiencia más humillante de la vida de Pau. Había sido incluso peor que cuando Darlene Nielsen difundió por todo el colegio que rellenaba su sujetador.

—No os preocupéis por Gladys —contestó—. Solo está disfrutando de uno de sus momentos de senilidad.

Pedro cruzó la puerta de la habitación de Gonzalo y Delfina Cheltham y salió al patio. Con los niños dormidos, Gladys fuera de casa y Pau en la ducha, había aprovechado para revisar rápida, pero a conciencia el dormitorio. Había descubierto que a Cheltham le gustaban los mocasines negros y que Cici tenía toneladas de maquillaje, pero no había descubierto ningún rastro de los 
objetos robados. Nada.

Caminó por uno de los senderos de ladrillo que se adentraban en el jardín y se detuvo bajo un roble. Desde allí podía mirar la casa sin ser visto. Una luz brillaba en la cocina. En el otro extremo brillaba otra en lo que debía ser el baño.

Marcó un número en su teléfono móvil, ansioso por obtener la información que esperaba sobre Pau. Wiggins respondió a la segunda llamada.

—Soy Alfonso. ¿Has averiguado algo sobre Paula Chaves?

—Nada especial. Gana bastante dinero y lo gasta casi todo. Es una mujer muy predecible.

La silueta de la mujer en cuestión apareció recortada contra la ventana del baño. Pedro observó fascinado cómo se inclinaba para envolver su pelo en una toalla. Pero enseguida apartó deliberadamente la vista, y no por un confundido sentido de la decencia. No. Lo hizo porque la deseaba con tanta desesperación que casi podía saborearla.

—¿Alfonso? —dijo Wiggins, extrañado ante el silencio que se había producido.

—Sí, sí. No me sorprende. Gracias por la información.


--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Sigueee ----------------->>>> 1/4

No hay comentarios:

Publicar un comentario