domingo, 22 de febrero de 2015

Capitulo 83♥ - Un Caos En Familia♥



Gladys tosió.

—Puede que yo tuviera algo que ver con lo de tu coche. Pensé que tal vez sería buena idea que pasaras algún tiempo aquí —volvió su mirada hacia Pedro en un mensaje no demasiado sutil.

Nan Paz miró su reloj y se volvió hacia Cheltham.

—Le mantendremos al tanto de lo que vayamos averiguando. Por favor, acepte nuestras disculpas por cualquier inconveniente que hayamos podido causarle a usted y a su familia.

Gonzalo estrechó la mano del sargento.

—Solo estaban cumpliendo con su deber.

Mili saltó del regazo de su madre y fue a tirar del pantalón de Pedro.

—¿Podemos ir a ver nubes, señor Pedro?

Cami corrió tras su hermana y se puso a dar saltos en torno a Pedro como si fuera un tótem.

Pedro parecía conmocionado, parecía que en lugar de invitarlo a jugar lo hubieran abofeteado. Se arrodilló a la altura de las niñas y pasó un brazo por sus hombros.

—Me encantaría pasar un rato mirando las nubes con vosotras, pero tengo que irme.

El dolor que reflejaba su rostro hizo que el corazón de Pau se encogiera.

Mili no estaba dispuesta a conformarse.

—¿Podemos ir a ver las nubes cuando vuelvas?

Pau captó un destello de humedad en los ojos de Pedro.

—¿Recuerdas que te gusta jugar a disfrazarte?

La niña asintió.

—Sí. ¿Quieres que juguemos a eso? Tú puedes ser el príncipe.

—Ese es el problema, corazón. No soy un príncipe ni un niñero. Estaba disfrazado, pero en realidad soy un policía. Solo estaba simulando. Ahora tengo que volver a ser policía.

«Solo estaba simulando». Las palabras de Pedro destrozaron cualquier resto de ilusión que pudiera quedarle a Pau. Todos habían pasado aquella semana simulando ser cosas que no eran. Pedro tenía razón. Ella había tenido su aventura y había llegado el momento de volver al mundo real.

—Pero yo te quiero mucho —objetó Mili con la simplicidad de un niño—. No quiero que te vayas.

Cami dejó un sonoro y húmedo beso en la mejilla de Pedro.

—Seguro que muy pronto encontraréis una niñera que también os gustará mucho —ni siquiera él sonó convencido.

Mili perdió la paciencia y dio una patada con el pie contra el suelo.

—No. Te queremos a ti —volvió sus ojitos azules hacia Pau—. La tía no tendrá nadie con quien bailar si te vas.

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Siguee ----->>> 3/8

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