Gladys y los niños llegaron cuando Pau y Pedro acababan de salir del despacho.
Mili y Cami abrazaron a su tía y luego a Pedro.
Gladys guiñó un ojo a su nieta por encima de la cabeza de las niñas.
—¿Has tenido una noche ajetreada?
—Podría decirse algo así —contestó Pau.
Pedro miró hacia la puerta.
—¿Dónde está Thiago?
—Mis vecinos, los Marcums, tenían a su nieta Melanie en casa. Thiago se ha quedado a jugar con ella —contestó Gladys—. Lo traerán más tarde.
Pau miró a Pedro con gesto extrañado al ver que una amplia sonrisa distendía su rostro.
—Supongo que ha decidido despejar la pelota.
—¿Cómo?
—Nada. Es solo una broma de hombres.
Pau se encogió de hombros. Después del asunto de los eructos, prefería no saber de qué estaba hablando.
Las niñas se sentaron a la mesa y Mili dejó sobre esta la jaula de Hermes. Mephisto apareció y se relamió mirando al ratón. Mili sacó lápices de colores y papel de su bolsa.
—Vamos a dibujar unas postales para regalárselas a papá y a mamá cuando vengan, ¿verdad, Cami?
Cami asintió y empezó a garabatear de inmediato.
—Yo voy a preparar unas galletas, —anunció Gladys.
Pau se estremeció al pensar en las habilidades culinarias de su abuela... o, más bien, en la falta de ellas.
—¿Seguro que te sientes bien? No estarás mareada o algo parecido, ¿no? —preguntó mientras Gladys reunía los ingredientes para preparar las galletas.
—¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso no está permitido preparar galletas en esta casa?
—Oh, claro que sí. El problema es quién pretende prepararlas. Que yo sepa, lo más cerca que has estado tú de preparar galletas en tu vida fue un día que guardaste una receta que viste en una revista.
—Tienes la boca muy grande, Paula Chaves, y aún eres lo suficientemente joven como para que tu abuela te la lave con jabón si es necesario.
Mili dejó de colorear.
—Mamá dice que lo que prepara Gladys en la cocina es «pantoso».
—Espantoso —corrigió Pau—. La palabras es «espantoso»... aunque no llega a describir la realidad.
—Adelante, niñas. Divertios un poco a costa de Gladys. Ya veremos quién ríe más cuando Pedro y Cami estén comiendo mis galletas.
Pau miró a los mencionados con gesto compasivo.
—Mis condolencias.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Sigueee --->>> 3/4
No hay comentarios:
Publicar un comentario