domingo, 22 de febrero de 2015

Capitulo 86♥ - Un Caos En Familia♥



—¿Así que te casaste con ella?

—Sí, pero antes tuve que conseguir que saliera conmigo. Le pedí que saliera a cenar conmigo todos los días durante un mes. Rechazó todas mis invitaciones. Decía que a mí no podía beneficiarme en mi carrera salir con una prostituta, y que a ella tampoco le convenía ser vista con un poli.

—¿Y cómo conseguiste que saliera contigo?

—Compré su tiempo. Tomé todos mis ahorros y se los di. Le dije que con eso esperaba comprar al menos dos meses de su tiempo.

—¿Y lo aceptó?

—Nora es una mujer encantadora, pero no es tonta. Por supuesto que lo aceptó. Y por fin pudo sentarse conmigo a tomar una taza de café. Le pregunté que si pudiera conseguir cualquier cosa que quisiera en el mundo, qué elegiría. Con ojos brillantes por las lágrimas, contestó que le gustaría tener hijos, un marido, y un hogar acogedor en el que todo el mundo se sintiera a salvo.

—Vaya —los ojos de Pedro también brillaron.

—Sí. Lo sé. Algunas mujeres habrían dicho que diamantes, o unas vacaciones maravillosas en las Bermudas, o convertirse en una estrella de Hollywood, pero mi Norrie quería una casa llena de bebés y un marido que llegara sobrio a casa todas las noches.

—Y se casó contigo.

—Me llevó un tiempo conseguirlo. Tenía la absurda idea de que no podía ser querida. Suponía que si sus propios padres no la habían querido, nadie podría hacerlo.

Pedro sintió una punzada de reconocimiento en su interior. ¿Cuántas veces se había preguntado él aquello mismo? Sus padres nunca lo habían querido, y por ello mantenía siempre cierto distanciamiento en sus relaciones, para no volver a fallar una vez más en la prueba de su propia capacidad para ser amado. Por eso había dado la espalda a Pau.

Ajeno a la introspección de Pedro, Nan continuó hablando.

—Por fin conseguí convencerla y nos trasladamos aquí para empezar de nuevo. El próximo mes hará veinte años que estamos casados. Supongo que puedo decir que soy el hombre más afortunado del mundo.

—Puede que Nora tampoco saliera perdiendo en el trato.

—No hace falta que me hagas la pelota, Alfonso. Fui yo el que se llevó el premio, y todos lo sabemos.

—¿Por qué me estás contando todo esto, Nan?

—Porque cuando encuentras el premio, lo mejor que puedes hacer es atraparlo y retenerlo.


Pau guardó el último par de pantalones cortos en la bolsa de viaje y cerró la cremallera.

Delfi entró en la habitación y se arrojó en la cama.

—Uf. Por fin he conseguido que se acuesten a dormir un rato.

—¿Se encuentran bien? —Mili y Cami habían llorado largo rato tras la marcha de Pedro.

—Están agotadas, pero les he dicho que el señor Pedro vendría esta tarde. Han accedido a descansar para poder verlo. Es evidente que lo adoran —Anny contempló las puntas de sus uñas—. No hay duda de que es un hombre adorable, ¿no te parece?

—Mmmm —Pau se negaba a entrar en aquella conversación. Empezó a guardar su ordenador portátil.

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Siguee ---->>> 6/8

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