domingo, 22 de febrero de 2015

Capitulo 87♥ - Un Caos En Familia♥



—No hace falta que te vayas a casa de inmediato porque hayamos venido —dijo Delfi—. Ya sabes que puedes quedarte unos días.

—Tengo que presentar un proyecto la semana que viene, y necesito concentrarme seriamente en él. Mi semana de vacaciones ha terminado. Tengo que volver a casa para ponerme en marcha de nuevo —era hora de que la verdadera Paula Chaves volviera de sus vacaciones.

—Ya que no tenemos niñera ni cocinera, Gladys va a quedarse unos días a echarme una mano. He estado pensando y creo que voy a relajar un poco las cosas. Puede que no contrate otra niñera, al menos, no de inmediato. Gonzalo y yo vamos a tener que reducir nuestros compromisos sociales. Creo que nuestros hijos nos necesitan más de lo que pensábamos.

—Y yo creo que es una idea maravillosa —Pau comentó con su hermana los problemas que Thiafo tenía en el colegio y la solución de los eructos a la que había llegado con Pedro.

—Eso me reafirma aún más en mi idea. No quiero que Gonzalo sea un extraño para sus propios hijos.

—Son unos niños estupendos. Tú y Gonzalo sois muy afortunados.

Delfi miró a Pau pensativamente.

—Tú podrías tener lo mismo. Pero siempre había creído que no lo deseabas.

Pau se encogió de hombros.

—Elegí un camino distinto al tuyo, Delfi.

—Pues establece una nueva dirección.

Pau movió la cabeza.

—Somos lo que somos. No es tan fácil.

—Normalmente, las cosas que merecen la pena no lo son.

Pedro detuvo el coche frente a la casa. El coche rojo de Pau no estaba. Aún estaba bajando del coche cuando la puerta se abrió y los niños salieron corriendo de la casa. Delfi Cheltham los siguió más pausadamente.

—Señor Pedro, señor Pedro, te hemos echado de menos —Mili se abrazó a una de sus piernas como si hubieran pasado semanas en lugar de horas desde la última vez que lo había visto. Cami la siguió.

Thiago sonrió.

—Mamá dice que eres policía. Dice que todos formábamos parte de una operación secreta. Es estupendo. Realmente estupendo. Espera a que se lo cuente a mis compañeros.

Pedro rió ante el entusiasmo del niño. Las niñas casi lo matan esa mañana con sus sollozos y sus ruegos, y estaba preocupado por la reacción de Thiago.

—Ahora que ya lo habéis asediado, ¿por qué no dejáis que el señor Pedro entre en casa? —preguntó Delfi, sonriente.

Tras ver a su ex niñero y comprobar que iba a quedarse un rato, los niños aceptaron dispersarse y ponerse a jugar un rato. Pedro siguió a Delfi Cheltham al interior de la casa, mirando con disimulo a su alrededor en busca de Pau.

—Paula no está aquí —dijo Delfi sin volverse—. Se ha ido esta mañana.

—Oh —¿por qué habría hecho eso?—. Necesito devolverle algo que le pertenece —Pedro pensó en las braguitas de la primera noche en la glorieta, que estaban guardadas en el cajón superior de la cómoda de su dormitorio. Tal vez las conservaría.

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Sigueee ----->>> 7/7

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