Pau siguió a Cami, Mili, Delfi y Gladys por el sendero de ladrillo que llevaba a la glorieta del jardín. Pedro esperaba a los pies de las escaleras con Thiago, Gonzalo y Nan Finelli a su lado.
No había sido especialmente práctico organizar una boda al aire libre en medio de un mes tan lluvioso como abril... pero sí encantador.
Pau dedicó una sonrisa radiante a los invitados mientras avanzaba por el sendero. Estaban sus padres, los de Pedro, varios amigos y amigas de Gladys, Nan y su esposa Nora... Pero la persona más importante de su vida se hallaba al pie de la glorieta, esperándola.
Pedro la observaba como si fuera un premio que hubiera ganado y aún no pudiera creer su buena suerte.
Pau llegó hasta él y se tomaron de la mano. A un lado, Delfi se secó disimuladamente las lágrimas y se sonó la nariz. Mili y Cami imitaron a su madre. Cuando el pastor comenzó la ceremonia, Delfi empezó a llorar con auténtico fervor.
Pedro sonrió a Pau mientras el pastor trataba de hacerse oír en medio del llanto.
—Delfi, tú y las niñas tenéis que dejar de llorar. No podemos oír nada desde aquí —gritó Gladys por encima del lloriqueo.
Delfi se llevó el pañuelo al rostro, pero dejó de sollozar. Mili y Cami también se apaciguaron.
El pastor se aclaró la garganta para continuar. Cuando abrió la boca para hablar, un enorme eructo resonó por el jardín.
—Guau, Cami. Ese se merece un diez —dijo Mili en voz alta y clara.
—Un ocho —dijo Thiago detrás de Pedro.
—Niños —reprendió Delfi.
—Dejaremos que tío Pedro decida, ya que ahora es el miembro más impotente de la familia —dijo Mili.
Pedro cerró los ojos, movió la cabeza y rió en alto. Aquel rumor iba a correr como la pólvora entre sus compañeros.
—Basta ya, niños —ordenó Nan en tono severo—. Estamos en plena boda.
Finalmente, el pastor pudo seguir con la ceremonia.
Justo cuando declaraba a la pareja marido y mujer, el cielo se abrió sobre sus cabezas y ofreció sus propias bendiciones.
Excepto el novio y la novia, todos corrieron a refugiarse en la casa de los Cheltham.
Ajeno a la lluvia, Pedro tomó a Pau entre sus brazos y se pusieron a bailar.
—Mirad, mirad —la voz de Mili llegó alta y clara desde la terraza—. Están practicando el baile del colchón.
—Es el cha cha cha, tonta —corrigió su hermano.
—Mamá...
Pedro besó a Pau en la mejilla.
—Se te está corriendo el maquillaje, querida.
—Gracias por decírmelo, querido.
Pedro sonrió y sus ojos verdes brillaron.
—Te quiero, Paula Chaves de Alfonso.
Ella lo miró.
—Sé que me quieres.
Y lo sabía. Pedro amaba a la Pau pragmática y apocada tanto como a la Pau traviesa y alocada.
Consideró que aquel era el momento oportuno para darle la noticia que llevaba esperando darle todo el día:
—Y no llevo puestas mis braguitas.
--------------------------------------------------------------------------------------
Bueno hasta aqui esta nove, gracias a todos los que la leyeron, comentaron y esperaron cuando no podia subir, espero que les alla gustado la nove, quisas nos volveremos a leer.. Los quiero.. hasta pronto♥ @Meli_pauliters
Ayyyyyyy, qué hermoso final Meli. El personaje que más me gustó fue el de la abuela Gladys jajaja. Y los chicos geniales. Gracias x subir tan hermosa historia.
ResponderEliminarMe encantó el final. Muy buena nove
ResponderEliminarGracias a vos Meli por compartir esta bella historia con nosotras ! Me encantoooo
ResponderEliminargenial,muy linda historia.gladys todo un personaje jajaajaj me encantó
ResponderEliminarHermoso final! ! Gracias por compartirla con nosotros! ! mimiroxb
ResponderEliminar