Pero no podía dormir.
Miró el reloj de la mesilla de noche. Las doce menos cinco. Apenas habían pasado cinco minutos desde la última vez que lo había mirado.
No lograba ponerse cómoda. No podía relajarse. Maldijo a Pedro Alfonso. Estaba demasiado inquieta, casi febril. Y la culpa la tenía un solo beso de aquel hombre. Nada de aquello tenía sentido.
No se fiaba de él. Había visto la delicadeza con que trataba a los niños, pero también había comprobado su ineptitud. No le gustaba estar allí. Pedro Alfonso ocultaba algo. Había algo en él que no sonaba cierto.
Sin embargo, el hambriento modo en que había devorado su boca no había sido una mentira. Y tampoco había simulado su prominente y dura reacción. Horas después, ella seguía sintiéndose fuera de control.
Un tenue grito resonó en el silencio reinante. ¿Lo había imaginado? No, allí estaba de nuevo, solo que más fuerte y más prolongado. En unos momentos fue ganando intensidad. Cami.
Pau esperó. La niña se callaría en cuanto Pedro fuera a verla. Los segundos fueron pasando y los gritos seguían. Preocupada por si Cami pudiera llegar a sentirse abandonada, salió de la cama.
Cruzó el descansillo que unía su cuarto y el de Gladys con los dormitorios de los niños. Estaba a punto de llegar al de Cami cuando Thiago salió de esta con la niña en brazos. Se la entregó y Pau trató de calmarla, pero todo fue inútil. No sabía cómo calmar a su sobrina.
Sabía jugar con los niños y mimarlos como solían hacerlo las tías, pero no sabía cómo cuidarlos. Sin embargo, conocía a alguien que, al menos se suponía que sabía hacerlo.
Entregó la niña de nuevo a Thiago.
—Quédate con ella un momento mientras voy a por ayuda.
Entró en la habitación de Pedro directamente, sin llamar. Se detuvo un momento mientras sus ojos se adaptaban a la penumbra reinante. Pedro estaba tumbado sobre la cama, casi desnudo excepto por unos calzoncillos, y dormido como un bebé.
Se acercó a la cama y lo llamó.
—Pedro. Pedro, despierta.
Él murmuró algo en su sueño y giró la cabeza en la otra dirección. Pau pensó que, ya que ella se había pasado la noche dando vueltas, él al menos podía haber tenido la decencia de perder un poco de sueño.
Se acercó más, incómoda por ser tan consciente de la gran superficie de musculoso pecho y de las poderosas piernas expuestas a su mirada. A pesar de que apreciaba la vista, apreciaría aún más que su sobrina se tranquilizara. Apoyó una mano sobre le pecho de Pedro y empujó con fuerza.
—Despierta, Pedro.
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Continuaraaaaaa..
Bueno espero que les guste, comenten aca o en mi tw @meli_pauliters, no doy mas de sueño
Ayer Oli cumpli su primer añito :'') y pyp 38 meses♥ aww :')
Buenas Noches♥
Muy buenos! Q inoportuna la madre! Jajaja mimiroxb
ResponderEliminarmuy buena la historia jajajajaj!
ResponderEliminarbuenisimos los caps
ResponderEliminarBuenísimos los 4 caps, subí pronto please.
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