-Aquí está la lista —dijo ella. Pedro le rozó la palma con los dedos al entregarle el papel—. Ésos son los nombres. Lógicamente, puedo darte toda la información personal de que dispongo. El primero, Eric, es un vendedor que... ¿qué pasa? —se detuvo Paula, al notar un súbito cambio en la expresión de Pedro.
— ¿Pusiste el nombre de Federico en la lista?
—Bueno, al principio sí... —admitió ella, confundida por el tono acusador de Pedro—. Ya te dije que empecé con cinco candidatos y luego lo dejé en tres. Federico y tú fuisteis los que descarté.
— ¿De verdad te planteaste acostarte con mi hermano?
—No en el sentido en que tú estás pensando; pero sí, supongo que me lo planteé. En fin, si hubiera elegido a Federico, habría tenido que... conseguir que me dejara embarazada.
—Me sorprende que no hayas incluido a Benjamin y a Thiago —espetó Pedro, en referencia a sus otros dos hermanos.
—Thiago está casado y no quiero saber nada más de hombres casados. Pero si supiese dónde está Benjamin, te aseguro que lo habría incluido —replicó Paula, desafiante—. Además, si besa igual que Federico y tú, seguro que sería todo un placer hacerle el amor.
— ¿Igual que Federico y yo? —repitió él, estupefacto—. ¿Has besado a Federico?
—No es asunto tuyo, pero sí. Federico y yo nos besamos un par de veces cuando salimos juntos.
—No puedo creerlo —Pedro se puso de pie—. ¿Has estado saliendo con mi hermano?
—Sí —respondió Paula con dulzura—. ¿Por qué?, ¿hay algún motivo por el que no debería?
—Pues claro que hay un motivo. Federico es... es...
—Es mi amigo. Igual que tú, ¿no es cierto? Pero, a diferencia de ti, él no me besa y luego se arrepiente y me insulta pidiéndome disculpas por haberlo hecho.
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Sigue..
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