domingo, 16 de febrero de 2014

Capitulo 22♥ - Demasiado Amor♥



Pedro se quedó sin aire al oír la voz de Valeria. No podía haber sido más inoportuna...

Miró a Paula y vio que la horquilla que le sujetaba el pelo se le había caído; tenía las mejillas encendidas, los ojos iluminados, la boca sin pintalabios... parecía que acabara de salir de la cama de un hombre.

—¡Dios mío!, ¿qué estoy haciendo? —se preguntó en voz alta.

—¿Pedro? —volvió a llamarlo Valeria, ya más cerca.

—Lo siento —Pedro se arrepintió nada más decirlo, pero ya no podía remediarlo—. Quiero decir que no había planeado que esto ocurriera. No sé por qué...

—Está bien —lo cortó Paula, al tiempo que se ponía de pie.

—No está bien —denegó él, mirando preocupado la expresión asustada de Paula.

—Supongo que es lo que pasa cuando se bebe tanto vino —comentó ésta, obligándose a fingir una sonrisa.

—No creo que haya sido por el vino. Yo...

—Aquí estás —irrumpió Valeria finalmente—. Llamé al timbre, pero no contestabas. Como estaba tu furgoneta aparcada fuera, probé a ver si estabas en casa... No me has llamado en todo el día —lo acusó.

—Lo... lo siento. He estado liado.

—Bueno, por esta vez te perdono —dijo Valeria, avanzando hacia Pedro con sensualidad—. Hola, Paula. ¿Te importa sujetarme este plato mientras saludo a este tipo? —le pidió sin apenas mirarla.

Pau agarró el plato de comida preparada que Valeria había llevado y se dio media vuelta.

Pedro, más pendiente de Pau que de las palabras de Paula, no se dio cuenta de cuándo comenzó a besarla ésta. Reaccionó nada más tomar conciencia, se apartó y se preguntó cómo era posible que esa rubia voluptuosa, monitora de un gimnasio, lo hubiera excitado tanto durante tres meses.

—Veo que sigues en forma —comentó Pau, de pie junto a la mesa en la que había dejado el plato de Valeria.

—Gracias. Estoy impartiendo seis clases a la semana en el gimnasio. Deberías venir algún día para tonificar un poco el cuerpo.

—Lo pensaré —repuso Pau. Pedro, en cambio, sintió ganas de estrangular a Valeria. ¿Qué tenían de malo las curvas de Pau?

—Espero no haber interrumpido nada —dijo entonces la monitora, al advertir el vino y los platos con restos de tarta.

—Pau y yo estábamos cenando —contestó Pedro

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