domingo, 2 de febrero de 2014

Capitulo 43 ♥ - Dulce Reencuentro♥ ¡Ultimo Capitulo!♥



Había muchos peligros en el mundo para una niña pequeña. ¿Y si alguien la había llevado a su coche para darle unos caramelos o diciéndole que tenía un mensaje de su padre? Paula les había dicho a menudo a sus alumnos que no se dejaran engañar por esas cosas. Pero Almita tenía solo tres años. ¿Recordaría lo que le había dicho?

Trató de tranquilizarse pensando que Almi era por naturaleza muy tímida con los desconocidos. Y ese día había estado más apartada de los demás de lo habitual.

Lo más seguro era que solo estuviera explorando, pero lo cierto era que no se trataba de una niña muy dada a adentrarse sin más ni más en terreno desconocido.

Oyó el chasquido de una rama y corrió hacia allí, esperando que fuera Alma. Pero era Pedro.

-¿La has encontrado?

El agitó la cabeza y mantuvo el rostro apartado de Pau. Algo en él le indicó que ese hombre estaba al borde de las lágrimas. El uniforme de camuflaje que llevaba lo confundía con el fondo del bosque, pero la tensión que emanaba de su cuerpo le resultaba evidente.

-¿Pedro? -dijo tomándole del brazo para que la mirada.

Efectivamente, ese marine que decía que los guerreros no lloraban, estaba a punto de hacerlo.

-Oh, Pepe -dijo abrazándolo sin dudar-. No es tu culpa.

Él se estremeció antes de abrazarla también a ella.

-Soy un asco de padre.

-No, no lo eres. Lo has hecho muy bien con Almi. Sé que no te ha resultado fácil, pero no le has dado la espalda al reto de cuidar de tu hija. Has estudiado, has aprendido, has trabajado duro para hacerla saber que la amas.

-¿Y cómo lo va a saber si no se lo he dicho nunca? Igual que nunca te lo he dicho a ti.

-¿Qué?

-Que te amo -dijo él con voz rasposa.

El corazón se le detuvo a ella. No se había esperado aquello. No de un hombre que guardaba tan celosamente sus emociones. Se dio cuenta de que, tal vez lo hacía así porque eran muy profundas. Ese descubrimiento fue como la pieza que faltaba del rompecabezas que siempre había sido para ella Pedro Alfonso.

-Pero eso no importa ahora -dijo él-. Siempre termino destruyendo a la gente a la que amo. Otra parte del rompecabezas.

-Mírame -dijo ella obligándolo a hacerlo-. Escucha. Tú no tenías forma de saber que Almi iba a hacer esto. Yo sé que tú caminarías sobre brasas ardiendo para salvar a alguien a quien amas.

Pedro sintió cómo esas palabras lo inundaban. Sabía que la primera regla en primeros auxilios era comenzar la respiración y parar la hemorragia. Pero no parecía haber ninguna manera de parar la hemorragia que tenía en su interior al pensar en que Almita estaba en peligro. Y con respecto a lo de respirar, no podría hacerlo tranquilo hasta que no la encontraran.

-¿Y si no la encontramos? -dijo-. En este condado hay niños que desaparecen todos los días.

-Un marine no se rinde nunca -le recordó Paula.

Esas palabras lo animaron y emprendió de nuevo la búsqueda con más ánimo. Momentos más tarde, ella lo vio correr y trató de seguirlo. Iba directo a un gran roble, más grande que los demás. Justo entonces el atardecer dio paso a la oscuridad. Y allí estaba Almita, acurrucada debajo.

-¡Alma! -exclamó él lleno de emoción-. ¿Estás bien?

Su hija se sentó, le sonrió adormilada, se frotó los ojos con una mano y agarró firmemente su osito de peluche con la otra.

Estaba bien. La recorrió con las manos para asegurarse de que no estaba herida. Estaba tan agitado que casi gritó.

Pau llegó justo a tiempo de ver a Pedro de rodillas abrazando a su hija mientras le decía una y otra vez que la quería.

-Yo también te quiero a ti, papá -dijo Almi sonriendo-. Y a Pau.

-Yo también la quiero a ella -dijo Pedro mirando a Paula con el corazón en los ojos-. Y no os voy a dejar nunca más. Si eso significa dejar los marines, lo haré.

Luego sonrió a Pau y añadió:

-Aprovechando que estoy de rodillas, te voy a pedir de nuevo que te cases conmigo. No por Almi, sino porque te amo.

-Yo…

-Mira, ya sé que no valgo la pena. El otro día me acusaste de tener algo dentro que me hace salir corriendo cuando las cosas se ponen demasiado emocionales. Tenías razón. Ya conoces la historia de mi familia. Después de que mis padres me abandonaran, me juré a mí mismo que nunca más querría a nadie. No quería resultar así de herido de nuevo. Pero ya no puedo huir más. No de Almi y no de ti, Pau.

Ella siempre había podido ver cuando decía la verdad en su mirada y lo estaba haciendo. Pedro había aprendido por el camino más difícil lo que era el amor y eso había hecho que ese orgulloso guerrero estuviera de rodillas delante de ella.

Las rodillas le fallaron y se arrodilló también junto a ellos.

-Te amo, Pepe. Y me casaré encantada contigo.



Cuando él la besó, Pau oyó a Almita aplaudir.


--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Asdasdadasdsdasda terminoo, falta el epilogo, q mas tarde l subo! :) bueno graciias x bancarme est tiempo q estuve desaparecida, mi perrito fallecio, x eso me ausente, disculpen, bueno comentn aca o mi tw @meli_pauliters besos♥

1 comentario: