El destello amistoso que había iluminado sus ojos toda la velada dio paso a un brillo melancólico que lo desgarró.
— ¿Quieres más vino? —le ofreció Pedro, confundido por la profundidad de sus sentimientos.
—No, gracias —rehusó ella. Luego se levantó y le dio un nuevo beso en las mejillas—. La guardaré como un tesoro, Pedro —añadió, llevándose la caja al pecho.
Después se retiró para volver a sentarse sobre la mecedora. Un silencio incómodo los atrapó durante varios segundos, hasta que, por fin, Pau le lanzó una mirada traviesa:
— ¿Sabes, Alfonso? Se me acaba de ocurrir que esta cena y la maravillosa caja de música podrían ser un soborno.
— ¿Un soborno? —repitió Pedro, contento del tono ligero que había empleado ella—. ¿Y por qué iba a querer sobornarte, Chaves?
—Bueno, sabiendo lo retorcido que eres, igual has pensado que si me ofrecías una buena cena y me hacías un regalo estupendo podrías librarte de hacer las investigaciones que me prometiste.
—Ni se me había ocurrido.
—Mejor, porque no te voy a dejar escapar.
—Paula —dijo entonces él en tono serio—, sobre el tema del niño...
—Esta noche, cuando me dijiste que soplara las velas y pidiera un deseo, ¿sabes lo que pedí? Pedí que el año que viene a estas alturas tuviera ya un bebé. Sé que no estás de acuerdo con esto, Pedro, pero toda la vida he querido tener un marido, hijos... formar una familia. Seguro que un psicólogo lo atribuiría al divorcio de mis padres, al abandono de mis padrastros y esas cosas. Y es probable que tuviera razón. Pero lo cierto es que siempre he deseado tener una familia —se adelantó Pau—. Bueno, ya sé que no tendré marido, pero no voy a renunciar a lo de los bebés. A veces creo que me convencí de que estaba enamorada de mis ex novios por las ganas que tenía de ser madre.
Le partía el corazón oír la tristeza de su voz, verla en sus ojos reflejada.
—Cariño, entiendo lo que dices, pero...
—Sigues sin estar de acuerdo. Ya lo sé, y lo entiendo. De verdad que lo entiendo. Pero sé lo que estoy haciendo.
—Eres muy joven, Pau. Te mereces el sueño entero: enamorarte, casarte, tener hijos...
—Todo eso son cuentos de hadas. Hace tiempo que dejé de creer en ellos.
—Puede que tu Príncipe Encantado no haya aparecido todavía.
—Créeme, he besado muchos sapos; hasta he estado prometida con dos de ellos —repuso Pau con tristeza—. Pero ninguno se convirtió en príncipe. Me niego a posponer mi vida y esperar a alguien que quizá no exista.
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Hoooliss..aqi aparecii yo d nuevo, con una maraton q espero sea de su agrado :) perdon q me alla ausentado mucho, pero resulta q m di cuenta q soi mui v¡dispersa, iba a subir y m colgaba hablando cn mis amigas, *hechenle l culpa a ellas ah* o m iba, o tenia q salir, o la compu n m andaba geeeeeeeeeeeeeenial -.- buee..asiq xeso n pude subir, toi tratando d despejarme x eso :D y bue..para reconpensarlos aca les dejo l maratoooooon! :D Comenten en mi tw @meli_pauliters o aca en el blog mucho mejoooor ah jajajjaja..bueno nada mañana si puedo subo massh! besuliis♥
Wowwwwwww, q buena maratón No te cuelgues tanto, subí más seguido please.
ResponderEliminarBuenisimos los capitulos,segui subiendo!!!
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