Paula le arrebató la lista con los nombres de los candidatos y se puso de pie.
—Olvídalo. No debería haberte pedido que me ayudaras.
— ¡Vamos, Pau! —Pedro la agarró por una muñeca antes de que ésta hubiera dado dos pasos—. Lo siento. Venga, devuélveme la lista... Siéntate conmigo, sólo un minuto —añadió al ver que ella no contestaba.
Pero, como Pau permaneció de pie, tuvo que tirar de su muñeca para que tomase asiento a su lado.
—La mayoría de los datos que necesito los podré conseguir sin problemas —prosiguió Pedro—. Obtendré muchos por Internet; además, tengo contactos con la policía, por si alguna vez han sido detenidos, o algo así.
Oírlo hablar de antecedentes penales la hizo sentir un escalofrío. No podía imaginarse a ninguno de los candidatos como un criminal, pues, si bien era cierto que sólo había salido con ellos en un par de ocasiones, los tres le habían parecido agradables y daban la impresión de estar de acuerdo sobre cómo debía educarse a un hijo.
—Tengo suficiente información para empezar —insistió Pedro—. Así que ni se te ocurra ponerte a hacer de Mata Hari, ¿estamos?
—Sí.
Pedro dio un pequeño impulso con los pies a la mecedora y ambos quedaron balanceándose con suavidad. Todavía no le había soltado la muñeca y el tacto de sus dedos le estaba acelerando el ritmo cardiaco. El sol ya se había puesto, las estrellas salpicaban el cielo y la luna los envolvía con su luz.
— ¿Cuánto tiempo tardarás? —quiso saber Pau.
—Los datos oficiales no me llevarán mucho tiempo. Pero conseguir información sobre el carácter de una persona, y más si es discreta, no siempre es sencillo.
—Sé que no es fácil lo que te pido...
—Pero tampoco demasiado complicado —la tranquilizó Pedro, sonriente—. Supongo que habría sido mucho más sencillo para los dos si hubieras dejado mi nombre en la lista, ¿no? Al menos, ya sabes todos mis secretos.
Quizá no sólo ella sintiera algo especial, pensó Pau. Y quizá el deseo que había apreciado en los ojos de Pedro no eran fantasías suyas...
—Si ésta es la manera más sutil que se te ocurre para intentar librarte de las investigaciones, olvídalo; no me engañas —rió ella.
— ¿No? —preguntó Pedro, al tiempo que le pasaba un brazo por los hombros.
—No —susurró ella.
— ¿Por qué no? —inquirió él mientras le acariciaba el cuello.
—Porque... porque nosotros somos amigos—respondió Pau. Pero Pedro siguió acariciándole el cabello—. No creo que sea buena idea—se resistió ella.
—Cierto, es una idea espantosa —susurró Pedro, a escasos centímetros de los labios de Pau—. Nunca deberíamos hacer esto.
—Cierto —murmuró ella.
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2/2 Espero les gusten ls caps, comenten aca o en mi tw @meli_pauliters buenas noches♥
Muy buenos los capitulos,segui subiendo!!!
ResponderEliminarRe lindos los 2 caps!!!!
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