miércoles, 25 de diciembre de 2013

Capitulo 10 ♥ - Dulce Reencuentro♥



-Alma necesita saber que tú la quieres de cualquier manera, no solo cuando está limpia o cuando es buena. Recuerda que tu hija te verá como a su modelo de cómo expresar las emociones, así que tienes que expresarlas sinceramente.

Las emociones no eran algo que necesitara un marine. De hecho, para él, no servían para nada más que para estorbar. Y, con respecto a la sinceridad, no creía que Pau quisiera que él expresara su pánico interior. No, para él, ceder al miedo nunca había servido para nada.

-Alma necesita ver señales de tu amor y cariño -continuó ella-. Hay varias formas de hacerlo, darle besos y abrazos para felicitarla cuando haga algo difícil, o consolarla cuando llore, cuando le duela algo…

-¿Es eso lo que hizo tu padre contigo?

Esa pregunta la pilló por sorpresa.

-No. Todo lo contrario.

-Y aún así, pareces haber salido muy bien.

-Las apariencias engañan.

-Así que, básicamente, me estás diciendo que, si no la abrazo en los momentos adecuados, la estaré perjudicando para toda la vida, ¿no? No me presiones en eso.

-Yo creía que los marines estaban acostumbrados a la presión.

-Sí, bueno. Sigo sin creer que eso de ser padre sea tan complicado -gruñó Pedro.

-Tranquilo, marinero. Todavía no has visto nada -le dijo ella sonriendo.

Pedro se sintió como un idiot.a. Y todo por esa inesperada sonrisa de Pau. Apabullado por una mujer con unos ojos tan verdes que darían envidia a las hojas de los árboles bañadas por el sol.

¿Se estaba poniendo poético? Mala señal…

¿Lo era? ¿Desde cuándo había sido un crimen ponerse poético con una mujer atractiva? Seguramente desde que era padre.

Pero aquello era lo mejor de dos mundos. Con Pau tenía una mujer que estaba encontrando cada vez más atractiva, y que además, sabía cómo hacerse cargo de su hija.

-Ya está -dijo Almita orgullosamente desde el cuarto de baño.

-Estoy tratando de corregirla también cuando dice algo mal -afirmó él.

-No tienes que preocuparte por eso y corregirla cada vez que lo haga. Puedes limitarte a repetir tú lo que diga mal, para que vea cómo se hace. Los niños de esa edad a menudo copian lo que se dice.

-Esa es una de las razones por las que ahora tengo cuidado con lo que digo delante de ella.

-Buena idea -respondió ella.

¿Era un brillo del sol o realmente había visto un destello de atracción en los ojos de ella? Tal vez Pau había decidido dejar de estar enfadada con él por lo que debía haberle hecho en el instituto.

O tal vez solo se estaba imaginando cosas. Llevaba solo tanto tiempo que el pensamiento de ligar con una mujer atractiva era suficiente como para que la sangre le corriera un poco más aprisa. Eso podía ser interesante, pensó.

Mientras Alma se sentaba en el suelo del salón y se ponía a jugar con sus camiones, Pau le dijo:

-Lo primero es lo primero. Empecemos con los primeros auxilios. ¿Qué sabes de eso?

-Lo suficiente como para hacerte el boca a boca -respondió él.

Ese súbito destello del chico malo que había sido en el instituto, la pilló por sorpresa.

-Bueno, lo siguiente son las comidas -respondió tratando de sobreponerse a la impresión.

-¿Hay alguna razón para que los primeros auxilios vayan antes de la comida? Eso me hace pensar que ya has probado cómo cocino yo.

Pau no tuvo más remedio que sonreír.

-¿Qué le estás dando de comer?

-Hoy golosinas y patatas fritas -respondió él en broma.

Cuando vio la mirada de sorpresa de ella, añadió:

-¿Qué pasa? Era eso lo que te estabas esperando, ¿no? Que fallara la respuesta.

-Eso no es cierto.

-¿No? ¿Entonces por qué me estás tratando como si yo fuera un recluta novato que no distinguiera mi… pie de un hoyo en la pared?

-Lo siento si no te gusta mi sistema de enseñanza. No soy una experta educando adultos.

-Y yo no soy un experto en aceptar órdenes de una civil, pero no me quejo.

-Eso es porque eres tú quien necesita de mi ayuda.

-Y tú eres la que me ha ofrecido esa ayuda.

¿Ofrecido? Más bien se había visto obligada a ofrecérsela, pero no iba a ponerse a discutir de semántica.

-Estoy tratando de ayudarte, pero sería más fácil si no fueras tan cabezota y no tuvieras esa actitud.




-No soy yo el que tiene una actitud, eres tú.


SIGUE..

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