domingo, 29 de diciembre de 2013

Capitulo 20 ♥ - Dulce Reencuentro♥



-¿Dónde encuentras tiempo? -le preguntó Lisa a Pau el miércoles por la mañana, antes de la llegada de los niños-. Siempre estás aquí antes que nadie y te quedas después. ¿De dónde sacas tiempo para tener una vida?

-¿Qué vida? -respondió ella medio en broma.

Hacía poco que habían decorado de nuevo el colegio, y lo había hecho casi todo ella, en su tiempo libre. Lisa le dijo:

-La nueva decoración está muy bien. Tienes muy buen ojo para estas cosas.

-Gracias, pero aquí somos un equipo. No lo podría haber hecho sin ti.

Lisa y su otra ayudante, Tawanna, supervisaban cada una a un grupo de cinco niños, mientras que Paula trabajaba con todos, organizando.

-¿Cuál es la agenda para hoy? -preguntó Lisa.

-Hoy es el día de los castillos de arena, entre otras cosas.

Lisa sonrió.

-Mi favorito.

-Solo roguemos para que no todos quieran hacerlos al mismo tiempo.

Mientras que algunos programas hacían que los niños rotaran de una actividad a otra a una señal de la profesora, en eso los niños tenían algo que decir en lo que querían hacer.

-Yo creo que jugar a ir de compras puede servir de contrapartida -dijo Pau-. Eso les puede tentar.

-Hablando de tentaciones. ¿Te diste cuenta de que el padre de Alma vino a la búsqueda del Huevo de Pascua con su uniforme azul?

-Él es difícil que pase desapercibido.

-Seguro que sí. Me fijé en él el primer día, cuando vino a dejar a Alma. Entonces llevaba el mismo uniforme.

Lisa suspiró e hizo girar los hermosos ojos castaños y rasgados en sus órbitas de la forma en que solo una chica de diecinueve años lo puede hacer.

Había veces en que Pau se sentía décadas mayor que su ayudante, de rasgos asiáticos. Cuando ella hizo el amor con Pedro, tenía un año menos que Lisa.

-Yo creía que ahora te iban los tipos intelectuales -le recordó Pau.

Lisa suspiró de nuevo.

-Es que los hombres de uniforme tienen algo…

Sobre todo si ese hombre era Pedro.

Era estúpido que se sintiera celosa solo porque Lisa, que era mucho más joven y bonita que ella, se hubiera fijado en Pedro quien, por cierto, seguro que las prefería como ella en vez de a las profesoras de educación infantil que no podían tener hijos.

Sabía muy bien que no era culpa de él que sus dudas e inseguridades hubieran vuelto en bloque. Aquella era una batalla privada que tenía que pelear ella sola. Pero eso le demostraba lo vulnerable que era en lo que se refería Pedro.

-¿Estáis hablando las dos del mismo marine? -les preguntó Tawanna cuando se reunió con ellas.

Tawanna que tenía cincuenta años y cuatro nietos, seguía sintiendo una gran pasión por la vida que Pau admiraba. Con su cabello corto y su gran figura, Tawanna parecía mucho más joven. Sabía muy bien que era una mujer grande y estaba orgullosa de ello. Además, le encantaban los colores brillantes y ese día llevaba un caftán amarillo y púrpura.

-Volved atrás y contadme lo que me he perdido.

-No te has perdido nada -dijo Pau-. ¿Has traído esas fotos que prometiste de tu nueva nieta?




-Si te crees que me puedes distraer hablándome ahora de mi nieta, deja que te diga…

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SIGUE...

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