martes, 17 de diciembre de 2013
Capitulo 1 ♥ - Dulce Reencuentro♥
De todas las aulas de todos los parvularios de Chicago, él había tenido que ir a la suya. Pedro Alfonso. Incluso su nombre conjuraba profundos y oscuros recuerdos.
Los años no habían sido amables con él, por lo que vio Paula Chaves. Pero lo cierto era que la amabilidad y Pedro Alfonso nunca habían tenido mucho en común.
Doce años. Habían pasado todos esos años desde la última vez que lo había visto. Y se esfumaron en un instante.
La asaltaron múltiples imágenes mientras lo miraba atemorizada. Era todo un compendio de contrastes. La rigidez de su corto cabello y su impecable atuendo militar estaban en guerra con la sensualidad de su boca y la intensidad de sus ojos miel. Él siempre había tenido la habilidad de consumirla con una sola mirada de esos ojos.
La sorprendió lo mucho que él había cambiado y que aún así, siguiera igual. Evidentemente, seguía en los marines y el uniforme azul le sentaba bien. Más que bien.
Había un campamento de entrenamiento de los marines no lejos de allí. Ella pasaba por allí de camino a su casa todas las tardes, pero nunca se le habría ocurrido que Pedro terminara allí. Lo último que había sabido de él era que estaba en algún lugar conflictivo en el extranjero.
Buscó con la mirada las pocas cosas que recordaba de él, como la cicatriz que tenía en la sien derecha, resultado de una disputa que tuvo con su moto contra un árbol. Había ganado el árbol, como él le había dicho alguna vez. Pero ahora tenía otras cicatrices, incluyendo una bastante reciente en la mandíbula.
A pesar de los años que habían pasado, Paula lo había reconocido inmediatamente. Pero no vio que él la reconociera a ella, lo que no era de extrañar. A Pedro se le daba bastante bien no verla. Solo unas semanas después de haber compartido la noche más increíble de su vida, él había empezado a actuar como si ella fuera invisible.
Apartó ese recuerdo humillante y miró a la pequeña que estaba al lado de él. La niña que iba de la mano de la directora del parvulario, Sarah Connolly.
-Tenemos una nueva estudiante en el parvulario -dijo Sarah alegremente-. Esta es Alma Alfonso, tiene tres años y acaba de mudarse de San Diego. Y este es Pedro, su padre.
¿La hija de Pedro? ¿En su clase? La magnitud del dolor pilló por sorpresa a Paula.
Se obligó a recuperarse.
-Hola, Alma. Nos alegramos de que estés con nosotros.
-Sí, bueno, la dejo en sus manos -dijo Pedro incómodo.
Estaba claro que quiso seguir a Sarah cuando se marchó.
Pero por mucho que Paula quisiera también que él desapareciera, tenía que pensar en Alma. La niña se aterrorizaría si Pedro la dejara así en un entorno desconocido.
-Venga usted también, señor Alfonso-le dijo.
-He de volver al trabajo -dijo él.
¿Había un tono de desesperación en la voz de él, o se estaba imaginando cosas?
Paula se vio obligada a ponerle una mano en el brazo para detenerlo.
-Esto solo serán unos minutos, pero es necesario. Es muy importante para la comodidad de su hija.
-De acuerdo -dijo él mirando su reloj-. Pero no tengo mucho tiempo.
Paula quitó la mano y le dedicó su atención a Alma.
-Me llamo Paula y voy a ser tu profesora.
La pequeña se limitó a asentir, pero no dijo nada. Llevaba el cabello castaño recogido en dos coletas. Sus vaqueros y camiseta blanca estaban impecables y le brillaban los zapatos. Llevaba una chaqueta verde más apropiada para San Diego que para el frío del mes de marzo en el Medio Oeste. No parecía tener una mochila para los útiles escolares.
Después de presentarla al resto de la clase y a sus dos ayudantes, Paula la emparejó con otra niña, Ana, que era la más amigable de la clase.
-¿Por qué no le enseñas a Alma dónde puede dejar su chaqueta? -le dijo-. Luego empezaremos con la hora de los cuentos y Alma se puede sentar a tu lado.
Cuando las dos niñas se hubieron marchado, Paula le dijo a Pedro en voz baja:
-No se puede marchar así como así después de dejarla en un aula nueva. Quiero que sepa con seguridad que va a volver a por ella. Tiene que decirle eso. Si se marcha, estará rompiendo la confianza que ha puesto en usted.
Como había roto la que ella había puesto en él hacía todos esos años, pensó.
-Hubiera sido mejor si también hubiera venido su madre -añadió.
-Su madre está muerta -dijo Pedro.
Ella parpadeó ante la falta de emoción con que él dijo eso.
-Lo siento, pero en ese caso es más importante todavía que no se marche. Es lo único que tiene y tiene que saber que, aunque se marche ahora, volverá a por ella más tarde.
Él se agitó impacientemente.
-¿Por qué no se lo dice usted?
-Porque usted es su padre, no yo.
El ruido del aula se elevó de repente cuando los niños se dieron cuenta de que su profesora no les estaba prestando atención. Paula se acercó a su mesa y tomó una gran campana que había sobre ella, haciéndola sonar.
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Buenooo esta es la 1ra parte del cap 1! espero q se vallan enganchando cn la nove! pueden comentar aca o en mi tw @meli_pauliters , subo hoy la 2da parte o mañana?? deciden ustedes, buenoo nada maas! besoos
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Subila ahoraaa!!!! jajajaaajaja por fiss! muy lindo el cap ♥
ResponderEliminarmuy bueno,seguí subiendo...
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