sábado, 25 de enero de 2014
Capitulo 39 ♥ - Dulce Reencuentro♥
-No lo sé. Si el amor duele tanto, tal vez él tenga razón después de todo. ¿Sabes lo que me duele? Que realmente él nunca me haya visto por lo que soy. Solo me ha visto como la solución a un problema que tenía. No me vio a mí -dijo Paula dándose un golpe en el pecho-. Y yo me crié con un hombre que nunca me vio a mí. Mi padre. Ser invisible para alguien a quien amas te come el alma. No estoy llorando solo por Pepe. Estoy llorando porque… porque esos viejos sentimientos de no ser valorada, de no ser amada, han vuelto de nuevo. Es estúpido, ya lo sé.
-Hey, yo soy la que va a juzgar si algo es estúpido o no -dijo Zai.
-La mayor parte de las veces me sentía como si mi padre no supiera siquiera que yo existía. Y Luego aparece Pedro. Seguro que él sabe que existo porque soy buena con su hija. Y yo quiero a Almita. ¿Quién sabe? Tal vez si él hubiera sido sincero conmigo desde el principio y me hubiera dicho que lo que quería era que yo cuidara de Alma mientras él se volvía a Bosnia o a cualquier otro sitio parecido, yo hubiera…
-¿Qué? ¿Le habrías dado un martillazo en la cabeza? Porque es eso lo que se hubiera merecido. ¿Cómo puede haberte hecho esto a ti y a Alma?
-¿Sabes lo que va a sufrir esa pequeña si él se marcha? ¿En qué puede estar pensando él? Justo cuando yo estaba empezando a confiar en él, cuando estaba empezando a creer que él estaba entendiendo de verdad lo que significa ser padre, va y me sale con esto.
-Lo superarás.
-¿Cuándo? ¿Cuando tenga noventa años? Creo que él es el diablo en mi alma, es tanto una parte de mí que nunca me podré librar de él.
-Podemos hacer un exorcismo. O vestir a G.1. Joe de niña. Tú dijiste que eso lo pone enfermo.
-He hecho lo correcto rechazando a Pepe -dijo Paula como para darse seguridad a sí misma.
-Seguro que sí. ¿Por qué lo dices? No te estarás arrepintiendo, ¿verdad?
-No. Pero no puedo evitar pensar en Alma. Aquí estoy yo, pensando en adoptar un niño al que no conozco y no voy a ayudar a Alma, a la que quiero de verdad. Esto es un verdadero lío -dijo Paula llevándose las manos a la cabeza.
-Casarte con Pedro, amarlo como lo amas sin que él sienta lo mismo por ti, te destrozaría. Tú misma has dicho que eso te comería el alma.
-Tal vez yo quiera demasiado.
Zai la miró fijamente.
-Si realmente crees que te mereces tan poco el amor, entonces no te mereces estos bombones. ¡Dámelos ahora mismo!
Paula se agarró a la caja.
-De eso nada. Querer que un hombre me ame no es querer demasiado.
-Muy cierto.
-¿Sabes? En el colegio los niños están siempre actuando mientras juegan. Y eso es lo que hemos estado haciendo Pedro y yo. Él estaba haciendo como si realmente yo le importara y yo estaba haciendo como si eso pudiera funcionar de verdad.
-Por lo menos él se ha mostrado con claridad antes de que fuera demasiado tarde.
Una cosa era cierta, para Pedro lo primero era el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos y siempre sería así.
-Quiero más agua -dijo Alma.
-Ya te has bebido tres vasos.
-Se los ha bebido mi osito. Léeme el cuento de Los tres cerditos.
-Ya te lo he leído tres veces. Ahora túmbate y duérmete.
-Annita tiene un gatito, ¿puedo tener uno yo también?
-No.
-¿Por qué?
-Porque aquí no nos dejan tener animales.
-Si mi mamá estuviera aquí, ¿podría tener un gatito? ¿Cómo es que Anna tiene uno y yo no? ¿Porque ella tiene una mamá?
-No, no es por eso.
-¿Entonces por qué?
-Porque yo lo he dicho.
-Yo quiero un gatito.
-Ya me lo has dicho. Varias veces.
-Mi osito también quiere un gatito.
-Tu osito no tiene ni voz ni voto en esto.
-¿Por qué no?
-Porque es un oso de peluche.
-¿Y por qué no pueden votar los osos de peluche? ¿Qué es un voto?
Pedro no estaba dispuesto a ponerse a hablar de política a esas horas de la noche.
-Ya es hora de que te duermas. Luces fuera.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario