jueves, 9 de enero de 2014

Capitulo 32 ♥ - Dulce Reencuentro♥



-Aunque eso se lo podías haber preguntado a ella misma.

-Negativo. Y no le digas que te lo he preguntado, ¿de acuerdo?

Lisa se acercó más a él y le susurró:

-¿Así que esta es una operación encubierta, no?

Pedro asintió.

-Afirmativo.

-Mis labios están sellados. ¿Vas a hablar también con Tawanna?

-Más tarde.

Pero antes de que se pudiera marchar, se acercó Tawanna.

-Espero que no vayas a portarte como un cerdo -le dijo la mujer.

-¿Perdón?

Tawanna puso los brazos en jarras.

-He visto a Lisa ligando contigo.

-Entonces habrás visto también que yo no lo estaba haciendo con ella.

-Solo quería estar segura de eso.

-Puedes estarlo. Yo estoy interesado en Paula. Y podría venirme bien tu ayuda.

Tuvo la sensación de que ponerse a merced de esa mujer iba a servirle de algo, y así fue.

-Ya era hora de que me lo pidieras. Pero no podemos hablar aquí. Te daré mi número de teléfono para que me llames.

Sacó del bolso papel y un bolígrafo y se lo escribió.

Paula no se pudo creer lo que estaba viendo. Primero Pedro hablando con Lisa y luego con Tawanna. ¿Ese hombre no tenía conciencia? ¿Qué estaba haciendo? ¿Les estaba pidiendo que se casaran con él ahora que ella le había dicho que no? ¿Era ella tan fácilmente reemplazable? Parecía que a él no le importaba que tuvieran diecinueve años o cincuenta, que fueran asiáticas o afro americanas. Quería una esposa.

Muy bien, seguramente se estaba pasando. Iba a tener que preguntarles a Lisa y Tawanna de qué habían hablado con él.

-No lo recuerdo -le dijo Lisa, a pesar de que había hablado con él hacía solo unos minutos-. No era nada importante.

Pero apartó la mirada como si le estuviera ocultando algo importante.

Tawanna fue igualmente evasiva.

-¿De qué hablamos? De nada. Y no estuvimos hablando más que uno o dos segundos.

-Te vi darle un papel.

Tawanna se encogió de hombros.

-Era un libro que le he recomendado.

-¿Sí? ¿Cuál?

-¿A qué viene este interrogatorio, chica? ¿Está pasando algo que yo debiera saber?

-No.

Paula no estaba dispuesta a confesarle que Pedro le había pedido matrimonio. Sus sentimientos estaban aún demasiado confusos, eran demasiado contradictorios. Una parte de ella quería creer que él la quería a ella y no a otra. Y otra parte de ella deseaba correr en dirección contraria para no resultar herida.

-Pau, pareces triste -le dijo entonces Almita apretándole la mano-. Yo también estoy triste.

Paula se arrodilló a su lado.

-¿Por qué estás triste, Almi?

-Porque fui mala y le di una patada a esas chicas en el ballet. Dar patadas es malo.

-Dar patadas es malo. Sobre todo para los que las reciben. Podías haberles hecho daño.

-Soy mala.

-Has hecho algo malo, pero no eres mala. Dar patadas es malo.

-¿Me va a devolver papá? -susurró la niña.

-Oh, querida, de eso nada. Tu padre te quiere mucho -dijo Paula abrazándola.

-Mamá me dejó cuando se murió. Yo no quiero que papá me deje.

-El no te va a dejar.

-¿Y tú?

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SIGUE..MARATON!♥

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