Los sonrientes ojos de Pedro prometieron una represalia. Un cosquilleo de anticipación recorrió la espalda de Pau.
—Y ahora, a ver si podemos conseguir que los adultos se comporten —murmuró Gladys a un adulto en particular.
—Empezando por el mayor —replicó Pau, mirando su fílete. Era posible que el golpe en la cabeza la hubiera afectado más de lo que creía. Hasta entonces nunca le había hablado a su comida, ni había hecho comentarios con intención de picar a nadie. Ni siquiera sabía que poseía aquella vena burlona y coqueta. Siempre había dejado aquellas cosas para Gladys y Delfi.
—Tía Pau, tu cabeza parece un experimento científico que hemos hecho en el colegio —dijo Thiago, mirando el amarillento chichón de su tía.
—Gracias, Thiago—replicó Pau en tono irónico—. Siempre he querido parecerme a un experimento científico.
—Solo necesita que el señor Pedro lo bese —dijo Mili, y palmeó la mano de su tía—. Podría besarte el chichón cuando hagáis vuestro baile.
Pau sintió que se le cerraba la boca del estómago mientras un intenso temor a lo desconocido se apoderaba de ella. Prácticamente saltó de la mesa, desesperada por cambiar de conversación.
—¿Quién está listo para el postre? Yo sí. Es nuestro favorito, Mili: donuts de gelatina.
—¡Hurra! —gritaron los niños al unísono.
Cuando Pau volvió a la mesa, vio que Pedro la miraba especulativamente. El brillo de sus ojos delató sus intenciones.
No sería capaz de hacerlo.
Lo hizo.
—Me encanta bailar. Soy un auténtico Fred Astaire. ¿Qué clase de baile le gusta a tía Pau, Mili?
—El baile de colchón. Oímos cómo te lo preguntaba.
Juzgando por la anonadada expresión del rostro de Pedro, esperaba que la niña dijera el tango. Pau se preguntó cómo era posible que las niñas hubieran escuchado su conversación con Gladys. Debía hacer algo, cualquier cosa, por salvar la situación. En lugar de ello permaneció paralizada, sin saber qué hacer o decir.
Las cosas no podían empeorar.
Pero empeoraron.
Mili sacó un osito de peluche que compartía el asiento con Cami.
—Tía Pau lo rompió.
Pau reconoció el osito con el que había tropezado el día anterior.
Cami presionó un botón que tenía en la cabeza.
—«Hola, Pedro, ¿qué te parece si practicamos un poco el baile de colchón?» —la voz de Pau salió del osito, alta y clara, y resonó en la habitación. No una vez, sino varias. El repugnante muñequito llevaba dentro uno de aquellos malditos artilugios para grabar.
Mili repitió su acusación.
—Lo rompiste.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
3/3 Espero que les guste! Comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥
buenísimo,seguí subiendo!!!!
ResponderEliminarJajajajajaja el baile del colchón qué geniales los 3 caps!!!!!!!!
ResponderEliminarjajajajaja son terribles esos chicos!! se quiere esconder bajo tierra pobre pau! mimiroxb
ResponderEliminarJajajajajaj por dios esos chicos !! La mandaron al frente a la tía Pau :))
ResponderEliminarjajajajajaj son terribles estos chicos,muy buenos rociibell23
ResponderEliminar