Delfi lo condujo hasta la cocina, en la que reinaba un caos generalizado.
—No soy tan ordenada como la señora Price. Supongo que la meterán en la cocina de la cárcel. ¿Tendrá que ir a prisión? —preguntó con el ceño fruncido.
—Lo más probable es que pase una temporada en ella. A fin de cuentas, eso es lo que ella quería que le ocurriera a su marido.
—Lo sé. Pero no lo logró, y puedo entender por qué lo hizo. Alguien amenazó a su familia —Delfi acercó un plato de galletas ennegrecidas a Pedro—. Toma una de las galletas de Gladys. Pero será mejor que antes te sirva un vaso de leche para que puedas ablandarlas —sirvió un vaso y se lo alcanzó.
Pedro tomó una de las supuestas galletas y la sumergió en la leche. Luego le dio un bocado. Estuvo a punto de atragantarse. Se recuperó y la masticó con valentía. Parecían de goma.
Delfi lo miró con gesto compasivo.
—Gladys nos enseñó a Pau y a mí todo lo que sabemos de cocina. He pensado que debía advertírtelo.
—A mí no se me da demasiado mal —Pedro pensó en los manjares que había preparado en aquella misma cocina para los niños. Se imaginó a sí mismo y a Pau preparando juntos un festín para la familia. Le enseñaría todo lo que sabía.
Gladys entró en ese momento en la cocina y le dedicó una sonrisa radiante al verle comiendo una de sus galletas.
—No están mal, ¿verdad?
—Tienen una textura única —contestó Pedro con diplomacia.
—No encontrarás nada parecido en las pastelerías.
—De eso estoy seguro.
Delfi y Gladys intercambiaron una mirada misteriosa.
—Como monarca de nuestra... —empezó Delfi.
—Matriaca, querida —interrumpió Gladys—. Matriarca.
—Ah, sí. Como matriarca de nuestra familia, mi abuela tiene una pregunta que hacerte.
Gladys se irguió señorialmente antes de preguntar:
—¿Cuáles son tus intenciones respecto a Pau?
Pedro pensó en lo que le había contado Nan. Sabía a qué se refería cuando le había dicho que no había sido el mismo desde la primera vez que vio a Nora.
—Cuando miras por primera vez sus ojos parecen marrones —dijo—. Pero si miras con más detenimiento, ves que su color es más parecido al del chocolate con leche rodeado de caramelo.
Dos pares de expectantes ojos azules lo miraron con atención.
El mensaje de Nan tenía dos partes. Primero uno debía comprender que tenía un premio ante los ojos. Después había que conquistarlo. Él ya se había dado cuenta de lo primero.
—Pau es un premio.
Gladys asintió.
—Eso ya lo sabemos, y está muy bien que te hayas dado cuenta. Pero, ¿qué piensas hacer al respecto? Necesitas un plan.
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8/8 Caps♥ Espero que les gusten los caps de la maraton! Estamos llegando al final ;). Comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥
Buenas Tardes/Noches♥
awww geniales me encantaron
ResponderEliminarGenialesssssss los capitulos♥
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