Mili aplaudió a la vez que Thiago protestaba.
—No es justo. A Mili también le has dado un cinco y el mío ha sido más fuerte.
—Pero Mili es más joven que tú. Sé que eres capaz de hacerlo mejor —Pedro y Thiago habían alcanzado una tregua tras el áspero comienzo de su relación. Pedro había reconocido todos los síntomas de un niño que necesitaba un modelo masculino que estuviera con él más a menudo que su padre. Él sabía muy bien lo que se sentía siendo un niño desesperado por obtener la atención de su padre.
El niño aceptó de mala gana su decisión.
—De acuerdo.
—¿No crees que deberías disculparte, Thiago? —preguntó Pau con una ceja alzada.
—Nos estamos entrenando —replicó Mili de inmediato—. El señor Pepe está juzgando nuestros eructos. Es nuestro mental.
—Mentor. Es nuestro mentor, Mili —corrigió Thiago, que, evidentemente, aún estaba molesto por el hecho de que su eructo no hubiera recibido mejor calificación que el de su hermana.
Pau abrió la boca, pero ningún sonido surgió de ella.
Frunció sus oscuras cejas sobre su recta nariz. No parecía especialmente feliz ante la noticia de los esfuerzos que estaba haciendo Pedro como mentor de sus sobrinos. Gladys soltó una risotada desde el otro extremo de la mesa.
—Mira. Cami está verde como el pudin —Mili señaló a su hermanita por encima del hombro de Pedro.
—Probablemente lo lleva puesto —bromeó él.
Se volvió justo a tiempo de interceptar el proyectil de la criatura. Linda Blair no lo habría hecho mejor en El Exorcista. Y Pedro no tuvo más remedio que corregirse. No era ella la que llevaba puesto el pudin, sino él.
Pau movió la cabeza al oír los gritos que llegaban del baño. Ya había afrontado una vez la hora del baño de las niñas y había resultado ser una experiencia aleccionadora además de aterrorizante. Se armó de valor, entreabrió la puerta y asomó la cabeza. Se agachó justo a tiempo de evitar una esponja empapada que acabó aterrizando en el suelo. Mili y Cami estaban juntas en la bañera, salpicando y creando un caos general.
Pedro la miró desde la banqueta que ocupaba junto a la bañera, con el pelo empapado y de punta. Por su aspecto, Pau dedujo que la mitad del agua de la bañera había caído sobre él. Parecía un cervatillo atrapado por las luces de un coche, convencido de que debía hacer algo para escapar, pero demasiado conmocionado como para entrar en acción.
A pesar del atractivo de su camiseta empapada y de la expresión de ruego de sus ojos mieles, el instinto de auto conservación hizo que Pau decidiera abandonarlo a su suerte y cerrar de nuevo la puerta.
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Buenoo, hasta aqui! espero les guste la maraton, ayer subi 2 pero no pude pasarlos asiq ahora van todos de una! Comenten aca o en mi tw @Meli_pauliters♥
Hoy a la noche vamos cn todo al cuarteto cn Pepe #PedroTieneAguante es el TT♥
Que tengan un lindo dia♥
Buenisimos los capitulos,segui subiendo!!!
ResponderEliminarEspectacular la maratón!!!!!!!!!!!!! Me encantó
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